Historia de una señora muy puta

Nombre: Teresa

Nacionalidad: colombiana

Lugar de nacimiento: Pereira

Fecha de nacimiento: 22 de octubre de 1974

Estado civil: casada con un servidor desde el 12 de julio del 2005.

Hijos: 2 niñas de 7 y 9 años respectivamente.

Profesión: Gerente de Ventas en negocio propio y ama de casa.

Hobbies: hacer gimnasio, pilates, escribir, salir de fiesta a bailar bachata y merengue, criar a sus niñas, cornear a su marido.

Estatura: 1,63 cm

Peso: 62 kg

Medidas: 108-74-112

Pecho natural: no. Se puso implantes en el verano del 2010. Antes usaba la 90B y ahora usa la 90F. Aunque casi siempre prefiere no llevar nada ahí arriba.

Culo natural: no. Se puso implantes de silicona poco después de operarse las tetas, con lo cual ganó 12 cm de retaguardia.

Cintura natural: sí. Está un poquito lechoncita, pero eso no le quita un ápice a su belleza escultural. Además, apenas si tiene estrías de los dos partos.

Otras cirugías: labios y pómulos.

Número de amantes durante el matrimonio (2005-2015): entre 34 y 44. Luego os explicaré el porqué del baile de cifras.

Número de amantes desde que somos pareja swinger (2011-2015): entre 29 y 39.

Número de amantes fijos (machos corneadores) desde que somos pareja swinger: 3. El último de ellos se llama Mario. Es un cubano de 28 años recién cumplidos que trabaja de monitor en el gimnasio al que suele ir mi mujer. Llevan 9 meses de relación, y aunque tiene sus problemas y discusiones como cualquier pareja normal, se les ve bastante felices. Con Mario tenemos una relación de mucha confianza y amistad, así que muchas veces me dejan participar de sus encuentros sexuales.

Número de amantes ocasionales (machos de fin de semana) desde que somos pareja swinger: entre 26 y 36.

Número de amantes de antes de iniciarnos como pareja swinger (2005-2010): 5, incluyendo a Frank. El macho dominante que la convirtió en su mujer, en su puta, en su esclava sexual, y el que despertó a la perra en celo que siempre había llevado dentro.

Posición preferida para el acto sexual: a cuatro patas, como una perra.

Sexo a pelo: solo con sus amantes fijos. Con los demás utiliza condón.

Oral hasta el final: sólo con sus amantes fijos. Con los demás, si le quieren acabar encima, les deja que terminen sobre las tetas o en el culo.

Sexo anal: sí.

Tríos: sí.

Orgías: sí. Aunque sólo una vez. Le gustaría repetir, pero le da miedo el hecho de perder el control de la situación con tanto hombre junto… Una de sus fantasías es ser poseída como una puta por una docena de machos bien puestos mientras su marido mira. Y yo le he prometido hacer realidad sus deseos el día de su 41 cumpleaños. Ya queda poco para ello.

Bukakke: no.

Doble penetración: sí .

Doble penetración vaginal: sí.

Doble penetración anal: no.

Sexo en grupo y de intercambio: cuando Frank era su macho la intercambiaba y la servía como y cuando le venía en gana. Yo nunca he pedido nada a cambio de entregarla a otro. En parte porque sólo me excito haciendo el amor con mi mujer y/o viendo como se corre en las pollas de otros machos.

Órgano sexual masculino: la llama pinga o chimbo.

Órgano sexual femenino: la llama cuca, cucuna, chocha o chucha.

Le gustan las pingas…: grandes. Gordas y largas. Si ha de elegir, prefiere las gordas, para sentir que la parten mientras la están clavando.

Pinga más grande que se ha comido: la de un tipo que se llama Edu. Ese tío es un gigante brasileño de casi 2 metros que trabaja de jefe de seguridad en una disco a la que aveces vamos a bailar salsa y bachata. La primera vez que se lo folló, me dejó esperando como una hora mientras se lo beneficiaba en un reservado de la disco. Algún día os contaré esa historia. Según mi mujer, la pinga le mide casi 24 cm de largo por 20 de grosor. Es un monstruo.

Pinga más pequeña que se ha comido: la de su marido. 14 cm de largo por 12 de grosor.

Pinga de su actual novio: la pinga de Mario mide 20 cm de largo por 18 de grosor. Comprobado in situ por un servidor.

Acto sexual: lo llama cachar.

Le gusta cachar: no hay nada que le guste más.

Sus amantes son: sus cacheros

Ella es: una cachera.

Si está cachonda: está arrecha.

Necesita cachar: por lo menos 2 o 3 veces a la semana con Mario. Conmigo lo hace casi todos los días, aunque, para ser sinceros, no duro mucho y casi nunca la termino complaciendo. Además, ella se ha acostumbrado a pollas de otros calibres. Y la mía parece la de un niño al lado de la de los machos que se consigue. Cuando está muy caliente, incluso Mario no le basta. Entonces sale de fiesta y se folla a Edu, el pollón del que les hablé antes, o a alguno que se haya ligado esa noche en la disco.

En el día día se viste: de una manera normal. En ese aspecto, mi mujer es una señora de 4 décadas, madre de dos hijas, casada y currante, como cualquier otra.

Cuando sale de fiesta: le gusta ponerse vestidos entallados o minifaldas de medio muslo que realcen la rotundidad de sus curvas. También es de llevar leggins o pantaloncillos de lycra super ajustados. Este verano se le ha dado por usar tangalones, que son una especie de pantaloncitos super pequeños que casi no dejan nada a la imaginación.

Ropa interior: mi mujer solo usa tangas de hilo dental tipo V o tipo T. No le gustan las bragas, que dice que son para las viejas y para las bobas. Ocasionalmente usa medias o enterizos con rejillas, y cuando está muy dispuesta, tangas con abertura en la zona genital. Dice que para facilitar la labor del macho de turno. También suele llevar medias o enterizos con abertura. Sobretodo cuando no lleva tanga debajo. Cuando lo hace, y soy testigo de ello, se que va cachonda perdida a follarse un buen macho sea como sea.

Multiorgásmica: sí. Con Mario suele correrse tres o cuatro veces por cada polvo que le echa. Y con Frank, el macho dominante del que se enamoró hace 5 años, no paraba de correrse mientras la estaba poseyendo.

Ninfómana: sí. Mi mujer no puede vivir sin una buena polla a su disposición. La mía es algo circunstancial. Ella necesita una polla de verdad de día en día. Como mucho se puede aguantar uno o dos días sin ser follada (por supuesto, no me incluyo en esta estadística casera que he elaborado). Al tercer día va buscando desesperada una buena poronga que meterse entre las piernas.

Los hombres le gustan: grandes y fuertes. Dice que se siente segura con machos de este calibre. Aunque yo creo que se los busca grandotes para no fallar a la hora de descubrir lo que tanto ansía.

Bien, puesto que ahora ya conocéis los rasgos más significativos, tanto físicos como psicológicos de la mujer que me ha dado dos hijas y casi medio centenar de cuernos en estos 10 años de feliz (con sus altos y sus bajos) matrimonio, paso a contaros nuestras correrías sexuales, que en definitiva son las de ella.

Pero, ¿por dónde empezar?

Por el principio, dirán los que más.

Allá voy…

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