Intimidades de una mujer infiel

Entre nosotras las mujeres es muy común fingir demencia si se trata de hablar de nuestras aventuras pretendiendo que nadie se entere cuando estas ocurren cuando en realidad sabemos de sobra que son por mucho más interesantes y excitantes que las relaciones socialmente aceptadas.

Yo como muchas me inicie sexualmente a temprana edad a escondidas de mis padres masturbándome en principio y luego a todo desde mi primera vez con un muchacho mayor que ni siquiera era mi novio pero tenía muy claro cuáles eran mis inquietudes motivándome hasta que me le d por completo, así descubrí un mundo nuevo de sensaciones que forman parte de mi temperamento desde siempre.

También aprendí el valor de la discreción procurando no ser evidente en algún desliz, ya es suficiente con la vanidad masculina que los hace presumir como si fuéramos un trofeos y ahora me manejo con soltura e independencia con la seguridad de que la infidelidad me persigue como un fantasma amigable desde mi primera vez cuando me estreno el amigo de mi novio en un encuentro muy excitante sin que nadie se haya enterado como ha sucedido en otras veces a lo largo de mi vida.

Y bien recuerdo que un día de visita con una vecina mientras ella se bañaba yo cabalgaba con su marido en la cocina sin reparo de nada a escondidas de ella o aquella ocasión que me encerré en una bodega con el chofer de reparto recostada entre cajas con la falda en la cintura y mis piernas en sus hombros mientras me follaba en cosa de minutos sin ser evidentes con nadie, pero no siempre es así también hay aventuras completas bien pensadas sin dejar de lado ningún detalle sobre todo en el anonimato con absoluta discreción.

Es claro que en un desliz existe el riesgo de ser pillada, ponerte al descubierto o tener un escándalo y te fluye la adrenalina llevándote al tope de la emoción que te motiva para atreverte como me paso una tarde que Salí con una amiga y dos tipos que ella misma conocía para reunirnos en casa de uno de ellos supuestamente a solas cuando se deja llegar la esposa que por fortuna nosotras pudimos advertir y salir corriendo desnudas a escondernos al cuarto de servicio con nuestra ropa hecha bolas…tremendo susto nos llevamos mi amiga y yo que por fortuna no paso a más, también hay aventuras muy interesantes así les cuento cuando el papa de un novio que tenía me lanza con todo y como podía buscaba llamar mi atención discretamente haciéndome la desentendida. El tipo era agradable, con buenas formas y buen vestir con apenas cincuenta años mientras yo andaba en mis veinte muy deseosa de descubrir el mundo se me fue acercando como buen cazador hasta lograr proponerse conmigo aprovechando la salida de mi escuela para llevarme a un parque donde nos fajamos de lo lindo…y dos días después en su auto paso por mí en un centro comercial dirigiéndose a un motel cercano donde tuvimos relaciones de locura en la privacidad de aquella habitación había logrado emputecerme como nunca al punto de tenerme para él una larga temporada sin compromiso ni romance.

Desde luego que con mi temperamento algunas situaciones ahora me causan risa pero en su momento llegue a sentir como latía mi corazón apresurado y hasta llegue a sudar frio de nervios por atrevida pero lo disfrutaba como hasta ahora y bueno siendo soltera no pare por nada si se me presentaba alguna solicitud y vaya que fueron muchas pero de casada las cosas se dieron con mayor intensidad reapareciendo viejos amigos, antiguos novios, amigos casuales y desmanes con amigas.

Con mi marido las relaciones íntimas siempre han sido formidables, bien nos hemos conocido desde hace mucho como para no hacer del sexo una rutina inventando juegos entre nosotros, invitando chicas para hacer tríos algo que lo vuelve loco y a mí me prende al máximo porque me encanta la relación lésbica sin faltar shows privados con strippers o intercambio de parejas en clubs swingers como parte de nuestra vida íntima en la que se supone no existe la infidelidad aunque lo cierto es que si se da por ambos sin comentar nada al respecto, yo misma sé que en sus viajes de trabajo no se la pasa solo menos conociendo su temperamento como él mismo se imagina de mi sin tener ninguna evidencia ni celos al respecto.

Así uno de mis primeros hombres con quien me involucre como mujer casada fue un exnovio enterado ya de mi nueva vida se le ocurre un recalentado conmigo buscando la oportunidad que se nos dio sin mucho batallar escapándonos a escondidas a un hotel de vez en cuando recordando viejos tiempos pero con más picardía y mayor intensidad.

En otra ocasión yo trabajaba como administradora de una constructora donde un arquitecto se había fijado en mí, un tipo mayor que yo de buen ver: alto y fornido, que por lo regular lo acompañaba su esposa sin darle oportunidad de nada pero se las arreglaba para coquetear conmigo cada que podía mientras yo con mis hormonas hasta la nuca le correspondía discretamente para no tener problemas, de cualquier forma el tipo se las arregló para invitarme a salir y me llevo a un bar discreto donde iniciamos el ritual de la conquista y la seducción sin reparos para terminar entre las sabanas en una amplia cama al calor de sus besos y sus caricias desenfrenadas arremetiendo con tanta energía su miembro en mi sexo que me dejaba con las piernas temblando pero muy satisfecha.

También sucedieron locuras de mi parte compartiéndome con dos hombres a la vez conocidos de mi negocio que en apariencia eran muy serios cuando sus esposas estaban presentes pero se desataban conmigo a solas haciéndome bromas y propuestas veladas como si no creyeran que me atrevería y cuando menos lo imaginaron les dije que los dos no serían capaces de complacerme como mujer ni siquiera al mismo tiempo…razón suficiente encerrarme con ellos en mi despacho entusiasmados y muy motivados nos desnudamos en la privacidad de mi oficina dejándome completamente inundada con su leche y llevándome su sabor y su aroma a casa mientras sus mujeres ni siquiera se imaginaron de nuestros encuentros.

No podían faltar las fiestas entre mujeres, amigas de cuatro décadas desinhibidas por la madurez y muy relajadas sin prejuicios ni tabúes nos reuníamos varias veces en casas o en hoteles donde invitábamos chavales o chicas para hacer más placentera la reunión al amparo de la privacidad de una habitación con el secreto de todas compartiendo juegos muy eróticos llenos de calor, emoción y adrenalina extasiadas hasta la locura cabalgando con los invitados con absoluta discreción.

Bueno para concluir debo decir que a estas alturas de mi vida soy una mujer que pasa de los cuarenta que vive intensamente, siempre ocupada en mi salud conservando mis formas bien definidas con mucha atención en mi imagen personal sin vicios y con la debilidad más hermosa del mundo…ser aventurera de corazón.

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