Isabel – I Parte

Hoy les voy a contar la historia de una mujer, que tuvimos trabajando hace unos meses Marisa y yo en nuestra casa de putas y que ella misma nos contó. Voy a narrarla como ella lo hizo en primera persona, seguramente dado lo largo de la historia me ocupe al menos dos capítulos si no son tres al final. La historia comienza así:

Voy a contarles mi historia de cómo he llegado a la situación en que me encuentro y las vicisitudes que hicieron que esto pasara.

En primer lugar les diré que soy una mujer de 50 años, y que a pesar de mi edad aún tengo la regla y por tanto estoy en periodo de ser fértil, quizás no se me haya retirado a mi edad (como a otras mujeres) porque la verdad es que mi primer periodo me llego bastante tarde, cuando ya todas mis amigas llevaban cerca de dos años o más teniendo la regla. Estoy casada, (bueno digamos que estaba pues ahora no estoy con mi marido, cuando lean la historia comprenderán porque) y por aquel entonces cuando ocurrió lo que les contaré más adelante tenía un hijo, aunque él fue el tercer parto, pues los otros dos murieron al nacer en el parto. A pesar de mis tres partos y de mi edad, soy consciente de que por aquel entonces hace 6 años me mantenía bastante bien y que mi cuerpo a pesar de todo lo que he pasado desde entonces, es aún apetecible a los hombres (como me lo demuestran las miradas y cosas que me dicen algunos al pasar a su lado). Mido 1, 72 de altura y mis pechos son bastantes generosos al igual que mis caderas, pues uso una talla 150 de sujetador y las bragas me gusta usarlas normales y su talla es la XL, la cintura ya no es la que era, pero aún se la vislumbra un poquito su forma y porque no decirlo con la edad y los partos tengo un poquito de tripita. Soy una mujer normal y no creo destacar mucho de las demás mujeres de mi edad aunque de joven era considerada como una de las chicas más bonita de mi pueblo y la verdad que aún con la transformación que mi cuerpo ha sufrido por la edad y los partos aún conservo algo de ese atractivo que tanto gustaba a los chicos cuando era joven.

Cuan nos casados mi marido y yo nos trasladamos a un pueblo cercano de Madrid, que por aquel entonces era pequeño y donde todos los vecinos nos conocíamos, pero que con el tiempo ha ido cambiando llegando a tener ahora unos 50.000 habitantes y gran parte de esa población al menos un 10 ´0 un 15 por ciento está constituido por emigrantes (moros, sudamericanos y gente del este de Europa). Mi marido trabaja en Madrid en una multinacional y sale por la mañana muy temprano y no vuelve a casa hasta las 6 o las 7 de la tarde. Mi hijo ya es mayor y se casó y la empresa le ha trasladado a Alemania, con un buen puesto de trabajo, por tanto el mayor tiempo del día lo paso yo sola en casa. Por mi educación y estudios, realizados en un colegio de mi pueblo de religiosas, estoy un poco educada como se suele decir ahora “chapada a la antigua” y cumplidora con las obligaciones de la iglesia (solemos ir a misa todos los domingos y para no aburrirme colaboro en actividades que la parroquia programa, habiéndome ganado el que me consideren algunas personas como una verdadera beata.

Hace ahora 7 años nos compramos un chalet con parcela a las afuera del pueblo en una urbanización de unos 30 chalets y que la verdad al llegar a los pocos meses la crisis, no se han vendido ni la mitad de ellos, estando el nuestro completamente aislado de los demás al no tener vendidos en nuestra calle ninguno más. Pero esto a mi marido y a mí no nos ha importado, pues la verdad es que la zona es tranquila y de esta forma no tenemos la molestia que te pueda causar el tener vecinos pared por medio.

Lo que voy a contar a continuación comenzó hace seis años, es decir cuando yo tenía 44 años, y ha cambiado por completo mi vida. A mí se me antojo cambiar una serie de muebles que teníamos viejos, pero en buen uso, y cambiarlos por otros nuevo, entre ellos la cama de soltero de mi hijo para poner otra de 150 x 190 cm. Para cuando ellos vinieran que pudieran dormir juntos su mujer y él en la misma cama. Para evitar el tirarlos y quitarnos el engorro de tener que buscar a alguien que los quisiera, se me ocurrió poner varios anuncios en “Segunda mano” así puse uno para la TV que tenía mi hijo en la habitación, para cambiarla por otra más moderna. En otro puse el cajón canapé y el colchón de 105 cm, que tenía de soltero mi hijo, en otro una mesa y así hasta 5 anuncios, cada uno con un mueble diferente, todo ello lo pusimos a un precio casi regalado para que nos los quitaran del medio.

No hacía ni 5 minutos que había puesto el anuncio de la Tv, cuando llamaron a mi número de teléfono que había puesto para que contactaran conmigo las personas que estuvieran interesadas en los muebles que quería vender. Descolgué el teléfono y al otro lado del mismo oí la voz de un hombre que aunque hablaba bastante bien el español se le notaba un acento extranjero, por su voz parecía joven, me dijo:

“Buenos días, llamaba por el anuncio que ha puesto usted de una TV de 32 pulgadas que vende por 50€”

Yo le contesto:

“Si, sí señor, la acabo de poner y es usted el primero en llamar”

Me sigue diciendo:

“¿Puedo ir ahora a verla?”

Le digo:

“Sí cuando usted quiera, tome nota de la dirección. Es una urbanización a las afuera del pueblo, cuando llegue a la puerta me llame y pregunte por Isabel, yo entonces saldré abrirle la puerta del jardín para que entre”

Le di la dirección y le indique poco más o menos por donde debía venir para que no se perdiera, y al acabar de dársela me dijo:

“Entendido, señora, dentro de diez minutos estoy ahí, pues vivo en su pueblo, aunque por el centro”

No habían pasado ocho minutos cuando de nuevo me sonó el teléfono, era él y descargándole le dije:

“Espere salgo abrirle”

Salí de la casa, atravesé el pequeño jardín que tenemos de entrada y abrí la puerta de la calle, allí delante de mí me encontré a un hombre de tez morena, alto y de comprensión fuerte pero delgado, como de unos veinticinco años, le salude y le invite a que me siguiera. Entramos en la casa y al ir a cerrar la puerta él estaba de enfrente y sin querer se me fue la vista a su entrepierna, pues le sobresalía un apreciable bulto a la altura de la bragueta de su pantalón, el sin duda debió de darse cuenta de mis miradas, pues se sonrió cuando le miré a la cara, entonces me puse un poco nerviosa y estoy segura que se me subieron los colores a mi cara, cerré rápidamente la puerta y de nuevo colocándome delante de él nos dirigimos al dormitorio de mi hijo , que es donde teníamos la TV que vendía.

Cuando llegamos me incline para enchufar el aparato y él se acercó hacía mi pegando (no sé si queriendo o por causalidad) su cuerpo al mío, pudiendo yo notar el bulto de su bragueta rozarme la parte alta de mis muslos, por encima de la ropa que cubría estos. Fue un roce rápido, pues el chico se separó rápidamente de mí, pero yo pude apreciar perfectamente que lo que se escondía bajo su pantalón debía de tener unas buenas proporciones, entonces él me dijo:

“Perdone, usted, me creía que iba a seguir andando y no he podido pararme y por eso he tropezado con usted”.

Yo le respondo:

“No se preocupe, no ha pasado nada. Pues miré esta es la TV que vendemos, como ve está completamente nueva y ya ve que funciona perfectamente”

Él chico muy educado me comenta:

“Si está muy bien y tiene un buen precio, si usted está decidida a venderla, yo me quedo con ella”

Yo entonces le contesto:

“Por mi….perdona cual es tú nombre, pues llevamos un tiempo hablando y no se si me lo has dicho y no te he oído o es que aún no nos hemos presentado, yo soy Isabel y usted”

Él me contesta alargándome su mano derecha, la cual yo se la estrecho con la mía y me dice:

“Mi nombre es Thabit”

En ese momento la curiosidad me pudo y le pregunté:

“¿Es usted árabe?”

Me dice:

“Si, como ustedes nos dicen, soy moro, de Egipto, pero por favor no me llame de usted, puede tutearme”

Yo entonces le contesto:

“De acuerdo Thabit, te tutearé si tú también me tuteas, de acuerdo”

El sonriéndome asienta con su cabeza y me dice:

“¿Puedo llevármela ahora?, si te parece bien Isabel, tome los 50€uros”.

Yo cogiéndole el dinero, al hacerlo él aprovecha sin disimulo para darme el dinero y tocarme mi mano mirándome a mis ojos. Yo entonces un poco nerviosa le digo:

“De acuerdo, pues es tuya, puedes llevártela cuando quieras. Mira vendo también esta cama con su canapé y colchón ¿no te vendría bien?”

Él la mira y se apoya en el colchón para ver la dureza del mismo y me dice:

“No sé, Isabel, yo vivo con unos tíos míos y mis primos y no sé si necesitarán una cama, se lo diré y ya te digo algo si la quieren, te llamo al mismo número del anuncio de la TV ¿no?”

Yo le contesto:

“Si, puedes llamarme a ese número, es el de mi móvil y siempre le tengo encendido, pero diles a tus tíos que si lo quieren se den prisa, pues si viene alguien antes y lo quieren se lo llevarán”

Entonces él me contesta:

“¿Puedo sacarle una foto para que lo vean?

Yo le digo:

“Si , no hay inconveniente, saca las que quieras”

El comenzó a sacar fotos de todas las partes y procurando que en algunas de ella saliera yo, de eso si me di cuenta y al terminar me dijo:

“Mira Isabel, si no te importa si acaso viene alguien o preguntan por la cama y no te he llamado, si eres tan amable puedes llamarme a mi número, que es desde el que te he llamado y seguro que le tienes aún registrado en llamadas entrantes y nos lo dices, y de esa forma te contestamos sí o no y no perdemos la oportunidad de quedarnos con él y que otros se lo lleven”.

Yo miro mi teléfono y doy a registro de llamadas y veo él último número y le digo:

“Es este 65079…..”

Thabit, me contesta:

“Si es ese, bueno tengo que marchar que se me hace tarde y es ya casi la hora de comer y no quiero molestarte más, gracias por todo”

Él coge bajo su brazo la televisión y yo pasando delante de él le digo:

“Te acompaño, hasta la calle y así dejo cerrada la puerta del jardín”

Tras marcharse, preparé la mesa y me puse a comer y cuando termine cuando estaba recogiendo la mesa, se me vino a la cabeza el bulto del morito y al hacerlo noté un cosquilleo de excitación por mi sexo. La verdad es que llevaba un tiempo en que mi marido me hacía poco caso en el terreno sexual, pues hacía más de un mes que no hacíamos nada y la última vez que lo hicimos fue rápido y solo se proporcionó placer el, sin pensar si yo lo sentía o no, por lo que al acabar (un duró ni cinco minutos) me tuve que ir al cuarto de baños y masturbarme hasta que me corrí. Cosa que tengo que hacer bastante a menudo por el poco interés que él pone hacía mí.

Continué haciendo las cosas de casa y no se me iba de la cabeza el roce del moro sobre mi muslo y recordaba también como al darme el dinero me agarró mi mano. Todo esto y lo necesitada que estaba de hombre me hicieron ir a nuestro cuarto, tenderme en la cama, bajarme mis bragas, subirme la bata de estar en casa que llevaba puesta, me lleve una de mis manos a mi sexo y comencé a acariciarme mi coñito y con la otra mano a sobarme mis pechos por encima de la tela de la bata. Así estuve un buen rato hasta que conseguí correrme pensando que estaba haciendo el amor con ese moro desconocido que había venido a comprarme la TV.

Aquella noche cuando nos acostamos mí marido y yo traté de ponerme cariñosa y de acariciarle su pecho, cogerle su polla y acariciársela y traté de calentarle comenzándole a masturbarle, pero él me sujetó la mano diciéndome:

“Isa, por favor, quédate quieta es tarde, estoy cansado y mañana tengo que madrugar para ir a trabajar”.

Yo estaba muy caliente y seguía pensando en la escena del moro cuando me agache para encender la TV y no pude aguantarme más y allí junto mi marido comencé a masturbarme deseando que el que estuviera a mi lado en ese momento fuera el joven moro Thabit, no tarde mucho en correrme, quedándome dormida al poco tiempo con la imagen del morito en mi cabeza.

A la mañana siguiente cuando me levanté y me asee al estar desayunando sola en la cocina de nuevo volvió a mi pensamiento el morito, yo no quería pensar en él, era una tontería y más sin haber pasado nada como así había sido, de modo que para ver si me olvidaba de él, y para distraerme me puse hacer las cosas de la casa, y la verdad es que dio resultado, pues poco a poco se me fue borrando ese pensamiento de mi cabeza y me olvidé de él. Pero a eso de las 12 de la mañana me sonó el teléfono, era un número que no tenía en mi agenda, y pensé que era alguien que llamaba por los anuncios que había puesto. Al descolgar oí que me decían:

“Buenos días Isabel, soy Thabit, el chico egipcio que se llevó ayer la TV, le llamaba por los de los colchones”

Yo al oír su nombre me dio un sobresalto, pues no lo esperaba, y me quede un momento sin saber que decir, hasta que al fin pude decirle:

“A sí, Thabit, ya recuerdo, dime comentaste lo del canapé y el colchón con tus tíos”

Él me dice:

“Les he enseñado las fotos y les ha gustado, ellos me han dicho que confían en mí y que si yo lo veo bien que lo compre, pero me gustaría volver a verlo antes de decidirme ¿te importa que me acerque ahora a tu casa y lo vea y ya allí decido si me quedo con él o no?

Yo le contesto rápidamente:

“Si te espero, ya sabes dónde estoy”.

Cuando le colgué me puse nerviosa, no sabía qué hacer, pero de lo que estaba segura es que no quería que me viera como el otro día con la ropa de estar en casa, de modo que me fui a mi cuarto y me arregle un poco rápidamente, antes de que él llegara. A los diez minutos tocaban al telefonillo de la cancela del jardín, descolgué y pregunté:

“¿Quién es?”

Y a través del telefonillo pude oír la voz de él diciéndome:

“Isabel, soy yo Thabit, ¿puedes abrirme, por favor?”

Yo le digo:

”De acuerdo, no salgo ya sabes el camino, te espero en la puerta de la casa”.

Cuando llega a la puerta, vuelve a tocar el timbre de la misma y le abro, entra, nos saludamos dándonos la mano y le hago pasar, el entonces me dice:

“Enseñé las fotos que saqué a mis tíos y primos y les pareció bien, pero me dijeron que le volviera yo a ver y decidiera, que ellos confiaban en mí”

Entonces, pasando yo delante de él, nos dirigimos hacía la habitación donde tengo el colchón y el canapé, a la vez que le digo:

“Pues tú ya le vistes, de modo que mejor tratar contigo que no con ellos, ya que nos conocemos y la vez anterior yo creo que los dos quedamos contento con el acuerdo”

Llegamos a la habitación y le digo:

“Aquí está, que te parece”´

Él se acerca a la cama la mira se agacha y levanta el canapé abriéndole y viendo la capacidad del cajón. Luego lo vuelve a cerrar y aprieta con sus manos el colchón y mirándome me pregunta:

“¿Puedo tumbarme para probarle’”

Le contesto:

“Si puedes hacerlo, ponte cómodo y ponte en las posturas que quieras para probarlo, quiero que si decides quedarte con él sea convencido”

Él se quita los zapatos y se tira en el colchón, y se cambia varias veces de posturas, al final se queda boca arriba con las piernas abiertas y mirándome me pregunta:

“¿Cuánto pides por ello, que no lo recuerdo?”

Yo tardo en responderle, pues estoy ida mirando directamente al bulto que muestra, en la posición que se encuentra tumbado, la bragueta de su pantalón. Él al ver que no le contesto me dice:

“Isabel, me has oído ¿Qué cuanto pides por ello?”

Yo vuelvo en mí y me ruborizo, ver ese bulto tan sobresaliente en su pantalón de nuevo me ha excitado al pensar el tamaño que debe de tener lo que se esconde bajo el pantalón, y un poco nerviosa le contesto:

“Lo he puesto 150 euros, pero basta que sea para ti y ya hayamos hecho un trato antes te lo dejo por 100 euros, lo que realmente quiero es quitármelo del medio. Ya ves que es un …..choo….yooo”

Yo apenas puedo acabar de decir la frase, pues de nuevo estoy absorta cuando su mano se posa distraídamente sobre su bulto comenzando a acariciárselo por encima del pantalón y a apretar la prenda dejando que se marque perfectamente la forma de su pene. Yo estoy como ida y él se da cuenta de mis miradas. Yo vuelvo en mí y al darme cuenta que me ha pillado mirándole aparto mi mirada rápidamente, maldiciéndome por mi comportamiento dirigiendo mi mirada hacía el suelo, pues me da vergüenza mirar hacia donde él esta. Entonces él se incorpora de la cama quedándose sentado en ella mirándome me dice:

“¿Isabel, te gustaba lo que estabas mirando?

Yo como sorprendida le digo:

“¿Cómo dices”

Y él vuelve a repetir:

“Si, ¿que si te gustaba lo que estabas mirando?

Yo nerviosa sin saber qué hacer ni dónde mirar le contesto:

“No miraba nada, solo estaba pendiente de ver si te encontrabas a gusto”

Entonces, Thabit, sonriendo, da unas palmadas en el colchón a su lado y me dice:

“Anda ven siéntate aquí a mi lado que hablemos del trato”

Yo como una sonámbula, no sé porque atraída por su voz, como si tuviera el suficiente poder como para no poder negarme, me dirijo hacía donde él está y me siento a su lado. Allí sentada a su lado él abre las piernas más de lo normal para que yo pueda apreciar mejor su entrepierna, entonces al levantar mi mirada hacía él para verle la cara, pude apreciar cómo me miraba con descaro mis pechos, que se podían ver gran parte de ellos por el escote de mi blusa, y me atrevo a decir, sorprendida:

“¿Qué?”

Él muy tranquilo me contesta:

“Estaba viendo tus tetas, son impresionantes”

Yo entre avergonzada, excitada y porque no decirlo, contenta de que se hubiera fijado en esta parte de mi cuerpo y que le gustaran, hago como que me enfado y le digo:

“¿Cómo te atreves?, te tenía por una persona seria y educada”.

Él sin cortarse nada y con toda su cara me dice:

“Yo no soy como tú, yo si veo algo que me gusta lo digo, y tus tetas me gustan, son tan grande y hermosa que no me canso de mirarlas”

A mí al oír esto me sube un calor por todo mi cuerpo que hace que mi cara se ruborice a tope, me lo acaba de decir sin decírmelo, sabe que le miraba su sexo y que me excita, no soy capaz de articular palabra y él continua diciéndome:

“Isabel, me gustaría cogértelas, mamártelas, comérmelas todas, son preciosas”.

Yo al oírles y ver su interés hacia mis pechos me excito aún más y comienzo a desear que haga lo que me acaba de decir, pero el sentimiento de culpa me hace decirle:

“No puede ser Thabit, soy una mujer casada”.

Él riéndose me contesta:

“Ja,ja,ja,ja,ja, pues mejor, ja.ja.ja….”

Yo sorprendida de su respuesta le digo:

“¿Qué dices? ¿Cómo que mejor?”

Me contesta, con toda la tranquilidad del mundo diciéndome:

“Si la mujeres casadas y sobre todo las que ya sois maduritas sois muy fogosas, pues la mayoría de vosotras estáis un poco abandonadas en el terreno sexual por vuestros maridos que solo van a su goce y a vosotras os dejan a medias y estáis necesitando sexo a voces.”

Yo entonces le pregunto:

“¿Y cómo sabes tú eso, es que lo llevamos escrito en la cara?”

Me dice:

“No, no lo lleváis escrito en la cara, pero yo he estado ya con varias y hablo por las experiencia que he vivido con ellas. Y tú eres una de esas maduritas un poco olvidadas por su marido, como ha confirmado la forma con que has mirado mi paquete y esas miradas tuyas han sido las que me han decido a lanzarme”.

Yo haciéndome la enfada, pero reconociendo lo que dice y con más ganas de él que antes, le doy una palmada en su muslo y dejo sobre él mi mano le digo:

“Eres un sinvergüenza, descarado”

Él dándose cuenta de mi estado, aunque quiera aparentar lo contrario, y mirando primero mi mano sobre su muslo y después alzando su mirada hacía mis ojos, me dice:

“No he sido yo el primero que he mirado no empezado”

Yo defendiéndome le digo:

“Yo, yo no he mirado, ni he hecho nada pero……”

Él insiste y confirma:

“Miraste, lo admitas o no, miraste”.

Yo deseando que se acabe de lanzar le digo asumiendo lo que dice:

“Vale, de acuerdo, pero solo miré lo que tú descaradamente querías que viera por eso lo pusiste tan visible que era imposible poder apartar la vista de ello”.

Él valentonándose con mis palabras me dice:

“Te gustaría ver …..(duda si decir lo siguiente y se queda un momento callado, pero al final continua) más …”

Yo le contesto:

“No he querido decir eso”

Thabit continúa machacando mi voluntad diciéndome:

“No lo has querido decir, pero lo has pensado. ¿Te gustaría tocarlo?

Yo rápidamente le contesto:

“No”

Y él sigue insistiendo:

“Ya veo que es que sí”

Y cuando acaba de decir esto me coge una de mis manos y me la lleva hasta su paquete colocándome la encima de su pantalón. Yo no digo nada y permanezco con ella quieta como él me la ha puesto sin moverla, sintiendo en calor que desprende su miembro bajo el pantalón.

Él viendo que no retiro la mano me anima diciéndome:

“Tranquila, no te pongas nerviosa, ves no es para tanto, ya ha pasado y has conseguido lo más difícil y era dar este paso. ¿La notas?, es de verdad, ¿notas su calor, su tamaño?

Yo como autómata sin darme cuenta me sale solo sin pensarlo un:

“Si”

Era verdad si lo notaba, toda la carne que había allí debajo dejaba entrever un miembro bastante aceptable, mi mano ahora ya no estaba quieta, apretaba y abarcaba un pene nada despreciable y para mí en ese momento muy apetecible. Él al verme ya más animado y empezando a colaborar me dice:

“Estoy seguro Isabel, que no has probado muchas como la mía, si es que además de la de tú marido has probado alguna otra”

Yo sin querer le contesto:

“Sí, sí que he probado”

Entonces él sorprendido por mi respuesta (confundida por la situación, respondí eso sin pensarlo), me dice:

“Joder Isabel, que sorpresa, de modo que has probado muchas como la mía”

Yo queriéndolo arreglar nerviosamente y deprisa le contesto:

“No, no por favor no digas eso, no quería decir eso, me ha salido sin pensar lo que decía, como quieres que sea así estoy casada.”

El sigue diciéndome:

“Entonces tu marido debe de tener una buena polla, ¿es tan grande como la que estas tocando’”

Yo le digo, para bajarle los humos:

“Sí es parecida”

Entonces él me dice:

“No lo creo, si así fuera no mirarías mi polla como la has mirado antes, pues las que la han probado quedan satisfechas y tú no pareces estarlo de la de tu marido, y eso por algo será”.

Yo nerviosa le digo:

“No, no es verdad, mi marido si me tiene contenta y me gusta mucho cuando lo hacemos, pero eso es algo que a ti no te importa”

Él se abre la bragueta y me hace entrar mi mano dentro de ella y toco por primera su polla caliente, ya un poco endurecida, y a la vez me dice:

“Me es muy difícil cree lo que estás diciendo y que mires con tanto deseo y me la agarres como lo haces ahora, teniendo una similar o igual, nadie mira con el deseo que tú has mirado algo que ya tiene. Y esto me hace pensar que es mentira lo que dices y tu marido no la tiene tan grande como la mía. Te está pasando lo que a mí con tus tetas, que las deseo porque no las tengo y me gustaría tenerla entre mis manos y en mi boca”.

No le contesto, él entonces se envalentona y me dice:

¿De verdad son todas tuyas, son así de grande o llevas relleno para que parezcan más grandes?”

Yo ahora enfadad por sus dudas sobre mis pechos le contesto enfadada de verdad:

“No llevo relleno, todo lo que se ve es mío”

Él entonces aprovechándose de la situación me pregunta:

“¿Puedo?”

Y acercando su mano agarra uno de mis pechos, sin esperar mi respuesta y comienza a manosearlo con fuerza a sopesarlos y a jugar con sus dedos en mis pezones y aureolas por encima de mi blusa y sujetador, haciendo que me caliente a tope. Sin darme cuenta siento su boca sobre la mía y me fundo en un beso apasionado con él, el cual cuando acaba me dice sonriéndose:

“Si señora, todo natural, que hermosos y a pesar de su tamaño que duros y tersos están”.

Yo mientras nos besábamos no he tenido mi mano tampoco quieta y he sacado su hermosa polla fuera de su pantalón y he comenzado a movérsela con pasión. Él se acerca a mi oído y me dices:

“Te gusta, Isabel, te gusta mi polla, verdad, putilla”

Yo hipnotizada, no me importa que me llame puta o lo que me haya dicho que sin saber lo que le contesto le digo:

“Sí me gusta, me encanta es hermosa, y que grande es”.

Él entonces lleva su mano a mi entrepierna elevándome mi falda hasta la cintura y comienza a tocarme mi sexo por encima de mis bragas, aparta un lado de ellas por mis ingle y mete sus dedos tocando mi clítoris y mi chochito que tengo ya completamente mojados y empieza a jugar con ellos, haciéndome vibrar de placer. Cuando mejor estamos, suena el teléfono y tengo que dejar todo e ir hasta mi cuarto que es el teléfono más cercano que tengo a cogerlo. Era mi marido, para decirme que estuviera preparada que teníamos que ir a comprar una cosa que necesitaba para su trabajo al día siguiente y que quería que fuera con él , que dentro de 15 o 20 minutos me recogía.

Se lo digo a Thabit y entonces él me dice:

“De acuerdo Isabel, guárdame la cama, mañana te llamo cuando vaya a venir para cerrar el trato, no se la vendas a nadie, estoy interesado en ella, pero tenemos que limar algunas cosas del trato. A eso sí mañana cuando venga si quieres que sigamos con lo que estábamos haciendo, y viendo como estabas creo que necesitas un buen tratamiento, pero si quieres tenerlo, mañana cuando venga no quiero que lleves ropa interior y menos esa tan antigua y poco sexi que tienes hoy puesta.”

Él salió dejándome allí súper excitada y con muchas ganas de gozar de él. Mentalmente maldije lo inoportuno que había sido la llamada de mi marido.

Pero mi cuerpo me estaba pidiendo gozar y la llamada me lo había impedido, tenía mi sexo ardiendo como hacía tiempo que no lo estaba, no recuerdo estar en ese estado desde mí ya lejana juventud. Aquel joven moro, me había hecho caer en la tentación de desearle, yo una mujer casada y respetada en el pueblo, había sucumbido como una colegiala y una golfa a los enredos y buen hacer de este joven. Pero aunque me sentía culpable de lo que había hecho y de lo que había estado a punto de hacer: entregarme a los placeres del cuerpo con un desconocido, estaba tan excitada que no quería pensar en mi infidelidad, solo deseaba desahogarme. Por eso no pude por menos que bajarme las bragas, quitármelas, subir la falda hasta mi cintura y comenzar a masturbarme, hasta que me corrí con la llegada de un orgasmo brutal, llenándome toda la mano y muslos con la gran cantidad de líquidos que salieron por mi coño. Al terminar recogí mis bragas, me dirigí al cuarto de baño me entré en la ducha, abrí el grifo, cerré mis ojos pensando en lo que había vivido hacía unos momentos, lleve mi mano a mi chocho acariciando mi clítoris a la vez que dirigía el chorro del agua sobre mi cuerpo hasta que fui llevando y dirigiéndolo hacía mi sexo que ya palpitaba de nuevo por las caricias que sobre él me estaba realizando. Al acabar fui a mi habitación y comencé a vestirme para esperar a mi marido e ir con él a comprar lo que necesitaba. Todo el tiempo que estuvimos por ahí no se me iba de la cabeza lo que había pasado esa tarde en mi casa con el joven Thabit, y esos pensamientos hacían que me calentara y deseara tener sexo, por eso esa noche me puse mimosa para que mi marido me follara, pero todo fue en vano, pues me volvió a repetir lo que ya en los últimos tiempos era una costumbre:

“Déjalo Isa, es tarde y tengo que madrugar para ir a trabajar, el sábado lo hacemos, te lo prometo”

Y me dejó con las ganas, teniendo de nuevo que calmarme masturbándome una vez más.

A la mañana siguiente me levante rápido pues no podía aguantar más tiempo en la cama, deseaba que pasara pronto el tiempo pues esperaba con impaciencia la llamada de mi joven amante diciéndome que vendría para acabar el trato de la cama y sobre todo lo que habíamos dejado a media la tarde anterior.

Al levantarme y tras desayunar, me fui al baño, para ducharme, quería estar limpia para entregarme a él, había decidido ser infiel a mi marido, que desde hacía algún tiempo me tenía completamente abandonada. Dada esa situación, hacía ya cerca de un año que había dejado de tomar la píldora y de poner medios para evitar embarazos, pues al hacerlo tan de tarde en tarde cuando lo hacíamos mi marido se ponía preservativo. Haciendo memoria en un año para atrás había contado solo haber follado con mi esposo en cuatro ocasiones, al hacerlo pensé para mí misma que mi coño debería tener hasta telarañas de no usarlo y que ese día alguien que no era mi marido me las iba a limpiar. Al estar en el cuarto de baño me quite el camisón que llevaba y me quedé solo con mis bragas, me miré al espejo y aprecie reflejado en él que ni cuerpo ya me habían crecido (aunque siempre los había tenido más bien grande) llegando tras mis tres partos a alcanzar la talla 150 que actualmente tengo, pero aunque algo caídos por su tamaño y peso aun conservaban su dureza y se podían mantener tiesos y turgentes sin caer demasiado sin tener puesto el sujetador. Los embarazos también habían hecho crecer mis caderas y mi culito también había crecido pero el controlarme en mis comidas y hacer ejercicio habían conseguido que me conservara bastante bien y aún apetecible a los ojos de todos los hombres menos de mi marido, como me había demostrado el joven Thabit.

Después me duche y me coloque simplemente una bata de estar en casa por encima, no quería vestirme con las ropas que tenía pensado recibir a Thabit, para no mancharlas o arrugarlas haciendo mis labores de casa mientras él llegaba.

Serían las 10 de la mañana cuando me llamó para decirme que vendría sobre las 12 de la mañana.

Seguí arreglando la casa, la verdad nerviosa, excitada y caliente y deseando que pasaran pronto las dos horas que aún quedaban para que mi morito llegara. Al ir sin bragas notaba como mi sexo mojado y caliente, se erizaba con el viento que, al entrar por la bata, no encontraba ningún obstáculo para llegar a él y eso me daba mucho gusto, a la vez que me excitaba aún más. A las 11,30 me dirigí a mi cuarto y me vestí para recibir a mi joven comprador, quería que me viera guapa y deseable, estaba decidida a hacer lo que él quisiera, y empecé por hacerle caso en lo de no llevar ropa interior bajo la que me pusiera a la vista. Para la ocasión elegí una blusa abotonada de color verde manzana de un tejido muy fino y después una faldita que me llegaba por encima de mis rodillas. Me miré al espejo y me vi la falta un poco larga, para lo que quería que era excitarle, de modo que me la cambie por otra del mismo estilo, color negro, que me quedaba como a un poco más de una cuarta de mis rodillas. Volví a mirarme al espejo y esta vez sí me pareció apropiada para mis intenciones, pero al moverme vi que al no llevar sujetador mis grandes pechos de movían escandalosamente , pues aunque como digo mi intención era ponerle lo más caliente posible, tampoco quería ser tan descarada, por eso me coloqué encima una chaquetita de punto (dada la época de año en que estábamos, primavera, no desentonaba) y me la abotoné los botones hasta por debajo de mis pechos para que la misma chaquetita me sirviera o me hiciera las veces de un sujetador provisional. Me quedé desabrochado tres botones de la blusa con el fin de que pudiera ver el comienzo de mis tetas y el canalillo que formaban.

Dieron las 12 y no llegaba, pasaron 10 minutos y seguía sin aparecer, yo me estaba poniendo nerviosa, cuando a las 12,20 sonó el telefonillo de la cancela del jardín, era él. Le abrí el jardín y yo le esperé en la puerta de. Cuando llego, yo toda nerviosa, le alargue la mano para saludarle y él cogiéndomela me atrajo hacía él dándome un beso en mi boca, yo nerviosa me separé de él y empujándole un poco le dije:

“Estas loco, no has podido esperar a que cerrara la puerta, y si pasa un vecino y nos ve, pasa anda, pasa impaciente”

Él me dice:

“¿Es que no te ha gustado? ¿Quién nos va a ver a estas horas?”, si encima solo vivís vosotros en esta calle”

Yo cierro la puerta tras de mí y le digo:

“Que golfo eres, Thabit. De acuerdo que solo vivimos nosotros en la calle, pero eso no quita para que pueda pasar en cualquier momento algún vecino o conocido por la calle y nos vean besándonos, y eso sí que no quiero, pues mi marido no sabe nada de esto.”

Él me da un manotazo en mi culo y me dice, anda calla y vamos para donde tienes la cama a ver si cerramos de una vez el trato, pues si así es tengo que llamar a mi ti y a mis primos para que vengan con una de sus furgonetas a por ella y la lleven a una casa que se han comprado a las afueras en la carretera de ……….(me dice el nombre de un pueblo cercano al donde estamos).

Entramos en la habitación y comienza como el día anterior a mirar la cama, a tocar el colchón y al cabo de unos minutos saca de su bolsillo de atrás de sus pantalones dos billetes de 50 euros doblados, se sienta en el colchón y alargándome la mano con el dinero me dice:

“De acuerdo me quedo con ella, son 100 euros ¿no? Eso me dijiste ayer”

Yo le digo:

“Sí eso es”

Y diciendo esto alargo mi mano para coger el dinero, y cuando voy a cogerlo, él me agarra de mi muñeca y me tira hacía él cayendo yo encima de él y sin que me dijera nada, esta vez soy yo la que busca su boca para besarle. Uno mis labios a los suyos y fuerzo estos para entrar mi lengua dentro de su boca y recorrer todo el interior de ella y saborear el sabor de su saliva al unirse con la mía. El deshace el beso y me dice:

“Estas muy caliente, golfilla, no tengas tanta prisa, tenemos todo el día para nosotros ¿a qué hora llega hoy tu marido?”

Yo un poco contrariada le contesto:

“Si estoy muy caliente y salida, necesito que me folles ayer me dejaste con las ganas y estoy loca porque me hagas tuya. Mi marido no vendrá hasta las seis de la tarde, así que no nos molestará”

Él entonces me dice:

“Espera, tenemos tiempo de sobra, voy a llamar y dar la dirección a mi tío y a mis primos para que vengan ellos a por el canapé y el colchón, mientras llegan te iré enseñando algo que estoy seguro que tú marido no ha sabido hacerte bien en todo el tiempo que lleváis casado, y es follarte como es debido y como se debe follar a una hembra como tú”

Coge el teléfono móvil marca un número y al que le responde al otro lado le dice:

“Podéis venir a por la cama dentro de una hora, es decir a las 1,30, yo y la señora en mientras le vamos a ir preparando y probando si está bien, antes de que vengáis. La dirección es la siguiente……(les da la dirección ), os dejaremos la puerta del jardín abierta para que no tengáis que llamar, cuando lleguéis a la puerta de la casa miráis si podéis entrar, sino tocad el timbre y os abriremos”.

Cuando acaba de hacerlo, yo me voy a agarrar a su cuello, pero él me sujeta mis manos y me dice:

“Quieta golfa, antes de comenzar quiero saber si me has hecho caso, referente a lo que te dije ayer”.

Entonces llevo una de sus manos a mis pechos y comenzó a tocarlos metiendo esta mano por dentro de mi blusa y tocando con ella mis dos grandes globos desnudos, sin sujetador, aprovechando para coger uno de mis pezones y darme un pequeño pellizco en él, cosa que me hizo dar un pequeño salto por el dolor que me produjo. Después cogió la otra mano y colocándola sobre una de mis rodillas fue subiendo poco a poco hacía arriba llegando al borde de mi faldita y continuando con su mano por debajo de ella acariciándome todo mis muslo por la parte interior y con ello subiendo a la vez mi falda quedando toda mi pierna al descubierto. Yo tengo mis piernas juntas y esto le impide que pueda continuar hacía mi sexo, entonces apretando mis rodillas para que las abra, me dice:

“Isabel, abre las piernas, para que siga”

Yo como sorprendida le digo:

“No llevo bragas”

Él insistiendo en mis rodillas, me contesta:

“Quiero comprobarlo, soy un incrédulo”

Mis piernas cedieron un poco y su mano resbalo al interior de mis muslos no tardando en encontrar mi sexo y comprobar que no le mentía. Sin sacar ni dejar de tocar mi encharcado coño, me hace levantar y me dice:

“Tiéndete en la cama y abre todo lo que puedas tus piernas”

Hice lo que me decía y él entonces cogiéndome por mis dos tobillos me hizo flexionar mis piernas hasta que llevando los talones de mis pies me hizo tocar con ellos mis muslos. Luego apoyándose en mis rodillas me hizo abrir de nuevo todo lo que pude mis piernas quedando completa abierta y expuesta mi chochito y pelambrera a sus ojos, pues con esa postura la falda había resbalado y estaba sobre mi regazo, él con una de sus manos termino de subírmela y la colocó sobre mi prominente barriguita. Me dio apuro estar así tan expuesta, era la primera vez que enseñaba mi sexo a otro hombre que no fuera mi marido y mi ginecólogo e intente cerrar las piernas pero un mano firme las volvió a la posición que él quería y de nuevo empezaron a abajar hacia mi coño, que era su objetivo. Al llegar sus dedos entraron en mi húmedo sexo arrancándome un gemido producido por un poco de dolor y por la excitación que sentí al estar sus dedos dentro de mí. El al oírme se rio mientras que una de sus manos no dejaba de tocarme mi clítoris y con la otra, subiendo por el amasijo arrugado en que estaba mi falda, la introdujo por debajo de mi blusa llegando pronto a uno de mis pechos que agarro y sobo con todas sus fuerzas. Yo cerré mis ojos y él se echó sobre mi barriga haciendo que su boca llegara a mi cuello comenzando a lamerle y darle pequeños besos. Esta caricia me encantó y me hizo aun suspirar más veces de nuevo dejándome llevar totalmente entregada por el placer que mi joven amante me estaba produciendo en las tres partes de mi cuerpo que en ese momento excitaba (mi coño, mis pechos y mi cuello). Él entonces viéndome lo entregada que estaba me pregunta:

“Putita, ¿te gusta, sigo o lo dejamos y me voy para casa?”

Yo rápidamente y agarrándole para que no se separe de mí le digo con voz fuerte y ronca por el placer que estoy sintiendo:

“ Noo, por favooooor sigueeee, sigue no me dejeeees ahoraaa……”

Me dice:

“Eso es lo que quieres, que siga, pues vamos a comenzar, vas a disfrutar como no lo has hecho en tú vida y te aseguro que voy a sacar a la puta que llevas dentro sin tú saberlo, Isabel”

Yo para darle las gracias le digo:

“Gracias, sigue por favor, y no me llames Isabel, mis amigos y conocidos me llaman Isa y es así como quiero que me llames a partir de ahora”.

Entonces, él se desliza hacia abajo, aprovechando al pasar por mis pechos en darle s una lamida, pues ya me tiene abierta mi rebeca y mi blusa desabotonada y fuera de mi falda. Entonces la mano que tenía en mi coño la sube también a mis pechos y ahora con sus dos manos comienza a sobarlos y apretarlos, a la vez que sigue bajando hasta mi sexo. De pronto noto con sorpresa su boca pegada a mi coño y comienza a devorar el mismo, abro los ojos sorprendida pero gozando algo que nunca antes me habían hecho, pues era la primera vez que alguien me comía mi coño. Me da una y otra vez pasadas por todos los labios de mi almejita, hasta que llega a mi clítoris y se entretiene jugando con él, me lo chupa, me lo lame con su lengua e incluso me le da pequeños muerdos, que hacen que me arranque varios suspiros de placer, haciéndome vibrar todo mi cuerpo. Entonces el al ver mi sorpresa y el placer que me está produciendo me dice:

“Ssshhh, tranquila Isa, veras que bien lo vas a pasar, ¿es que no te habían comido antes nunca tu coño, ni siquiera tú marido?”.

Yo entrecortada le contesto:

“No nunca, tu eres el primero, mi marido dice que esto es un aguarrada y que solo se lo dejan hacer las putas y por eso nunca me lo ha hecho”

Al decirle esto pienso para mis adentros que lo que me he perdido, que ahora que conozco el placer que esa caricia da, no me hubiera importado haber sido toda mi vida una puta y no haber hecho caso de la estupidez que me decía mi marido. Pues es un placer tan placentero el que me produce con su boca y lengua, mi joven amante, que me hace vibrar todo mi cuerpo, estoy a punto de llegar al orgasmo no aguanto más y aprieto mis muslos y pelvi a su cara que está entre mis muslos y gritándole le digo:

“Aaaahhhhhhh, siiiiii, sigueeeeee sigueeeee por favoooor no pareeeeessss siiiiiii quierooooooo seeeeer una putaaaaaa me gustaaaaa , me gustaaaa sentir esteeeeee gustooooooo que me estaaaas dandoooooo. Si solo lo hacen las putasssss yo quieroooooo seeeeer una de ellaaaaaaasssss siiiiiiiii……me coroooooooooooo…ahhhhhhh…ooooohhhhhooo siiiiiiiiiiii……”

Entonces él al ver que me estoy corriendo aprovecha para soltar mis pechos y agarrarme fuertemente por mi culo y me aprieta aún más contra su boca, que en esos momentos tiene metido dentro de ella mi clítoris y juega en él con su lengua. Noto como su barbilla al apretar está entrando parte de ella entre los labios de mi chocho, como si quisiera penetrarme con ella.

Y mi placer llego al máximo y me corrí, lo cual aprovecho aquel chico para asir mi culo con sus manos y arremeter con más ansia sobre mí ya receptivo clítoris, su lengua me estaba volviendo loca, igual jugueteaba con él, como se introducía ferozmente dentro de mí.

Mis manos han cogido ahora mis pechos y me los aprietos con fuerza para ayudarme a aguantar el inmenso placer que mi morito me está produciendo con su lengua y boca, quiero correrme de nuevo, lo necesito. Entonces centro mis caricias en mis pezones y aureolas, esta caricia es una de las que me provocan más placer en mi cuerpo cuando me lo hacen. Mis gemidos de placer hacen que Thabit se concentre aún más en su labor e imprime más intensidad en sus caricias bucales en mi sexo hasta que consigue en pocos segundos hacerme llegar de nuevo a un segundo y aún más ruidoso orgasmo que el anterior, que me deja prácticamente desmadejada al no estar acostumbrada a sentir tal intensidad de placer cuando me hace el amor la única persona que hasta entonces me ha poseído: mi marido. Ha sido tal la intensidad del orgasmo conseguido, que me he quedado semi desmayada sintiendo a lo lejos lo que Thabit me dice pero sin lograr entenderle.

Poco a poco me recupero y comienzo acariciarle su cabeza que aún mantiene pegada a mi sexo, chupándomele y tragándose todos los jugos que de él me están saliendo. Así permanece al menos uno o dos minutos más luego se incorpora, se echa encima de mí y me besa en mi boca, traspasándome de su boca a la mía parte de mis jugos que ha mantenido para esto dentro de su boca y me dice dejando el beso:

“Trágatelo, trágatelo todo, como una buena puta”

Yo sin saber porque, le hago caso y me trago todo lo que ha depositado en mi boca, mientras que él se ha incorporado, se ha bajado de la cama y se ha desnudado por completo. Luego se vuelve a subir en la cama y subiéndose a ahorcajada encima de mi cuerpo, posando su culo encima de mis pechos y aplastándomelos, coge su polla y me la lleva a mis labios y me dice:

“Ahora te toca a ti, quiero que me la chupes y me hagas correr como yo te o he hecho a ti”

Yo entonces le digo:

“Me da asco Thabit, nunca lo he hecho antes”

Entonces él sin decirme nada me agarra mi cara apretando mi mandíbula y los laterales de mi boca para que la abra y al hacerlo aproxima la punta de su polla hasta mis labios, a la vez que con la otra mano me da un fuerte guantazo diciéndome:

“Si quieres que siga, cuando yo te diga que hagas algo lo haces o sino lo dejamos ahora y me voy por donde he venido. Pero si hago eso te habrás perdido muchos placeres que aún no conoces y que nunca vas a conocer al no ser que estés conmigo”.

Yo enseguida, por miedo a que se vaya, le respondo:

“Sí, sigue, haré lo que tú quieras, pero dime como lo hago”

Él entonces me dice:

“Abre la boca y trata de entrarte la mayor parte de ella dentro y luego colocando los labios en forma como si fueras a decir O comienza a entrártela y sacártela, pero ahora por ser la primera vez seré yo el que me mueva como si estuviera fallándote por esa boquita tan hermosa que tienes y con esa cara que ahora mismo tienes y expresa puro vicio, puta de mierda”

No sé qué es lo que me pasa que al oírle llamarme puta e insultarme y tratarme de esa manera, me excita y deseo aún más entregarme a él.

Tenía su pene, aun un poco flácido pero y aun así era bastante más grande y gordo que el de mi marido en plena erección. Al acercarle a mi boca me llego un olor de su pene como a orines reseco, no se le había lavado y me le ofrecía así sucio para que se lo chupara y lamiera. Me daba asco pero si quería que continuara y me follará (que es lo que estaba deseando), no podía negarme hacer nada de lo que pidiera, el debió de apreciar mi duda al ver que daba una pequeña nausea de asco y me dijo:

“¿Quieres que sigamos o no?, si quiere que sigamos, venga, deja de mirarlo, métetelo de una puta vez en la boca y hazme disfrutar como yo te he hecho disfrutar a ti hace un momento. No me gustan las mujeres que vacilan y no hacen caso a lo que las digo”

Como no me movía paso su mano bajo mi espalda y me hizo incorporar hasta que haciéndome abrir al máximo mi boca pudo introducir su punta, pues no era capaz de abrir más mi boca y no me cabía de lo gorda que era, intente cogerla con la mano pero no me dejo diciéndome:

“No, no quiero que la cojas ni te ayudes, al menos por ahora, con tu mano, hazlo. Y relájate, pues tienes que conseguir metértela por lo menos hasta tú garganta”

Trate de relajarme, como él me decía y al cabo de un ratito conseguí írmela introduciendo poco a poco como pude, su sabor era fuerte mezcla de agrio y amargo. Al cabo de un momento cuando él comenzó a moverse despacio adentro y a fuera fue desapareciendo este sabor y convirtiéndose su polla en un delicioso manjar que ocupaba todo el interior de mi boca y aun quedando más de la mitad de su instrumento fuera de ella. Yo notaba que a la vez que aumentaba el ritmo en sus movimientos de embolo dentro de mi boca, su polla iba endureciéndose como si fuera cobrando. Él entonces me soltó mi espalda y dejo que descansara sobre el colchón y dio un empujón fuerte para aproximarse más a mi cara, haciendo que la punta de su polla llegara justo a mi garganta, entonces me cogió con sus dos manos por los dos lados de mi cara y comenzó a mover mi cabeza al ritmo que él marcaba, a la vez que me dijo:

“Chupa, chupa y absorbe, estoy a punto y para que tú también disfrutes acaríciate tu coño con tus manos, golfa, joder para ser la primera vez que chupas un polla lo haces de maravilla, estoy seguro que vas a ser una buena chupona traga pollas, jodeeeer que estoy a puntoooo, acaríciate tu clítoris quiero que te corras a la vez que yo deposito mi leche en tú garganta , pedazo de guarra, putaaaaa…..siiiii, sigueeee asiiiiii que lo estás ahciendo muy bieeeeennn…..ahhhhhhh”

Hice lo que me ordeno y lleve mi mano a mi sexo que estaba totalmente encharcado, y excitado, entonces me entre dos de mis dedos en mi almeja y con los dedos de la otra mano me comencé a acariciar mi clítoris, masajeándomele sin descanso, estaba muy salida y quería también correrme y quería hacerlo como él me había dicho a la vez que lo hiciera él en mi boca. Él aumento su ritmo, por la premura de su corrida y apretaba aún más adentro de mi boca casi traspasando mi garganta y teniéndome a punto de ahogarme, me decía:

“Ahhhhhhhhh siiiiiiii asiiiiiii, vengaaaaa entratelaaaa mááássss adebntrooooooo, siiiiii que túuuuuu puedeeeeesss, que me vieneee, siiiii que ya está aquiiiiiii…..siiiiiiiii aaaaahhhhhhhme corroooooo, putaaaa siiiiii me corrooooooo trágatelo todooooooo, no quiero que se vietrtaaaa ni una gotaaaaaa…..”

Al poco tiempo un fuerte chorro de esperma de Thabit golpeó contra mi garganta. Instintivamente sentí una arcada e intenté sacar su polla de mi boca, pero no pude, él sujetaba firmemente mi cabeza para que su polla siguiera muy dentro de mí, así que seguí sintiendo nuevos chorros que golpeaban fuertemente en mi garganta y que yo como podía me tragaba.

Mi amante debió de gozar bastante con mi primera mamada de una polla, pues la cantidad de semen que salió de semen que depositó en mi boca fue tanta que se me salía por la comisura de mis labios. Yo noto y saboreo por primera vez el semen de un hombre en mi boca, esto y mis caricias hacen que me llegue también a mí, mi orgasmo y comienzo a vibrar de placer y a emitir ruido con mi boca al no poder hablar por tener toda mi capacidad bucal ocupada con la polla de mi amante. Él no saca su polla de mi boca aunque si la retira de mi garganta y dándome guantazos en mi cara me dice excitado y fuera de sí por el placer que mi boca le ha proporcionado:

“Traga, trágatelo todo guarra, prueba la leche de un hombre de verdad, trágate por primera vez en tu vida la leche de hombre, que a partir de ahora será muchas las veces que lo hagas e incluso pidas que te lo den, guarra, pero que guarra y viciosa que eres y aún no lo sabes….voy a sacar a la puta que llevas dentro y vas a gozar como realmente te mereces, quiero convertirte en una verdadera ninfómana y estoy seguro que lo conseguiré, pues por las veces que te has corrido en este rato eres súper caliente y multi orgásmica, pues no sé los orgasmos que has tenido en este tiempo, pero es más de los que una mujer normal tiene”

A mí no me importa los guantazos que me ha dado y la forma de tratarme, pues es tal mi estado y calentura que me daría igual en esos momentos lo que me hiciera con tal de volver a sentir el placer que en esos momentos estoy sintiendo. Tras esto se sale de mi boca dejándome con ella toda llena de su néctar, es tal la cantidad que no puedo tragármela toda y se me sale por la comisura de mis labios no quiero ni deseo que se pierda una gota (como me ha ordenado el moro) y llevando una de mis manos a mi cara me paso los dedos de esta por mi rostro recogiendo lo que se me escapa por mis comisuras y me lo llevo de nuevo a mi boca , chupándomelos glotonamente evitando y consiguiendo de esta forma que se pierda ni una gota de ese primer semen que un hombre ha depositado en mi boca.

Al terminar yo le dije:

“Es la primera vez que alguien se corre en mi boca y me ha gustado ha sido muy excitante y que cantidad de semen me has echado y su sabor me ha encantado, cuanto tiempo de placer he perdido en estos años, si lo hubiera sabido antes lo gratificante que era, no habría parado de mamar polla y dejar que los hombres me dieran a mí también placer comiéndose mi almejita, ja, ja ,ja….”

Él se incorporó y saliéndose de encima de mi pecho me miró a la cara luciendo una preciosa sonrisa de satisfacción. Luego sin perder esa sonrisa se tendió mi lado y me dijo:

“Qué bueno. ¿Te gusta cómo sabe mi leche? “¿Te ha gustado lo que has hecho de verdad? Tu boca también le has gustado a mi polla. Lo haces muy bien, como una auténtica puta o mejor, ninguna de las que me la han chupado se han entregado a ello como tú. Por lo bien que me la has chupado he tenido dudas de que fuera tú primera vez, pero viendo tus dudas y arcadas cuando te dije que lo hicieras, sé que es verdad que he sido yo el que ha estrenado tu boca y el primero que se ha corrido en esa boquita tan bonita que tienes”.

Yo en ese momento me giré hacía él y le dije:

“Thabit, te juro por mi hijo, que es verdad y que tú has sido el primer hombre que ha entrado su polla en mi boca y el primero que se corre en ella y es el primer semen que yo me he tragado y saboreado en toda mi vida. Y puedo decirte que me ha encantado como sabe tu leche”

Él se acercando su boca a la mía nos unimos en un beso y un abrazo, notando yo como me golpeaba en mi vientre con su aún erecta y dura polla. Luego deshicimos el abrazo y se quedó también de costado mirándome y acariciando mis pechos, y yo llevando mi mano a su polla se la cogí y comencé a acariciársela, cuando llevábamos así un ratito se volvió a poner sobre mí y cogiendo uno de mis pechos lo introdujo en su boca comenzando a succionarme el pezón y a mordisquearlo, y con la otra mano me agarró el otro pezón comenzando a jugar con él apretándome suavemente al principio para ir aumentando su prisión sobre él para acabar pellizcándomele abiertamente y retorcérmele haciendo dar un grito de dolor, pero a la vez me proporcionaban sus caricias un placer mezcla de dolor y gusto que nunca antes había experimentado en mi cuerpo. Entonces él, muy seguro de sí mismo me dice:

“¿Lo dejo, te hago daño, te duele?”

Yo entonces, pobre de mí, pensando que podía dejar de acariciarme y marcharse, le digo:

“No por favor continua, aunque me haces daño al pellizcarme, también me estas produciendo mucho placer, te soy sincera es la primera vez que siento esta sensación tan extraña a la vez de dolor y placer y me está encantando, continua por favor”

Él se sonríe y sigue con sus toqueteos, yo cada vez estoy más caliente y notó también (pues no he dejado de acariciar su polla) como su miembro se va poniendo cada vez más tieso, me pregunto que como será posible si mi marido una vez que se corre tarda horas en volver a estar de nuevo en forma, y pienso para mí: será la juventud de Thabit, la que hace este milagro. Yo empiezo a jadear de placer y estoy a punto de volver a tener otro orgasmo, entonces él impidiendo que llegue a correrme se para, y yo a punto que estaba le digo insultándole:

“Sigue moro de mierda, no te pares ahora que estaba a punto de correrme, sigue cabrón, no me dejes así”

El me da de nuevo una tanda de bofetadas, bien fuerte y levantándose y se pone de pie en el suelo y me dice:

“Aquí, puta el que manda soy yo, y tú te correrás cuando yo quiera y crea oportuno. Ponte de rodilla en la cama y apoya tu cabeza en el colchón, abre bien abiertas esas piernas de guarra y puta que tienes, pues vas a tener por primera vez en tu vida una polla de verdad en tu coño, no la mierda de polla de tú marido que te ha estado mal follando todos estos años, ponte como lo que realmente eres y en lo que te voy a convertir, ponte como una perra. Obedece de una puñetera vez, no ves cómo me tienes a mí también de caliente, estoy deseando de follarte bien follada, golfa asquerosa”

Yo entonces le dije:

“De acuerdo, me pondré como tú me dices, pero por favor ponte un preservativo, pues yo he dejado de tomar la píldora, ya que con mi marido lo hago tan de tarde en tarde y cuando lo hacemos él se lo pone y no quiero quedarme preñada, por favor”.

Él me contesta:

“Calla y colócate cómo te he dicho, no me le pongo porque no tengo ninguno y además quiero hacerlo a pelo para que sientas en tus carnes el calor y el contacto directo de tu coño con mui polla, de modo que si no quieres que me marche y te deje con las ganas, ponte cómo te he dicho”.

Yo le obedezco como una autómata, sabiendo a lo que me arriesgo al consentirle que me penetre sin protección alguna. Tras colocarme en posición él se colocó detrás de mí y llevando la punta de su polla hacía mi coño, noté como me tocaba y tanteaba con la punta de su instrumento mi entrada y cuando creyó tenerla en su sitio, me agarro fuerte de mis caderas y dando un fuerte empujón, sin cuidado ninguno me perforó con esa barra larga y gorda que tiene por pene, haciendo emitir un grito por el dolor que me había producido al metérmela sin cuidado alguno. Él no hizo caso a mi grito y dándome una palmada fuerte me dijo:

“Calla y prepárate, que comenzamos”

Él comenzó a moverse en principio despacio pues me rozaba completamente mi vagina al entrármela y sacármela, prácticamente me llenaba toda y sentía como se me dilataba mi coño a medida que su pene me iba penetrando cada vez más a dentro. Yo entonces le dije:

“Por favor despacio, quédate así un rato hasta que mi coño se adapte a tu polla, date cuenta que la tienes más del doble que la de mi marido y mi sexo esta acostumbra a la suya y no a una tan grande y gorda como la tuya, por favor, despacio, espera un momento, quiero que me hagas disfrutar no hacerme sufrir, sé que si quieres me volverás loca, pues se te ve muy experto con las mujeres y yo también te deseo tanto , no lo eches a perder por unos minutos, por favor”

Él parece que atiende a mis suplicas y se queda un rato quieto dentro de mí , yo me siento llena de polla, pero poco a poco voy notando como mi vagina y los labios de mi coño se van adaptando al tamaño de tan espectacular polla, cuando han pasado no más de dos minutos le digo de nuevo:

“Ya puedes comenzar, pero por favor al principio házmelo despacio, cuando veas que comienzo a mover mi culo hacía ti y a excitarme puedes moverte dentro de mi como quieras y con la fuerza que quieras, entonces seré completamente tuya”

Me hace caso y comienza a moverse hacia dentro y fuera, como si su polla fuera un embolo, me comienza a producir mucho placer. Noto como va aumentando poco a poco sus movimientos hasta que ve como yo comienzo a acompañar y mover mi culo al compás y ritmo de sus embestidas. Entonces comienza a moverse como un loco, deja de agarrarme de mis caderas y echándose literalmente sobre mi espalda llevas sus manos a mis dos grandes campanas y agarrándose a ellas me las aprieta y con sus dedos agarra dada uno de mis pezones jugando de nuevo con ellos y apretándolos como hace un rato, me hace vibrar de placer y no puedo por menos que decirle:

“Si, así, así mi amor, fóllame, fóllame soy toda tuya, completamente quiero que me folles, quiero que te corras dentro de mí, no me importa si me preñas sigue, sigue correteee, me estás haciendo subir al cielo, me voy a correr, sigue, sigueeeee no pareeeeesss….”

Cuando estábamos en esto sonó el timbre de la puerta, él se queda quieto parando su mete y saca y yo continuo moviendo mi culo hacía delante y hacía atrás para seguir con el mete y saca, y él me dice:

“Están llamando a la puerta, deben de ser mi tío y mis primos, que vienen a por el colchón, tenemos que dejarlo, venga ves abrir la puerta”

Yo fuera de mí y sin dejar de moverme para delante y para atrás con mi culo le contesto:

“No, ahora no, sigue, sigue por favor que estoy a punto, sigueeee, no seas cabrón sigueee…..”

Él no me hace caso y dándome un empujón que hace que mi cabeza choque contra la pared, se sale de mí y me dice:

“He dicho que lo dejamos y que abras, abróchate la blusa al menos y bájate la falda y ves abrir, cuando se vayan seguimos, pero ahora hay que parar, no seas loca, joder, que salida y caliente estas, me fastidia no poder acabar y hacer que tú también acabes, pero no puede ser, venga vístete y ve abrir”

Yo contrariada y enfadad me abrocho mi blusa, no así la chaquetita de punto y me bajo la falda, me pongo las zapatillas y me dirijo abrir la puerta. Cuando abro me encuentro a un joven, un poco más joven que mi amante, también con rasgos árabes que me pregunta por Thabit. Le hago pasar y cuando llegamos al cuarto donde está esta este y el canapé y el colchón, hablan lo que sea en árabe y entonces Thabit me dice:

“Isa mi tío y mis otros dos primos no han podido venir, de modo que tendré que ayudar yo a mi primo Aziz a llevar el canapé y el colchón. Pero no te preocupes, cuando acabe o después de comer vengo y continuamos lo que hemos dejado a medía”.

Me fijo en el chaval y veo que no me quita ojo de encima, me miro y me doy cuenta que con las prisas me he abrochado mal los botones de la blusa y que uno de mis pechos los tengo fuera. Cojo rápidamente y me le cubro y diciendo:

“Bueno Thabit, yo voy a la cocina a recoger una cosa que he dejado en el fuego, por favor cuando acabéis, cerráis la puerta. Estoy muerta de vergüenza de pensar que el primo de Thabit hay podido ver mi pecho y que piense que ha pasado lo que en realidad ha ocurrido, por eso me he ido a la cocina y no volví a salir de ella hasta que oí como se marchaban al escuchar arrancar un coche.

Cuando se fueron, no pudiendo más me tuve me masturbar hasta que me corrí, tras esto me fui al cuarto de baño y me di una ducha para limpiarme de mis jugos y de los restos de semen que tenía de Thabit en mi cuerpo. La ducha parece que me calmó un poco mi calentura. Como era ya tarde me puse a comer y tras terminar arregle la cocina, cuando acabe me fui al salón encendí el televisor y me puse a mirarle, pero no atendía a lo que salía en la pantalla, estaba completamente ida pensando en lo que me había pasado y hecho con Thabit, hacía ya dos horas y media que se había ido y aún me parecía estar entre sus brazos. Para mis adentros pensaba: que como era posible que yo una mujer casada y cristiana, buena esposa y madre, decente había podido haberme entregado a un hombre que no conozco de nada y encima moro, cuando nunca antes he tenido simpatía por esta raza, sino quizás hasta les rechazaba, no sé, no sé qué me habría podido pasar, pero la verdad es que aún seguía deseándolo y es más necesitaba que se corriera dentro de mí. Si no hubiera sido por la interrupción de su primo no me hubiera importado nada que se hubiera corrido en mi vagina y es más en ese momento con lo excitada que estaba hasta lo deseaba y deseaba también que me preñara. Estaba en esos pensamientos cuando sonó el timbre de la puerta. Fui abrir y era de nuevo el primo de Thabit, entonces le dije:

“¿Qué quieres? ¿Es que se os ha olvidado algo?”

Él me contesta en un mal español, que le entiendo con dificultad:

“Me envía mi primo que venga a por usted para que acaben lo que han tenido que dejar a medias, cuando yo llegue”

Yo no puedo creer lo que dice y le vuelvo a preguntar:

“Como dices”

Y él me vuelve a contestar lo mismo que hace un momento me ha dicho. Entonces le digo:

“¿Y él, porque no ha venido él?”

Me contesta:

“Espere usted un momento, le llamo y que se lo explique él mismo”

Marco el número de su primo y me pasó el teléfono. Al ponérmelo en la oreja oí la voz de Thabit que decía loa que fuera en un idioma que yo no entendía, debía de ser árabe. Entonces le corte diciendo:

“ Thabit, soy yo Isa. ¿Cómo que me has enviado a tú primo para que venga a por mí, pues yo pensaba que vendrías tú a mi casa no que fuera yo a ningún sitio?”.

Él me responde con tono dominante:

“Yo no puedo ir a tú casa ahora, de modo que si quieres que acabemos lo que hemos comenzado hace un rato en la tuya, ven donde te lleve mi primo”

Yo le sigo diciendo:

“Pero es que no, se cómo voy a ir en un coche con alguien que no conozco y a un sitio que no sé siquiera donde voy ¿no lo entiendes? ¿y donde me llevará tu primo?”

Él me contesta:

“Te traerá a uno de los chalet que mi tío tiene para sus negocios, que le he comentado lo nuestro y me lo ha dejado esta tarde”

Yo aún con duda le digo:

“Mira Thabit, es que …..la verdad no sé, no sé qué hacer….”

Entonces él muy determinante y con voz de enfado me dice:

“¿No quieres que te folle?, pues entonces decídete, so es eso lo que quieres ven con mi primo, sino y te parece mal venir con mi primo, aquí se acaba y no me hagas perder más tiempo. Pero si decides venir, ya sabes cómo quiero que vengas: sin ropa interior, como estabas cuando he ido esta mañana”

Yo dudo un momento, pero las ganas de estar de nuevo poseída por el moro, hacen que mi mente no piense y decido ir. Entonces le digo:

“De acuerdo, iré con tú primo, pero para las 6 o lo más tardar a las 7 tengo que estar de regreso en mi casa, ¿de acuerdo?”

Él me dice:

“De acuerdo, eso dependerá de ti si quieres volver tan pronto o seguir un rato más de esa hora. Y ahora por favor di a mi primo Aziz que se ponga”

Le doy el teléfono a su primo y hablan algo en su idioma. Al acabar le digo a Aziz:

“Espere un momento, me voy a arreglar como quiere tu primo y enseguida estoy lista”

Me fui a mi cuarto y me quité la ropa interior y me vestí como había estado por la mañana, cuando acabe me dirigí donde estaba el joven moro y salimos a la calle donde estaba el coche. Al llegar vi a otros dos hombres, también moros, sentados atrás con otra mujer, poco más o menos de mi edad y también por sus rasgos española como yo. Uno de los dos hombres era un joven poco más o menos de la edad de Thabit y el otro era ya un hombre mayor como de unos 56 o 58 años. Al llegar Aziz me dijo:

“Son mi padre y mi hermano y ella es una amiga de mi hermano, los llevo a nuestro otro chalet, ya que en el otro se le ha dejado mi padre esta tarde a Thabit”

Yo al ver a la mujer, pensé que era otra señora como yo que estaría liada con el otro primo de Thabit y les sonreí y a ella la guiñé uno de mis ojos, como síntoma de complicidad, para darla a entender que yo también iba a pasar un buen rato con otro morito.

Pasamos antes por el chalet donde se bajaron los tres pasajeros de atrás y nosotros continuamos hacía otra zona de la ciudad, también como el otro estaba en las últimas casas del pueblo. Cuando llegamos, el chico me dijo:

“Hemos llegado, es ahí aquel chalet de la esquina, voy a parar aquí, pues seguro que en la puerta no ha y sitio y como luego tengo que ir a por mi padre y mi hermano no quiero entrarlo en el garaje”

Nos bajamos del coche, cogí mis cosas y le seguí al chico. Andábamos por una urbanización que no conocía y paró en la puerta del chalet que me había indicado. Abrió la verja y entramos en una especie de jardín algo descuidado, que llevaba a una casa de una planta, entonces abrió la puerta de la casa y salió Thabit a recibirnos, diciéndome:

“Ya habéis llegado, habéis tardado mucho desde que llamasteis”

Aziz le contesta:

“He tenido que llevar a mi padre y a mi hermano al otro chalet con una amiga de Tarek y después al dejarlos hemos venido derecho aquí”.

Él le contesta:

“A sí es verdad hoy completaban el negocio que se traen entre manos con esa señora rica del barrio ……(nombra uno de los barrios de más clase y donde viven la gente de dinero de mi ciudad).” Pero nosotros a lo nuestro, pues nuestro negocio a penas le hemos comenzado, ¿verdad Isa?”

Yo creyendo que se refería a nuestra relación le contesto:

“Si apenas le hemos comenzado”

Y Thabit me contesta:

“Pero no te preocupes que estoy seguro que llegará a tan buen término como el de mi primo con esa señora y que no tardaremos mucho en completar como ellos el nuestro. Pero pasa y sígueme”

Yo le sigo a él que va delante el primero y tras de mí nos sigue Aziz. Cuando entramos en la casa veo que no hay ningún mueble y le pregunto a Thabit:

“¿Está vacía la casa, no tiene ningún mueble?”

Él me contesta:

“Si tiene pocos muebles, para el negocio de mi tío no hacen falta muchos muebles, aunque de vez en cuando compra algunos como ha hecho contigo con tú cama, que por cierto la hemos llevado al otro chalet y ahora estarán seguro sacándola provecho mi primo Tarek mi tío y esa señora con la que han ido, ja, ja,ja, y quién sabe si alguien más.”

Tras esto él se dirige hacía unas escaleras que van hacia abajo y nosotros dos (su primo y yo) le seguimos y a medida que bajamos me dice:

“Hay una cama grande en el sótano, aquí podrás disfrutar sin complejos ni miedos, pues nadie nos puede oír , mi tío la tiene preparada , sonorizada para sus negocios de modo que fuera de la habitación incluso tras la puerta a este lado, no se puede oír nada de lo que se dice o pasa en el interior del sótano. De modo que Isa , tranquila nadie nos oirá ni nadie sabrá lo que hagamos aquí dentro esta tarde, puedes entregarte por completo y da rienda suelta a tus necesidades de hombre que estoy seguro que llevas tiempo necesitándolas, ja, ja, ja…..”

Cuando bajamos las escalera abre la puerta que hay y yo dudo en si traspasar esa puerta o no, pensando en las palabras que me ha dicho cuando íbamos bajando las escaleras. Y se me viene a la cabeza el pensamiento de ¿Qué hacía allí, con dos desconocidos, sola y en un sótano donde nadie nos puede oír, y si me hacía algo? , yo estaba loca de hacer eso. Thabit viendo que tardaba en entrar me dice:

“¿Entras o no?, otra vez dudando, si no estabas segura a lo que venía, no haber llegado hasta aquí y no me hubieras hecho perder el tiempo. Decídete de una vez, pero si entras, lo haces con todas las consecuencias y ya no habrá más dudas, pues si las hay de nada te servirán porque continuaremos haciendo a lo que hemos venido.”

Yo al oírle salgo de mis pensamientos y me decido a entrar, pero para justificarme le digo:

“Es que yo pensaba que estaríamos tú y yo solos, pero no que estaría también tú primo”

Él entonces se ríe y me dice:

“A era eso, no te preocupe, Aziz , solo estará ahora un ratito para ayudarme en los comienzos y luego se irá, pues tiene que ayudar a su padre y no se podrá quedar mucho”

Yo entonces entré, traspasando aquella puerta, era una habitación grande, al fondo pegado a la cama había una cama de matrimonio de 135, estaba desechas y las sabanas se las veía usadas. En el cabecero y en los pies de la cama, había unas abrazaderas tipo grilletes, que al verlos me asuste, entonces Thabit dándose cuenta de ello, me dijo:

“No te preocupes no los usaré, están ahí porque venían con la cama y mi tío no los ha querido quitar, pues de vez en cuando él se viene con algunas amigas suyas aquí sin que lo sepa mi tía y entre sus amigas hay algunas que les gusta ese tipo de juegos , tú ya me entiendes ¿no?”

Yo le sonrió y asiento con mi cabeza. Entonces él se acerca a mí y me coge las cosas mías que tengo en las manos y se las da a su primo que las coloca en un rincón de la habitación, luego me baja las mangas de mi chaquetita de punto y me la quita y esta vez no se la da a su primo sino que la deja caer al suelo. Luego me acerca a la cama mirando hacía el colchón y él se coloca detrás de mí y comienza a besarme por mis orejas, bajando a mi cuello y llevando sus manos hasta los botones de mi blusa que comienza a desabrochar, la saca de dentro de mi falda y acaba de desabrochar los botones que falta, dejándome la blusa completamente abierta. Luego llegan sus dos manos a mis pechos desnudos y comienza a sobármelos con ganas y fuerzas y comprueba que tengo mis pezones duros, por lo caliente y excitada que estoy, entonces a la vez que me da pequeños besos en mí cuello se acerca a mi oído y me dice:

“¿Quieres que te folle o no? O necesitas que te caliente un poquito”

Yo no digo nada, ni me movía, había llegado hasta allí para eso y mi coño lo estaba deseando, pero no reaccionaba. Él entonces seguía besando mi cuello y sobando descaradamente mis pechos. Siguió sobando estos con una de sus manos mientras que con la otra fue bajando hasta llegar donde terminaba mi falda y cogiéndola me la fue subiendo hasta mi cintura. Yo permanecía quieta , pero ya respirando más deprisa por la excitación que todo eso me estaba provocando. Luego bajo con esa mano a mi muslo y trato de entrar en la parte interior de ellos y al no poder, pues yo tenía mis piernas juntas me dijo:

“Abre todo lo que puedas las piernas”

Yo abrí mis piernas y él entró su mano al interior de mis muslos y acareándolos fue subiendo hasta llegar a mi sexo. Me hizo girar y dar la vuelta mirando a su primo y él se volvió a colocar tras de mí. Estaba totalmente abierta de piernas, quedando mi sexo abierto por su mano y a la vista de Aziz. Yo entonces traté de cerrar mis piernas pero él no me lo permitió. Thabit, comenzó a jugar con su mano en mi coño e introdujo primero uno, después otro y así hasta tres dedos dentro de él y comenzó a masturbarme, consiguiendo arrancarme gemidos de placer. Ellos al oírme gemí de gusto se rieron a carcajadas, pero Thabit no dejo de tocarme mi sexo a la vez que con la otra seguí martirizando y sobando mis grandes pechos. Yo recliné mi cabeza hacía atrás descansándola sobre su hombro y él aprovechó esto para besarme de nuevo en mi cuello. Yo con la excitación que sentía en esos momentos cerré mis ojos dejándome llevar por el placer que él me estaba haciendo sentir en esos momentos. Él me dice:

“¿Estas ya más tranquila? ¿Quieres que siga o aún tienes dudas?”

Yo muy excitada le digo:

“Si, si, por favor sigue, sigue….”

Abro mis ojos y veo a su primo con algo en la mano, pero no distingo que es, pues con la excitación vuelvo a cerrar mis ojos. Su mano abandono mi sexo y al poco note como se posaban en mis labios, que se abrieron para atender su solicitud, lamiendo sus dedos con devoción, cuando los retiro, note como esa mano se unía a la anterior en masajear mis pechos y con sorpresa note como una boca comenzaba a devorar mi sexo, abrí los ojos sorprendida y vi al primo en esa tarea. Thabit también con algo en una de sus manos me dice:

“Ssshhh, tranquila, déjate llevar……”

El chico sabía mover su lengua, y con ella me va recorriendo todo lo largo de mis labios mayores, para pasar a mis labios internos e introducir dentro de mi vagina todo lo que puede su lengua y saborear con ella la gran cantidad de jugos que las caricias de Thabit y las de él me están haciendo echar: saca su lengua del interior de mi coño y subiendo por mis labios menores llega a mi clítoris con el que comienza a jugar , a chupar y succionar, yo no puedo más y mi placer llega al máximo culminando en un fuerte orgasmo que me hacen flojear mis piernas , y no caigo al suelo porque soy sujeta por los brazos de Thabit, y comienzo a correrme gritando al morito que tengo entre mis piernas:

“Aaaahhhhhh siiiiii…. Siiiiiii, sigueeeeee sigueeee no pareeees ahoraaaaa por favooooor sigueeeeee asiiiii, asiiiiiiii oooooohhhhh que placeeeerr meeee corooooooo, me coroooooo siiiiiii, siiiiiii no puedoooooomáaaaassss….”

Él chico viéndome como estoy, no cesa en su comida de mi coño y aprovecha para agarrarme con sus manos por mi culo y arremeter con más ansia sobre mí ya receptivo clítoris, su lengua me está volviendo loca, igual juguetea con él, como se introduce ferozmente dentro de mí.

Mi cuerpo se arrima y aprieta todo lo que puede al chico, buscando esa boca que me devora. Mientras Thabit no deja en paz mis pechos, centrándose en mis abultados pezones que estira sin ningún tipo de delicadeza. Mis gemidos provocados por la lengua de mi devorador, solo consiguen poner más intensidad a los manoseos que no tardaron en llevarme a un segundo y ruidoso orgasmos que me dejo desmadejada y semi desmayada en los brazos de mi amante y apoyado mi pubis y sexo sobre la cara del jovencito Zaiz. El chico se retira de mi zona baja, saliendo con la cara completamente mojada y pasándose su lengua (hasta donde le llega) por toda ella para saborear los restos de mis jugos que tiene en ella. Su primo mayor, me deja que me siente y me apoye en la cama durante unos minutos hasta que me recupero un poco y veo como Zaiz se marcha de la habitación y Thabit viendo la cara que pongo me dice:

“Vendrá a recogernos, no te preocupes. Descansa un ratito, esto acaba de comenzar”.

Yo cierro mis ojos y me dejo caer sobre las sabanas sucias para descansar un rato de la serie de orgasmos que los dos primos me han proporcionado. Oigo como trastea, supongo que Thabit, por la habitación, y de pronto llega a mis oídos una música suave, que hace que me sienta más relajada. Estando así de tranquila siento que se echa en la cama a mi lado y me comienza a acariciar mi cuerpo y bajándose a mi entrepierna comienza a comerme de nuevo mi sexo, yo no tardo mucho en volver a excitarme y esta vez no aguanto ni quiero que me de placer con su boca, lo que quiero y necesito es sentir su gran polla dentro de mi ardiente almeja y le digo:

“Thabit, por favor fóllame ya de una vez es a eso a lo que he venido aquí, no a que me hagáis correr a base de comida de coño”

Entonces él se levanta va hacía una estantería que hay en la habitación y cogiendo un pañuelo de los que las mujeres nos ponemos al cuello me dice:

“De acuerdo, ¿tanto deseas tenerla dentro, que no quieres que te excite y disfrutar antes con mi lengua y mi boca?, pues entonces vamos a comenzar pon…”

No le dejé acabar, pues me puse de pie para comenzar a desnudarme, pero él me paro dándome un guantazo diciéndome:

“¿Quién te ha mandado quitarte la ropa, aquí mando yo y te desnudarás cuando yo quiera o cuando yo te la quite. Ya te he concedido el deseo de hacerlo ahora en vez de darte placer con mi boca, de modo que por hoy ya has tenido tu regalo, de ahora en adelante harás lo que yo quiera y no rechistaras, haciendo todo lo que yo te diga, el juego ha terminado”

Se acercó a mí y me puso el pañuelo atado a mis ojos, como si fuera una venda, de tal forma que no podía ver nada, y después agarrándome de uno de mis brazos me dijo:

“Sube a la cama y ponte de rodillas en ella, verás cómo te gusta”

Hice lo que me dijo y entonces él cogió las solapas de mi blusa y me despojo de ella dejando mi torso desnudo y dejándome solo puesto ya mi faldita. Yo instintivamente tape mis pechos con mis brazos y manos y él cogiéndome de ellos me los quitó diciéndome:

“Déjalos libres, a esta altura te vas a tapar tus tetas, después que te las hemos estado viendo todo el tiempo y es una de las partes de tu cuerpo que más me gustan déjalas sueltas quiero ver como se te mueven cuando te folle, guarra, porque eso es lo que eres y como tal te voy a tratar a partir de ahora, como una perra puta y una guarra, asquerosa ponte a cuatro patas como la perra que realmente eres”.

Me incline hacia adelante apoyando mis manos en el colchón y notando como mis pechos colgaban casi tocando la tela de la sabanas.

No veía nada, con mis ojos tapados por el pañuelo, en eso noté como se subía al colchón y como me remangaba mi falda hasta mi cintura dejando todo mi culo al aire, con sus manos separaron mis nalgas y yo entonces abrir todo lo que pude mis piernas. Acerca su mano a mi sexo y la pasa una y otra vez a lo largo de todo él encontrándolo completamente encharcado y mojándose toda su mano, que para que se la limpie me la acerca a mi boca haciendo que le chupe sus dedos y me trague mis propios jugos, mientras hace esto me dice:

“Joder guarra, estas ardiendo tienes todo tu chocho mojado, se nota que estas deseando tenerla dentro, toma trágate tus propios jugos, pedazo de puta como te corres y aún no hemos comenzado con la fiesta.”

Tras esto oigo como se baja la cremallera de sus pantalones y acercando la punta de su polla a mi rajita, tantea hasta que logra encontrar la entrada de mi almeja. Tras ello no tarda mucho en conseguir entrar la puntita y comenzar a empujar e ir penetrándome despacio. Las paredes de mi vagina súper lubricadas por mis líquidos van recibiendo con un placer infinito cada centímetro de ella que me va entrando, lo recibo con suspiros y espasmos de placer haciéndome llegar cerda de alcanzar el orgasmo, pero no quiero correrme tan pronto y trato de resistir. El moro sabe cómo hacerlo para hacerme alcanzar el placer supremo, me va penetrando lentamente es tan larga que parece que nunca va acabar de entrar toda, es la primera vez que el miembro de un hombre entra en algunos sitios que la polla de mi marido nunca han podido llegar a ellos. Al sentir como golpea la entrada de mi útero, siento también en mis nalgas el contacto de su cuerpo, ya la tengo toda dentro de mí, yo ya no puedo más y un latigazo de placer recorre todo mi cuerpo y muevo mi culo hacía delante y hacía atrás , pero él dándome un fuerte guantazo en mi trasero me dice:

“Quieta, puta, te moverás cuando yo te diga o cuando yo te haga moverte, aquí el que manda soy yo”

Yo muy a mi pesar me quedo quieta me siento completamente llena con esa cantidad de polla metida en mi coño, es la primera vez en mi vida que tengo una polla tan larga y gorda como esa dentro de mí, y es fantástico, entonces le digo:

“Joder cabrón, no me tengas más así, por favor muévete, quiero que me folles fuerte sin compasión lo necesito, por favor quiero que me hagas tuya, soy tuya, joder que placer me estás dando, si nos viera el cornudo de mi marido, no se creería que me haya podido entrar esa barra de carne tan dura, larga y gorda dentro de mí, por favor cabrón muévete de una puñetera vez, no aguanto más, por favor”

Él entonces comienza de nuevo a retroceder, con la misma lentitud con que me ha ido penetrando, hasta que sin esperarlo, se sale por completo de mí sintiendo yo un tremendo vacío en mi vagina. Y noto como se baja de la cama, yo estoy fuera de mí y le grito:

“Cabrón Thabit no te salgas, ¿Dónde vas? No me dejes así por favor , necesito tu polla dentro de mí y que me folles de una puñetera vez por favor no me hagas sufrir más , te quiero dentro de mí , por favor…..”

Me parecía mentira oír mi voz suplicando a un hombre que no es mi marido, a un extraño, a un moro que me folle, yo una señora decente hasta prácticamente esta mañana. Oigo ruido de ropa y deduzco que se está desnudando. Cuando acaba se sube rápidamente de nuevo a la cama pero esta vez se coloca delante de mi cara, me agarra sin cuidado alguno por mis pelos y dando un tirón de ellos me dice:

“Abre la boca y traga, puta”

Yo hago lo que me dice y él de un empujón me mete su polla de golpe en mi boca aun mojada de mis flujos y comienza a follármela a un fuerte ritmo como si fuera mi chocho, haciéndola entrar cada vez más adentro y tirando con fuerza de mi pelo hacía él me dice:

“Siiiiii, asiiiiiii perrra uunmmmmmm, si abre bien esa boca de puta que tienes, pues te la voy a meter hasta lo más hondo de mi garganta unnnnnmmmm…”

A pesar de estarme tratando salvajemente y sin delicadeza ninguna como si fuera un objeto, siento un sentimiento nuevo en mí, que nunca antes había sentido al ser insultada y tratada con tanta dureza, siento un placer infinito mezclado con un estado de rabia e impotencia al no poder decir que no quiero y que me voy , pues es más grande las ganas que tengo de ser follada por este hombre y a la vez me gusta cómo me trata, estas sensaciones tan contradictorias me producen un raro placer que me hacen estar en un estado constante de calentura, que no puedo evitar.

Yo aguanto como puedo, pero él no deja de empujar hacía dentro de mi boca , cada vez me presiona más, llegando ya hasta mi garganta y haciendo que el aire me llegue mal a mis pulmones, por eso me centro en tratar de respirar y cuando estoy en esto noto que alguien se sube también a la cama, se coloca detrás de mí entre mis piernas y agarrándome de mis caderas acerca algo duro y caliente a la entrada de mi almejita y cuando toca con su punta mi rajita aprieta fuerte haciéndome un daño terrible y entrando todo dentro de mí de golpe, la polla que me acaba de traspasar mi coño es mucho más gorda que la de Thabit, Doy un tremendo grito de dolor pero que no sale al exterior pues es ahogado y tapado por la polla que en esos momentos tapona mi boca. Entonces Thabit me dice:

“Ves cómo mi primo volvía a por ti, ha vuelto y antes de lo que pensabas, como sabemos que te gusta no dejar a deber nada, él ahora se va a cobrar el viaje de traerte y llevarte, ja, ja, ja, esto no lo esperabas golfa, tener a la vez dos pollas dentro de ti, estoy seguro que es también la primera.”

Aziz, no es como Thabit y solo busca su placer , comienza a moverse con fuerza dentro de mí, con un mete y saca terrible que al ser su polla tan gorda roza constantemente el interior de mi vagina produciéndome un placer impresionante, que hace que yo apriete con mis labios con fuerza la polla que tengo en la boca, no sé si le haría daño o no , el caso es que Thabit me aprieta mis mandíbulas haciéndome abrir mi boca y se sale de mí de golpe, al hacerlo caigo en la cama boca abajo arrastrando conmigo el cuerpo del que me está follando, aprisionándome este con su peso mi cuerpo, pero no dejando de follarme al mismo ritmo golpeándome rítmicamente y muy fuerte el interior de mi vagina. Oigo como Thabit anima a su primo para que me folle con más fuerza e incluso le dice que me pegue fuerte en mis nalgas, cosa que hace hasta ponérmelas roja casi moradas. Yo no puedo más y me viene un orgasmo fuertísimo que encadeno con otra serie de ellos, gritándole:

“Siiiiii, siiiiiiii, dame más fuerte, siiiiiii follameeee, follameeeee cabrónnnnn, sois unos cabrones los doossss esto no se hace con una mujer casada y tan necesitada de pollaaaaa…..me matáis, me estasi matando de gustoooooo….siiiiiiiiii aaaaahhhhhhhhme corrroooooooo siiiiiii……”

En eso noto como Thabit tira de su primo y le hace que se salga de dentro de mi coño diciendo:

“Sal, sal de ella, que estas a punto de venirte, salte de ella coño, que ese coño le quiero yo estrenarle, joder quiero ser yo el primero que no sea su marido en correrme dentro de esta puta”.

El primo se sale de mí y se retira y rápidamente ocupa su lugar Thabit, moviéndose al mismo ritmo en que estaba haciéndolo su joven primo. Oigo como gime a cada una de su envestida. Yo no he parado de tener orgasmos y correrme y de nuevo sigo teniendo más, otra serie comienzo a enlazar, esto es algo maravilloso que nunca antes en mi vida me había ocurrido. De pronto recuerdo las palabras que ha dicho a su primo “ese coño le quiero yo estrenar” el muy cabrón se va a correr dentro de mí y no estoy tomando nada y ellos no han puesto ningún medio para evitar el embarazo, se me enciende la lucecita y le grito:

“Por favor Thabit, no te corras dentro, me puedes quedar preñada, por favor dentro no lo hagas”

Él parece no oírme, pues no me contesta y acelera el ritmo y aprieta con todas sus fuerza hacía el interior de mi vagina comenzando a correrse y gritando como un loco fuera de sí en árabe cosas que no entiendo, noto los chorros de su esperma como golpean contra mi útero y mi vagina, llegándome su leche a lo más profundo de mis entrañas. Mi cuerpo aprisionado y húmedo de sudor se erizaba a contacto de aquel macho que acaba de poseerme, y pese a todo esto mi coño sigue palpitando de ganas y con necesidad de más, ¿Qué es lo que me pasa, si yo nunca he sentido esta necesidad de polla dentro de mí? Será verdad lo que me dijo Thabit en mi casa de que era multi orgásmica, me abre convertido en ninfómana?, no sé pero estoy sintiendo tanto placer que quiero que alguien siga follándome y que ocupe el sitio de Thabit.

Mi amante se deja caer sobre mí y se queda un rato dentro de mí y sobre mi cuerpo, luego se retira poco a poco, dejando que mi cuerpo respire por un momento, a la vez que me dice:

“Ya sé que no has quedado aún complacida, ya te lo dije esta mañana en tú casa, que iba a despertar a la puta que llevabas dentro y no lo sabias, mira como era verdad. Pero tranquila, que mi primo va a seguir complaciéndote y acabar también corriéndose dentro de ti, pues no es bueno que se aguante las ganas , pues estaba a punto cuando yo le quite de dentro de ti para meterme yo”

Enseguida siento otro cuerpo que se pone sobre mí y me penetra de nuevo vaciándose a los pocos minutos dentro de mi vagina y llevándome de nuevo a una nueva cadena de orgasmo, cayendo los dos derrotados y agotado, permaneciendo él dentro de mí durante al menos cinco minutos y soportando mi cuerpo el peso del suyo. Yo estaba totalmente derrotada y no tenía fuerzas ni para moverlo para que se quitara de encima de mí.

No sé si estuvo mucho tiempo sobre mi cuerpo, pues de lo agotada que estaba me quedé dormida.

No sé el tiempo que estuve dormida, pero cuando desperté estaba yo sola en el sótano, tendida sobre aquella cama de sabanas sucias y sudadas no sé por quién ni cuantas personas a las cuales ahora me unía yo. Seguía como me habían dejado, desnuda de medio cuerpo para arriba en la parte baja del cuerpo solo tenía mi falda remangada hasta mi cintura y enseñando todo el resto de mi cuerpo. De mi almeja salía un rio de semen que corría por parte de mis piernas hasta depositarse en las sabanas de la cama, tenía también por mis muslos restos de sus corridas resecas. Me incorpore miré el reloj de mi muñeca y me marcaba las 5,30 de la tarde si quería llegar a casa antes que mi marido tendría que apresurarme. Entonces me puse de pie, me arregle un poco la falda, me agache y cogí mi blusa que estaba en el suelo y después me dirigí hacía la estantería donde Aziz había colocado mis cosas. Me dirigí a la parte de arriba, y en una habitación que solo había dos sillones y una mesa, estaban los dos primos sentados y hablando en su idioma, entonces Thabit al verme me dijo:

“¿Ya te has despertado? ¿Has descansado? “

Yo le contesto:

“Si la verdad es que nunca antes en mi vida había disfrutado tanto con los hombres, aunque el trato que me has dado ha sido duro y autoritario, no como yo estoy acostumbrada, la verdad es que sí me ha gustado. Lo que no esperaba es que me entregaras a otro hombre como has hecho con tú primo y más sin consultarme, pero la verdad es que también con él he disfrutado muchísimo y ha conseguido a pesar de ser tan joven subirme a la gloria y encadenar varios orgasmos seguidos con su follada”.

Thabit tras oírme, me dijo:

“Entonces continuamos”

Yo le contesto:

“Ya me gustaría, pero no puedo es muy tarde y como te dije cuando hablamos por teléfono, tengo que estar en casa antes que llegue mi marido, el cual suele venir entre las 6 y las 6,30 de la tarde”

Thabit acercándose a mí me coge mi barbilla y pega sus labios a mi boca, yo la abro y le permito que entre su lengua dentro de la mía y nos fundimos en un beso, en el que nos apretamos y saboreamos el interior de la boca de cada uno, como si el mundo se fuera a acabar. Él a la vez llevando sus manos a mi culo me le soba aplacer. Aziz no se queda quieto se levanta de su sillón y acercándose a nosotros comienza a meterme sus manos entre mi blusa hasta que consigue agarrar mis pechos y sobándolos con fuerza lleva su boca hasta mi cuello y comienza a chuparme y a pasar su lengua todo o largo de él hasta llegar a una de mis orejas, donde la introduce dentro de ella jugando en él. Estas caricias que los dos hombres me están haciendo me vuelven loca y de nuevo comienzo a excitarme. Entonces Thabib desabrochándose la corredera de su bragueta se saca su pene, ya duro y erecto y subiéndome mi falda le acerca hasta mi chocho con la intención de penetrarme de nuevo. Un flash se me viene a mi cabeza y dándole un pequeño empujón le separo de mí y a la vez hago lo mismo con Aziz y les digo:

“Me habéis vuelto a calentar de nuevo y os deseo con todas mis fuerzas, me gustaría quedarme con vosotros y volver a disfrutar de nuevo los tres juntos, pero es tarde y tengo que irme, pues no quiero que mi marido se entere de este desliz mío y estropear todo lo vivido. Si queréis podemos vernos otro día y continuar con esto, a mí me gustaría repetir”.

Yo me escuchaba y no daba crédito a mis palabras, como era posible que les dijera eso, yo una mujer decente y que al único hombre que había conocido carnalmente hasta entonces había sido mi marido. Pero era la verdad lo que decía era eso lo que sentía y deseaba.

Ellos, entonces se callaron por un momento y fue Thabit el primero en hablar diciéndome:

“Pasa si quieres al baño para ducharte, estas toda pegajosa y llena de esperma y hueles bastante a semen y a sudor”

Yo por miedo a que nos volvamos a liar le contesto:

“No puedo voy muy tarde, por favor me podéis llevar a casa”

Thabit hizo una señal a su primo Aziz para que me llevara y cuando íbamos a salir por la puerta nos dijo:

“Esperad voy yo también con vosotros”

Salimos del chalet dejando todo cerrado con llave y montamos en el coche que conducía Aziz. Su primo y yo nos montamos atrás y todo el tiempo que duró el viaje estuvimos morreándonos y metiéndonos manos. Un poco antes de llegar a mi urbanización le dije a Thabit , que le dijera a su primo que parará, pues quería bajarme. Thabit le dijo a su primo que parará y dándoles a los dos un beso en sus mejillas me baje del coche y cuando ya se marchaban dejándome a mí más atrás, me dijo Thabit:

“Estaremos en contacto, no te preocupes, volverás a tener más día lo que has tenido hoy, estate atenta a tu teléfono, adiós”

Yo camine por la calle, notando como resbalaban aún restos de semen por mis piernas y sintiendo la tirantez del mismo ya seco en gran parte d mi cuerpo. Hasta mi nariz me llegaba el olor a coño sucio de mi sexo y a sudor mezclado con el semen de mis dos jóvenes amantes. Al llegar a mi urbanización y por miedo a que algún conocido me viera, procuré ir deprisa y por el sitio que normalmente menos gente había. Por fin llegue a casa y mi marido aún no había llegado, de modo que deje mi bolso en el lugar habitual y me dirigí con la chaquetita de punto en la mano derecha al cuarto de baño. La deje en el suelo , y me despoje del resto de mi ropa, dejándola también en el suelo y usándola como alfombra. Me metí en la ducha y di al grifo, dejando caer el agua sobre mi cuerpo, cogí la esponja eché una buena cantidad de gel y me di con ella, restregando mi cuerpo, quería quitar todo rastro de mi 1ª infidelidad a mi marido. Cuando me duchaba se me vino a la cabeza, la estupidez que había hecho el dejarme follar por mis dos amantes sin protección consintiendo y sin oponerme a que se corrieran dentro de mi vagina. Entonces me empezó a entrar la preocupación por si me habrían dejado preñada, pues me faltaban unos 8 o 10 días solamente para tener el periodo y por tanto estaba en mis días fértiles. Cogí la esponja con gel y trate de metérmela en mi coño , con el fin de limpiar todo lo que pudiera del esperma que aún quedara dentro de mi vagina, conseguí entrarla por completo dejando solo fuera una punta de la esponja con el fin de poder tirar de ella para sacarla luego y evitar que se me quedara dentro. Cuando estaba en esto llegó mi marido y al entrar me llamó para ver donde estaba, entonces le contesté:

“Estoy duchándome, enseguida acabo, ¿Qué tal el día de trabajo?”

Él me contestó:

“Bien, como todos los días. Dentro de 15 o 20 días tendré que ir durante 10 días a la Obra que tenemos en Sudamérica. Te lo digo para que te vayas haciendo a la idea que tendrás que quedarte esos días sola y vayas pensando que me ropa me tengo que llevar, y demás cosas que tenga que echar en la maleta. Ya sabes que yo soy un desastre haciendo el equipaje”.

Yo le contesto:

“No te preocupes, ya estoy acostumbrada a quedarme sola, cuando tú te vas de viaje y además cuando estas en casa también es como si estuviera sola, total para el caso que me haces”

Él no dijo nada o yo con la ducha no lo oí. Cuando acabe, me salí me seque y desnuda recogí mi ropa del suelo y me dirigí tal como estaba (desnuda) al lavadero donde la metí en la lavadora. Luego fui a mi cuarto y me puse una ropa cómoda para estar por casa. Esa tarde la pasamos en casa viendo la televisión y tras cenar más de lo mismo, nos acostamos y ese día parece que mi marido tenía ganas de sexo, pero yo estaba que no podía pues la sesión con los dos moritos me había dejado todo mi cuerpo dolorido y totalmente derrotada, de modo que le dije:

“Estate quieto, hoy la que no quiere por estar cansada soy yo, de esa forma te darás cuenta de lo que normalmente me pasa a mi cuando la mayor parte de las veces que te deseo y quiero follar contigo me rechazas”.

Me di la vuelta dándole la espalda y me quedé dormida recordando todo lo vivido desde que conocí a Thabit.

Me he alargado mucho, si os gusta la historia podéis seguir leyéndola en mi próxima entrega.

Todas aquellas personas que quieran comentar algo sobre ella o de otros temas podéis escribirme a mi correo

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