La delantera prodigiosa

Daniela se estudia en el espejo. Una cara normal, no destaca nada, quizás los labios un poco finos, que procura disimular con una sonrisa casi perenne, para lucir los dientes blancos, un poco de ratoncita, como le dijo hace mucho tiempo Lautaro, su primer novio. Ya ha perdido parte del bronceado del verano, aunque procura mantenerlo tomando el sol de otoño en el patio de casa. Sabe que le sienta bien el moreno, como a su madre, que está yendo a una cama solar para seguir con un color que la pone preciosa. La verdad que siempre lo ha sido, tiene muy buen cuerpo a pesar de su edad, tan bueno que los hombres siempre la han mirado con ganas. ¡ Cómo le ponía celosa cuando era más pequeña, apenas una niña que empezaba la adolescencia! Todavía compite con ella, pero ahora sabe que gana. Es más joven, tiene muy buenas piernas, quizás un poco demasiada cadera y cola, aunque a muchos les gusta las popas un poco grandes y sobre tiene tiene unas tetas de infarto. Se lo dice de vez en cuando su hermano Luís.
– Dani, tienes unas pechugas que llevan a la locura…Creo que todos mis amigos se hacen pajas pensando en ellas. Y yo….porque soy tu hermano y sé lo estúpida que sos, de modo que tu estupidez es el congelador de mi concupiscencia.

Quiere mucho a su hermano, lo había pasado muy mal cuando se murió su padre, ella hizo de tripas corazón, para poder sostenerle a él y también a su madre. Seguro que le han quedado secuelas al tener que comerse el dolor, pero no quiere pensar en ello.
Se toca las tetas, turgentes, con una areola beige oscuro que destacan en la blanca piel que no toma sol. Los pezones están erectos se los mide: dedo y medio. Le conviene usar corpiño, pero cuando no lo lleva, se marcan y las lolas se mantienen sin caer, elásticas, volviendo locos a todos los machos. Sonríe para sí, piensa en un coro de hombres aullando como lobos ante ella, pajeándose mirando como ella hace oscilar sus senos con ligeros movimientos de hombros.
En el pubis el pequeño triángulo de vello negro, es como se lo recorta, parece una flecha hacia su concha.
Es sábado y está sola, su hermano ha ido a Pilar para ver a sus primos, aunque ella sabe que es para coger con Catalina, una amiga común. Su madre ha salido con el novio, Santiago, que la ha devuelto al mundo y a la alegría.
Le cae bien, vino un día a buscarla, se presentó y a partir de ahí, o la viene a buscar o queda con ella. Sonríe para sí, debe coger bien, a su madre se le ha puesto cara de relajada, de bien follada.
Un domingo les invitó a comer en un restaurante en la Costanera , Happening, un lujo. Ella se había arreglado para lucirse. Como todos los machos, se quedó deslumbrado con su pechuga, pero al revés que casi todos que disimulan y miran de reojo, se la elogió diciendo:
– Daní estás muy elegante y si no te molesta te diré que tienes una delantera prodigiosa que para si la querría el Real Madrid.
Se rieron los cuatro, era una valoración natural, sin malicia.
La verdad que le gustó en el momento, pero luego le molestó, parecía que no había deseo, que el coger sólo era con su madre y ella era una niña pechugona.
Desde entonces le hacía una exhibición de tetas cuando se veían, y poco a poco la inocencia se iba convirtiendo en deseo. Cuando se dio cuenta que para él era un mujer apetecible, se quedó tranquila, le aceptó como uno más, aunque destacado, en el coro de sus admiradores.
Se ha calentado, quiere preparar el trabajo: “Diseño , fabricación y comercialización” de la penúltima asignatura que le queda para acabar en la Universidad, decide relajarse para poder concentrarse en eso y no tener la mente en fantasías sexuales.
Está frente al espejo, lleva la mano derecha al triángulo del pubis, con el índice y el corazón toma posesión de la zona del clítoris, cierra los muslos, y empieza despacio a masturbarse. Le gusta lo que ve, como los pezones se van poniendo más duros, más enhiestos. Su cuerpo se ondula ante ella, se gusta, saca la lengua y la pasa por los labios. La otra mano acaricia los pechos. Se imagina a Santiago viéndola, pajeándose, eso la excita más y más. Se aprieta los pezones hasta que casi le duelen. Siente la humedad que desliza de la vagina empapando sus dedos,que aceleran la caricia. Su imaginación la lleva a sentir a su lado al hombre que se masturba con ella. Quiere verse cuando se viene, hace un esfuerzo para no cerrar los ojos cuando le llega la ola que la hace temblar.
Acaba y va al bidé para lavarse la concha rezumante, se seca y se viste con la parte baja de un bikini y una remera grande de su hermano. Luego se sienta en el salón para hacer el trabajo.
Lleva un par de horas, son las seis,decide tomarse un descanso, toma una coca, y hace una serie de estiramientos, luego corre sobre el mismo sitio. Vuelve a beber cuando suena el timbre. Va a la puerta, mira por la mirilla, es Pablo.
Abre la puerta, y besa en la mejilla al joven cuando entra.
– Dani, dijiste que tenías que hacer un trabajo y que la parte de números te costaba. ¿ Te acuerdas que me ofrecí a ayudarte? Pues acá estoy.
Ella sabe que hay algo más,mucho más, se ven en Pilar cuando ella y su hermano van a casa de sus tíos. Luís se ha enredado con su hermana Catalina, Kati, es más piensa que en esos momentos deben estar cogiendo, y Pablo siempre ha mariposeado a su alrededor, por fin se ha decidido, quiere aprovechar el favor para hacérselo con ella y a ella no le importa, es más le apetece, es guapo, muy guapo, el pelo negro y corto,quizás un poco grande la nariz, aunque ya se sabe nariz grande, pija grande y según su hermano que ha coincidido con él en las duchas el refrán se cumple en él, la tiene enorme.
– Pablo ,sos un cielo. Estoy justo parada en ese tema. Tengo datos pero no sé unirlos y darles forma.
– Pues dame una coca, nos sentamos e intentamos que salga.

Los ojos de Pablo devoran a Daniela,está mucho más buena cada día, se lanzaría sobre ella pero tiene miedo de su rechazo. Le gusta mucho y prefiere ir más despacio, atacar cuando esté seguro que ella le va aceptar.
Van al comedor ,el ventanal da al patio. Allí están la computadora, los libros, los papeles. Se sienta a su lado, saca un philips y lo enciende, ofrece otro a la joven, y ambos comienzan a sumergirse en los datos que Dani le va suministrando a medida que él va pidiéndolos. Es hábil, trabaja con papel y lápiz para ir montando el desarrollo de la parte económica del ejercicio.
Son algo más de dos horas las que tardan en casi acabar, durante ese tiempo están concentrados. Dani va viendo como se extienden uno tras otro los números y conceptos, que entiende a mediada que él los va montando camino del final.
– Ya está. ¿ Lo has entendido?.
– Sí, me lo has explicado clarísimo. Me falta preguntar al profe el valor de la inflación , que hemos llamado X y con lo que diga, cierro el precio total de venta y salen solos los beneficios. Queda pasarlo a la compu e imprimirlo. ¡Eres un cielo!
Daniela le da un beso rápido y alegre en la boca, Pablo le da otro apenas acaba el primero. Los dos saben y quieren que haya más.
– ¿ Quieres tomar algo?. No sé cómo darte las gracias.
A Daniela le gusta Pablo, tiene un buen lomo y es guapo, le apetece coger con él. No es una niña, ha debutado con apenas 16 años y ha tenido varias relaciones, pero piensa que Pablo es diferente y sobre todo le intriga eso que dicen que la tiene tan enorme.
Pablo se ha excitando durante el tiempo que han estado haciendo el trabajo. Los senos de la joven se marcaban sueltos, sin corpiño bajo la tela de la remera, notaba como se movían elásticos, le había costado concentrarse sólo tenía ganas de tocarlas, chuparlas, en fin follarse a Daniela. Pero sabe que debe dejar que sea ella la que tome la iniciativa, es una intuición , y siempre se ha ganado cuando ha seguido sus intuiciones.
– Pues si puedo pedir, me apetece que me invites a comer algo, tu hermano seguro que viene mañana, está con mi hermana Catalina y mis padres están en Cordoba así que tiene la casa libre hasta que yo vuelva.
– Mi madre ha ido a pasar la noche con su novio, así que …no tenemos prisas.
Mira el bulto que levanta el pantalón del hombre y sonríe.
– ¿ Tienes hambre ya..ya?
– ¿ Por qué? Puedo esperar.
– Si yo te enseño algo…¿tú me enseñas otro algo?
– En principio ..sí.
– Pues mira.
Dani se para ante él, agarra la remera y comienza a subírsela para dejar al aire sus pechos. Pablo respira y siente como la polla se le pone aun más dura queriendo romper los pantalones. Al subir los brazos para sacar la prenda por la cabeza, los senos se han alzado poderosos , incitantes, que cuando la remera ha salido, tienen una pequeña vibración que lo vuelve loco para alegría morbosa de la mujer.
– No digas nada que ahora te toca a vos. Enséñame la pija.
Pablo sonríe para sus adentros, ha ganado, ha sido ella la que ha empezado y eso siempre tiene buen resultado. Se suelta el cinto, se baja los pantalones y luego parado ante ella, hace descender el slip, la verga salta al quedar libre, como la madera del arco cuando la sueltas, apunta hacia arriba ligeramente, el glande asoma entre la piel del prepucio.
No lo pueden evitar, ambos alargan la mano derecha como el Adán y el Dios de la Capilla Sixtina buscando tocar con el índice la maravilla que tienen ante sus ojos.
Pablo recorre el perfil del seno izquierdo de Dani que responde aumentando la erección de sus pezones. Daniela pasa el dedo por la longitud del arma masculina. Ambos repiten asombrados la operación y se miran con una sonrisa en los ojos y exclaman al unísono:
– ¡ Que maravilla!
Y se ríen y se abrazan y se besan paladeándose como si el encuentro de sus labios y sus lenguas no tuviera fin, se separan jadeantes. Sienten sus cuerpos calientes, excitados, sin decirse nada entran en acción. Pablo lleva las manos a las tetas de Daniela y las soba haciendo que las palmas los amasen como amasan el pan los panaderos, notando como se endurecen cada vez más los pezones enhiestos.
Ella ha agarrado con el puño derecho la verga, con la izquierda acaricia el glande y empieza a masturbarle, con una mezcla de histeria y diversión.
– No puedo más- chilla Pablo.
– Quiero sentir tu leche.
Y la siente cuando el semen salta como lava de un volcán mojando sus pechos .
No la suelta, sigue dura. Pablo sujeto por su arma se inclina para poder lamer su simiente que desliza por los melones femeninos.
– ¿ Has traído algún forro?- pregunta Dani mimosa, sabiendo que la noche recién comienza.
– Tengo uno en el bolsillo del pantalón.
– Bésame- ruega la joven.
Abandonan las presas para besarse, ella le acaricia las nalgas empujando hacia su pubis al macho, él le aprieta para sentir los senos contra su pecho.
– Creo que a los dos nos sobra ropa.- dice Pablo, mientras se quita la camisa y saca los pies del pantalón y calzoncillo caído.
– Un hombre con calcetines enfría a cualquiera.- Replica ella mientras se baja el bikini dejando al descubierto el pequeño triángulo de vello que marca como una flecha la dirección de su vulva.
Se vuelven a besar totalmente desnudos, las manos acarician las pieles encendidas de pasión, la polla vuelve a estar dispuesta a la batalla.
– Deja que te lo ponga yo- ruega Daniela cuando él busca el preservativo.
Muerde el plástico, lo saca y pone la goma en la cabeza del miembro enorme como si fuera un sombrero, después lo va extendiendo despacio por el falo poderoso.
– Y ahora no te hagas esperar. Métemelo hasta dentro, que estoy derretida.
Se sienta en el sofá con las piernas abiertas y en alto, Pablo coloca la pija en las puertas de la concha y empuja buscando en fácil camino e una vagina empapada.
A Dani le encanta como la está cogiendo, fuerte, profundo, sin titubeos , pero con mimo. Está muy caliente y nota que se viene, se deja llevar por el placer.
Pablo se deleita con el orgasmo de la mujer, para cuando ella termina. La besa.
– ¿ Quieres que siga?
– Sí …cuando estés a punto si quieres la sacas y te ayudo a que acabes encima de mis tetas de nuevo.
– No sé si podré controlarme….pero tenemos mucho tiempo para hacer detodo.
Daniela despide a Pablo, amanece, ha sido una noche maravillosa. Han quedado para verse por la tarde, sabe que va a ser el principio de muchas tardes y muchas noches. Le gusta mucho, la hace sentirse deseada sin complejos, algo como le ocurrió con Santiago, el novio de su madre, valorada, querida, pero sin notar esa lujuria babosa que suelen tener los hombres cuando están con ella, como su tío Benito que le roza y la toca disimulando su excitación.

Este relato, al igual que los anteriores (La reina y La cazadora) , pertenecen a una serie de historias encadenadas que la autora quiere escribir. Marisa era el personaje con que acababa La reina. Dani es el la prota de este. Benito será del siguiente.
¿Cuál es la idea? Un hombre, Santiago, llega a un mundo que gira alrededor de Marisa. Un clásico en el cine desde Shane ( Raíces profundas) Ellos son la base, pero alrededor hay muchas historias diferentes, con distintos protagonistas, en las que el sexo tiene su campo.
A la autora le gustaría que l@slector@s opinen sobre los personajes, cuales les gustan más, cuales menos, y si quieren aportar alguna idea de lo que puede ocurrir.
La historia dará saltos, los relatos serán independientes, pero intentarán ser reflejo de un mundo que gira al redor de Marisa y su familia y el “forastero”
Gracias de antemano por vuestros comentarios e ideas.

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