La enfermera de noche II

Me pasé un par de horas llorando. Todavía seguía esposada con las manos a mi espalda por lo que tuve que hacer autentico contorsionismo para lograr poner mis manos por delante, coger las llaves y liberarme. Estaba desnuda y con frío, lo cual se marcaba en mis pezones que estaban duros como piedras. Recogí la ropa del suelo y me vestí. En mi móvil vi un mensaje en el que Fran me decía que no volvería hasta el día siguiente que no me quería ver allí nunca más. Dude que hacer, esperarle o no, pero finalmente procedí a recoger mis cosas, hacer mis maletas y salir de la casa.

A mis padres les dije que teníamos que suspender la boda pues Fran me había dejado al volver de Africa. Evidentemente mi padre ardió en furia y le llamo para pedir explicaciones. Fran cortó la conversación dejandole claro que le había sido infiel durante sus viajes y que tenía pruebas, tuvo la caballerosidad de no dar detalles y mi padre la cabeza de no pedir más explicaciones. Pero ahí me encontraba yo en mi casa con el vestido de novia en el armario llamando a mis invitados para darles la noticia. No sé cual era mayor trago.

Me pasé semanas sin ir a trabajar y sin salir de casa. No tenia noticias de Fran más que por comentarios de amigas comunes que habían sabido de él por sus novios. Fran volvió a Africa por lo que supe al poco tiempo, por lo visto había recuperado su trabajo en la ONG y pensaba pasar largas temporadas en Africa y cortas en España.

Finalmente volví a salir, en principio me daba un poco de mal rollo llamar a mis antiguos follaamigos, la verdad es que varios sabiendo la situación me habían llamado como amigos para animarme, pero preferí no verlos. Aun vivía con mis padre por lo que una noche de copas con mi amiga María conocí a un chico de color. No sé si fueron las copas, la rabia por verme abandonada o por el tiempo que llevaba sin follar, pero acabé pasando de María y líandome con el negro. Salimos de la discoteca y el chico no tenía coche. Mi gozo en un pozo, nunca mejor dicho. Ya estoy mayor para irme a follar a un parque, y tampoco era plan de dejarnos 200 euros en un hotel. En ese momento el chico me había puesto como una cuchilla andante y después de que el negro hubiese recorrido mi cuerpo con sus dedos se me encendió la luz. En casa de Fran no había nadie y yo tenia las llaves, y las tenía conmigo. Cogí al chico de la mano y me dirigí hasta su calle que no quedaba demasiado lejos. Al llegar al portal dude, pero era más mi cachondez que mi cordura por lo que metí la llave en la cerradura del portal. Al llegar a su piso le pedí al negro que me esperase en el rellano. Entre con sigilo y por el frío que hacia me di cuenta que no había nadie y seguramente no lo había habido en mucho tiempo. Avise a mi amante y le hice pasar. Encendí las luces y se me erizaron los pezones al ver la casa ante mis ojos. Recordé tantas escenas, tanto amor, tanto sexo. Ví la mesa donde solía apoyarme y penetrarme desde atrás, el sofá donde veíamos películas y acababa chupandosela si la película no me gustaba, la cocina donde tantas veces se la chupé mientras lavaba los platos, el baño donde tantas veces me la había metido mientras inclinada sobre el espejo me depilaba mis cejas. Mientras permanecía embobada en mis pensamientos, el negro me cogió las tetas desde atrás, empezó a besarme el cuelo y a abrir mi blusa pellizcandome los pezones. Me dirigió hacia la cama y me puso a cuatro patas, metió sus manos por el hueco que quedaba entre mi culo y el pantalón y me metió un dedo en el coño. Lo tenía encharcado, más por la situación que por por el dedo. El chico empezó a masturbarme con bastante maestría y yo no pude hacer otra cosa que abrirme el pantalón y tirar de él para abajo. El chico me ayudo y en poco tiempo me encontraba gimiendo con los ojos cerrados por los mágicos dedos de mi amante. El negro retiró su mano y noté como su polla empezaba a acariciar mis labios superiores, yo abrí mis ojos y me vi esposada y me imaginé que era la polla de Fran la que me penetraba, recorde aquella última noche, estaba encendida de pena, rabia, lujuria, excitación y ganas de follar. POr mi cabeza pasaban las veces que Fran me había follado en esa misma posición y en esa misma cama. El negro me cogió por mis hombros y de un golpe me penetró completamente. Siempre he tenido el coño muy estrecho, lo cual es una ventaja por que cualquier polla que me meten lo siento a tope. Me dolía un poco, tal vez por la falta de uso, como por la falta de costumbre a esos calibres. La sentía tanto en lo ondo como en lo ancho. El negro hay que reconocerlo que se esmeraba y me llevaba a la gloría, pero desde luego la imagen de Fran era la que me llevaba de un orgasmo a otro. El chico saco su polla con intención de correrse en mi cara, cosa que yo evite apartandola y dejando que se corriera sobre el suelo. Después de un poco de conversación intrascendente nos vestimos y salimos.

La verdad es que todo había ido bien y no solo había encontrado un picadero sino que ademas me había ahorrado un dinerito. Me prometí a mi misma que una y no más santo tomas y que no volvería a cometer la locura de colarme en casa de Fran ni por todo el oro del mundo.

Pero como una es como es, durante un tiempo tío con que ligaba, tío al que me llevaba a casa de Fran, allí me follaron a fondo. Los distintos tíos que iban pasando por entre mis piernas me hicieron de todo y yo que lo disfrutaba. Había follado con guiris, con conocidos, había hecho incluso un trío con dos de mis antiguos follaamigos que me encontré una noche en el plazo de 10 minutos en la misma discoteca, me habían dado por el culo, se habían corrido en mi boca, me habían atado y yo que se que mil cosas más. No me deje nada pendiente del kamasutra yo creo. Había dejado un papelito entre la puerta de la casa y el marco para evita llegar a allí y encontrarme a Fran que había vuelto de uno de sus viajes. En una ocasión llegue con un sueco, que me había puesto como un horno durante una noche que le conocí en una exposición fotográfica y que me había llevado a cenar y de copas, y la marca no estaba en la puerta. Al final me retiré y ni intente abrir la puerta, lo cierto es que me apetecía mucho follar, pero no iba a poder ser. El sueco estaba en casa de unos amigos y yo en casa de mis padres, aun. Se la chupe en el mismo portal, un poco de magreó y cada uno a su casa. La escena repitió durante un par de veces. Fran volvía, yo dejaba de usar su casa, Fran se iba y yo volvía a ser empalada por el que tocase. Adoraba chupar pollas viendo esos lugares tan familiares y siempre me preguntaba que prefería si el sexo o el lugar.

La última vez por medio de mi amiga Lola me enteré que Fran estaba en Madrid durante una mes. Me había quedado sin picadero, me informe durante los siguientes días sobre la estancia de Fran, por un lado por la ilusión de poder encontrarmelo y por otro por volver a tener libre mi nido de pasión.

Susana me llamó para decirme que Fran se iba ese día pues la noche anterior había dado una cena de despedida. Dos semanas después me enocntraba con las bragas mojadas hablando con un rubio de Valladolid de paso por Madrid, el chico era ideal, vestido de chaquet, pues venia de una boda, me hizo reír de lo lindo y cuando me besó sabia que iba a ser el próximo inquilino de mi picadero. Cuando la música se acabó y la luz se encendió cogí por la cintura a mi amante y le dirigí hacia casa de Fran, al llegar de nuevo le volví a pedir a mi amante que me esperase en el rellano y metí la llave en la cerradura. La llave no entraba, el muy cabrón había cambiado la cerradura… me quedaba sin picadero, ¿por que coño habría cambiado la cerradura?. Salí al rellano, y acabamos follando en el cuarto de calderas. El chico se portó como un campeón. Me dio con saña, le ponía ver a una pija como yo, que encima era enfermera y que acababa de conocer en una discoteca, le estaba dando con ella apoyada sobre los contadores y que mientras con una mano se agarraba a la pared con la otra se pellizcaba los pezones. Me corrí con un sonido ahogado y prolongado.

No me quedó mas remedio que mudarme, hacia año y pico que vivía con mis padres y ya era hora. Además necesitaba un sitio donde follar. Durante ese tiempo mantuve mas o menos alguna relación más extensa o más formal, pero no estaba yo por la labor de tener una relación formal.

Un par de meses después iba a hacer de testigo de la boda de mi amiga Maribel. En teoría Fran estaba invitado, pero realmente ni me plantee verle pues seguía según mis últimas noticias con sus negritos y sus enfermedades.

LLegue a la iglesia y allí le vi. Igual de guapo que siempre, con su chaquet de testigo como yo, pero por parte del novio, y más moreno que nunca. Me quedé de piedra. El ya lo debía tener asumido, por que me saludo con un gesto con la cabeza. Moje las bragas de golpe.

Al acabar la ceremonia en las fotos de grupo nos toco cerca, pero realmente no me dirigió la palabra. En la cena como es normal nos sentaron a cada uno en una esquina. Durante el baile bailé y bebí bebí como una loca. Alguna vez me cruce con él en la barra, pero no paró a hablar conmigo. Ya serian las 4 de la mañana cuando hablando con un grupo en el que estaba Fran por casualidades de la vida todo se fueron y nos dejaron solos. No nos quedó más remedió que hablar.

– ¿No podías haberte buscado un picadero mejor?

– ¿Perdón? – me descoloco más o menos pensaba decirle dijese lo que me dijese si eso es lo primero que s este ocurre decirme después de dos años, pero me dejo de piedra.

– Rosita, mi amor. ¿Quien puede follar a gritos en mi casa cuando yo no estoy los fines de semana, sino eres tu?

– ¿Perdona?

– Rosita, coño que tengo vecinos, y tu amantes muy ruidosos.

– ¿Pero…?

– Que si, Rosita, que no te has cortado un pelo, que al final cada vez que parabas y se oía la puerta de casa, el Gus, el vecino de enfrente, miraba por la mirilla de la puerta a ver con quien salías en esa ocasión.

– ¿Pero?

– QUe si, incluso un día según me dijo, saliste con dos… si no cambié la cerradura antes es por que tardó en contarmelo pues no coincidimos y después por que no tuve tiempo. Es más hasta me ponía pensar estando en Angola que a esa hora te estaría poniendo a andar en mi propia cama. Casi pongo una cámara.

– ¡No lo harías!, no?

– Ja ja ja ja. No, tranquila, aparte de mi imaginación prefiero recordarte siendo follada por mi que follada por cualquiera de los cerdos con los que follabas, bueno y follas.

– No se que decir Fran, no se que pensarás de mi.

– Olvidalo. Bueno aparte de tu vida sexual que veo que va mejor que nunca. ¿Que tal todo?

– Te diré que la mejor vida sexual fue cuando estabas en Madrid conmigo.

– Olvidalo Rosa, en serió. ¿Que tal todo?

– Pues bien, mucho lio en la Paz, mis padres bien y todo un poco raro, pero bien.

– Me alegró, venga vamos a tomar un copa.

Bebí mas de la cuenta, le confesé a Fran que era el amor de mi vida, que nadie era como él, que le echaba de menos, que le amaba, que no sabia que hacer con mi vida, que estaba cansada de amantes, que le echaba de menos y un millón de cosas que sin copas jamas le hubiese dicho. Fran, también borracho, se reía conmigo. Pasamos la noche bebiendo y riendo. Acabé a las 6 de la mañana en el rellano de su casa, esta vez el abrió la puerta. Me arrancó el vestido rompiendolo, me desgarró el sujetador y me reventó las bragas en dos. No había acabado de desnudarme y me la metió de golpe. Allí me encontraba yo en pelotas, los zapatos de fiesta y las medias puestas recibiendo polla, la polla por la que esa mañana hubiese matado.

– Fran por favor dejame quitarme los zapatos que estoy poniendo la colcha perdida – le dije entre arreones de placer

– Calla zorra, que estas de invitada, no vas a tener que llevarlo tu al tinte.

Fran la tenía como una piedra y me la metía hasta el fondo, yo estaba en la gloria, con una mano me cogía una teta y con la otra tocaba mi clítoris. Me corrí como una cerda, pero Fran estaba como un toro y yo salida como una esquina. Me puse a 4 patas y le pedí que me rompiese en dos, cosa que hizo sin miramientos.

– ¿Es así como te follaban tus amantes?

– ¿Te pone cachando saberlo?

– Me jode y me pone. ¿Pero así era como te follaban?

– Nadie me ha follado como tu – le dije mirandole fijamente a los ojos dandome la vuelta – y si, me han dado muy duro, pero ninguno como tu.

Fran clavó sus dedos en mis nalgas y se corrió copiosamente en mi espalda.

– Joooo tenias que haberte corrido en mi boca.

– Aun no hemos acabado – me dijo.

Metió la mano en la mesita de noche y me esposo de nuevo en cuatro patas. Junto a las esposas saco, un pepino de latex y me lo metió en mi culo. Como me gustaba ser penetrada por el culo, y Fran lo sabia. Tarde poco en volver a ponerme a gemir

– Veo que aun te gusta que te den por el culo.

– Me gusta que me des tu.

– Haberlo pensado antes.

– Daria todo en esta vida por que me dieses tu lo que me queda de vida.

– Te han dado muchos

– Mi culo solo es para ti.

– Y por eso lo tienes tan dilatado.

– Me ha penetrado muchos pero en mi mente siempre me dabas tu.

– Serás zorron

Fran me la metió en la boca.

– ¿Te gusta chupar pollas en mi cama?

– Me gusta la tuya. Adoró la tuya – dije entre arcadas

10 minutos después no podía chupar más, estaba enlazando orgasmos y Fran cada vez movía el consolador con más fuerza. Caí rendida después de incontables orgasmos. Fran retiró la polla de goma y me la metió por el culo. Yo no podía con mi alma pero aguanté lo mejor que pude a que Fran se corriese.

Me mantuvo esposada durante 10 minutos hasta que se dio cuenta que me había dejado atada. Cuando me soltó y viendo que se estaba quedando dormido, me levante y busque mis bragas. Fran abrió un ojo y me dijo.

– Quedate a dormir, ¿no?

Estaba esposada al cabecero de la cama, Fran me daba son dureza, estaba corriendome a gritos y solo esperaba que Fran se corriese para que me aplicase nuestro ya clásico correctivo con la polla de goma en mi culo. Desde la antigua habitación de invitados empezaron a oírse lloros, lloros cada vez más fuerte. Estaba gozando como una bestia y Fran se resistía a parar, pero todas sabemos que un hijo es un hijo y no hay polla que se le comparé.

– Fran, para y sueltame, que tu hijo llora.

Había pasado dos años desde aquella boda y la vida a cambiado mucho como veis

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