La facultad

Me revuelvo incómoda en la cama, finalmente abro los ojos y los dirijo hacia mi mesita de noche, el reloj marca las 3:20 am cierro nuevamente los ojos, me hago un ovillo y me tapó con el cobertor hasta la cabeza, pronto me quedo nuevamente dormida, vuelvo a despertar el reloj marca ya las 5:50 am, me estiró sobre la cama y me quedo inerte viendo el techo, el sonido estridente de la alarma me saca de mi letargo, apartó las cobijas y me levanto lentamente, corro un poco la cortina y me doy cuenta que los vidrios están empañados, afuera llueve fuertemente y la temperatura ha descendido nuevamente.

Me dirijo al baño, reguló la temperatura del agua, el vapor comienza a inundar el lugar, me desnudo y me meto lentamente bajo el chorro del agua, esta caliente como me gusta, al principio quema y mi piel poco a poco va tornándose de un color rojizo, veo salir el vapor por mis poros, sonrió en ese momento y recuerdo a mi mamá regañandome, diciendo; parece que vas a pelar un pollo en lugar de bañarte. Tomó el shampoo y comienzo a lavar mi cabello, un olor a coco llena el lugar, me aclaro el cabello, pongo unas gotas de gel de baño también con aroma a coco en la esponja y empiezo a pasarla a lo largo de mis piernas hasta llegar a las caderas, lavo los brazos, la espalda y luego el cuello, enjabono mis pechos, el vientre dejo al final los pies y el rostro, por fin unos minutos después salgo con la bata de baño atada a mi cintura y una toalla a manera de turbante sobre la cabeza. Tomo la crema hidratante, esta fría, la frotó entre mis manos para calentarla y empiezo a untarla en el mismo orden que emplee en el baño, solo que en esta ocasión me detengo más tiempo al hidratar el vientre, me quedo unos segundos ahí, subo de nuevo a mis pechos, cierro los ojos y aparece él de nuevo en mis pensamientos, abro los ojos de pronto cuando me doy cuenta que mis manos están acariciando mi sexo, me reprendo mentalmente y me apresuró a vestirme.

Es jueves, y no quiero llegar tarde a la primer clase del día, aunque con este clima me hubiera encantado quedarme todo el día en la cama bajo las cobijas, antes de salir me doy un último vistazo en el espejo, con tantas capas de ropa no se distingue mi silueta pero mi baja tolerancia al frío no me permite ir más ligera, faltan 20 minutos para las 7:00 cuando salgo de casa rumbo a la escuela.

Al salir a la calle el frío es palpable, el agua cae con violencia, a pesar de usar un impermeable, paraguas y botas altas puedo darme cuenta que el agua esta helada, así que corro para llegar lo antes posible y poder guarecerme de las inclemencias del clima, 5 minutos después ya estoy frente a la fachada, esa es una de las ventajas de vivir a escasas dos cuadras de la universidad.

-Buenos dias Rebeca, me saluda el portero.

-Buen día don Raúl, creo que soy la primera en llegar, le digo.

-Eres de las primeras, solo han llegado algunos empleados del área administrativa y un par de profesores, a la mayoría de los alumnos se les habrán pegado las sábanas jajaja.

-Sí eso creo, de buena gana me habría quedado en casa también, bueno nos vemos después, me despido mientras sigo caminando.

Subo rápidamente las escaleras y apenas llego me doy cuenta que el salón esta vacío, no me extraña nada, afuera hay un tormenton que pareciera que el cielo se va a caer a pedazos además de que hubo un descenso de temperatura importante, estoy frente a la ventana y veo como las gotas de agua se estrellan con fuerza contra todo lo que tocan, de repente una corriente de aire frío y el olor a café me hacen girar la cabeza hacia la puerta.

-Buenos días señorita González

-Buenos días profesor. Es todo lo que alcanzó a decir antes de bajar la mirada avergonzada, los dos miramos hacia la ventana, afuera el agua no da tregua, los minutos pasan y no llega nadie más.

-Al parecer sus compañeros no piensan asistir hoy a la clase, le parece si me expone los avances de su trabajo.

-Claro como usted diga, aunque la verdad no he avanzado mucho, no encuentro material de referencia donde apoyarme.

Me obligue mentalmente a concentrarme y exponerle mis nulos avances, le comente mis dudas y el me las aclaro, además de que también me recomendó algunos libros, sin darnos cuenta el tiempo transcurrió y finalmente dimos por terminado el tema.

-Hasta luego señorita González, va por buen camino pero le recomiendo que no deje pasar más tiempo para ponerse al corriente, si gusta le puedo prestar algunos de los libros que le recomendé, nos vemos la próxima clase y no se olvide de leer el material que le sugerí, si gusta mas tarde puede pasar por mi privado a recoger los libros que le dije, cuídese.

-Gracias lo haré, usted también tenga cuidado, más tarde pasaré por los libros.

Cuando el salió del aula me levante de mi pupitre y me plante frente a la ventana de nuevo, cerré los ojos y no pude evitar pensar en él por enésima vez, era tan guapo que mi mente se nublaba al verlo y me impedía actuar, era la primera vez que me sentía así por un hombre y también la primera vez que me atraía un hombre de su edad, siempre me había relacionado con chavos a lo sumo un par de años más grandes que yo, pero él era diferente, no sólo me gustaba físicamente, no, también me atraía poderosamente la atención su personalidad, su inteligencia, era un hombre que lo reunía todo o al menos eso me parecía a mi y a otro centenar de alumnas que babeábamos por el profesor Castillo a pesar de su fama de tener mal carácter, en esas estaba cuando sentí la presencia de alguien a mis espaldas, y una corriente de aire frío me ponia la piel de gallina, era él que de nuevo entraba al salón.

-Me fue imposible salir del edificio, ahora no solo llueve a cántaros incluso esta comenzando a granizar debería alejarse de la ventana. Dijo esto cerrando la puerta tras de si.

-Gracias.

Fue todo lo que pude decir y retrocedi unos pasos sentándome nuevamente en mi lugar, los golpes en la ventana eran cada vez más fuertes.

-Dígame algo señorita. ¿Tiene algún problema, le aburre mi materia o simplemente soy yo quien le desagrada?

-No claro que no, nada de eso, me apure a contestar, bajando la cabeza avergonzada.

-Entonces que le sucede?

-Yo ess esteee es que yoo, yo me pongo muy nerviosa, al fin logre responder tartamudeando al tiempo que retorcia mis dedos y miraba fijamente el piso.

-No tiene porque, no soy un ogro aunque lo parezca me dijo sonriente

Le sonreí también, comenzamos a platicar sobre los últimos acontecimientos en la universidad y poco a poco me fui sintiendo más cómoda, me contó acerca de un nuevo proyecto que tenía en mente, me pregunto por mis planes a futuro y así paso un buen rato hasta que alguien abrio la puerta de golpe sacándonos de la burbuja en la que se había convertido el salón, era una persona de las del mantenimiento, nos informó que las autoridades no habían previsto la magnitud de la tormenta antes, pero que viendo todos los estragos que estaba causando y para evitar posibles accidentes y desgracias que lamentar habían tomado la decisión de suspender las actividades en todos los niveles educativos hasta nuevo aviso, aun no sabían si las clases se reanudarian al día siguiente o lo harían hasta el lunes, que nos mantuviéramos informados por las noticias o las redes sociales.

-Bueno ni hablar creo que tendremos unas excelentes vacaciones, bromeó

-Así es jajaja, le respondí

Salimos del edificio, ya había parado de granizar pero la lluvia seguía, fuimos directamente a su privado para recoger los libros que me había ofrecido, después nos dirigimos hacia la salida donde también se encuentra el estacionamiento, él para subir a su carro yo para llegar lo antes posible a casa, me pregunto si tenia auto o si deseaba que me acercara a algún lugar, le respondí que caminaria pues vivía muy cerca de allí, insistió en que subiera al auto ya que mi departamento le quedaba de camino. Las calles estaban desiertas se estacionó frente al edificio donde vivía y le ofrecí entrar para tomar un café, ya dentro lo invite a desayunar, ya pasaba de media mañana y yo moría de hambre pues no había comido absolutamente nada e imaginaba que él tampoco lo había hecho.

Mi departamento es pequeño pero esta bien distribuido, cuenta con sala, comedor, cocina integral, baño, y 2 recamaras con baño dentro, hay una barra que sirve de separación entre el comedor y la cocina y era ahí donde estábamos tomando el café, me levante del banco y le dije que mientras el terminaba su café yo comenzaría a preparar algo. Estaba de espaldas a él buscando en la gaveta superior los ingredientes que usaria para preparar unos hot cakes pero no llegaba por lo que me puse de puntillas para poder alcanzarlas, de pronto lo sentí detrás de mi.

-¿Que es lo que busca?

-Harina y miel de maple, mi anterior compañera de depa era quien se encargaba de la cocina y de acomodar la despensa, se fue hace un par de días y aun no ubicó donde están todas las cosas, le explico un tanto avergonzada.

Se río y me bajo lo que le pedí.

-¿Quiere que le ayude en algo más?

-No es necesario pero si quiere puede ayudarme con la fruta.

Prepare algo rápido y sencillo que se tradujo en unos huevos con jamón, él me ayudó a poner la mesa y a servir, ahí fue cuando me di cuenta que la única bebida que tenía en casa eran unas latas de soda, me disculpe por ello.

-No tiene de que disculparse, al contrario le agradezco el gesto, no era su obligación invitarme el desayuno, pero si no le importa preferiría repetir el café que por cierto esta delicioso.

Empezamos a comer y mientras lo hacíamos lo miraba disimuladamente, era divino, me encantaba todo en él, me pareció que el también me veía con disimulo. Terminamos el desayuno y me ayudó a levantar la mesa. El clima afuera empeoraba, seguía cayéndose el cielo.

-Creo que ya he molestado bastante por hoy, debería irme y dejarla descansar.

-Pero no es seguro salir con esta tormenta y además no molesta al contrario me agrada mucho su compañía.

Accedió a quedarse un rato mas y nos instalamos de nuevo en la sala, seguimos charlando amenamente, ya en confianza le conté que era de una ciudad cercana y que me había matriculado en otra carrera para darle gusto a mi padre pero que estando a un año de terminarla decidí tomar las riendas de mi vida y deje la escuela, mi papá molesto me había cortado todo apoyo económico, finalmente mamá había intercedido por mi y había logrado que me diera una pequeña cantidad mensual que yo use para rentar este depa e inscribirme en esta carrera, pero que el dinero no me era suficiente y para ahorrar un poco hasta hace unos cuantos días había compartído la casa con otra chava.

Por momentos me frotaba las manos pues sentía algo de frío, lo notó y de pronto me dijo; espero no incomodarla pero si le parece bien puedo bajar por una botella de vino que traigo en el auto para que entre en calor, hoy tenia pensado ir a visitar a mi hermano para comer pero obviamente hay un cambio de planes.

Acepté y fue por la botella, yo aproveche el tiempo para subir a una silla y buscar las copas, cuando él regreso me encontró bajandome de ella con una copa en cada mano, me llamo la atención, podría haberse caído y cortado con los cristales me dijo serio, pero después sonrió, también le sonreí y le dije que no había porque preocuparse, que estaba bien.

Abrimos la botella y comenzamos a beber, el vino estaba riquísimo, yo no acostumbro tomar alcohol así que pronto comenze a sentirme afectada, me sentía muy acalorada y un poco mareada, intenté ponerme en pie para ir al baño y echarme agua en la cara para espabilarme un poco pero el mareo que sentí me lo impidió, quizo detenerme para que no cayera pero le fue imposible porque cuando me di cuenta estaba cayendo de nuevo en el sofá pero esta vez encima de él.

Ahí frente a mi, a escasos centímetros de mi cara estaba el hombre de mis sueños el profesor Jorge Castillo, me quede ida contemplando esos ojos color aceituna por un par de segundos, lo siguiente que recuerdo es sentir su aliento contra mis labios y su saliva inundando cada milímetro de mi boca con su sabor, nuestras lenguas se trabaron en una lucha feroz por darnos más placer, sus manos comenzaron a acariciar mis brazos y mi espalda acercandome más, sentir el calor de su cuerpo me volvió loca y más cuando bajo por mi cuello llenandolo de besos y aspirando mi olor para después comenzar a chupar lentamente mi lóbulo, yo solo suspiraba y me dejaba hacer.

-Me encanta señorita González, pero por favor paré esto porque yo no soy capaz de hacerlo.

Me debati mentalmente sobre que hacer, por un lado deseaba a ese hombre más que a nada en el mundo, pero por el otro sabía que no era correcto lo que estábamos haciendo, al final ganaron la batalla mis hormonas y como única respuesta lleve mis manos que hasta ahora habían permanecido castamente acariciando su espalda hasta su paquete, él dio un respingo y entendiendo el mensaje se lanzó con todo a besar mi cuello y a ir desabrochando los botones de mi suéter. Me maldije mentalmente por llevar mas capas de ropa que de las capas de piel que tiene una cebolla, me endereze para facilitarle la tarea finalmente quede en sujetador, me hizo levantarme y abrio el ziper de mis jeans, se puso de pie junto a mi y después de acariciar con la palma de su mano mi abdomen comenzó a bajar lentamente hasta posarla en mi pubis sobre la tela de mi ropa interior, gemí al sentir el calor de su tacto, me volvió a besar al tiempo que pasaba su mano una y otra vez sobre mi vagina calentandome más y más, a esas alturas mi humedad era claramente percibida por él, comenzó a bajarme el pantalón y por fin quede frente a él sólo en ropa interior, se alejo unos pasos para poder observarme mejor de pies a cabeza, me volví a maldecir por llevar unas bragas de algodón en color pastel y con la cara de un gatito al frente en lugar de una minúscula tanga de seda, nuevamente baje la cabeza abochornada, me tomo de la barbilla y me hizo mirarlo a los ojos.

-Esto es lo más sexi que he visto en mucho tiempo, créame, dijo al momento que posaba su mirada en la mancha de humedad en el centro de mis pantis.

Se sentó en el sillón y tomándome por las caderas me acercó a él, puso su nariz frente a mi pubis aspiro fuerte y lamio la mancha de humedad hasta dejar la prenda pegada a mi piel y mis vellos trasparentandose a través de la tela, después bajo la prenda mientras miraba mi reacción, poso sus ojos en la pequeña mata de vellos negros aplastados por mis fluidos, dio un primer lameton y cerró los ojos disfrutando de mi sabor, yo me mordía el labio inferior tratando de contener mis gemidos, su lengua se hundía en mi rajita una y otra vez volviéndome loca, empecé a lanzar las caderas hacia el frente tratando de sentirla más adentro, agarré su cabeza y lo atraje hacia mi, estaba muy caliente y quería sentirlo lo más dentro posible, mordía suavemente mis labios inflamados y después punteaba el clítoris, lo chupaba, lo lamia y yo cada vez me sentía más y más caliente. Nunca me habían hecho sexo oral y esta primera vez me tenía totalmente alucinada.

-Ahh por favor paré, no puedo más ummmm ahhh.

Despegó su boca pero la sustituyó por sus dedos, se puso de pie y con su mano libre acarició mis pechos sobre el sujetador para después bajarlo de un tirón, me beso nuevamente y pude probar de su boca mi propio sabor, nos besamos con pasión desmedida, con hambre, con un dedo metido y otro masajeando mi botoncito me tenía ardiendo, su erección se apretaba contra mi cadera, dirigí mis manos allí, rápidamente después de forcejear con su cinturón y su cremallera abrí sus pantalones y baje sus boxers, agarre su herramienta y la recorrí entera de la punta salían unas gotitas anunciando también su calentura, use ese lubricante para facilitarme el masturbarlo, lo hacía suavecito al mismo ritmo que el metía su dedo en mi y su lengua se hundía en mi boca.

-Está muy apretadita, ohhh muero de ganas por hundirme en usted señorita González mmmm.

Me excitaba que aún me hablara de usted pese a tener sus dedos metidos en mi vagina, porque ahora eran dos de sus dedos los que hurgaban dentro de mi, los movía en círculos, los metía y los sacaba intercalando el ritmo, besaba mi cuello, metía su lengua en mi oreja y mordía fuerte mi lóbulo, no pude más y me corrí apreté sus dedos y un mar de flujos comenzaron a bañar su mano. Cuando me recupere yo misma me quite el brasier y lo avente a un lado, él se quito el saco y yo me apresure a ir desabotonando su camisa, termino de desvestirse y yo me arrodille a su lado, a pesar de tener casi veinticinco años mi experiencia se limitaba a los fajes y a un par de polvos con mi ex que en nada se comparaban con lo que estaba sintiendo en estos momentos.

Era la primera vez que le haría sexo oral a alguien, no porque nunca me lo hubieran pedido, pero esta era la primera vez que deseaba hacerlo es más necesitaba hacerlo, lo mire fijamente con deseo lo tome por la base y lamí la punta como veía que hacían las actrices en las películas porno que aveces veía para masturbarme y bajarme la calentura, saborie una gotita de su excitación, recorrí con la lengua toda su longitud, con una mano acariciaba sus nalgas firmes y con la otra jugaba con sus testículos, la metí todo lo que pude en mi boca bombeando sin parar, él me tomo de la cabeza marcando el ritmo que le gustaba.

-Mmm muy bien así chupemela, toda así así, ohhh siga mamela así que rico, más adentro no pare ahhh ohhha sigaaaa.

De repente me levanto de un tirón metiendo su lengua en mi boca.

-Quiero cogerla, no puedo más necesito sentirme dentro de usted ahora mismo.

Dijo esto mientras me recostaba en el sillón, me volvió a besar dejando un reguero de besos en mi cuello, beso mis pechos, lamia todo el contorno ignorando los pezones que ya estában duros, la ansiedad me consumía, cerré los ojos al sentir el primer lengüetazo, comenzó a chuparlo como si quisiera sacarle leche, lo dejo y empezó a hacerle el mismo tratamiento al otro mientras pellizcaba fuerte el que había dejado.

-Ayyy que rico mmmm, ahh no pare profesor.

-No lo haré, esto apenas esta empezando mmmm, tiene unas tetas perfectas. Dijo volviendo a la carga

-Mmm yaaaaaa me vengooo ahhhhhh ahhhhhh.

Me volví a correr como una cerda. Se puso entre mis piernas abriéndolas de par en par, acomodo el glande en la entrada y pensé que lo metería pero en lugar de eso comenzó a tallar la cabecita contra el clítoris, lo hacía suavecito lentamente desesperandome cada vez más.

-Por favor ya, no puedo esperar más -Por favor que? Dígame que quiere

-Por favor metamela yaaaaaa

Empezó a empujar despacio, abriéndome poco a poco hasta que estuvo totalmente dentro de mi.

-Ahh despacio por favor, me queje levemente.

Hacia unos cinco años que había perdido la virginidad con un ex que habiendo logrado encamarme un par de veces me dejo por mi supuesta mejor amiga, después de eso aunque he tenido mis rollitos con algún chavo no me había atrevido a tener nuevamente relaciones hasta el día de hoy.

-Mmmm que estrecha, me aprieta tan rico ahhhh.

Se quedó quieto dándome chance de acostumbrarme a su tranca, volvió a ocuparse de mis pechos, los mamaba tan rico que fui yo quien ahora comenzó a moverse debajo de él.

-Siga moviéndose así, me esta volviendo loco mmmm que bien, que rico siga siga oohhh

-Mmmm más, más ahhh ahhhhhh.

Comencé a gemir como loca y a retorcerme como culebra, movía las caderas en círculos y luego adelante y atrás, mientras él martilleaba sin descanso dentro de mí, mordió un de mis pezones y de pronto estalle en un orgasmo sin fin, que se avivó cuando sentí un chorro de leche caliente bañando mis entrañas.

-Me corro aghhh ahhhhhh gruño mordiendo mi hombro

Se salio de mi besándome nuevamente en los labios de manera dulce. Es divina Rebeca, sencillamente encantadora.

Después se desplomó a mi lado, me recoste en su pecho y nos quedamos un rato abrazados en silencio.

Me di cuenta que sentía frío porque la ventana a nuestras espaldas estaba levemente abierta, me incorpore y estando de rodillas en el sillón me estire para cerrarla. De pronto sentí su cuerpo pegado al mio, me abrazo desde atrás soñando mis mis pechos que ya estában tiesos entre sus dedos, me beso el cuello, lo lamio.

-Ummm mire como me pone.

Dijo esto restregando su verga contra mi culo, me soltó y fue besando mis hombros, la espalda, las nalgas, de pronto me dio una pequeña palmada que dejó una marca roja, sobo la zona y después la lamio, gemí ante la sorpresa de sus caricias.

-Mmmm ohhh

Me dio una palmada ahora más fuerte.

-Le duele?

-Un poco, pero me gusta ahhh.

Se lanzó de lleno a morder mis nalgas, las abrio y empezó a lamerme el culo, me tense y me gire para mirarlo, sentí un latigazo de excitación al verlo ahí detrás de mi con su lengua metido en mi entrada posterior, pero también sentí miedo y él lo supo.

-No se preocupe hoy no tengo pensado entrar aquí, dijo eso metiendo su lengua todo lo que pudo.

Después volvió a acomodar su verga en la entrada de mi rajita, que debido a los anteriores orgasmo y a esta serie de caricias estaba llorando jugos, se embargo con ellos el falo y comienzo a meterlo poco a poco, cuando estuvo totalmente dentro de mi lo saco para volverlo a meter, así estuvo un buen rato hasta que incremento el ritmo de las embestidas. Volví la cabeza hacia atrás para besarlo, llevo una de sus manos a mis pechos y la otra a mi cadera y siguió taladrandome sin descanso.

-Está tan húmeda y tan caliente que no me importaría morir enterrado en usted ohhh

Sus palabras espolearon mi ego y mi calentura y me llevaron a acariciar yo misma mis pechos, pellizcaba mis pezones hasta casi hacerme daño mientras el profesor me seguía enterrando su tranca caliente hasta la base.

-Ohhh que rico, ahhhh deme más.

Podía sentir cada vena de su verga palpitar dentro de mi, cada vez lo sentía más hinchado más caliente, mis pliegues se ceñían a su herramienta como un guante, era tan rico lo que estaba sintiendo que me parecía que estaba soñando, pero esos envites, esos besos eran reales y me estaban llevando a otro orgasmo delicioso.

-No puedo más me voy a correr aghhhh oohhhhh

-Yo también me vengoooooo ahhh

Sentí unos potentes chorros de esperma chocar contra las paredes de mi vagina y después todo se puso negro, me desmadeje sobre el sillón, me acomodo y me acurruque a su lado, cerré los ojos y me quede dormida unos minutos.

Volví a sentir frío me levante y le tendi la mano, nos fuimos a mi recamara para estar mas cómodos… Pero esa es otra historia 😉

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