La peor tortura

Mientras estaba en la universidad descubrí las maravillas del sexo, pero no me quedé en el sexo normal que tienen la mayoría de parejas, sino que me dediqué a experimentar. Ahí fue cuando mi amigo Javi (a quién conocía porque vivíamos en la misma calle) entró a formar parte de mi vida. No teníamos una relación de novios, éramos amigos con derechos. Nos escuchábamos, reíamos, conversábamos de nuestras relaciones amorosas y sentimentales… y a veces también hacíamos el amor apasionadamente. Luego, cada uno regresaba a su casa, feliz por haber reído, por conversar y por estar satisfecho en todo sentido.

Así fuimos encontrando amigos y amigas que tenían nuestras mismas prácticas y no tenían moralismos absurdos que interrumpieran nuestras actividades.

Pasaron los años y yo ya estaba a punto de salir de la universidad. Había hecho mi tesis y faltaba un día para defenderla frente al tribunal. Estaba en extremo nerviosa, ni siquiera podía comer. A la tarde me llamó Javi y conversamos, le conté de mi situación y me dijo “tranquila amiga, salimos esta noche y verás cómo mañana vas a estar al 100%, arréglate y te paso viendo”.

Estuve lista a las 8 y pasó por mí, en al auto estaban otros amigos: Amalia, Christian y Jackson. Pensé que nos íbamos al departamento de alguno de ellos, pero Javi siguió manejando a las afueras de la ciudad. Llegamos a una gran casa de esas de hacienda. Entramos y era una gran discoteca, seguramente de swingers, había música, besos, caricias, escotes, micro faldas, etc., etc. Nosotros comenzamos a bailar. Javi se acercaba a tocarme las caderas, luego las nalgas, las tetas. Mientras veía que Amalia y Jackson estaban en las mismas… justo en el momento en que me preguntaba por Christian, lo sentí en mi espalda completamente pegado, podía sentir su GRAN paquete entre mis nalgas, y sus manos comenzaron a recorrer mi vagina por encima de mi ropa.

Se acercó una señorita que trabajaba en ese lugar y le dijo a Javi que nuestro cuarto estaba listo para nosotros y preguntó, quién era la persona a quien debía cambiar?… Javi indicó que yo. Así que fui con la señorita a un pequeño cambiador. Ella me dijo que mis amigos habían preparado una sorpresa para mí y me pidió que cooperara, porque me iba a divertir mucho. Me sacó la ropa por completo, hizo que me siente en una pequeña mesa que estaba ahí. Me amarró las manos y puso un tubo entre mis rodillas dobladas. Así no podía evitar que vean mi vagina, que ya comenzó a mojarse como manantial. Me dijo “como esta es una sorpresa, debo vendarte los ojos”. Así que lo hizo. La mesa en la que me encontraba tenía ruedas, así que me llevó hasta otro cuarto.

Escuchaba voces y risas; comencé a sentirme nerviosa porque, al fin y al cabo estaba completamente desnuda y mi chochito completamente depilado, estaba a la vista de no sé cuánta gente.

Cuando me retiraron el vendaje de los ojos, estaban Javi, Christian y Jackson alrededor de Amalia… Y 5 hombres más que no conocía. De todas las edades y cuerpos. Siempre pensé que Amalia era una ninfómana, por la expresión de emoción y excitación de su rostro, me confirmó que sí lo era.

Comenzó la diversión de Amalia: había 3 pares de manos que comenzaron a recorrer su cuerpo y tres bocas besando su cuerpo. Javi besaba los labios de Amalia y pegaba su cuerpo al de ella y le daba puntazos con las caderas. Jackson que estaba detrás de ella, besaba su cuello, le daba puntazos en sus nalgas y estrujaba sus tetas. Mientras que Christian se arrodillo y comenzó a sobar la entrepierna de Amalia. Así en menos de un minuto ella estuvo completamente desnuda, mientras los tres la tocaban, ella gemía y los otros 5 hombres más se tocaban sobre la ropa y yo que solo podía mirar, sentía que mi cuerpo se acaloraba cada vez más. Mis labios vaginales se ponían duros, mis jugos salían casi como cascada. Era una locura ver cómo mis amigos se la comían. Y yo ni siquiera podía masturbarme.

Pusieron a Amalia en 4 patas. Jackson sacó su gran paquete enorme, parado y a punto de reventar y comenzó a sobarle entre las nalgas con él; hasta que en un momento se lo metió en el culo de un tirón. Amalia que estaba deseosa de que la empalen, dio un grito de dolor y placer que seguro se escuchó hasta fuera.

Javi tampoco quiso esperar y puso su gran pene en su boca. Amalia comenzó a chupar prominentemente, sin problemas lamía, aspiraba, chupaba ese pene enorme y delicioso. Christian se masturbaba junto a Javi. Amalia dejó de chupar a Javi y se dedicó a Christian. Él no tenía el pene grueso, pero sí lo tenía largo, le llegaba hasta el fondo de la garganta, casi tenía arcadas de lo profundo que le llegaba.

Había 5 tipos más que no sabía quiénes eran. Bueno, ellos sacaban sus paquetes y se masturbaban. Dos de ellos se acercaron a ella e hicieron que les marturbe con las manos, lo que la puso en una posición un poco forzada para Jackson, que seguía dándole por el culo.

Mientras yo veía todo eso, estaba más caliente que nunca. Mi excitación era máxima, sentía cómo mi clítoris latía y mi vagina estaba hinchada, latiendo. Comencé a pedir que alguien me dé. Uno de los hombres que no conocía me vio y se acercó. Pensé que al fin iba a tener algo de diversión. Era un hombre mayor, con una panza grande con unos cuantos pelos en el pecho. Me miraba con morbo, ocultaba una sonrisa cruel.

Vino y con su mano me tocó el chochito, buscando mi clítoris. Lo encontró rápidamente. Me masturbó y mientras lo hacía, miraba mi cara. Al fin alguien se apiadaba de mí. Estaba tan excitada que ya me venía, iba a ser algo maravilloso… y cuando comencé a gemir, se acercó a mi rostro, me lamió la mejilla y se fue donde estaba Amalia. Regó su semen sobre la espalda de mi amiga.

Yo me quedé con esa presión dentro de mi cuerpo, encerrada, tratando de salir. Amalia, por su parte gemía como perra en celo. Yo no vi cómo, pero ahora otro de los hombres que no conocía estaba debajo de ella dándole duro en la vagina. La escena era una locura: Javi y Christian recibiendo sexo oral, ese otro tipo dándole por el chocho, Jackson por el culo. El tipo que descargó su semen sobre Amalia se estaba tomando un trago mientras veía todo y me veía de manera cruel. Los demás 3 sujetos estaban de pie masturbándose.

En un momento cambiaron de posiciones, los tres tipos que hasta el momento no tenían acción, empalmaron el culo, la boca y la vagina de Amalia; el cambio fue que ahora ella estaba boca arriba y el que le daba por el culo estaba debajo de ella. Yo no podía hacer más que mirar la escena, con mi cuerpo caliente con ganas de sexo salvaje.

Javi se tomaba unos tragos, vino hacia mí con una cerveza y me la regó en las tetas. Comenzó a chuparlas, a morderlas. Mi cuerpo estaba tan sensible que me dolía un poco, pero no me importaba, era lo que quería. Uno de los hombres que faltaba se me acercó, se quedó de pie con su pene apuntándome, sin tocarme… podía sentir su calor. Se arrodilló y me dio tres lengüetazos en el chocho… ¡Solo tres! Se hizo cargo de una de mis tetas (Javi se dedicaba a la otra).

Para ese momento, los sujetos que estaban con Amalia estaban gimiendo de placer, se notaba que faltaba poco para que reventasen sus penes y la llenen de su leche por todos lados… Yo casi moría de envidia.

Jackson sacó su celular, caminó hacia mí y tomaba fotos del tipo y de Javi mordiendo mis pezones, cada vez más duro, cada vez con más ganas. Recuerdo claramente que le dije “Jackson, te toca la mejor parte”. Él sonrió, se dio vuelta y comenzó a tomar fotos de los orgasmos de aquellos tipos que estaban con Amalia.

Sin embargo ella no estaba satisfecha. Se levantó llena de leche que chorreaba de su cara y que bajaba desde su culo y su vagina, por sus piernas. Se limpió un poco, tomó la mano de Javi y se agachó para hacerle un oral. Obviamente, él dejó mi teta para poner su atención en ella. El otro hombre casi corrió a que ella le hiciera su masturbe con la mano.

Y otra vez yo, con las ganas… Solo faltaba Jackson por correrse, se me acercó y se masturbó sobre mí. Sin tocarme, regó su semen en mi chocho. Todos terminaron cansados, satisfechos con tragos en sus manos… menos yo.

Al instante regresó la chica que me desnudó inicialmente, me llevó al cuarto donde dejé mi ropa. Me vestí, excitada, molesta y con ganas de follar. Al poco rato les encontré a mis amigos. Jackson tuvo tiempo de imprimir las fotos que me tomó. Me las entregó y Javi, antes de que yo pueda decirle mis protestas dijo: Este fue solo una distracción, mañana cuando te gradúes, tendrás todo lo que quieras.

Al día siguiente llegué inspirada a la defensa de mi tesis, no estaba nerviosa… quería mi regalo.

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