La segunda vez

Despues de vernos algunas veces la siguiente semana tras la gran noche, pero siempre en publico, por lo que no sucedió más que miradas cómplices, guiños ocasionales y alguna que otra conversación insustancial. Tuve que ausentarme una semana por trabajo del pueblo. A mi vuelta, en el teatro del casino, como todos los años, se celebraba el concierto de honor de la banda municipal, con el que comienzan las fiestas del pueblo. A el ya la recepción posterior que da el ayuntamiento acuden la mayoría delos vecinos. Allí nos volvimos a encontrar, se va de corrillo en corrillo comentando el año, y en uno de estos coincidimos. Primero con gente no dejó de ser un saludo y una charla insustancial, pero al quedarnos a solas un momento los tres Magda comentó.

– Parece que has desaparecido del mapa, no se te ha visto el pelo.

– He estado por Madrid, dije yo, pero me he acordado mucho de vosotros, lanzándoles una mirada pícara.

– Pues nosotros lo hemos recordado repetidamente, dijo Toni y Magda recalcó, repetidamente, sonriendo. Acercándome a ellos y casi al oído comenté.

– Yo también me la he macha…, paré, digo me he acordado repetidamente de vosotros.

Nos pusimos a reír como si de un chiste se tratara. Como se unieron dos o tres personas a nuestro grupo continuamos con cotilleos sociales. Alguien me preguntó si este año mi colla se presentaría al concurso de disfraces de fiestas. Contesté que sí, que como siempre íbamos a estar espectaculares.

Magda preguntó por el motivo del disfraz, y mirándoles coquetamente , les dije que este año les iba a gustar mucho. Ellos no suelen disfrazarse, por lo que muchas veces toman parte del jurado. Al finalizar la recepción cada uno se fue por su lado, pero esa noche cuando estaba en la cama sonó el teléfono. Al cogerlo vi que eran ellos.

Hola, y un poco socarrón les dije, pero que horas son estas para el cachondeo? Tenían puesto el manos libres, y contestaron.

Para ti no sabemos, pero nosotros….. uuuuhhh.., escuche como gemía Toni, y ella comentaba intencionadamente, deberías ver lo que le estoy dando en este momento. Y Toni explotó oooooohhhhh, siiii.

Golfos, dije empezando a cascármela como una bestia, les oí reír, nos vemos pronto, colgué y continué hasta correrme pensando en ellos.

Durante los siguientes días no los vi. Con el ajetreo de las fiestas y el preparativo de los disfraces estuve muy ocupado. Mi colla iba a ir de los locos años 20, pero como siempre los chicos de chicas, con vestidos cortos de flecos, pelucas y una diadema con plumas. Las chicas de gansters , con traje negro sombreros y ametralladoras de juguete. Yo me compre un ligero con unas medias de rejilla negras preciosas y culotte de satén. La noche del concurso se hace un pasacalle por el centro del pueblo y se acaba en el salón municipal donde está la verbena y el jurado. Mi colla fue de las últimas en desfilar, los chicos con nuestros vestiditos y unas boas de plumas delante y las chicas detrás escoltándonos a ritmo de charlestón, impresionantes. Al pasar delante del jurado pude ver como Magda y Toni no me perdían de vista. Les lancé una sonrisita cómplice cuando en un paso del charlestón levante la faldita para que se nos viera la lencería. Después del concurso comenzó la verbena y dentro del salón se habla con unos y con otros, saque a bailar a un par de conocidas de otra colla disfrazadas de enfermeras, hasta que fui a la barra por un cubata y se acercaron.

Chica nos has gustadooo muchoooo…., me dijeron arrastrándolas palabras, estas monísima, riéndose.

Me lo he puesto pensando en vosotros, dije haciendo ojitos, sonriendo.

Saque a bailar a Magda, y me comentó al oído – Nos has puesto súper cachondos con tu ropita – Al oírlo me apreté mi polla contra su vientre y ella pudo sentir como me empalmaba, miró hacia abajo el bulto que hacía la polla en mi faldita.

Nene con esta ropita despistas mucho, me dijo.

Se pegó a mí metiendo su pierna entre las mías, haciendo que mi polla la sobara intensamente. Toni no nos perdía de vista, fuimos bailando hacia el, y nos sentamos a conversar en un rincón para poder disimular mi erección. Tomas no quitaba ojo de mi entrepierna, cuando acabamos nuestras bebidas les dije intencionadamente.

Creo que tendréis que ayudarme para quitar el vestido porque no creo poder bajarme la cremallera.

Toni creo que deberíamos llevar a esta niña a su casa que con tanto lobo suelto por aquí, no me fío, dijo Magda recorriéndome la espalda con la mano.

Si, tenemos que ayudarla mucho, mucho, mucho………, mirándome a los ojos y bajando su mirada hasta mis piernas.

Nos levantamos y nos retiramos del salón tranquilamente saludando a unos y a otros. Como vivimos en una especie de urbanización en la salida del pueblo, Toni tenía el coche cerca, montamos en el y emprendimos la marcha hacia mi casa. Yo me senté delante y Magda detrás mío. En el trayecto, el no paraba de sobarme las piernas, metía sus dedos entre las cintas del liguero y mi piel y acariciaba mi polla por encima de culotte, ella a su vez me acariciaba el cuello y me chupaba la oreja. Cuando llegamos. Íbamos encendidos como motos. Al entrar ya todo fue un descoloque, comencé a morrearme con Magda mientras el me sobaba el culo y me agarraba la polla. En un momento de himpas, les dije.

Chicos, queréis tomar algo?, respondiéndome casi a la vez.

Sí, a ti.

Fuimos a mi dormitorio y comenzaron a desvestirme. Magda, que estaba a mi espalda, bajo la cremallera lentamente y rozándome con sus dedos toda la columna hasta llegar a mi culo, yo besaba a Toni mientras le desabrochaba los botones dela camisa y se la quitaba. Dejaron caer mi vestido al suelo, y ahí estaba yo, con unos zapatos de tacón, medias, liguero y un finísimo culotte que apenas podía contener mi tremenda erección. Magda se quitó su camisita y nos mostró su sujetador blanco de encaje, donde se le marcaban completamente sus pezones erizados. El se desprendió de sus pantalones y vi que se había puesto unas lindas braguitas rosas con flecos para la ocasión. Cuando se hubo quitado su falda Magda, me pusieron a cuatro patas sobre mi cama. Se metió por entre mis piernas y bajándome un poco el culotte comenzó a tragarse ni polla, lamiéndome los huevos y acariciándome el culo. Toni me planto su polla en la cara y comencé a mamársela lentamente metiéndole mis manos entre la braguita y su culo. Magda me metió su dedo en el culo, y aaaaahhhhhh comencé a bufar como un toro. Toni bombeaba en mi boba como un poseso y ella le metió otro dedo en su culo. se corrió con un berrido ooooooohhhhhhhh..,al sentir su leche en mi boca tuve un orgasmo grandioso que recibió ella sin desperdiciar una gota. Subió hasta mi boca besándonos y saboreando nuestras leches.

Toni fue el primero en recuperarse, se puso tras ella y empezó a lamerle el clítoris, estaba encharcada, yo le acariciaba los pezones que tenía duros como piedras.

Más, más, máááááásssssss, gritaba enloquecida.

Me tumbe boca arriba, la hice sentar sobre mi boca y al mismo tiempo que yo comenzaba a comerme su jugoso coño, su marido se colocó tras ella y se la metió de un golpe. Le chupaba el coño y lamía los huevos y el culo de Toni, Magda agarró mi polla y no paraba de meneármela. Cambiamos de posición, Toni ocupó mi puesto y ella de rodillas se la clavó lentamente, subiendo y bajando, se echó hacia delante besándolo y dejándome su culo como una diana. Con lo lubricado que estaba por sus flujos no me costó mucho ensartarla.

Siii, siiiiiii, siiiiiiii, me mataaaaiiiiiisss, gritaba Magda. Toni chupándole las tetas a su mujer resoplaba fuer de sí, oooohhhhh, oooohhhh.

Cuando sentí que me corría la saque y se la eché sobre sus cachetes, con mi mano acariciaba con mi leche el culo de Magda , los huevos y la polla de Toni, que al sentirlo hizo que la embistiera con más hasta que los dos se corrieron gritando espasmódicamente. Cuando nos recompusimos un poco , ya tumbados juntos comenzamos a sonreír, hablando hasta quedar medio dormidos.

Al despertarnos bien entrada la madrugada fuimos a la ducha para asearnos un poco. Pero empecé a enjabonar a Magda, mientras Toni había cogido mi polla y la estaba meneando. Y lo que empezó en una ducha acabo con Magda de espaldas, yo metiéndosela y Toni detrás de mi rompiéndome el culo, berreando como locos. Después de acabar de ducharnos, vestirnos y tomar unos sanwiches en la cocina nos despedimos para el día siguiente.

La noche siguiente en la verbena estábamos tomando una copa los tres, cuando se acercó mi vecina Isabel, la farmacéutica del pueblo, una chica rubia, no muy alta, sobre 30 años, con cara de ángel y unas tetas del demonio, y nos dijo.

Espero que el espectáculo de esta noche sea tan bueno como el de ayer, chicos. Anoche mi consolador echaba humo, viéndoos.

Nuestros chalets están pareados por la parte trasera, de modo que desde su dormitorio se puede ver el mío, y la noche pasada no tuvimos tiempo de cerrar puertas y ventanas. Nos quedamos de piedra, pero dijo, con intención.

Igual os apetece tomar una copa en mi casa luego y hablamos. Se llevó un dedo a su boca lo besó, acarició con el , uno por uno, nuestros labios y se fue. Esa noche solo acababa de empezar, pero esta ya es otro historia que si os gusta esta ya os contaré.

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