La torre de babel

Todas las parejas ya estaban en el salón. Porque se habían desperdigado momentos antes. Yo sabía que había la posibilidad de que más de uno quisiera que yo me quedara sin participar activamente y me dedicara al manejo de la música, pero no pensaba estar de acuerdo y lo sometería a sorteo, esa sería mi propuesta. Hare un resumen de las nueve parejas, todas de la misma edad año arriba año abajo. Los que me trajeron Valentina y Jorge, Larisa y Dacio, Rosario y Tabares, Marcia y Geraldo, Teresiña y Edson, Isamar y Gregorio, Isadora y Cristóbal, Agustina y Martin, Mónica y Miguel. Una vez más y como suele pasar con cierta frecuencia, las mujeres estaban más cuidadas físicamente que los hombres, aunque había alguna excepción.

Llego el momento de la verdad cuando Dacio pidió que le prestáramos atención y pregunto que, si había algún voluntario, paradójicamente los hombres no dijeron nada, pero si tres mujeres, que dijeron que su marido. Las tres mujeres fueron Isadora, Rosario y Mónica. Al final lo echaron a suertes y el “afortunado” fue Cristóbal. Me volvieron a preguntar a mi como seguía el juego, les explique que los hombres se desnudaban y las mujeres se quedaban vestidas e iban perdiendo las prendas. Hubo risas, muchos comentarios desternillantes y atrevidos.

Mientras se hacía espacio para poder colocar las sillas, yo las miraba y hacia mi quiniela mental, de cuál de ellas sería la primera que se dejaría perder toda la ropa, era difícil porque solo conocía bien a Larisa, casi nada a Valentina y al resto nada de nada. Se colocaron las sillas en círculo, porque pegadas cuatro contra el respaldo de las otras cuatro, hacían el movimiento peor. Los hombres nos desnudamos y volvieron los comentarios, en los cuales yo no salí mal parado.

Empezó el juego, a ellas se las notaba nerviosas y yo estaba ya preparado para darlo todo desde el primer momento. Si me dieran para elegir yo hubiera deseado que se sentara encima Teresiña, que se le vislumbraba que era el mejor culo. La primera en sentarse fue Rosario y cuando lo hizo, con el follón que se monta, yo toque bien sus muslos y ella no protesto. El juego se iba desarrollando al principio como con prisas, hasta que se le dijo a Cristóbal que fuese con más tranquilidad, que ponía muy rápido la música. Ya perdí quienes habían perdido prendas, aunque ya había varias con las tetas al aire.

Paro la música y se sentó Teresiña, que culito más duro y potente que tenía, metí mis manos entre sus piernas y ella movió bien su culo, mi polla estaba en lo más alto. Cuando Teresiña se levantó me dijo que estuviera preparado para la próxima vez. Yo veía como la gente ya había perdido los “miedos” y ya todos y todas nos aprovechábamos. De hecho, cada vez las mujeres tardaban más en levantarse cuando empezaba a sonar la música. Mónica perdió y se quitó el sujetador apareciendo dos tetas monumentales, con unos pezones negros prácticamente y grandísimos, fue toda una exhibición.

Todas ya se me habían sentado en algún momento encima y fueron muy cómplices. Me di cuenta de que Teresiña intentaba sentarse encima, lo andaba buscando y lo consiguió empujando a Marcia que iba a sentarse encima. Teresiña, según se sentaba se colocó bien mi polla entre sus piernas y mientras escuchaba las protestas de Marcia, se movía como haciéndome una paja con sus piernas y los labios de su coñito, era una pena que llevara todavía braguitas, yo me agarre bien a sus tetas que eran más bien pequeñas pero muy duritas. A uno de mis lados estaba sentado Jorge que me decía que se estaba poniendo “morado” y en ese momento se para la música y su mujer que ya estaba solo con una falda corta, se sienta sobre mí y con total descaro se coloca la polla se sienta despacio, metiéndosela hasta bien dentro. Valentina se giraba suavemente de un lado a otro, mientras su marido Jorge se volvía loco con las tetazas de Mónica.

Al rato ya estaban todas desnudas y la situación estaba en su punto álgido, cuando Cristóbal dice de hacer un descanso, ante la protesta unánime de todos. Como nadie se quería poner en la música, no quedó más remedio que aceptar. Todos con unas erecciones más que evidentes. Esa parada fue como si la gente se cortase. Me puse a hablar con Larisa y mientras le decía que había que hacer algo, que como la gente se enfriase, todo se podía ir al garete, se nos acercó Valentina y sin haberme oído dijo prácticamente lo que había dicho yo. Larisa nos dijo… “Eso no lo pienso permitir y ya veréis como lo soluciono, lo único que tenéis que hacer es apoyarme…” se fue muy decidida al centro del salón y dijo… “Escucharme… vamos a cambiar de juego, volvamos a nuestra niñez y juguemos a las escondidas, (Yo ese juego lo he conocido como el escondite. Todos sabíamos perfectamente como era el juego) la condición más importante, se puede esconder en cualquier sitio, lo único que no vale es echar los cierres de las puertas”

A mí me parecía un juego más insulso, pero como se trataba de lo que se trataba, hice lo que me pidió Larisa y secundé su propuesta y Valeria lo hizo a continuación. Nuestra sorpresa fue monumental cuando todos sin excepción dijeron que no, que mejor el de la silla y Cristóbal dijo… (Si ha sido por el parón es que necesita ir al wáter… venga que ya estoy otra vez, empecemos” yo me quede sin palabras y pude oír como Isadora se acercó a su marido y le dijo… “Cristóbal tu sí que eres un hombre, por eso me voy a exhibir para ti, seré las más zorrita de todas estas…” luego se dieron un beso incendiario. Valentina que también lo oyó me miro y riéndose me dijo… “Jajaja… hay mucha competencia…” lo que provoco en mí una sonrisa y el darle un azote en ese culito. Ella echo la mano para atrás, me agarro la polla y me dijo… “Si es verdad lo que me dijo Larisa, incluso no me importaría compartirla…” me fui a sentar.

Estábamos todos desnudo y los únicos con una buena erección éramos Jorge, Dacio y yo. Volvimos a ocupar los mismos sitios y la primera que se sentó fue Isadora, que lo hizo muy descarado, porque mirando hacia el marido, se levantó un poco, coloco la polla en la entrada de su coño y se sentó, meneando el culo ostensiblemente. Para no ser menos, pase mis manos a su entre piernas y acaricie si clítoris, ella cuando se levantó me dio un beso rápido en la boca. Cristóbal hacia parar la música cuando su mujer estaba a mi altura, haciendo ella cada vez más descarado las penetraciones para que su marido lo viera. Larisa y Valentina se colocaron cerca de ella y la siguiente vez, la empujaron sentándose Larisa que no podía ocultar que estaba cachonda y que ya se la habían metido varias veces.

Cada vez que volvía a sonar la música las mujeres tardaban más en levantarse. Larisa Y Valentina se compenetraron bien, porque cada vez se sentaba una quitándose a Isadora. En la siguiente ronda Valentina se sentó, pero lo hizo al revés de cara a mí, no de espaldas. Cuando empezó a sonar la música ella no se levantó y se movía con unas ganas locas, yo seguí su rollo, follándola sin parar, me metí un pezón en mi boca y no paraba de lamerlo, mordisquearlo y varias mujeres protestaban, que eso no valía, que ese no era el juego, pero Valentina ante la mirada alucinada de su marido que estaba pegado a nosotros, no paro hasta que se corrió y no se cortó nada al hacerlo, que se oyó perfectamente en la penumbra del salón.

Se hizo otro parón, Jorge quería hablar con su mujer y los demás se fueron a remojar el gaznate. Mi polla estaba a reventar, eso de los parones no me estaba haciendo ningún bien. Entonces fue cuando me fije en que todos estaban en la otra sala donde estaba la bebida y los aperitivos, a excepción de Isadora y Cristóbal, que estaban donde se puso el marido con la música hablando. Ni me lo pensé, me acerque los salude y me puse a hablar con ellos, Isadora estaba entre los dos y me moví de tal manera que mi dura polla rozara su muslo, ella se movió para rozarse más y todo cambio.

Puso voz como de niña caprichosa y le decía a su marido oyéndolo yo, ya que eso era lo que parecía que ella quería… “Cristo… sabes que… estoy notando toda esa cosa grande rozando mi muslo…” el en el mismo tono… “Pobrecita mi niña… que mal lo estarás pasando” yo me divertía porque ella se giró hasta que mi polla estaba en la raya de su culo y trataba de encajarla entre sus nalgas, pero yo no la ayuda. No vacilo llevo una de sus manos atrás y cogiendo mi polla la puso entre sus piernas, moviéndose de adelante hacia atrás hasta que mi polla estuvo bien encajada a lo largo de su coñito y “atrapada” por sus labios vaginales.

Ahora con la respiración más acelerada le decía a su marido… “Criiisto… la tiene entre mis piernas, la tiene ardiendo, no sé qué hacer… mi amor…” no sé qué le contestaba el, porque en ese momento, me agache lo suficiente para metérsela y ella corto la conversación de su marido para decirle… “Criiiiis… me la ha metido, que animal, como se nota… lo siento…” y se agacho apoyándose en su marido para facilitarme que la penetrara bien. El, la tenía cogida y le decía…” No te preocupes bebe… disfruta… disfruta…”

Ya dejamos las tonterías a un lado y la embestía sin miramientos, con fuerza, ella solo gemía y se agarraba bien a su marido. En un momento dado vi a Valentina y Larisa que miraban la escena, sin perder nada de lo que hacíamos. Hasta que Isadora se corrió de forma estruendosa. Se levantó y la muy puta no me dejo terminar, se puso en plan digna y se fue con el marido adonde estaban los demás. Me quise relajar un poco, me senté en un sillón en la penumbra en espera de volver al juego, aunque tanto parón me estaba cansando ya. Fue cuando se acercaron Larisa y Valentina, que venían bromeando y metiéndose conmigo. Larisa más decidida que Valentina que estaba expectante, me acaricio mi polla, para a continuación empezar una paja descarada. Agarré su mano con decisión, parándola y le dije… “Se acabaron las tonterías, si quieres que follemos o si queréis que follemos, vámonos a una habitación y lo hacemos, porque poca decisión veo en esta gente” ella me dio un beso y dijo “Vamos” me levante y nos íbamos, cuando se giró y le dijo a Valentina… “Tu… ¿Te quieres venir?” su respuesta fue levantarse con una amplia sonrisa e irnos juntos.

Entramos en la habitación de Larisa, cerro y aseguró la puerta para que nadie pudiese molestarnos, mientras ella hacia eso Valentina y yo estábamos en plena refriega tumbados en la cama. Me enloquecían esas dos argentinas y no era para menos, sabían disfrutar y hacer disfrutar. No hubo remilgos por ninguna parte a la hora de hacer nada, manos tocando, bocas besando y lenguas lamiendo, en la oscuridad de la habitación, ya no se sabía quién besaba a quien o quien acariciaba a quien, solo buscábamos el placer de disfrutar del momento.

De pronto alguien se sentó sobre mi boca, no sabía quién era de las dos, pero daba igual, era un coñito muy mojado y sabroso, mi lengua hacia diabluras con él y luego sentí como alguien agarraba mi polla y se la iba metiendo dentro de un coñito también jugoso, se sentía justito, pero entraba muy bien, el roce lo hacía más placentero, cuando ya se lo había metido del todo fui consciente de quien era quien. Ya que oí a Valentina decir… “Lara… es verdad se nota una llena del todo y como arde, es… aaahhhhhhh… maravilloso…” sus movimientos eran cada vez más rápidos y profundos. La respiración agitada me decía que no tardaría mucho. La que no tardo fue Larisa que me lleno la cara y la boca de su formidable corrida.

Larisa se quitó de mi boca y aunque no se veía nada, sabía que se había ido junto a su amiga y oía como la decía que lo disfrutase, que lo tomara con calma, mientras tocaba mis huevos y oía como si se estuvieran dando un beso muy ardiente las dos. Larisa empezó a decir… “Si, si, siéntelo… gózalo… disfrútalo…” y empecé a oír como Valentina, empezó con un suave gemido diciendo… “Si, si, siiiiii…” a pasar a un gemido mucho más fuerte y sonoro diciendo… “SIIII…. SIIIIII… QUE PLACER… MAS, MAS, MAS…. AAAHHHHH…” menuda corrida que se pegó.

Sin esperarlo se encendió la luz, viendo la cara congestionada e Valentina, tenía cara de placer, se tumbó encima mía y me dio un morreo de película. Mientras oíamos a Larisa trastear en un cajón. Saco un bote de algún tipo de crema, porque venía con el idioma del país y no sabía que era, aunque algo me podía imaginar. Valentina se quedó mirándola y Larisa le dijo… “Si, me va a hacer la cola, que me vuelve loca, no sabes cómo sienta” Valentina con cara de incredulidad le contesto… “Si mi Jorge que la tiene más pequeña y sobre todo más fina, me hace daño, esa ya no te quiero decir…” Larisa riéndose le dijo… “Como dices tú, tu Jorge es que no sabrá hacerlo”

Larisa se unto bien la mano y le paso el bote a Valentina para que se lo preparara, ella empezó a embadurnar bien mi polla, haciéndome de paso una paja espectacular, que si seguía así lo mismo hasta me corría. Valentina no sé lo que hacía, pero por los gestos de Larisa, algo bueno. Se colocó a cuatro patas y me puse detrás de ella y vi que el culo su amiga se lo había dejado bien preparado. Valentina se quedó cerca mirando como mi polla entraba en el culito de su amiga, miraba con cara de agitación, según iba entrando mi polla y Larisa me pedía que no me parase, su amiga se tocaba entre sus piernas, estaba poniéndose cachonda.

Hice que se acercara a mí y cuando lo hizo, di la última embestida llenando completamente el culo de su amiga. Luego me di un morreo con ella, su boca era ardor puro, estaba cachonda al máximo. Le dije que eran las dos muy buenas zorras, se quedó mirándome como para decirme algo, cuando le dije, túmbate delante de la zorra de tu amiga. Ya no dijo lo que parecía que iba a decir y se colocó delante de Larisa y a esta le dije cómele el coño a la puta de tu amiga que lo está deseando, lo necesita. Larisa abrió sus piernas y más que comerlo o lamerlo, lo devoraba. El primero que se corrió fui yo, que además de correrme con bastante escándalo, como me gusta hacerlo a mí, no pare de embestir a Larisa que se corrió acto seguido y su amiga detrás.

Nos quedamos un rato tumbados y luego decidimos bajar a reponer algo de fuerzas e hidratarnos. Llegamos abajo y todo era un muermo total. Dacio con mucho disimulo se acercó a su mujer y le pregunto… “¿Dónde estabas?” y ella con total naturalidad y franqueza le contesto… “Pues arriba, que Carlos me estaba cogiendo bien cogida” Dacio le replico… “Te podías haber esperado un poco… digo yo” Larisa zanjando la conversación… “Querías que me cogiera a otro u otros hombres y ahora que lo hago… te quejas” Dacio se quedó seco, congelado, pero rápido volvió a sonreír y a hablar con los demás.

La fiesta había “degenerado” pero de puro aburrimiento, toda la gente se había vestido, no nos quedó más remedio que vestirnos a nosotros. Cuando vi como estaba todo, pensé que lo mejor era marcharse, pero pronto recordé que no había venido solo, me acerque a Valentina para saber cuándo se irían y ella me contesto que viendo lo que había, le iba a decir a Jorge de irse ya. Al momento se me acerco Valentina y me dijo que cuando me despidiera de la gente que nos íbamos, que ellos se iban a despedir ya.

Una vez en el coche, yo iba detrás, pero desde el primer momento me acerque a hablar con ellos, acercándome al asiento de Valentina. Aprovechando para pasar mi mano derecha por su costado y acariciar su teta derecha con mucho disimulo. Como ella no decía nada, apreté bien su pezón y de pronto sin esperarlo ella dijo… “¡YA BASTA! ¡YA ESTA BIEN!” era como si le hubiera dado una ventolera, su marido casi frena el coche. Valentina se desabrocho el cinturón de seguridad y como pudo se pasó a los asientos de atrás. Jorge después de esa situación preguntaba confundido y sorprendido que pasaba y ella le contesto… “No pasa nada, no te preocupes, tu sigue conduciendo y no vayas deprisa”

Nada más acabar de decir esto, ya me estaba morreando dándole igual todo. Yo no me hice de rogar y le respondí con mucho ardor. Nos metíamos mano y aun cuando la temperatura del coche no era muy caliente que digamos, nos desnudábamos con bastante soltura y rapidez. Ella se agacho sin esperar a más y me empezó a hacer una mamada muy caliente. Jorge miraba por el retrovisor que era evidente que lo había cambiado en algún momento de posición para poder ver mejor.

Cuando le apeteció se paró, se acercó a los asientos de delante y le dijo a su marido que ahora se la iba a meter, que se había quedado antes con ganas y sin decir más, metió su mano entre sus piernas cogió mi polla y la coloca en la entrada de su coñito, sentándose a continuación sobre ella. Jorge con voz seria dijo… “Pero tendrá un condón puesto…” y ella con total cinismo le dijo… “Pues claro, que te pensabas tu” quedándose Jorge con la cara más tranquila, pero lo cierto eran, que tanto antes como ahora, me la estaba follando sin condón. Ella mientras follábamos se tocaba su clítoris y durante el trayecto como mínimo se corrió tres veces y porque paramos cuando empezaron a verse las primeras luces de la ciudad.

En la puerta de los apartamentos, una vez parados para que yo me bajara, me dijeron de vernos otra vez con más tranquilidad, yo les dije que, en breve, pero que muy breve me marcharía a otro sitio a trabajar, cuando les dije el sitio, que además era otro país, ellos me dijeron que estaba cerca, que de vez en cuando iban allí.

A la siguiente semana empaqueté todas mis cosas que no eran muchas y me fui a mi nuevo lugar de residencia y trabajo. En las nuevas condiciones económicas salí muy bien parado, algo que me gusto de las nuevas condiciones era que tenía un suplemento para vivienda y no estaba nada mal o eso creía yo. Como también me pagaban durante 40 días un apartamento, tiempo en el que yo me debía buscar una vivienda. En las mismas circunstancias estaba Giordana, a la cual me la encontré en el aparta-hotel que me asignaron, más o menos era como el que había tenido en el otro lugar. Nos saludamos y el suyo fue un saludo gélido, como la climatología reinante en ese momento. Pero aun así quedamos por la tarde para hablar de cómo llevaríamos esa “unión” que nos habían impuesto, más que quedar fue una imposición de ella, pero como no tenía ganas de discutir, no dije nada.

Nada más terminar de desempaquetar mis cosas me iba a bajar a comer, en un primer momento se me paso por la cabeza llamar a Giordana para que comiéramos juntos, pero rápidamente lo descarte y me baje yo solo. En la recepción pregunté por el comedor y me lo indicaron, cuando vi en el mostrador una revista turística del lugar en español y cogí una para darle un vistazo. Me dirigí hacia el comedor y mi pensamiento volvía al mismo que de días anteriores, que mi estancia por lo menos los primeros meses se me iba a hacer larguísima, entre el trabajo y no conocer a nadie…

Había dos comedores un autoservicio y un restaurante normal. Me metí en el autoservicio, que estaba bastante lleno y la comida que pude ver, no era de mi gusto, por lo que me salí y me fui al restaurante. Era un local más pequeño y aun estando lleno logre encontrar una mesa libre. Al camarero que me acompaño a la mesa, le dije si me podía traer una carta en español si era posible y si no en inglés, me hizo un gesto afirmativo con la cabeza y se fue. Mientras me puse a ojear la revista, cuando oigo en un malísimo español si se podía sentar. Alce la vista y era una chica joven no llegaría a los 30 años. Me volvió a repetir más despacio la misma pregunta, que como se me veía solo y no había mesas… luego me señalo la revista, que por eso sabía que era español, que ella viajaba mucho a Andalucía.

Entonces hablé yo y le dije que sí, que se podía sentar, era de melena rubia, ojos claros, 1,70, delgada y con pecho de normal a pequeño, muy estilosa vistiendo, tenía buen gusto. Como os podréis imaginar, mi disposición fue total, pensé que lo mismo no serían tan tediosos esos primeros meses. Desde el primer momento puse en marcha toda mi capacidad de seducción, pero eso sí, muy sutilmente, sin asustar, sin avasallar. Justo en ese momento llego el camarero y dejo la carta, no sabía mucho que pedir y ella rompió el momento mágico cuando dijo que ella esperaría a su marido. Que llego enseguida, hablaron en su idioma y me entere de que no eran tampoco de allí, eran de otro país. Él era de mi altura, pero muy delgado, rubio. Tenían los dos 27 años se llamaban Darina y Karel, que ella se rio cuando yo dije Carlos, ya que Karel es Carlos también. Él no hablaba nada de español, pero el inglés lo dominaba bastante bien, mucho mejor que yo.

Pedí un plato de quesos muy típicos de allí y de segundo plato como no sabía que pedir, ella me recomendó que pidiera un filete rebozado, distinto a los que se hacen aquí. Estaban al igual que yo, por motivos de trabajo y habían decidido venir unos días antes, por lo que se ve ellos ya conocían esa ciudad. Les pregunte por una zona para vivir y no supieron decirme, ellos todavía no habían buscado vivienda porque estaban a expensas de que los contrataran, por lo visto tenían una entrevista de trabajo, los dos. Durante la comida el pie de ella rozo varias veces mi espinilla. Seria por estar muy pegados, la mesa no era muy grande. No le di importancia, hasta que fue más insistente y ella sonrió.

Él había quedado con un antiguo compañero de otro trabajo, para que les echara una mano en el nuevo trabajo y se fue dejándonos solos. Estuvimos un poco más y yo tenía una reunión con Giordana en media hora, pero me daba igual si ella se animaba, Giordana tendría que esperar. Nos levantamos y le dije el número de mi habitación, solo eso, como no me entendía bien, cogí un boli y en la palma de su mano puse 407. Se puso muy roja y debido al color de su piel que era blanco nuclear, se le noto más.

Una vez en mi habitación, me puse a preparar unas carpetas para mi reunión con Giordana. Quedaba poco para la hora y se oyó unos golpes suaves en la puerta, era Darina. La hice pasar y me dijo en un castellano malo, pero que se la podía entender…

-No creas que hago esto habitualmente, ni yo sé porque estoy aquí. Seguro que pensaras mal de mí.

-En absoluto, no pienso nada malo de ti.

-Como estoy casada…

-Yo no soy celoso ni tengo prejuicios con que una mujer este casada.

– ¿A ti te da igual todo eso?

-Pues sí, me da igual. Solo busco que me gusten unas cosas en la mujer y ya está.

– ¿Siiiiii…? ¿El qué?

-Que sea simpática sobre todo y si esta buena mejor. Y tú eres simpática y estas muy buena, eso sí, lo que se ve.

-Tu eres… como se dice en tu país… ¿Un fresco? (Poniéndose muy colorada)

No le conteste me acerque y la bese con mucha pasión, las dudas que ella tenía se le quitaron enseguida porque me acompaño en el muerdo que le daba. Nuestras manos parecían que estaban en una pelea, yo desnudándola a ella y ella a mí. Cuando logro desabrocharme la camisa, se agacho y me comió los pezones, primero con dulzura y luego con “agresividad”, cuando le deje completamente desnuda me fascino su cuerpo tan blanco. Unas tetas más bien pequeñas como aprecié cuando la conocí y unos pezones rosados muy hinchados, sobre todo la aureola, me llamo mucho la atención y me gustaron a rabiar, el coñito tenía solo una pequeña tira de pelo. Ella se dio la vuelta y sonriendo y haciendo gestos de tener frio, se metió rápida en la cama, yo me termine de desnudar y ella cuando me vio desnudo, con la polla bien dura, me miro y me dijo… “Tú tienes un cuerpo bonito, muy cuidado, bello y un… que me deja sin habla” le dije que no siguiera que me pondría colorado.

Me metí en la cama y ella lo primero que hizo, fue meterse debajo de la ropa y me garro la polla, comiéndomela de forma salvaje, tan salvaje y con tanto ímpetu, que en algunos momentos me llego a hacer daño. Pero me estaba dando mucho gusto, no me quería quedar parado, quité la ropa y la coloqué sobre mí, para poder comerme su coñito, estaba como a mí me gusta, chorreando. Nada más empezar a hacer el 69, sonó mi teléfono, pero me dio igual, pasé de cogerlo, luego sonó el de la habitación e hice lo mismo, así estuvo un rato, pero no nos desconcentro. Me dijo algo en su idioma que no llegue a entender ni imaginar, hasta que se corrió gritando y diciendo de todo en su idioma, fue cuando supe lo que había dicho.

Hizo algo que no me gusto, que fue mirar la hora, pero dijo que si, que había tiempo, estaba como con prisas, acelerada y sin más se sentó sobre mi polla, Lo hizo muy despacio y a pesar de estar encharcada, se notaba muy apretada, casi como si me estuviera follando un culito, pero eso no me molesto, todo lo contrario, me estaba excitando sobremanera, más aún con las caras de placer que ponía ella mientras entraba y la mirada con que me miraba, era todo pasión. Estando ya casi toda mi polla dentro, ella se apretaba con furia sus pezones, se debía estar haciendo hasta daño, hasta que por fin estuvo toda dentro, que soltó sus pezones e hizo una exclamación muy fuerte, que no entendí.

Empezó sus movimientos y que bien los hacía, como las rotaciones que hacía con su culo y sus caderas. También echaba una mano atrás y agarraba mis huevos, que los acariciaba con distinta intensidad, sabía muy bien lo que se hacía. Pasamos a morrearnos y yo a moverme para que notara mejor mi polla, lo estábamos disfrutando los dos, me decidí a pasar mi mano a sus nalgas, agarrándola con fuerza para embestirla desde mi posición y ella lo agradecía con su mirada, con sus gemidos y sus resoplidos. Luego lleve mis dedos a su culito y primero acaricie su entrada, para luego meter mi dedo, ella me miro con intensidad. Se levantó y se sacó la polla, me quedé cortado, pensé que se había mosqueado, pero que va, se volvió a sentar sobre mi polla, pero esta vez dándome la espalda.

Lo que me dio a entender que quería que siguiera con su culito y así fue, la tía disfrutaba con un dedo en el culo y así hasta estar con tres dedos, volvía a decir de todo, cuando estoy muy cachondo no lo puedo evitar y me gusta hablar y decir lo que me viene. Le dije… “Vamos puta mueve ese culo más, fóllatelo tu misma…” y no le molesto porque empezó a menear más su culo, haciendo que mis dedos profundizaran más en su culo. Lo que hizo que le dijera de todo, como cuando le pregunte… “¿Este culo de puta que tienes, no te lo han azotado nunca?” ella me contesto con otra pregunta… “¿Qué es azotado?” no le explique nada y con la mano que me quedaba libre azote su culo, ella solo se limitó a agacharse más, para dejar el culo en mejor situación. Y se volvió a correr, pero no se paró cuando acabo, siguió moviéndose con rabia y tocándose su coñito, logrando correrse otra vez muy rápido. Pero no le debió de bastar porque siguió como si no se hubiera corrido y cuando me corrí yo, ella se volvió a correr más fuerte que las veces anteriores. Entonces si se paró y le costó levantarse, cuando lo hizo, se vino a tumbar a mi lado.

-Que bien me he quedado, ha sido mágico.

-Si ha estado de momento muy bien, pero podemos mejorarlo en cuanto descanses.

-Jajaja… sí que eres bueno. Pero no me puedo quedar más, que ahora vendrá a buscarme Karel con su amigo, para salir por la ciudad.

– ¿Tan pronto? ¿No puedes decirle que venga más tarde?

-Seguro que ya estarán esperándome.

-Lo mismo no.

-Que sí, seguro que sí.

– ¿Y dónde le dirás que has estado? Porque entonces llegaras tarde.

-Jajaja… si llegaba tarde, sabia donde he estado y que he estado haciendo.

– ¿Y eso?

-Cuando viajamos fuera de nuestra ciudad, hacemos cosas “especiales” como luego no volvemos a ver a las personas y no repetimos con el mismo. ¿Me entiendes? ¿Te molesta?

-Que va, me da igual. Lo entiendo perfectamente.

-Todo estaba en que tu… te animaras y no me equivoque.

-Jajaja… ¿Y si no me hubiera animado?

-Ya hubiera utilizado yo otras “armas”.

-Jajaja…

Mientras se vestía me dijo… “Si seguimos aquí, lo mismo podemos volver a coincidir… Jajaja…” ante la extrañeza de lo que me había dicho antes yo le dije… “Pero no me acabas de decir, que no repites con el mismo, que no volvéis a ver a nadie…” ella sonriendo con bastante perversidad me respondió… “Siempre hay una primera vez para hacer una excepción y no me preguntes el porqué, que ya te lo digo, por cosas que han pasado que siempre había dicho que, si me pasaban, abofetearía al hombre y me marcharía” “¿Qué cosas?” pregunte yo y ella solo se rio…

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