La vida de secretaria III

ya les conté como empezó a darse la confianza en la oficina para eventualmente convertirme en el jugueteo sexual de los abogados para los que trabajo.

A partir de los hechos de mi ultimo relato, mis compañeros se la pasaban hablando conmigo de una manera más abierta, empezaron poniéndome apodos, me pusieron \”tetanic\”, ustedes supondrán porque. La primera vez que me lo dijeron me hice la ofendida, pero reí con ellos, poco a poco uno a uno se fue acercando a mi para decirme que bien me vi bailando ahí para ellos, yo me sonrojaba, me gustaba, me exitaba.

Todos sabían que era una señora casada y con hija, creo que eso les gustaba mas, pensar que ya habían visto desnudita a la esposa de alguien, esa esposita cachonda y chichona que poco a poco harán suya. Por mi parte era algo prohibido igual, y ya saben que lo prohibido es tentador. Me decían que que hermoso cuerpo tenía, que senos tan grandes, yo seguía sonrojándome, ese comportamiento se convirtió en hábito para todos.

Pasaron un par de semanas y mi jefe un día me pidió que lo acompañara a una comida con unos clientes, me avisó un día antes y me sugirió ponerme bella y sexy, un vestidito, algo escotado y revelador, a mi me encantó la idea, ese día mi esposo me vio salir de casa muy provocativa, se enojó conmigo y lo consolé, \”no voy a hacer nada malo\” le dije, aunque en realidad yo no sabía si era verdad.

Llegué a la oficina en un vestido negro muy cortito, pegado, un escote muy grande, unas zapatillas altas y con los dedos descubiertos, abajo mi tanga y una vez mas sin brassiere, la mirada de mis compañeros me hizo saber que me veía como una putita.

Me encantó sentir esas miradas por todo mi cuerpo.

Llegó mi jefe con dos hombres y me dijo que entrara a su oficina, me pidió que hiciera anotaciones de algunas cosas, era sobre la fusión de dos empresas, los hombres eran arrogantes y por los tratos que tenían entre ellos, incluyendo a mi jefe, supuse que tenían mucho tiempo de conocerse, parecían todos buenos amigos.

Hablaron de las empresas, los tres hombres maduros platicaban entre ellos y de vez en cuando alguno volteaba a verme para recorrer mi cuerpo.

En algún momento mi jefe me pidió que buscará un archivo en un gabinete alto, me puse de espalda a ellos y me estire, todos se quedaron callados y sentí las miradas en mi culo, voltié para ver sus caras calientes sobre mis pompas, me sonrojé pero ellos no disimularon, le di el archivo a mi jefe y continuaron.

Nos salimos de la oficina los 4, yo me sentía nerviosa, temblaba pero a la vez me sentía con mucha adrenalina, no tenía idea que iba a pasar.

Entramos al restaurant, comimos, esta vez me incluyeron en su charla. Me preguntaron sobre mi, muchas cosas, donde había nacido, claro en Guadalajara, tapatía de hueso colorado, mi edad, sobre mi esposo, luego llegaron los halagos, que bonita mujer, que hermoso cuerpo, una vez mas recibí cada halago sonrojándome y sonriendo.

Pidieron cervezas desde el principió, \”jefe pero hay que trabajar\” le dije. \”Tranquila, yo soy el jefe\” me dijo y rieron todos, siguieron shots de tequila, ya me sentía algo mareada, pero muy alegre.

Me volví el centro de atención, todo era sobre mi, me encantó.

Propusieron ir a un bar.

Llegamos, en el auto yo iba adelante junto a mi jefe que manejaba, los otros hombres atrás.

Llegaba la tarde, el sol se había ocultado pero todavía se veía claro.

Pasamos una vinatería y los hombres bajaron a comprar cosas, regresaron con un whisky y agua mineral, vasos y unas botanas.

Sin consultar a nadie mi jefe se metió en un motel, dijo aquí podremos platicar mejor.

Yo actué un poco espantada, pero el me tranquilizó.

Entramos y el que nos recibió hizo una cara de sorprendido al verme pasar con 3 hombres, me sentí un poco apenada.

Llegamos al cuarto y nos servimos mas tragos.

\”Los de la oficina me dijeron que bailas muy bien\” me dijo mi jefe. Me sentí helada, ellos habían contado la experiencia.

Pero el mismo alcohol me hizo sentir exitada.

\”Mas o menos jefe, jeje\”

\”Por qué no bailas un poco conmigo\”, dijo mientras sintonizaba música en la radio.

Baile con él, luego otro fue a sustituirlo, y finalmente el otro.

\”Ahora bailanos a todos\” dijo uno de los hombres.

Me subí a la mesita en medio de los sofás que tenía el cuarto, me ayudaron todos. Empezé a bailar y poco a poco empece a sentir las caricias en mis piernas. \”Quítate ese vestidito sexy\” ordenó mi jefe.

Poco a poco lo empece a bajar, dejando primero mis tetas libres pero tapándolas con mi brazo. Uno de ellos se levantó y me terminó de quitar el vestido dejándome solo en tanga y tacones.

Ya me sentía borrachita y exitadisima, uno de ellos me dijo, \”quita ese brazo de ahí\” lo cual hizo y deje que vieran mis chichis. Otro de inmediato se paró a quitarme la tanga.

Quedé desnuda y en tacones, bailé un rato mas hasta que sonó la puerta. \”Contesta tu\” me ordenó mi jefe, me agaché para agarrar mi vestido pero me dijo \”no, así como estas\”, lo mire tímidamente y me dirigí a la puerta.

Abrí y era el hombre que nos recibió, sorprendido de verme desnuda y con una cubeta ta de hielo en las manos. \”Aquí tiene su hielo\” dijo recorriéndome con sus ojos.

Se marchó y en cuanto voltié los tres hombres estaban atrás de mi, sentí un miedo exitante.

Empezaron a tocarme por todos lados. 6 manos recorriendo mi cuerpo, \”que ricas chichis, que rica panochita, que hermoso culo\” escuchaba por todos lados y sentía sus manos estrujándome.

Sentía dedos pasar por mi rajita húmeda.

Uno de ellos me tomó del cabello y me puso de rodillas.

Poco a poco me rodearon y sacaron sus vergas, Dios mío que grandotas las tenían todos.

\”Mamanos la verga a todos putita hermosa\” dijo uno de ellos.

Seguiré el relato muy pronto, es que ando en la oficina, jeje.

Besitos

Leave a Reply

*