Lamiendo chochos en la uní

Cuando entré a estudiar en la universidad fue todo un cambio para mí, trasladarme a vivir a un colegio mayor, todo un reto.

Yo siempre he deseado a mujeres como yo, pero en el pueblo cuando veía una chica moviendo los tacones solo me mordía los labios por no sentirme señalada, mi sexualidad la he mantenido oculta.

En la universidad el ambiente es otro más libertad y más opiniones distintas para todo, y en mi caso he encontrado muy buenas amigas, pero aún no he destapado mis sentimientos íntimos de sentirme lesbiana.

En la universidad hay muchas mujeres que tontean con probar sexo con otra mujer (o mujeres), en mi caso lo tengo muy claro.

En el colegio mayor en las habitaciones y en las zonas comunes ha ido detectando estos meses chicas que desean sentir el contacto íntimo con otra mujer.

Yo tengo veinte años y aquí la edad mínima de las que convivimos en el colegio mayor es de dieciocho años, además si alguna no los ha cumplido no la admiten, y eso me excita, porque hay cada pimpollo que para qué.

He estado conversando con distintas compañeras muy abiertamente del sexo, pero por ahora no les cuento que soy lesbiana, solo les digo que tengo ganas de probar otras mujeres para saber que se siente, si declarara abiertamente mi condición solo se me acercarían otras lesbianas y por aquí hay pocas la verdad, y las que hay están casi todas emparejadas, yo soy más promiscua; lo que quiero es comer los coños de las que tienen dudas y quieren probar, quiero sentir su sabor en mi boca, y disfrutar haciéndolas sentir mucho placer.

Yo me llamo Virginia y desde que estoy aquí hace seis meses ya me he comido nueve coños “nueve”, cuando nunca me había comido ninguno, estoy como loca de contenta.

La verdad es que si las veo dudar yo las convenzo con mi simpatía y con mi belleza, soy estilizada y de piel muy fina y sobre todo muy femenina y simpática, no soy brusca.

La experiencia que más me ha gustado ha sido comerle el chocho a mi compañera de habitación (que tiene novio pero la convencí de probar) se lo he comido varias veces pero lo cuento como un chocho en mi lista particular.

Cuando se lo propuse a Marta como un juego se rio y no quiso, después fui muy sensual en la habitación y desperté su curiosidad por probar el sexo con otra mujer.

La primera vez que le comí el chocho fue una tarde echando una siesta, estábamos sentadas juntas en el filo de su cama y la abracé, ella me miro confusa y yo la bese en la boca muy suavemente, no quería espantarla al ser su primera vez, le di con mi lengua en sus labios y pequeños besos, después acaricie su cuerpo tan suavemente como si fuera de cristal, ella se estremeció de placer, yo entonces estaba encendida, la apoye en la cama y baje su tanga hasta los pies y lo deje en la mesita de noche, acaricie su vientre que tembló al sentir mis manos acaricie también sus nalgas, y quede pasmada por la belleza de su vagina sin depilar, tenía muchos pelos pero eran muy suaves (Marta es pelirroja natural), los toque con la palma de la mano abierta acariciándolos muy suavemente.

Después me puse delante de ella como un perrillo y lamí su vagina lentamente sin apretar la lengua, después le introduje la lengua en la raja y absorbí su esencia, entonces tuve un orgasmo intenso, pero seguí chupando, le chupe el culo acariciando el ojete con mi lengua, entonces marta también tuvo un orgasmo muy intenso salpicando flujo en mi cara con unas gotitas cálidas y dulces.

Después le he comido el chocho varias veces, casi siempre le ataco cuando viene de estar con el novio el fin de semana, me da morbo comerle el chocho después de que se lo hayan penetrado, ¡no sé porque!

Podía contar las otras ocho chicas a las que también les he comido sus intimidades, pero no me quiero extender mucho, solo sé que esta intensidad del deseo me está haciendo más activa y mejor estudiante, es una energía que me tiene loca de contenta.

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