Las clases de cocina asiática.

He de reconocer que siempre me ha gustado en la cocina. A pesar de no tener mucho tiempo para ello, el poco que he tenido y que he podido dedicarle me resultaba confortante. Así, me relajaba pasando un rato preparando cualquier plato. Un día, me propuse hacer sushi. Me metí en internet y vi el método y la manera de hacerlo. Después de un buen rato en la cocina, cociendo arroz, mezclándolo con vinagre de arroz, enrollándolo y tal… pues el resultado no fue muy satisfactorio.

Hace poco, me entere de un curso que había en mi ciudad para aprender a hacer sushi y me apunté. El curso lo daba una pareja en su casa y para mi sorpresa el primer día estaba yo solo. La pareja muy simpática, ella española y bastante guapa, alta, de aspecto un tanto hippie y él era un chico de rasgos asiáticos, yo diría que mezcla, atlético, moreno. Ambos iban vestidos con el típico traje blanco de cocina. La cocina era bastante amplia. Me explicaron que, a última hora, les habían fallado otras personas que se habían apuntado al curso por distintos motivos, pero que como lo habían dejado pagado y ellos ya tenían preparado todo lo necesario decidieron seguir adelante aunque fuera solo conmigo y que si conocía a alguien interesado que podría decírselo también.

He de decir que soy un chico de mediana estatura, moreno, delgado y de 38 años de edad. Una edad similar a las que, al menos a ojo, parecían tener mis profesores de cocina.

Ana, que así se llamaba ella, se disculpó. Tenía que atender unos asuntos en el centro por lo que mi clase me la iba a dar Kay, que era el chico. Nos despedimos de ella y al poco comenzamos con la clase. Todo fue de maravilla y Kay me enseño a hacer el sushi más sencillo, arroz con salmón en el centro enrollado en un alga. Pasamos un rato charlando de todo un poco mientras lo hacíamos y al terminar habíamos hecho varios rollos de sushi. Kay me enseño como cortarlo mojando el cuchillo para que no se peguen. Lo emplató en unos platos llamativos y el sushi quedó con una pinta que decía cómeme de la buena pinta que tenia.

– Habrá que comérselo!! . comentó. – No lo vamos a dejar aquí. Tengo un vino estupendo que lo acompañará genial. Apostilló.

– Por mi vale, no tengo nada que hacer. Le contesté.

– Pues entonces genial. Dijo dándose media vuelta para coger el vino del frigo.

Sacó una botella de vino blanco. La abrió y la sirvió en dos copas grandes y anchas de vino. Me dio un mantel para que lo pusiera en la mesa del salón y llevamos los platos de sushi junto con las copas al salón. Ambos de pie, como si estuviéramos tapeando, fuimos probando el sushi que habíamos preparado. Estaba estupendo. Entre bocado y bocado dábamos un sorbo al vino. Abrió una segunda botella y al rato una tercera. Pasamos un buen rato bebiendo, picando y charlando. La conversación se fue alargando y fruto del alcohol del vino que a mí ya me estaba afectando, derivó en charlar sobre Ana:

– ¿Qué te ha parecido Ana, Juan? Me preguntó así de sopetón.

– Muy maja…. Bien. Tampoco sabía que contestar. – Es guapa y parece buena chica.

– Pues, ahí donde la ves, es una zorra de cuidado. ¿Sabes donde esta?

– Pues no, no tengo ni idea… supongo que de compras. Contesté sin más.

– Esta con su amante, follando… seguro…. La muy puta.

Yo no sabía muy bien a que venía esto, y tampoco conocía a este chico tanto como para juzgar su vida y la de su pareja.

– Es una zorra!! Conmigo siempre ha sido una modosita y con éste se deja follar hasta por el culo. Me confesó muy serio.

– Vaya!…

– Si pudiera la joderia bien jodida también.

– Claro tío, pero no te martirices.

– Perdona que te de la paliza pero esto es jodido Juan. Pasar por esta situación…. El pobre Kay parecía muy afectado por los “cuernos” que, según decía, llevaba puestos.

Confieso que la imagen en mi mente de Ana siendo sodomizada me había calentado casi sin darme cuenta. Siempre he sido un amante del sexo anal en todos los sentidos, pero ya llevaba media tarde allí y creí que lo mejor era largarme. Tampoco esa conversación me resultaba amena por lo que en ese momento, me bebí de un trago lo que me quedaba en la copa de vino y me levanté para irme.

– Bueno Kay, tengo que irme….

– Espera Juan…

Casi sin dejarme decir nada más, me agarro del brazo y me tiro hacia él. Caí sentado a su lado en el sofá, juntos, pegados…. Su mano la coloco sobre mi muslo apretándolo. No dije nada pero me resulto raro. Continuó dándome detalles de su relación con Ana mientras su mano me acariciaba el muslo y como si fuera de lo más normal, la movía como para acariciarme. Me estaba poniendo nervioso, la situación era cuando menos curiosa, lo conocía de hacia unas horas y ¿estaba intentando meterme mano?

Disculpé su actitud e intenté levantarme de nuevo para irme.

– Bueno… Tengo que irme. En serio…

– Tranquilo. Relájate. Me decía casi susurrando. – No pasa nada.

– No si estoy tranquilo. Apenas acerté a decirle por los nervios que tenía. ¿este tio quiere algo?

Así estuvimos unos minutos más, él con su mano acariciándome y chaspándome el rollo de su vida y yo rígido, escuchando y pensando en cómo he llegado a este punto.

He de confesar que me daba mucho morbo la situación. Cuando me quise dar cuenta… Kay me miro a los ojos y sin más, sus labios se juntaron con los míos transmitiéndome su calor y su humedad mientras me abrazó con fuerza y su mano subió hacia mí pelvis. Mi boca accedía a aquella caricia. Nuestras lenguas se juntaban en mi boca y en la suya. Kay fue recorriendo mi cuello, me mordía el lóbulo de la oreja, mientras yo me arqueaba para sentir más profundamente sus caricias. Con una maestría inusual, me quito la camiseta y me bajo las bermudas dejándome solo con los bóxers, mientras él hizo lo propio.

De su slip se adivinaba un abultado pollon que me impresionó. Creí que los chinos la tenían chica!! Pensé graciosamente. Pero este no. Estaba sentado en el sofá a su lado, casi desnudo, y siendo manoseado por Kay sin apenas haber dado mi opinión. En ese punto me abandoné a Kay. No decía nada. Dejaba que me lamiera y me manoseara mientras yo acariciaba su pelo acompañando los movimientos de su cabeza.

Kay me agarro de la nuca mientras me besaba de nuevo y fue dirigiendo mi cabeza primero por su cuello, después hacia su pecho, donde mordisquee sus pezones, bajando hacia su terso vientre y dejándola a las puertas de su bóxer. Olía a hombre, abrí los ojos y me encontré con un bóxer muy abultado palpitante.

Mi mano lo masajeo al tiempo que notaba como deslizaba su mano por mi espalda y le oía respirar más fuerte y rápido. Sus latidos eran acelerados. Le aparte el bóxer y le agarre su polla caliente y húmeda. La moví hacia arriba y abajo durante unos segundos. Masajee sus huevos peludos para volver a agarrar la tranca de Kay y pajearla despacio… suave….

– ¿A qué esperas?. Su voz me llego desde arriba a modo de ordenamiento.

No hizo falta más. Obedecí. Mi boca se abrió para recibir el embolo de carne que tenia ante mi succionándola. Jugaba con ella lamiendo la punta y besándola mientras Kay, solo acertaba a soltar un OHHHHHHHHHH.

– Qué bien lo haces, Juan!!!. Sus caderas iban iniciando movimientos pélvicos de lo más sugerentes.

– ¿Te gusta de veras? Le pregunte apartándome un segundo para volver a dedicarme por entero a la mamada.

– Ummmmmm. Fue la respuesta que soltó

Kay se tendió en el sofá, quedando yo entre sus piernas abiertas amorrado a su polla y mamando con avidez de su falo. Sus manos se posaron en mi cabeza para guiar mis movimientos. Su polla entraba hasta el fondo de mi garganta para volver a salir una y otra vez. Me daban arcadas pero aguantaba. Kay jadeaba y se contoneaba moviendo su pelvis follandome literalmente la boca.

– Qué bueno OHHHHHH. Siiiiiiiii. Qué bien la chupaaaaaasss.

Yo estaba supercaliente en mi papel de sumiso. Nunca me había sentido así. Había tenido torpes experiencias en encuentros fortuitos que no habían pasado de unas mamadas y poco más, pero aquello me ponía a mil.

Fruto de mi trabajo en aquel miembro, el cuerpo de Kay se contorsionaba cada vez más. Sus jadeos eran más fuertes y su respiración más acelerada. Adivine que iba a soltar toda su leche. Aparte mi boca un segundo para decirle:

– ¿Sigo? ¿Quieres correrte?….

Kay se limito a coger mi cabeza con sus manos y, apretándolas en mi cara, hundírmela de nuevo en su miembro. Note un chorro fuerte de semen en mi garganta. Kay me hundió aun mas mi cabeza en su polla obligándome a tragármelo al tiempo que lo oía jadear y gritar de placer. Sus piernas se cerraron con fuerza atrapándome en aquella corrida. El semen me salía por la comisura de los labios mientras yo me aplicaba en limpiarle bien su aparato. Kay había enmudecido. Poco a poco su respiración estaba volviendo a la normalidad. Mi mano pajeaba su polla como estrujando para que soltara todo lo que tenia contenido. Kay Quedó como inerte en el sofá mientras mi cuerpo cayó encima del suyo.

En unos segundos Kay se incorporó cogiéndome de la mano y levantándome. Te toca ser mío! Me dijo muy seco.

Me llevo a la cocina, donde antes habíamos estado con sus clases de sushi. Contra la encimera vacía, me besó de nuevo. Sus manos agarraban mis glúteos apretándolos, me abrazaba mientras su lengua jugaba en mi boca. Su lengua recorrió mi cuello y mi pecho bajando hacia mi vientre. Mordiéndolo. Lamiéndolo.

Si esperarlo, me giró, quedando Kay a mi espalda. Mis manos se apoyaron en la encimera agarrándola fuerte mientras note como su lengua se deslizaba por toda mi espalda.

– Que culito tienes….mmmmmmmm . Kay parecía sorprendido al ver mi culo todo depiladito.

– ¿Te gusta?. Balbuceé.

– Me encanta!!!… Voy a comérmelo!!!

Kay deslizo su lengua por mi raja una y otra vez humedeciéndola hasta que se detuvo en mi culo. Lamia haciendo círculos y presionaba ligeramente. Aquello me encantaba. Yo estaba extasiado:

– Ohhhhhhh…. Siiiiiiiii. Que bueno!!!. Le dije con un susurro.

Abrí más las piernas y me eche hacia atrás para facilitarle su acción. Kay me agarro la polla y comenzó a moverla al tiempo que su lengua saboreaba mi entrada trasera. Su mano dirigió mi polla hacia atrás para que su boca pudiera realizar la acción a mi culo y a mi polla. Algo que me volvía loco de verdad. Dirigí mi mano había atrás para pegar su cara a mi e intentar obtener más placer de Kay.

– Sigue mmmm que lengua tieeeeeness. De mi boca salían jadeos y gemidos al sentir como sus dedos se deslizaban arriba y debajo de mi entrada trasera haciendo que se contrajera mi esfínter.

Empecé a notar que el calor me subía. Me iba a correr en breve pero Kay también lo debió notar y paró en seco. Se puso en pie, detrás de mi estuvo unos minutos sin tocarme como para que me enfriara.

– No quiero que te corras aún, queda mucha tarde. Su voz se oía profunda, grave…

Su miembro estaba de nuevo en forma, erguido, duro… imponente…Notaba como lo restregaba por mi espalda. Siguiendo con su juego me dijo:

– ¿Que quieres hacer? Dime, ¿Qué te apetece que hagamos?.

Me estaba hablando mientras su polla estaba metida entre mis muslos que yo mantenía apretados para presionarla. Kay la movía de atrás hacia adelante despacio. Su voz era cada vez un susurro jadeante…

– Contéstame, que te gustaría.

Estaba tan excitado que se lo solté con deseo.

– Follar Kay…. Follar.

– Eso es…. Sabía que lo estabas deseando.

– Si….

Era algo que siempre había querido hacer y que ahora iba a suceder. Estaba súper caliente pero a la vez muy nervioso.

– Relájate Juan. Disfruta…. Volvió a decirme al oído.

Sentí como había puesto su polla contra mi ojete y como iba presionándolo poco a poco. Había untado aceite o algo así en mi entrada para que entrara más fácil.

– Relájate… estás muy tenso….

Intente relajarme, me arqueé mas mostrándole todo mi culo para él.

– Eso es…. Asiiiiii. Debió sentirse más dueño al ver mi reacción al tiempo que sentía toda la presión de mi esfínter contraído contra su capullo que aun no había entrado entero.

Poco a poco notaba como me desgarraba al entrar. Se iba deslizando hacia adentro provocándome un dolor inimaginable. Gritaba

– Ahhhhhhhh….. Ufffffff…. Dueleeeeeeee.

– Tranquilo…. Tranquilo….. ya casi estaaaaaaa. Dijo con un pequeño jadeo cuando la bola de su tremendo capullo entró entera.

En ese momento paró. Dejó unos segundos para que me acostumbrara y, al cabo de unos segundos, de un solo golpe la clavo hasta el fondo.

Mi cuerpo se estremeció ante el dolor provocado por su acción.

– Ahhhhhhhhhhhhh….. Nooooooooo…. Joderrrrrr

Sus manos se posaron en mi espalda acariciándola, mientras se inclino hacia a mi para decirme:

– Siiiiiii. La tienes dentro yaaaaaa. Aguantaaaaa. Pronto verás…..

Me agarro de nuevo de la cintura y me fue separando de él poco a poco, despacio. Notaba como su polla iba saliendo casi entera dejando un hueco dentro de mí, para volver a empujar despacio de nuevo hasta el final y de nuevo, tirar hacia atrás para sacarla. Mi culo se iba acostumbrando a aquel movimiento y cada vez el dolor iba desapareciendo dando paso a un placer inigualable.

Cuando fui dueño de nuevo de mi cuerpo, una vez que paso el malestar, comencé a moverme hacia delante y hacia atrás, a lo que Kay respondió aumentando el ritmo.

– Eso es tío…. Muévete… goza… Agggggg

– Siiiiiii…. Me encanta como me follas Kay.

– Y a mí como te mueves… me respondió Jadeando, Ohhhh que culito tienes más prieto chico.

– Y tú que trancaaaaa…… Aggggg……. Siiiiii

A esas alturas el ritmo era frenético, sentía como su polla entraba y salía de mi culo. Sus huevos chocaban con mi culo. Los gritos de Kay se ahogaban con mis jadeos y viceversa.

– Aggggggggg….. toma polla putitaaaaaaaa tómala todaaaaaaaa.

– Siiiii…. Eso es….dámela todaaaaa.

– Mmmmmmm aggggggggg

– Clávala más…. Más…. más, más más maaaaaaaaaaassssssss.

Estuvimos unos minutos enganchados. Kay aceleraba el ritmo para pasadas unas embestidas detenerse o hacerlo más lento, más pausado, para alargar aquellos momentos.

Yo no podía mas, estaba a punto de correrme, Kay debió sentir lo mismo y me dijo….

– Te vas a correr tio…. Dime

– Siiiiii estoy a puntoooooo

– Y yoooooooo Juan, quiero correrme dentro de… tiiiiiiiii.

Aceleró. El ritmo que impuso fue frenético. Kay estaba desbocado, desenfrenado. Yo era un despojo en sus manos. Kay hacía rato que ya no me acariciaba la polla para que simplemente la acción sobre mi culo me hiciera correr. Yo estaba abandonado al placer. Con los ojos cerrados y disfrutando de cómo Kay estaba dándome por culo salvajemente.

Pero llegó el momento. Simultáneamente, note como su polla se hinchaba dentro de mí y como Kay me apretaba contra él gritando. Cerré los ojos y sentí como a la vez que notaba como me salía varios chorros de leche su polla se escurría por mi culo en su mete-saca y su leche me resbalaba piernas abajo. Solo podía gritar de placer.

– Me corro Kay AGGGGGGGGGG…..Me corroooooooo. Diosssssss

– Siiiiiii mi putita siiiiii… tomala toda dentro… te estoy preñando zorra!!!!

– Agggggggggg

Caímos exhaustos al suelo abrazados. Chorreando en sudor sobre la leche que nos había salido momentos antes. Me beso de nuevo. Nos besamos.

– Ha sido estupendo Kay. Le dije un poco apesadumbrado por lo que acabábamos de hacer

– Tu también. El mejor alumno que podía tener. Me paso la mano por la cara para tranquilizarme.

– Ya….

– Tranquilo. No digas nada. ¿Lo has disfrutado no? Pues no hay que explicar nada. – Sentenció

Después de un rato charlando, en el que le confesé que aquello había sido mi fantasía hecha realidad, y, tras una ducha rápida nos despedimos quedando para la semana siguiente para continuar con las clases.

Aquella noche no pude descansar bien, me dolía el culo claro, pero la causa principal era Kay, no podía quitarme a aquel chico de la cabeza. En los días siguientes tampoco. Fue tan fascinante que no podía quitarme lo ocurrido de la cabeza. Me preguntaba si para él sería igual.

A la semana siguiente, me presente de nuevo en su casa a continuar con las clases. Llame a la puerta y me abrió Kay.

– Buenas tardes. Le dije.

– Hola Juan. Pasa.

La sonrisa de su cara delataba que me tenía preparada una tarde tanto o más movidita que la de la semana anterior.

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