Las dos amigas de mi esclava

Al día siguiente, Inés y yo nos levantamos tarde. Antes de que yo despertara del todo, ella ya se había bajado hacia mi entrepierna para darme los buenos días como acostumbrada, pero le aparté la cara ya que quería estar bien cachondo cuando viniesen sus dos zorritas amigas esa tarde y estar en plena forma. Me puso cara de pena y ronroneó rozándose con mi pecho pero no logró nada. Primero se duchó ella ya que le lleva más tiempo al querer ponerse guapa, mientras yo leía, con toda la cama para mí, la prensa en su MacPro de 15 pulgadas. A eso de las 14 horas salimos de su casa con dirección a la conocida marisquería Combarro situada en su propio barrio de Salamanca, donde dimos buena cuenta de percebes, cigalas, gambas y un par de doradas, todo regado con un par de botellas de exquisito gallego blanco. Antes, mientras tomábamos un par de cañas con un plato de espléndida quisquilla en la barra antes, Inés me había comentado lo ilusionada que estaba con lo que iba a ocurrir esa tarde.

“Joder tengo unas ganas de que demuestres a esas arpías lo autoritario y fuerte que puedes llegar a ser… a ver si cambian de idea y no quieren participar más y así te tengo todito para mí amoooo jajajajaja. Es broma, hace unos meses ni lo pensaría pero ahora me da morbo hasta verte usar a otras y que atragantes y hagas llorar a otras con esto que tanto me gusta” dijo, mordiéndose el labio mientras me agarraba el paquete. “Joder, mmmmm…” añadió.

“Jajajaja, no voy a negarte que me da un morbo terrible poder usar a dos hembras más y poder crear un harén jejeje, aunque excepcionalmente buenas tienen que ser para que lleguen a tu nivel de sumisión y obediencia… y aunque lo fueran, puedes estar tranquila, por muy bien que lo pase yo, o los dos, o todos, esta tarde, ya te dije anoche que ocupas un lugar demasiado importante en mi vida, más allá del sexo, como para tirar por la borda el enorme placer que ha sido y es conocerte, follarte y usarte todo este tiempo”

Brindamos con una sonrisa y la mirada puesta en el otro y justo un segundo después el maitre nos avisó de que podíamos pasar a nuestra mesa en cuanto lo creyéramos oportuno. Nos dimos un casto piquito y pasamos a la zona del comedor.

Habíamos quedado a las 16:30 con sus amigas y la comida había sido extensísima y larga, de modo que, tras terminarnos la segunda botella de blanco con un surtido de la casa de postre, nos encaminamos hacia su casa otra vez. El paseo (10 minutos, no más) fue ideal para ejercitar un poco las piernas, bajar un poco la comilona y comprobar los nervios, que acababan en un beso de tornillo en cada esquina mientras nos reíamos. Nada más entrar en su piso nos sentamos en el sofá, nos enrollamos un poco y ordené a Inés tres cosas: preparar café y sacar una botella de ron y otra de ginebra, y prepararse para recibir a sus amigas tal cual se prepara para recibirme a mí (tacones y tanga como única vestimenta, más perfume, en este caso Dolce Gabanna. Le perdoné el maquillaje esta vez por falta de tiempo). “Será un placer, amo, jeje”.

En 10 minutos, con ya el olor a café impregnando la casa entera y ya con mi zorra debidamente ofrecida y dispuesta, llamaron al timbre. Inés, cigarro en mano, abrió la puerta de su piso y la cara de sus amigas no tuvo desperdicio, entre el estupor y el morbo…”Joder niña cómo nos recibes…” dijo Carolina. “Si esto nos espera a nosotras también nos vamos a estar resfriando cada dos por tres jajaja” añadió Eva.

“Nenas, os recibo como me ordena mi amo recibiros, ni más ni menos jajaja”. Las tres rompieron a reír. Me levanté para recibir a las invitadas y futuras inquilinas de mi paraíso privado del placer. Las dos venían elegantes con vaqueros ajustados, tacones y camisas blancas algo transparentes. Muy atractivas además de maquilladas y oliendo ambas a Donna Karan (luego Inés me guiñaría un ojo como si les hubiese chivado como me gustaba que se me presentaran mis siervas). “Hemos comido de picoteo por la Plaza Mayor y nos hemos inflado a cañas, había que venir contentas jejejeje”

“Hola guapo…” dijo Eva sensual nada más aparecer yo por el recibidor. Ni corto ni perezoso, la agarré de la cintura y le planté un beso de tornillo. Su inicial sorpresa se tornó en vicio ya que enseguida jugó con su lengua y la mía a la vez que ella misma cogía su mano y la pasaba de su cintura a su culo, mientras con mi otra mano la cogía del pelo…

Escuché decir a Carolina un tímido “Coño…” y tras liberar a Eva agarré a Carolina, dándole el mismo recibimiento. Cuando terminé de probar ambas bocas, les di mi primera reprimenda:

“Me gusta que mis zorras se me presenten como está esta que tenéis a mi lado, o si venís de la calle, que vengáis de ella con minifaldas estilo choni de polígono, los vaqueros son para acomplejadas de su cuerpo y vosotras no tenéis de qué acomplejaros, al menos todavía”

Carolina interrumpió: “pero hace algo de frío todavía, e íbamos a ir por el centro, no queríamos que la gente pensase que…”

Del bofetón que le di hasta Inés se sobresaltó, mirándome como sorprendida por la fuerza del tortazo. A su vez, miró a Eva y comentó: “ya os dije anoche que mi amo va en serio”, ante la cara de sorpresa de ambas, especialmente la de Carolina, evidentemente, aún con la mano en la mejilla.

“Ni peros ni ostias, pensar no está hecho para vosotras, vosotras estáis hechas para obedecerme, así que ya os estáis quedando tal cual está vuestra amiga u os dáis media vuelta y os vais por donde habéis venido” dije yo en tono autoritario, tras lo cual y ordenar a Inés que ya podía traer la bandeja con el café y las cuatro tazas, me volví al sofá del salón, donde me dejé caer como el amo de esa casa que en ese momento me sentía, dejando a las amigas de mi esclava en el recibidor. No tardó ni 2 minutos en verlas entrar en el salón, tras cuchichear algo con Inés, tal cual les había ordenado. Se sentaron cada una a un lado (“para lo que usted nos necesite, amo y señor a sus pies, disculpe la osadía de antes” me dijeron acercándose cada una a un oído y mordiéndome la oreja al mismo tiempo que acariciaban cada una un muslo. Sonreí a ambas, parecía que ambas competían por agradarme más, y las besé dulcemente primero a una y luego a otra, mientras palpaba sus excelentes pechos, algo más grandes y bien puestos los de Carolina, pero muy apetecibles los cuatro.

Inés vino con los cafés y se disculpó por ellas…”discúlpelas amo, son novatas en esto y tienen que aprender a obedecer sin la capacidad de pensar por sí mismas…”. Dejó la bandeja en la mesilla del salón y se sentó en uno de los dos sillones, expectante y cachonda.

“Ya veo, pero bueno, Roma no se hizo en un día y tal y como me encantó moldearte a tí, me encantará hacerlo con ellas… si se dejan jejejej” dije mientras pellizcaba los pezones de Eva

“Somos todo tuyas, moldéanos que somos muy rebeldes jejejeje….AYYYY!” me respondió Eva, con el gritito final por haberle estrujado un pezón.

“¿Por qué no os fumaís un cigarro con el café? quiero que estéis relajadas e Inés ya os habrá contado que me pone ver mucho a mujeres hermosas fumando, os da un estilo, una clase y una feminidad impresionantes”.

“Yo al menos lo necesito uffff, estoy acalorada de los nervios y el morbo de pensar en lo que nos vas a hacer hacerte jajaja” dijo Carolina.

Las dos se encendieron un cigarro y estuvimos un ratito tomándonos el café y morreándonos mientras me tiraban el humo a la boca y a la cara. Pude observar a Inés tocándose por debajo del tanga disimuladamente y mirándome mientras se pasaba la lengua por los labios.

Tras el café, ordené a Inés que nos preparara unos cubatas. Yo pedí un gintonic y ellas dos ron con limón. Inés nos los preparó con toda la sumisión y amabilidad del mundo, y le dije que se pusiera otro gintonic para ella y que me trajera “ese puro que te habían regalado a la última boda que fuiste”, que me apetecía fumármelo para sentirme más poderoso de lo que ya de por sí era teniendo a tres perras listas para complacerme. Las dos, cada una con su mechero, me lo encendieron tras cortármelo y ponérmelo en la boca. Las dejé que lo probaran ya que tenían curiosidad y les gustó el aroma y el sabor.

“Amo, hemos traído algo de coca, ¿desea meterse una poquita o nos permite tomar a nosotras?

Tras dar mi consentimiento, Eva sacó de su bolso de Hermenegildo Zegna una bolsita. Se la quité, más un billete de 20 euros el cual enrollé bien. “Yo ya llevo mucha tralla este finde y mañana tengo que trabajar, como vosotras, pero si queréis podéis tomar, eso sí, lo vais a hacer de una forma especial: Inés, ven aquí, y si quieres también puedes tomar nena”. Yo me levanté del sofá e Inés tomó mi asiento, entre sus dos amigas.

“Ojalá amo, gracias por el ofrecimiento pero a las 21:30 vienen mis críos y no es plan. En cualquire otra ocasión me habría puesto ciega jajaja” respondió Inés.

“Levantaros, zorras, que Inés se va a tumbar”

Tras tumbarse Inés a lo largo del sofá con la cabeza apoyada en el brazo del mismo, preparé cuatro rayas de coca, una en cada teta y dos en la rajita y el monte, totalmente depilados, de Inés.

“Eva, tetas; Carolina, coño. Que no quede nada, vamos”. Ambas hembras se miraron con felicidad y se lanzaron a merendarse la coca y el cuerpo de su amiga, la cual miraba, con morbo, como su amo no podía más y mientras mantenía el puro en la boca se iba desabrochando el pantalón vaquero y quitándose el calzoncillo, hasta quedar completamente desnudo mientras se tocaba su durísima y gruesísima polla…

“Snnnnniiifff snnnniiiiiffff joder qué morbazo tía, nunca había hecho nada con tías pero me están entrando unas ganas…” dijo Eva.

“Ya te digo, yo tengo el coñito al lado y me están entrando unas ganas de utilizar algo que no sea la nariz…”

“Carolina, no te limites a esnifar la coca que tanto te gusta zorra viciosa, tu amiga os ha hecho el tremendo favor de ofrecerte su cuerpo para abastecer tu caro vicio, lo menos que puedes hacer es agradecérselo. Quiero que no levantes la cabeza del coño de tu amiga hasta que se haya corrido, y yo te diré cuando se ha corrido ya que la conozco al dedillo” dije, añadiendo “y tú Eva a ver qué tal la chupas”. La agarré del pelo y la arrodillé entre mis piernas tras sentarme en el sillón que inicialmente había ocupado Inés.

Carolina obedeció dócilmente y empezó a comerse, según ella, “el primer coño de su vida” aunque por los berridos que pegaba Inés cualquiera lo diría. Inés me miraba, fumando y bebiendo en mano, a lo que yo le cuqué un ojo como señal de aprobación y de que disfrutara de la mamada de coño que su amiguísima le estaba brindando por orden mía.

Unos 15 minutos estuvo Carolina dando placer a Inés hasta que esta se corrió, medio meándole la cara a Carolina del placer (de vez en cuando hacía squirting). Yo había estado observando plácidamente con mi habano, mi copa y la tercera de mis zorras haciendo el mejor de sus esfuerzos por agradarme con su comida de polla, cosa que no había conseguido hasta ahora.

“A ver, levántate zorra, y tú Inés ven aquí y enseña a estas ineptas cómo se come una polla como la mía” ordené a mi esclava, la cual sonriendo de felicidad, por saber que al final no iba a pasar el día entero sin probar el rabo al que tanta adicción le ha cogido. “Vosotras dos, observad”

Inés engulló mi rabo hasta los cojones como si le fuera la vida en ello, con un rápido mete saca baboso e intenso que hizo que tuviera que pararle los pies ya que era no era la protagonista ese día e iba a hacer que me corriese.

“Gluuuuurp, gluuuurp , gluuurrrp, aggghh aggghhh….joder qué rica amoooo”. La cogí del pelo y la ahogué, hice que tosiera, la abofeteé, la escupí en la boca, ella tiró ese mismo escupitajo de su boca a mi capullo, escupió más veces en los huevos…. En definitiva, me hizo una de esas mamadas que hizo de ella lo que es hoy, una zorra de primera.

Las dos zorras observaban con atención, de rodillas a su amiga se tocaban, fumando, bebiendo y esnifando un par de rayas más ahora ya del espejito preparado para la ocasión.

“Inés, deja la polla bien babeada a ver si Carolina lo hace mejor que su amiga, tragándose todo, polla y babas” dije para mayor humillación de Eva- y tú, Eva, por agradecimiento a Inés por enseñarte cómo dar placer a tu hombre, le vas a chupar el culo. Y como te vea una mueca de rechazo o asco, te vas de aquí y me quedo con dos esclavas únicamente, estamos?”

“Sí, amo, no le volveré a defraudar, se lo prometo…” respondió tímidamente Eva…

“No quiero palabras ni promesas, quiero hechos. Y tú Inés, te concedo el derecho a tratarla como si fuera tu propia esclava, esto es un trabajo de dos, si yo no puedo con las dos me tienes que ayudar que para eso estás a mi servicio, llévatela a la habitación y que te chupe el culo el tiempo que quieras pero prepáramela que como castigo va a ser el primer culo de los dos que hoy me voy a follar, depende de cómo se porte contigo le encularé con o sin ayudas, ya sabes…jajajaja” dije

“Jajajaja, genial amo, ahora me llevo a esta zorra conmigo y no se preocupe que cuando esté bien en pompa yo vengo a comunicárselo para que haga uso de su derecho sobre ella. Anda ven puta, vente conmigo, más te vale que te esmeres como Carolina con mi coño, si no lo vas a pasar mal…” dijo Inés llevándosela del pelo hacia la habitación.

“Eso es, así, ufffff, chupa preciosa, tú si que sabes como dar placer a un macho como yo…” decía a Carolina mientras acariciaba su mejilla por el buen trabajo que hacía con su boca en mi polla, pero al mismo tiempo azotaba sus nalgas y pellizcaba sus pezones para recordarle que no se debía relajar…

“¿Le gusta amo? Me decía mientras me pajeaba, fumaba y tiraba el humo al capullo…”Me he ganado el derecho a formar parte de su harén? jejejje”

“Tú de momento sí, y aún ni te he follado, pero eres estupenda, a ver qué hacemos con tu amiga…”

“Quizás necesite un poco de tiempo, pero entre ustedes dos, o tres si me lo permite, la meteremos en vereda…seguro, jijiji…ufffff qué rabo más rico…mmmmm ahahahahaha” dijo volviéndosela a meter en la boca para hacer gárgaras mezclándola con todas sus babas…

Por supuesto subí mis piernas y la obligué a mamar mi ojete, donde Inés me había dado tantas satisfacciones y cosa que Carolina hizo de maravilla también. Cuando la tenía follándome el culo con su lengua, salió Inés de la habitación.

“Su perra ya está lista para ser enculada amo. Se ha portado bien, me lo ha comido decentemente así que he sido bueno con ella y le he abierto el culo exactamente como usted me lo abre a mí justo antes de usar el mío. Es virgen por ahí, pero seguro que con su habilidad le acaba encantando”

“Bien, vamos adentro” ordené. Levanté a Carolina del suelo de la mano, plantándole un morreo y obligándola a darle otro a Inés, cogiendo a ambas de los pelos. “Eso es, cuánto mayor amor os deis entre vosotras más preparadas estaréis para darme placer a mí…”

Cuando entré en la habitación encontré a Eva totalmente abierta, a cuatro patas y con el culo rojo y bien abierto. Ordené a Carolina echar saliva en su ano, mientras a Inés le ordené echarla sobre todo mi tronco. Las dos observaban, cada una a un lado de mí, (los tres estábamos de pie ya que Eva estaba con las rodillas en el borde de la cama) como mi polla entraba, cual cuchillo en mantequilla en verano, en el ano de su amiga ante los esperados berridos de dolor…”aaahahahahah, coño, aaaaaahhhh, me vas a romper, por favor, paraaaaaa”

Dije algo a los oídos de Inés y Carolina para, seguidamente, Carolina empezar a ordenar a Eva…

“Deja de quejarte zorra…plaaaaf, plaaaafff- azotes a las nalgas…- ya verás como dentro de poco te gusta…”- dijo Carolina, autoritaria y riéndose de ella mientras me morreaba al mismo tiempo que mi polla entraba y salía de ella… Mientras, Inés se había colocado en la otra punta de la cama, frente a frente con Eva y poniendo su coño a la altura de la boca…”el amo dice que o te callas o te pongo esto en la boca para que te calles…Eva no se lo pensó y se lanzó a comerle el coño a su amiga…”vale vale, ya no me duele tanto…ya lo puedo soporto…está calentito uffff….mmmmmm ahahahaha, dame coño…”

“Consientes que te hable así, Inés?” le pregunté

“Jajajaja. Tú aquí no mandas nada perra- dijo Inés- plaaaaf plaaaf- se puso el cigarro en la boca y le soltó un bofetón que se le quitaron las ganas de hablar más, centrándose en lamer el coño de su amiga mientras su amo la enculaba…

No tardé mucho en correrme, para alivio y berridos de Eva, el morbo de la situación era superior a mí, y por supuesto eché la corrida dentro del culo de Eva para luego apartarme, coger del pelo a Carolina y obligarla a pegar la lengua al culo de su amiga para sacar todo…

“Dáselo a Inés en un buen morreo en cuanto lo recojas, le encanta”

“No me lo puedo tragar amo? A mí también me chifla la lefa…”

Le di un bofetón y enseguida entendió que quizás, en un futuro, cataría mi lefa, pero que esa camada era para su amiga…

Mientras Carolina e Inés intercambiaban la lefa que había salido del culo de Eva, yo me tumbé en la cama y comprobé las nuevas habilidades orales de Eva en mi polla, quien había mejorado gracias a los esperables consejos de Inés cuando se han quedado solas…”al final me ha gustado, creo que me acabaría enviciando tanto como Inés…pero también me va a follar el coño verdad? Necesito sentir que me posee, necesito que me marque como de su propiedad…”

“Hoy no, por hoy tienes bastante, el coño que voy a probar hoy es el de Carolina, considéralo un castigo, espero que el próximo día, si lo hay, vengas más preparada…” le respondí

Pude ver la decepción en su rostro. A continuación, estando tumbado en la cama, ordené a Carolina que me pusiera la polla dura con su boca…”y cuando esté dura móntate y cabálgame”, mientras coloqué a Eva e Inés cada una a un lado de la cama, ordenando a Eva chuparme el pezón y a Inés morrearme, quería charlar con ella mientras me follaba a Carolina y Eva me daba placer en una zona fetichista para mí.

Mientras Carolina bailaba sobre mi polla como si fuera una profesional, combinándolo con gemidos que me sacaban de mis casillas, y Eva se afanaba por darme placer en el pezón tirando el humo de su cigarro para después chuparlo, Inés se mostraba orgullosa de mí por saber dar placer a tres hembras y me decía al oído que, si yo quería, no iba a ser la última vez que esto pasara ya que, ellas y ella en particular, lo estaban pasando de vicio…

Hice que Carolina se saliese de mi polla e hice a Eva acercarse para recibir (a fin de cuentas, cada una recibía un premio y un castigo: una la follada anal pero la corrida en la boca, y la otra la follada por el coño pero se quedaba sin catar lefa) la leche, para lo cual me masturbó mientras me metía un dedo por el culo, por supuesto orden mía. Mi segunda lefada no fue tan copiosa como la primera, pero Eva la tragó feliz, sin compartirla con nadie por orden mía, por supuesto. “Por favor amo díganos que esto se va a repetir…” me imploraron… a lo que yo respondí que

“Y ahora, calladitas, vestiros y largaros, quiero quedarme con de momento mi única y verdadera esclava, para dirimir qué hacemos con vosotras”. Nos quedamos acaramelados y abrazados, a la vez que fumando, yo mi puro y ella su cigarro, en la cama, mientras las dos amigas vestían y salían por la puerta del piso sin decír ni pío.

FIN…HABRÁ CONTINUACIÓN????

Leave a Reply

*