Las Empresarias

Elena y Claudia son dos cuarentonas que tienen una tienda preciosa en La Coruña, son dos mujeres simpatiquísimas, muy activas, me encanta ir a visitarlas, cuando lo hago, suelo ir a última hora de la tarde y salimos a cenar y hablar de moda hasta altas horas de la madrugada.

Román es una persona muy inteligente, desde que se jubiló hace un par de años no deja de sacar al mercado productos nuevos, muy talentosos. Yo conozco más a su hijo, menos creativo que su padre, pero un excelente comercial, paso de su trabajo vendiendo seguros a patentar los desarrollos de su padre y ganar mucho dinero

La historia que les voy a contar me horroriza, pero es la cuarta vez que la oigo y he decidido escribirla, la he escuchado desde cuatro puntos de vista, el de Caludia, el de Elena, el de Roman y el de su hijo y la he querido recrear para guardarla para la posteridad. Me llamo Daniel, me gano, muy bien la vida representando a cuatro empresas del mundo de la moda, pero no de esas horribles tipo Zara que copan el mercado de productos fuera de gusto y tejidos horribles, yo represento a las mejores y tengo clientes en las principales ciudades de España.

La empresa de Roman desarrollo un nuevo tejido, que se extendía y contraía y permitía coserse sin costuras, era realmente innovador, pero excesivamente caro y tenia que visitar a cada uno de mis clientes para presentarlo. La aceptación fue inmediata y comencé a firmar pedidos, el único problema que tenia es que no querían dar mas que una exclusividad por región, lo que molesto a muchos de mis clientes.

Pero me dejo de introducir y vamos a grano, la sensual historia comenzó cuando fui a presentarles el producto a Claudia&Elena, como les he dicho me encantan estas chicas, tan distintas e iguales, tan dinámicas.

Claudia, es morena y de ojos negros, bajita, con sus curvas muy bien puestas, sin llegar a estar delgada, pero sin estar gorda, y ante todo, con un par de tetas descomunales, parecen enormes bajo cualquier prenda que use sin sudas es una tetona en toda la extensión de la palabra. Elena a pesar de tener la misma edad fiscalmente es muy diferente, es increíblemente guapa de cara, pelo castaño largo y unos ojazos verdes atigrados que te dejan sin habla, todo esto acompañado de un cuerpo delgadito y con las curvas justas y necesarias, un culito respingón y unas tetitas no demasiado grandes pero que parecen estar en el sitio correcto. Ambas tienen poco más de cuarenta y por su trabajo siempre van muy chick, correctas, arregladas y elegantes. Son un par de mamas de muy bien ver.

A ambas les encanto el producto, y emocionadísimas me hicieron el primer pedido, el problema era que ellas tenían una tienda demasiado local y necesitaba cerrar el acuerdo con alguna más grande, tuve que decirles que no, con todo el dolor de mi corazón. Desde entonces nuestra relación no fue la misma.

Las mujeres sin que yo lo supiera llamaron a Román el dueño de la empresa y el y su hijo fueron a visitarlas sin decírmelo. Cuando regresaron me convocaron a una reunión y me lo contaron todo y me dijeron que mediara para llegara a un acuerdo. Cuando me despedi el hijo en tono de broma dijo: – Nos gustaron mucho las chicas. A mi padre sobre todo la de las tetas grandes, a mi la otra, y sonrió pícaramente.

Seria eso una indirecta. Pequeño papel jugaba yo en la historia. Tres días después quede con ellas.

Como era habitual con ellas, nuestras reuniones consistían en salir a cenar y allí concretar las compras del año, eran dos mujeres especiales, inteligentes y divertidas, era una dulzura estar con ellas, hasta que tocamos el tema de la exclusividad, les dije que era muy difícil pues el tamaño de su empresa no era la suficiente como para abarcar el sector de mercado al que pretendíamos llegar. No lo encajaron bien y me presionaron para ello. Pero yo no podía hacer nada.

Llego el punto en que me quedo recurrir a mi instinto, le dije que causaron buena impresión a mis jefes y que el mas joven cayo prendado de Elena y el padre de Claudia, cuando lo comente, ambas rieron y bromearon sobre el tema.

Elena sonreía pues a ella le parecio muy atractivo el hijo y se burlaba de Clauidia

– ¿Que van a hacerles? Golfillas

– Desplegar los encantos que no hacen efecto contigo.

– Son unas descaradas ¿se los van a FOLLAR?

– Ja,ja, ja,… no, con un poco de seducción será suficiente.

– No sera diferente a otros añadió Elena con una picara sonrisa.

– Dile que vamos a hacer una inversión grande que podría aumentar nuestro negocio

– ¿Van a hacerla de verdad?

– Quizá, pero no se lo vamos a decir ahora.

– Si, prepara una reunión con ellos.

– De verdad. Me dan miedo.

Cierto es que prefería que ellas se quedaran la distribución, no solo por lo encantadoras que son, sino porque se, que sacarían el negocio adelante u tendrían éxito, así que deje en sus pérfidas manos femeninas todas sus opciones y convencí a mis jefes de que volvieran a visitarlas.

Roman y su hijo habían acordado con Claudia y Elena que irían a visitarlas a eso de las ocho y media de la noche, una vez la tienda hubiera cerrado para poder negociar con tranquilidad.

Fueron puntuales, y cuando aparecieron, las anfitrionas les obsequiaran con una grata sorpresa. Claudia llevaba puesto uno de los vestidos con el famoso tejido del cual querían conseguir la exclusiva. Para la ocasión había escogido el más ajustado que había encontrado, y sobre todo, el mas escotado. Se adaptaba perfectamente a sus formas, y ante el descomunal tamaño de sus pechos parecía a punto de estallar; pero se notaba que era un tejido innovador, aguantaba muy bien la presión.

– Bueno, como verán he decidido hacer una demostración de las virtudes de este tejido en mi propio cuerpo, ¿Qué les parece?- dijo Claudia

– Impresionante

– Divino, estas esplendida- dijeron los hombres

– Como podrán ver, cualquier mujer que pase por esa puerta y nos vea Claudia y a mí con estos vestidos, inmediatamente querrán uno. Sus ventas se dispararan al ver lo bien que sientan. Tenemos grandes planes de expansión.- dijo Elena

– Claro todas las mujeres querrán uno de estos para seducir a sus parejas. Los hombres no pueden resistirse cuando ven a una mujer con estos vestidos puestos. Yo misma hice la prueba. El otro fui a casa con este mismo vestido puesto. A mí marido le falto tiempo para quitármelo. Jamas me había hecho el amor con tanto apasionamiento como ese dia- les explico Claudia

– No me extraña. Con una mujer como tú y un vestido como ese es imposible poder resistirse. Ningún hombre te podría negar nada- dijo Román babeando totalmente mientras observaba el descomunal escote de Claudia.

Las dos mujeres se miraron con aire de complicidad. Parecía que estaban a punto de caer en sus redes.

– Román, que te parece si vamos al despacho tu y yo solos y hablamos de un par de pequeños detalles sobre la operación.

– Claro, por supuesto, querida Claudia, vamos al despacho. Creo que podremos llegar a un entendimiento

Claudia y Román pasaron a un pequeño despacho que tenían en la tienda y allí se acomodaron en un viejo sofá.

– Vaya, vaya, así que dices que el otro día con tu marido tuviste una pequeña juerguecita.

– Siii, ya lo creo, lo pasamos en grande. Sinceramente, me follo como nunca…

– No me extraña, con una mujer como tu es imposible resistirse. Eres verdaderamente impresionante

– Por favor Román, me adulas en exceso. No soy tan bonita ni tan espectacular. Lo único que tengo espectacular es un par de tetas que no se como contenerlas en ningún vestido.

– Ja ja, bueno, la naturaleza ha sido muy generosa contigo. Con eso que tienes puedes conseguir lo que quieras.

– ¿Lo que quiera?

– Lo que quieras..

– ¿Incluso la exclusividad de cierto tejido para mi tienda?

– Ja ja, pero que lista que eres. Si, hasta la exclusividad de cierto tejido para tu tienda

– Bueno, entonces, ¿tenemos un trato Román?

– Si, me parece que tenemos un trato

– Bueno, entonces creo que va siendo hora de que cumpla mi parte

Claudia entonces se pone de pie y comienza a desnudarse mostrando un enorme par de tetas, juntas con unos pezones enormes. a Román enseguida se le pone dura y parece a punto de estallar el pantalón, ella comienza a moverse muy sexy con su sujetador en su mano.

– Joder pero que par de tetas más hermosas tienes seguro se pueden hacer grandes cosas con ellas.

Román se levantó rápidamente y se abalanzo hacia las tetas de Claudia para comenzar a sobarlas de una manera desesperada

– Tranquilo dijo Claudia con cuidado me las vas a gastar

Estaban los dos de pie Román solo se concentraba en el par de tetas que tenía frente a él, las sobaba y las chupaba a la vez y con sus dedos jugaba con los pezones de Claudia era una escena muy morbosa el ver a un hombre mayor como Román jugando con las tetas de nuestra amiga. Román parecía no cansarse para él era la primera vez que tenía una mujer como Claudia a su disposición

– ¡Que tetas por dios que grandes que son! exclamaba Román mientras seguía sobándolas.

Román finalmente hiso una pausa para desabrochar por completo su pantalón y con esto permitió dejar salir su erecta polla.

– Vaya que tu amiguito estaba desesperado por salir

– Si Claudia ahora mi amiguito también disfrutara de estas maravillas. Acuéstate en el sofá.

Román se acabó de poner encima de ella, con una pierna a cada lado de su cuerpo, y colocando su polla entre sus tetas, ella misma se las cogió y le empezó a hacer una cubana espectacular

– Como me gusta meter la polla entre dos tetas grandes y manejables como esta, seguro tu marido se la vive haciéndose cubanas con tus tetas, es un suertudo de primera.

– ¡Voy a correrme!

Román no tardo en correrse entre las tetas de Claudia fue una corrida abundante chorros de leche salieron disparados una gran parte quedo en el cuello. Román continuaba moviéndose lentamente entre las tetas disfrutando del momento. Claudia por su parte tomo con sus manos un poco de los restos de semen que cayeron en su cuello y los llevo hasta sus tetas para untarlo selo por todas ellas, mientras veía a Román de manera picara.

– Pero que guarrilla eres, me encanta que hagas eso que delicia fue follarte esas tetazas que tienes, vez que se pueden hacer grandes cosas con ellas.

– Jeje veo que lo disfrutaste mucho es la primera vez que cierro un trato de esta manera seguro a mi marido no le causaría mucha gracia si se enterara.

Mientras en el otro lado de la tienda Elena y el hijo de Román, esperan el resultado de las negociaciones. El hombre no paraba de mirar a Elena, lo hace descaradamente y Elena repara enseguida en ello. En ese momento suena el teléfono de Elena. Es su marido.

– Hola que tal cariño…., si, ¿se han costado ya los niños?…. bueno, no se cuánto tiempo se alargará esto…. Creo que se me va a hacer muy muy tarde… si cielo, no me esperes levantado…. Sí, yo también te quiero… Adiós, un beso.

Cuando colgó el teléfono, se quedó mirando al hijo de Román. Este no paraba de mirarla. Se notaba que le gustaba y Elena enseguida reparó en ello.

– Bueno, esto parece que va para largo- dijo el hombre

– Si, se ve que la negociación va a ponerse “dura”

– Sabes, ese vestido te sienta fenomenal. Estas verdaderamente buena, si me permites decírtelo.

– Ja, ja, que descarado que eres. Pero si podría ser hasta tu madre.

– Mi madre no estaba tan buena como tú.

– ¿De verdad te gusto tanto?

– Vaya, creo que la negociación no va a ser lo único que “se ponga duro” hoy aquí

– Eres muy lanzado

– Cuando veo algo que me gusta, no paro hasta conseguirlo. ¿Te molesta?

– Uhm, bueno, me gustan los hombres decididos.

Entonces el hijo de Román, agarro a Elena, la atrajo hacia sí y con fuerza puso las dos manos sobre su culo. Elena enseguida noto como el miembro del hombre se había puesto durísimo debajo del pantalón. Esto la excitó.

– Tu marido es un hombre afortunado por tener a una mujer como tú a su lado.

– Bueno, mi marido no está en este momento así que no te mortifiques con eso …

– Si, ¿no te importa serle infiel a tu querido esposo? Eso es pecado

– El único pecado sería desperdiciar el tiempo hablando de mi marido en este momento.

– Entonces follamos de una vez?

– ¿Follar? Tranquilo no seas tan acelerado todo a su tiempo

– Ven aquí y liberemos a tu amiguito

Elena le bajo la bragueta del pantalón y saco la polla completamente hecha un mástil.

– Woow si que tiene un buen tamaño

Sin decir más Elena se lo llevo a la boca y comenzó a hacer una gran mamada que seguro el hijo de Román jamás olvidaría. No quedaba duda Elena era toda una maestra en eso y el hombre solo se dejó llevar.

– Si sigues así no tardare en correrme y yo quiero follarte

– Vamos que te detiene si quieres terminar pues hazlo

– Espero que al menos te tragues mi leche

– Ya va ya va! Grito el hijo de Román de inmediato comenzó a masturbarse mientras Elena abría la boca para esperar esa gran corrida

– Vamos dame toda tu leche prometo tragármela toda

Al oír esas palabras fue inevitable para el tipo resistir más y hiso lo posible para dirigir su corrida a la boca de la mujer. Los 2 primeros chorros cayeron directo en la boca de Elena y dos más en parte de su cara el tipo daba un gran suspiro mientras sentía ese gran placer la ensena era digna de una película porno.

– Vamos cómetela toda y limpia mi polla como la putita que eres.

Elena obedeció sin más y se tomó su polla para limpiarla toda.

En ese momento salieron del despacho Claudia y Román y y los sorprendieron sin previo aviso. Elena se levantó de inmediato y termino de limpiarse los rastros de semen que tenía en el rostro.

– Vaya vaya pero veo que por este lado también se han divertido. Dijo Román

– Bueno papa la verdad ya nos estábamos aburriendo pero se ve que ustedes si se tomaron su tiempo para negociar, espero que el trato ya esté cerrado.

En ese momento intervino Claudia

– Así es como le dije a tu papa acaba de cerrar un gran negocio y les aseguro que no se arrepentirán.

– Claro eso lo se dijo Román mientras dirigía su mirada a las tetas de Claudia.

– Bueno papa creo que ya es hora de retirarnos despídete de nuestras socias.

Mientras se despedían el hijo de Román le dijo algo al oído a Elena.

– Me ha encantado la mamada que has dado pero la próxima vez no te salvas. De igual manera el viejo Román aprovecho para darle una última sobada rápida a las tetas de Claudia y luego de eso se retiraron.

Las dos mujeres decidieron comentar sobre lo sucedido. Elena fue la primera en hablar.

– Pensé que nunca se irían menos mal todo esto no fue en vano aunque me costó mucho lograr calmarlo con una rápida mamada, reconozco que estaba excitada pero no quería llegara a tanto.

– Y tu Claudia que hiciste con el viejo? ¿Follaron?

– Jeje claro que no con una cubana fue más que suficiente

– Claro con esas tetazas que tienes cualquier tipo se vuelve loco con ellas.

– Ambas hicimos lo nuestro y lo importante es que logramos el negocio pero algo me dice que no será la última vez y te aseguro que si eso sucede tendremos que follar.

En ese momento sonó el claxon de un coche que se estacionaba a las afueras de la tienda.

Claudia tomo su bolso y se dirigió a la puerta

– Ese ese debe ser mi marido nos vemos mañana.

CONTINUARA…

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