Las putas de Marbella son otra cosa

Últimamente no consigo concentrarme ni soy capaz de llevar mi día a día como debería, y todo por una razón, y es que hace aproximadamente un mes pase un fin de semana en Marbella por la despedida de soltero de mi amigo Roberto, y desde entonces ya no he vuelto a ser el mismo. Estuvimos todos, no faltó nadie, y aunque al principio me sentía algo avergonzado de pensarlo, lo cierto es que estoy preparando para volver a Marbella.

Quizás os estéis preguntado qué tiene Marbella para que me haya dejado así. Pensaréis en sus playas, en el puerto, en las tiendas y en los cochazos, pero no, lo que a mí me ha dejado así son las putas a domicilio de Marbella, que no tienen nada que ver con cualquier otras putas que haya podido probar. Os pongo en situación.

Todo ocurrió una noche de viernes

Llegamos a Marbella un viernes a la hora de comer tras un viaje en autobús en el que las risas y el alcohol ya empezaron a aparecer. Cuando apenas faltaban 10 kilómetros para llegar a Marbella avisamos al chófer de que nos dejase directamente en Puerto Banús, Roberto se casaba y no había tiempo que perder. Rubén y Lucas, los dos responsables del grupo, serían los encargados de ir con el autobús al hotel y dejar todo organizado.

Fue bajar del autobús y mis sentidos ya me hicieron ver algo, y es que el ambiente que se respiraba por allí era otra cosa. Creo que en Puerto Banús no existen las mujeres feas, ¡todas están buenísimas! Entramos a un restaurante a comer algo y en cuanto terminamos empezamos con una ronda de copas y de chupitos, el fin de semana es muy corto y hay que aprovecharlo.

Hasta ahí todo normal; unas copas con los amigos, unos bailes y más copas. El alcohol empezó a hacer efecto y la compañía de una mujer ya comenzaba a ser necesaria. Serían las 7,30 de la tarde, cuando me salí con Javi a fumar un cigarro y vimos a una rubia de 1,80 con un cuerpo de escándalo bajarse de un BMW todavía más espectacular. No pudimos evitar acercarnos, ¡seguro que esa chica tenía amigas y tenían ganas de fiesta!

Desde el primer momento la chica más simpática y juguetona no pudo ser, insinuándonos y poniendo unas caritas que sin duda te dejaban con la boca abierta. Fue entonces cuando nos dijo que efectivamente sí, tenía amigas, y que todas estaban disponibles para quedar esa noche. La mirada de complicidad entre Javi y yo lo dijo todo, y fue cuando Saray, que era como se llamaba la chica, nos dio su tarjeta en la que podíamos leer “Putas a domicilio en Marbella, llama ya”.

Al principio nos quedamos algo perplejos, pero qué demonios, ¡estamos de despedida de soltero! En ese momento trazamos un plan: comprar unas botellas de alcohol, coger algo de cena e ir al hotel. Los artífices éramos Javi y yo, el resto no sabía nada.

Llegamos al hotel, nos pegamos unas duchas y justo después de cenar y comenzar con la primera copa sonó el timbre, ¿adivináis quiénes eran? Exacto, Saray y 10 tías más que te dejaban sin aliento, ¡qué cuerpos!, ¡qué vestidos! Javi y yo lo habíamos organizado todo para que antes de las 10 estuvieran allí, y así fue. A las 10 menos 5 entraron por la puerta, ¡teníais que ver las caras de mis amigos! Parecía que nunca habían visto a unas mujeres así, aunque posiblemente no las hubieran visto.

Tras contarle a Roberto y al resto del grupo nuestro regalo, se lanzaron a nuestros brazos, ¡la fiesta estaba a punto de comenzar! Hoy puedo decir que esa noche fue una de las mejores noches de mi vida, y es que un mes después, no hay mañana que no me despierte pensando en las putas a domicilio en Marbella. No soy muy de putas, pero lo que viví esa noche fue increíble, era como vivir un sueño. Sabían en todo momento qué hacer y cuándo hacerlo para volverte loco, mis deseos eran órdenes para ellas, ¡y no hay nada que me ponga más!

Por supuesto no fui el único que se quedó así, por eso ya estamos organizado una nueva escapada a Marbella ahora que se acerca el verano. Y es que como dije al principio, las putas a domicilio en Marbella no tienen nada que ver con ningunas otras, ¡son flipantes! A sí que si quieres pasar una de las mejores noches de tu vida y tener sexo con auténticas diosas, no dudes en salir hacia Marbella… merece la pena verlo con tus propios ojos.

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