Le pedi follar otra vez a aquel abuelo jubilado.

Me desperté esa mañana mojada y excitada como cuando era joven, tras una noche donde los sueños eróticos con mi último acompañante fueron de lo más lujurioso, pues la fiesta con él en el yacusi me había hecho mella y solo de acordarme me ponía mala y caliente.

Mi cabeza me decía Rosa calmante y controla esos intentos recién despertados que me estaban volviendo loca, pero había una parte de mi cuerpo que no podía controlar y solo del roce de mi ropa o una leve caricia de la mano me hacía estremecer.

Cogí el teléfono y marque el teléfono de Diego, mi semental jubilado que tanto placer me daba y sin querer parecer una buscona le pregunte que hacía y que como estaba.

Pues mira, me dijo: acabando de salir de la ducha secándome y acordándonos de ti cuando vi tu llamada.. Inocentemente le dije: como que acordándoos, ¿con quién está?

Jajaja se escuchó unas carcajadas a través del teléfono… pues mi hermano mayor ese que tanto te gusta y yo quien vamos a ser tesoro…. Riendo nuevamente.

Además mira lo estoy secando y parece te escucho que ya mira para arriba a ver quién es…

Que malo eres le dije en tono picaron…mientras cortando casi mi conversación me pregunto que quería…

Le dije que nada que solo preguntaba a ver como estaba…

No creo quieras eso solo, para eso no llamas, tú quieres algo mas y quiero me lo pidas y seas sincera conmigo, me gustaría oírte pedírmelo si quieres algo más, a los hombres nos motiva eso mucho y vosotras lo soléis pedir poco, mientras volvía a reír picaronamente.

Además no te va mal desinhibirte ya del todo pues has estado reprimida tras la muerte de tu marido que por cierto creo no te supo dar lo que una hembra como tu necesita y se merece.

No seas malo no me hagas decir eso, le decía…cuando me corto y me dijo: Pídemelo, pídemelo, pídemelo, volvió a insitir …Rosa dímelo…insistía, no nos escucha nadie.. Dímelo…venga cariño pídemelo…

Que malo eres. Me volvió a cortar diciendo vengaaaa ya… quiero oírlo de esa boquita dulce… ¡Esta bieeennn ¡.. Conteste… quiero follar contigo… mejor quiero me folles y quiero chuparte tu polla, me tienes loca y esta noche no hice más que soñar contigo… te vale así le dije en tono más seco….

Me sobra, mmmm suficiente, me confirma que tu difunto no te dio bien barra, pero yo voy a compensarte con creces, ven a mi casa que no me visto y te espero en la cama, dejo la puerta con cuidado sin llave y abierta para que entres y vayas directa a mi dormitorio…

A los tres minutos ya entraba por su puerta cerrando esta tras pasar y dirigirme a su alcoba donde andaba como dios lo trajo al mundo y sobre la cama con su rabo en la mano balanceándolo todo rígido hacia los lados intimidándome con su enorme cabezón..

Me quite mi vestido, el sujetador y bragas para lanzarme como una posesa hacia el… cuando me dijo; espera… vuelve a repetirme lo del teléfono, ahora en vivo…

Suspire y respire jadeosa por la excitación que tenía cuando le dije sin cortarme un pelo:

Quiero me folles de todas las maneras posibles…quiero un macho como tu sobre mi metiéndome tu gorda y hermosa polla de la que estoy enamorada. Quiero ser tuya quiero hagas conmigo lo que te apetezca, te deseo… pero por favor no me hagas más esperar, follame ya, lo necesito….

Ummmmm esta es mi hembra… quería oír eso y cumpliré tus deseos…. Levantándose de la cama y dirigiéndose hacia mí con su miembro tieso como el acero y mirando al frente con aquel enorme cabezón desafiante.

Me beso fuerte cogiéndome con una de sus manos por la nuca atrayéndome hacia él, mientras la otra agarraba y frotaba con pasión mi conejo todo mojado y abierto ya como una flor.

No andó con miramientos pues su lengua violaba mi boca con lujuria mientras gemíamos a la vez y sus dedos dentro de mi sexo hacían estragos, haciendo mi cadera se contorneara al son de aquella mano.

Me pego contra la pared fuertemente para sobarme los pechos, primero con sus fuertes manos y después con su boca, comiendo mis pezones con ansia y deseo, para al final bajar lentamente y agachándose devorar mi conejo con su maestría que le caracterizaba.

Tras unos largos y gozosos minutos, le pedí entre sollozos que parara que me corría…

Eso quiero dijo tras un rápido descanso, que se empape bien este chochito que ahora le voy a dar estopa y estaca hasta reventarlo.

Y volviendo rápidamente a meter su lengua dentro de mi sexo, me corrí como una adolescente gritando y suspirando mientras agarraba su cabeza por los pelos y la pegaba hacia mí, a la vez que mi cadera se convulsionaba sin control..

Me cogió con fuerza pero a la vez delicadamente y me tumbo en la cama boca abajo, pero con mis pies aun en el suelo.

Abrió mis piernas con las sujas y poniéndose tras de mí, me golpeo mis nalgas con su duro rabo, cariñosamente, mientras con una mano palpo mi sexo, testando la lubrificación que tenía y sin más miramientos puso su dura polla en la puerta y tras meter la cabeza, de un seco golpe de cadera, me la metió hasta la base de sus huevos.

Sus dedos impregnados de mis jugos me los llevo a mi boca para que los chupara, mientras tumbado sobre mí con su cabeza junto a uno de mis oídos, me susurraba…. –Así quieres macho,,,asi te gusta te folle,,, te voy a dar todo lo que tu difunto no te dio en tantos años…te voy a follar hasta que tu conejo diga vasta.. Que digas no puedo más…hasta que este rojo como un tomate y entonces pasare a tu culito y con mi pollon que tanto te gusta, lo voy a dilatar metiéndote hasta los huevos.

Sus palabras y ese sabroso ritmo frenético, me tenían tan extasiada que no vi llegar ese explosivo orgasmos que me hizo morderle los dedos con pasión, mientras gemía como un loba encelada..

Cuando vio mí no me movía, me puso de lado, levantando una de mis piernas y apoyándola en su hombro, dejo mi conejo escandalosamente abierto, para volver a meterme otra vez su dura tranca, pero esta vez una mirando como entraba, pues se había posicionado de pies para bombearme mejor.

Nunca me habían follado en esa postura y aunque en principio me pareció algo incomoda por la pierna en alto, lo cierto es que era una muy lujuriosa y placentera, pues ver su gordo y grueso pollon entrando y saliendo mientras sus enormes pelotas se balanceaban y golpeaban en mi sexo, me hizo llegar a un estado de pasión y placer que no podía describir.

El frenesí y pasión que ponía mientras me follaba aquel macho, se reflejaba en su cara, pues esta denotaba dominio y firmeza en lo que hacía, pero a la vez sus ojos manifestaban lo que estaba disfrutando también.

Deje caer mi cabeza hacia atrás por la pasión que sentía en esos gozosos minutos, viendo el que esa postura me agotaba, cambio nuevamente para tumbarse sobre mí , ya ambos por completo sobre la cama…

Ahí es cuando sufrí el acoso por parte de su duro apéndice con aquella sinfonía de pollazos a un ritmo cada vez más frenético, finalizando tras unos largos y gloriosos minutos, con un colofón en concordancia mutua… pues a su colosal corrida le acompañe con un orgasmo tan potente y con tanta pasión que parecían sincronizados por reloj…

Quedo fundido sobre una, con su rico apéndice aun dentro, cuando a duras penas pude levantar mis manos para abrazarlo… Su cuerpo medio impregnado en gotas de sudor por aquel rico esfuerzo, era recorrido por mis manos acariciándolo y agasajando aquel magnífico trabajo.

No quería se levantara aunque su peso me tenía aprisionada, pues aquel olor a rico macho que desprendía aquel hombre me tenía engatusada, adoraba embriagarme con su aroma de semental sintiendo su poblado pectoral rozar con mis pezones cariñosamente.

El sabia me tenía enganchada, tanto literal como mentalmente, y ahora me besaba con una dulzura que me hizo llorar como una niña chica.

Me pregunto el porqué de esas lágrimas, a lo que le respondí que era por todo lo que me había dado y la pasión que sentía por él, pues aunque lo deseaba sexualmente con locura, había algo que hacia tilín en mi interior.

Él me dijo casi lo mismo, pues aunque siempre deseo follarme incluso cuando estaba casada y me veía con mi difunto marido, ahora que lo había hecho ya varias veces también se le había despertado un sentimiento interno que no sabía describir, aunque riendo me volvió a decir: lo de las ganas de follar aún siguen intactas ehhh ..

Acordó darnos tiempo y dejar fluir estos intensos sentimientos sexuales de momento, a la vez que le dije aunque no fuese el momento oportuno de contarlo, que también tenía un amigo con el que me había acostado y que ahora andaba de viaje, pero que no era nada serio…que prefería ser franca con el antes de que la cosa fuese a más.

Se rio antes mis palabras picaronamente, mientras decía que era la primera vez que una mujer con su polla dentro le contaba tenía otro amigo….

Ya lo suponía y era de esperar con ese cuerpazo que tienes, me volvió a decir, al igual que él también tenía alguna amiga que también veía de vez en cuando, incluso me dijo—fíjate si soy sincero que te voy a contar también estuve con una chica casada más joven que tú, que por lo visto su marido no le daba lo que ella quería y se encapricho según me conto conmigo una vez en una reforma de muebles en su casa y al final acabe calzándomela un tiempo…pero tuve que decirle basta… pues no quería que aquello acabara mal, pues como se diría vulgarmente, estaba empollada conmigo y quería sexo contantemente.

Por eso volvió a decir: follemos todo lo que nos plazca y ya veremos qué pasa y si quedas con tu amigo ya sabes no tenemos compromiso firmado ni pacto, como te digo yo también tengo un par de amigas… aunque hay que decir no son como tú…

Volvió a besarme otra vez dulcemente, sacando al final su grueso esparrago ya medio relajado, de dentro de mí, y tomándome de la mano me llevo a la ducha para refrescarnos juntos.

Nos secamos ayunándonos cariñosamente, haciendo una, hincapié en su rica morcilla, no pudiendo reprimir mi instinto de darle un par de buenos lametones…a la vez le dije que como colofón me apetecía comérsela.

Riendo me dijo… si consigues se ponga animada es toda tuya además lo agradeceré…

Me puse allí mismo agachada a chupar su cabezón, mientras mi mano pajeaba su semidormido tronco y la otra sobando sus ricas pelotas así como su terso y duro trasero, cuando a los dos o tres minutos, el mismo sorprendido decía ….. coño.. coño … si se puso bien otra vez…

Ya no hable hasta que la labor de mi mano pajeando aquel duro rabo y la de mi boca absorbiendo y lamiendo su cabeza, dio sus frutos y me regalo unas ráfagas algo menos intensas que la anterior, de gustosa y rica nata que trague hasta la última gota.

Se tuvo que apoyar en la pared del baño pues sus piernas casi le fallan tras aquella segunda corrida, mientras el sujetaba mi cabeza hasta que mi boja dejo libre su rico apéndice, y este quedo colgando como un enorme badajo con su cabezón colgando.

Me incorporo y ahora me beso con pasión sin impórtale si aún llevaba su leche en la boca, dándome las gracias por aquel dulce final.

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