Lo que me sucedió por no estudiar o trabajar (2)

Después que Petra me hincó para que le mamara su verga, cuando la tuve cerca de mi boca me arrepentí, me levante de una sólo brinco y me dirigí rápido hacia la puerta de la recámara, Pues no le quería pagar el favor, con otro favor. Salí hacia la sala y lo que estaba sucediendo me dejó perplejo. Veo al “Burro” en cuatro y con su amor detras de él tratando de meterle el instrumento. Me quedo parado, paralisado por lo que vi y observo como poco a poco le introduce Rosa, así se llamaba su amor, su verga con unas dimensiones, creo yo, mayores que las del “Burro”. Veo como tras varios intentos vanos como Rosa empieza a empalar a mi amigo, y este en lugar de lanzar un grito de dolor lo que hacía era aullar pero de placer. De repente el “Burro” empieza a pedir que se la meta más y más, que la quiere toda adentro, Rosa sin perdida de tiempo se la introduce hasta que su pubis toca sus nalgas. Despúes empieza un furióso ataque y metiendo y sacando su gran verga, en el pequeño culo de mi amigo.

Mientras yo estaba entretenido viendo ese espectáculo, siento la verga de Petra acariciándome mi culo.

– Que te pasa, que no te quedó claro que no quería ya nada contigo.

-Si, pero me quedaste debiendo y me lo vas a pagar con tu culo.

Le doy un empeñón y lo hago caer y se golpea en la cabeza quedando por un momento atarantada. Esto lo aprovecho para recoger mis ropas y salir a la calle. Ya en la calle me visto a toda prisa y me voy a la casa.

Al siguiente día, veo al “Burro” como si nada, estaba con la pandilla. Platicamos de cosas varias. Pero después de un tiempo me lleva aparte y me dice en tono amenzante.

– Mira Juanito, de lo que viste ayer ni una palabra a nadie, eso es un secreto entre tú y yo. Nadie sabe que me gusta la verga y me encanta que me la metan por el culo, sentirla como se desliza dentro de mi recto y como acaricia mi próstata. Eso me vuelve loco. Es más, te doy un consejo, tú deberías de probarla y veras como te enamoras, pues eso se vuelve vicio, entra más te la meten más quieres. Así que chitón. No le conteste nada, únicamente puse mi cara de idiota y sonreí.

Después de escuchar esto, me fuí a mi casa y me encerré en mi cuarto. Y en mi computadota me puse a ver vidéos de transexuales. Esto cada vez me intrigaba.

Así pasaron los días, hasta que en un ocasión ya no vía al “Burro”, pregunté y nadie sabía nada. Me dirigía a la calle del pecado y solamente encontré a Petra, esta me hizo una mueca y me dijo:

-¿Qué quieres? ¿Vienes a pagarme lo que me debes?

Le digo: – Mira, Petra vengo en son de paz, nada más quiero saber donde esta mi amigo el “Burro”

– Se fue con Rosa de vacaciones, así que ahorita se lo deben de estar cogiendo, y vez que le encanta

– Bueno, ya me voy, gracias por la información.

Después de decir esto doy media vuelta, pero Petra me toma del brazo y me dice:

-¿Qué no quieres un rato de diversión?

– No, mira tú quieres despues que te pague el favor.

– No seas malo, ven nos vamos a divertir, después me pagas el favor.

Yo, estaba caliente, así que me dejo conducir hacia su casa. Cuando llegamos, Petra se quita el vestido y queda completamente desnuda, y le veo su armamento alicaído. no me deja siquiera preguntarle que le estaba pasando, porque me da tremendo beso, que casi me ahoga con su lengua, pues me tocó hasta la garganta. Luego en un movimiento rápido me despoja de mi pantalón y me baja la truza y empieza a mamarme la verga. Se notaba que estaba caliente, ya que de un sólo movimiento se la tragó toda y me dió una tremenda mamada, que inmediatamente hizo que se me pusiera mi arma bien rígida. Mientra sacaba lubricante del buró, con una seña me dijo que me quitara toda mi ropa. Se acuesta sobre sus espaldas, se coloca una almohada en sus caderas y me deja ver su hermoso culito, y me invita a que se lo mame. Cuando estoy con mi lengua haciendole el trabajo, me retira y se aplica un poco de lubricante y me jala para que empiece a metérsela. Me pongo sus pierna en mis hombro y la jalo de sus caderas, dejando la cabeza de mi verga a unos milímetros de su hoyito. Con toda mala intensión, me apunto y de un sólo emvite le metodo toda mi verga hasta la empuñadura, nada más oigo que hace un sonido parecido al “plog” y escucho un alarido entre de dolor y placer. En esa posición me quedo unos minutos para después empezar a metérsela y sacársela casi completamente, para volver a introducirle mi verga en ese apretado ojete. Despúes de unos 10-15 minutos de estar con este ritmo, escucho que brama y al ver su verga veo como se estaba viniendo con una escasa leche incolora, pero que como veía su caa estaba gozando al máximo. Después me dijo: -Papacito quiero que me llenes con tu leche calientita. No me dijo dos veces cuando ya me estaba vaciando en su recto, creo que era bastante, pues ya tenía algunos días sin coger. Ella se siguió moviendose hasta sentir como mi verga se ponía flácida. Me jala y me quedo arriba de ella con mi cara enfrenta a la suya y me da tremendos besos.

Ya cuando estabamos en el preambulo de una nueva cogida. me dice: – Mira, como viste no se me ha parado la verga porque estoy ahora en mi periódo de hormonas femeninas, así que nada más estoy caliente pero no tengo erección. Así que te vas a quedar toda la noche conmigo. Después de que se pase esto te voy a cobrar y tendra que dejarte coger por mi, si vieras como te tengo ganas, ese culo tendrá que ser mío a la buena o a la mala.

Como yo estaba muy caliente y fantaseando con su culo, no me fijé que le contesté que sí.

Toda la noche estuvimos cogiendo de varias formas, en la cama, en el piso, en la sala, en la cocina y hasta en el baño. Me exprimió toda la leche, me dejó vacio que tuve que esperar varios días para volver a llenar el tanque.

Por la mañana, Petra me despide y me dice: -Papacito, ya te diré cuando tenga mi armamento puesto y dispuesto y tendra que pagarme con tu culo. Fue entonces qu me di cuenta lo que había prometido.

Pasaron los días y yo no me volví a parar en “la calle del pecado”, y hasta ya se me había lo prometido. Pero como todo plazo llega, un día Petra se presenta a mi casa con un vestido transparente, que no dejaba nada a la imaginación y con su arma medio tiesa pidiendo que le cumpliera lo prometido.Mi mamá se presenta en mi cuarto, iba palida del susto

-Mira mi hijo, haya afuera esta una extraña señorita preguntando por ti, pero se me hizo extraño porque lo que le ví entre las piernas no era precisamente un chocho.

-Esta muy insistente preguntando por ti. Le dije que no estabas.

-Que bueno madre que le dijiste qu no estaba, y ni se te ocurra decirle que aquí estoy.

Paso el tiempo y como no salía mi madre, Petra empezó hacer guardia en la puerta. Cuando llegó mi padre, le pregunta que si estoy, mi padre todo turbado le contesta que no sabe. Cuando entra me dice:

– Mira nada más animal, con quien te andas juntando.

Se voltea y le dice a mi madre: -Este animal se anda juntando con hombres transexuales. ¿Ahora que hiciste?

-Padre, no me preguntes ahora nada, únicamente salvame de esta situación.

Mi padre sale a la puerta y le dice a Petra que no estoy que regresaré tarde, ya que qu.e evió a un mandado a otro pueblo

Petra de contesta: -Mire señor lo voy esperar en la banqueta y cuando llegue le voy a cobrar algo que me prometió.

Mi padre me entra a la casa y me dice: – No se que le prometiste, pero tenemos que salvarte, así que te vás con tu tía Yolanda, que vive en el puerto, no puedes estar ni un minuto en esta casa.

Así que empaqué algunas cosas, y salí como ladrón en la nocche por la puerta de atras. Mi padre me llevó en taxi hasta la terminal de autobuses foráneos y me subió a uno que iba hacia el puerto y ahí mismo le pagó el boleto al chofer, para que así no hubiera pruebas y nadie pudeira decir que me había visto.

Durante 8 hrs viajé en un autobus hasta el puerto, donde vivía mi tía Yolanda, la que había escuchado mu poco, pues era tabú jablar de ella, no sabía nada de ella nada más que era una morena de fuego, con un hermoso cuerpo y una cara bonita que le gustaba teñirse el pelo de color pelirrojo. Cuando llego me dirijo hacia su casa, pues mi papá me dió su dirección. Cuando llego al departamente, que estaba retirado del centro, timbro y aparece una mujer muy hermosa, con tremendo culo, de aspecto nórdico, de abundante cabellera rubia y vestida únicamete con una tanga, más bien una microtanga.

Pregunta: – ¿Qué quieres, a quien buscas?

Sin poder quitar mi vista ante las impresionantes tetas, que se movían al ritmo de sus palabras, trago saliva y le contesto:-Busco a mi tía Yolanda, ¿Sabe si vive aquí?

-Si vive, pero ahora no esta, ¿Quien la busca?

-Su sobrino Juanito, que vive en el interior.

-Pasale Juanito, nada más tapate los ojos para que no veas todo el tiradero que hay. Sientate, ¿Quieres tomar algo? Tu tía no tardará.

– No, la esperaré.

Más adelante les platicaré lo que pasó en la casa de mi tía Yolanda…

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