Los pies de Lorena

Lorena, era una chica que llevaba poco tiempo saliendo en nuestro grupo de amigos, es compañera de facultad de una de mis mejores amigas, Laura, quien fué la que la trajo por primera vez, era una chica guapa y con buen cuerpo, pero no la típica chica que destaca, era mona, sin más, a mi me atraía pero sobre todo por su actitud segura de sí misma, era la chica más libre que había visto nunca, he oído a tíos llamarla puta, guarra, etc. por sus fotos en redes sociales pero le da igual. Un día, viendo su perfil de instagram vi una foto en la que salía con las piernas cruzadas leyendo un libro, en esa foto se veía uno de sus pies, había imaginado mil veces como serían, cuando salíamos miraba sus vans o sus converse e intentaba imaginar la silueta de su pié dentro de la tela de sus zapatos, sin querer pulsé me gusta en esa foto, pero salvé la situación comentándole algo sobre el libro que leía, ya que yo también soy un buen lector.

Ayer domingo como todos los fines de semana despues de comer bajo a un parque grande que hay cerca de mi casa a leer, esta semana leía yo tranquilamente, cuando veo a Lorena corriendo, ese parque solía ser un parque de paso de muchos corredores, no sabía que ella también fuese aficionada a esto del running. Al pasar por delante me sonrió y hizo un gesto de saludo y un poco más adelante paró en un banco sacó su movil y empezó a hacer cosas con el movil, yo le miraba a los pies, me imaginaba olor, su forma, su tacto, su sabor… esas mayas le hacía un culo increíble pero mi obsesión eran sus pies, no podía concentrarme en mi lectura, cuando me sonó el Whatsapp, era una imagen de sus zapatos y me ponía “¿qué? ¿quieres quitármelos?” me puse nervioso, joder me había pillado.

– ¿qué? – Le dije para que pareciese que no sabía nada

– Venga chico, que me miras los pies desde que nos conocimos, fijo que te acuerdas hasta el último detalles de los tacones que llevaba jajaja

– Bueno, vale sí, es posible que tengas razón

– Es posible no, la tengo, ¿te crees que yo puse la foto de mi pié en insta por nada? ¿te crees que voy a correr por tu zona viviendo en la otra punta?

– Perdón, te pido disculpas si te molesta que te los mire

– Si no me molesta, si lo mejor que puede tener un hombre es que sepa que su sitio está a mis pies. – Yo estaba hipercaliente.

– Oye, no te pases no estoy a los pies de nadie, solo me ponen los tuyos, nada más. – Ni yo me lo creía eso, pero me daba cosa reconocerlo.

– ¿de verdad te crees eso? me da que no ¿eh? Al grano, estás de suerte, te doy 1 minuto para que te levantes de tu banco y te arrodilles ante mi para suplicarme que te deje quitarme los zapatos, cuanto más humillante, más oportunidades de ver mis pies de cerca, y quien sabe si muy de cerca… Si pasa ese tiempo me levanto me piro y tan amigos.

“¿Está loca? que no es hora punta pero por aquí pasa gente” pensé en ese momento. No sabía que hacer, pero al final me levanté, me fuí hacia ella y me arrodillé. Ella estaba mirando el móvil y me ignoraba, hice amago de hablar pero me hizo callar con un gesto, se me hiizo eterno pero finalmente me dió permiso para hablar, o más bien para suplicar.

– Sería para mí un honor ver tus pies, por favor, te suplico que me dejes quitarte los zapatos. – Llevaba unos adidas blanco y rosa, me encantaban la verdad que no me costó pedírselo, solo estaba tenso por ser públicamente.

– Interesante… pero una súplica en la que el que suplica tutea a su superior es inadmisible, lo siento, además te has esforzado muy poco por humillarte… No sé, no sé, es que si al menos me hubieses tratado de usted, pero bueno tienes una segunda oportunidad. – Yo estaba rojísimo y ella sonreía triunfante.

– Por favor le ruego que me disculpe, y gracias por su nueva oportunidad, es un honor para mi arrodillarme ante ti y humillarme para suplicarle encarecidamente que me deje quitarle los zapatos, prometo besarle las suelas antes de quitarle cada uno y como compensación por su generosidad cumpliré todas sus órdenes

– JAJAJAJA eso está mejor, lo de las órdenes ya lo se, no es ninguna compensación, es tu deber como persona inferior, pero de eso ya te darás cuenta, venga quítamelos con delicadeza, disfrútalo.

le besé la suela del primer zapato, le quité los cordones y le saqué el zapato e hice lo mismo con el otro pié, llevaba unos calcetines negros de tobillo, utilizó mis manos de reposapiés mientras miraba su móvil, luego me pasó los pies por la cara y me puso los dos pies un rato cubriendo mi cara, me encantaba todo, su olor a sudor, su tamaño, todo. me hizo quitarle los calcetines, le dí un beso en cada pié y se los quité, me los pidió y se los dí en la mano, me preguntó si quería probarlos, respondí que nada sería mas honroso para mi, que yo era suyo. le lamí los pies, los deditos, su talón, me encantaba su talón redondito, lo lamía con devoción, me hizo meter y sacar la punta de su pié como si estuviese follándome la boca, me llevé con sus pies bastante rato.

– Quítate la sudadera y sécame los pies de tu saliva, chupapiés. Muy bien ahora ponme los zapatos sin los calcetines.

– Ya está Diosa Lorena.

– Genial, ¿cuanto darías por estos calcetines con los que llevo una semana yendo a correr? reconoce que es un detalle por mi parte

– 20€

– ¿tan poco me valoras?

– 40€

– Nada, veo que no hablamos el mismo idioma chao.

– Espera! te doy 100, te prometo que es todo lo que tengo.

– Eso está mejor dame la pasta. Toma tus calcetines sudados jajaja Venga adiós, pírate.

– ¿Volveremos a repetir?

– No lo sé, si yo, o alguna amiga o mi novio necesitamos, un chupapiés o un lameculos te llamo, eso lo decidiré yo.

Al irme la oí coger el movil y decir “Laura!! sí ha hecho todo lo que yo quería, ahora te paso el video guapa, hazme caso sé que es tu amigo pero tienes que probarlo, se siente una poderosísima. Venga cari, ahora lo llamo y te lo mando pa tu casa ya verás, aunque la humillación en público es más divertida pero tu dirás”.

FIN

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