Los Vecinos Ruidosos

Hola. Ante todos deciros que este será mi primer relato. Nunca he escrito nada por lo que espero que seáis compasivos conmigo y perdonéis todos los errores que pueda tener.

Me presentare. Me llamo Luis y soy un Amo de Madrid. Tengo 47 años y empecé en este mundo hace ya un tiempo, al separarme de mi primera mujer. Siempre había sentido esta necesidad pero la tenia muy o culta, sin dejarla salir. Así que al separarme empecé a buscar paginas web, a ir a fiestas y a sentirme al fin pleno.

Vivo en un pueblo de Madrid en un inmueble de 3 plantas. Yo vivo con mi mujer en el 1er. Piso. He de deciros también que soy minusválido. Debido a una enfermedad neurológica, me quede en una silla de ruedas, De cintura para arriba soy totalmente normal, pero de cintura para abajo, según vas bajando, cada vez esta mas dormido. Diréis que como es posible un Amo en mis condiciones. No lo veo ningún condicionante para ser un buen Amo. La erección me cuesta mas pero llego a todo y si la otra parte esta de acuerdo, no veo que problema hay.

Os hablare de mis vecinos de arriba. Son un matrimonio. El, Antonio, de 45 años, entradito en kilos, vamos, un tío de lo mas normal. Ella, Rocio, 38 años y con unas curvas que hacen desear poder jugar con ellas. Son insoportable como vecinos pues no paran de gritarse todo el día y de mover muebles, por lo que yo estaba mas que harto de ellos. Deseaba realmente que fueran míos, hasta que un día ocurrió.

Un día durante una de sus discusiones, oí que le había puesto los cuernos a el. Ella, una mujer tan decente, profesora de un colegio religioso, siendo una adultera. En seguida, un mecanismo se encendió dentro de mi. Supe que podía sacar provecho de esta situación. Así que por medio de otros vecinos, me entere de en que colegio trabajaba y también un vecino muy amablemente me dio la dirección de sus padres.

Acto seguido, empecé a chantajearla. Le dejaba notas en el buzón diciendo.

n “Se lo que has hecho guarra. Quizás mañana vaya al colegio xxxx y les diga a quien tienen contratada”.

n

Disfrutaba enormemente viéndole la cara de preocupación todos los días. Así estuvimos cerca de una semana, hasta que decidí dar un paso . Un día, estaba ella en las zonas comunes de la urbanización cuando yo salía y me acerqué a hablar con ella:

– Hola Rocio

– Hola Luis

– ¿Cómo estas?, hace unos días que te veo rara

– Son problemas míos, no te preocupes

– Vaya, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea y si te puedo ayudar en algo, solo tienes que decírmelo.

Todo esto lo decía disfrutando del momento y viéndola sufrir sin querer delatarse. Ella sabia que yo tengo relación con policía así que deje el cebo a ver cuanto tardaba en pez en picar.

A los 2 días, volví a verla y en esta ocasión fue ella quien me llamo:

– Luis. ¿Puedo hablar contigo un momento?

– Claro Rocio, dime

– Veras. Es cierto que tengo un problema gordo

Empezó a relatarme la historia de que la estaban chantajeando y por que. Yo me hice el sorprendido y le decía que tranquila, que íbamos a descubrir quien era. Esa misma noche, le deje una nota en su buzón que decía:

– Quiero que me esperes mañana a las 14.00 en tu casa. Ire a verte y hablaremos de lo nuestro.

Yo sabia que su marido no volvía a casa hasta las 19.00 así que tenia tiempo de sobra para descubrirme y dejarle un tiempo a ella para que pensara.

Al día siguiente, a las 14.00 subí a su casa. Me abrió ella con una cara de preocupación que era un poema:

– Hola Luis, perdona pero estaba ocupada.

– Vaya, había decidido subir a ver si necesitabas algo.

– No, no. Gracias. Te tengo que dejar.

– ¿Te vas a preparar para tu gran cita?

– ¿qué?….. esto…..pero…..

Puso una cara que habríais tenido que verla

– ¿Así que eras tu?

– Y que te creías zorra. Estoy hasta los huevos de tener que soportaros vuestros gritos y vuestros ruidos.

Quedo con una cara de turbación absoluta. Entre a su casa y cerré la puerta ya que ella no lo podía ni hacer. Fui hacia el salón. Ella vino detrás. Me senté en el sofá y tome posesión de la que a partir de entonces seria mi casa. Ella se quedo de pie junto a mi.

– Luis, ¿por qué me haces esto?

Yo siempre he sido amable contigo. ¿Qué es lo que quieres de mi?

– No es lo que quiero de ti. Precisamente eso es lo que quiero, a ti.

– Pero, ¿y Antonio?

– Pero que puta eres. Ya le has sido infiel una vez, así que no te costara tanto volver a serlo.

– Yo le quiero.

– Deberías de haberlo pensado antes de dejar que otro tío te montara.

Haremos lo siguiente. Ahora me voy a ir. Piénsalo en lo que queda de día y si estas de acuerdo con mis exigencias, mañana a las 11.00 en punto te quiero en mi casa. Si haces lo que te digo, nadie se enterara de tu infidelidad.

Me levante y me dirigí hacia la puerta dejándola a ella en el salón con cara de incertidumbre. Salí y baje a mi casa.

Al día siguiente a las 11.00 en punto sono la puerta de mi casa. Abri9 y allí me encontré a Rocio delante de mi. Iba vestida con unos vaqueros y una camiseta, bastante de andar por casa.

– No puedo dejar que nadie sepa lo de mi adulterio.

– ¿Entonces?

– Acepto tus condiciones.

– Que es lo que aceptas.

– Lo que me pediste ayer.

– ¿Ser mi puta?

– Si.

– Dilo.

– Acepto ser tu puta

– Subamos a tu casa.

Subimos y fuimos al salón. Me senté en el sofá y le ordene que se pusiera a mi lado de pie.

– Ahora desnúdate zorra

Empezó a desnudarse deprisa.

– Mas despacio. Tenemos toda la mañana.

Despacio se quita la camiseta y los vaqueros. Se quito el sujetador

– Para

Le dije.

– De rodillas.

Empecé a sobarle las tetas. Tenia las areolas oscuras y grandes. Le cogi los pezones y se los retorcí con fuerza

– Aaayyyyyy.

Se quejo. A mi no me importaban mucho sus quejas. Llevaba unas bragas que se debían de parecer a las de su abuela. Color carne y tremendamente grandes.

– Trae unas tijeras.

Ella fue a por ellas. Cuando me las dio empecé a recortar sus bragas jugando con ellas y con las tijeras. Temblaba de miedo al no saber lo que iba a hacer con las tijeras. Por fin, se las corte del todo y se las saque. Quedo desnuda expuesta ante mi.

– Quiero verte bien. Túmbate en el sofá y abre las piernas.

Lo hizo. Se pasé una mano por la raja de su coño y comprobé que estaba mojadísima.

– Lo que suponía. Eres una puta que esta deseando que un macho la folle bien follada.

Ella en ese momento se sentó y se cubrió en cuerpo como pudo con las manos.

– Eso es mentira. Yo no soy así

– ¿Ah no? Entonces me dirás que haces desnuda ante mi.

Se quedo sin palabras. La volví a empujar al sofá y una vez tirada en el le metí 2 dedos en el coño. Ella gimió. Yo empecé a moverlos cada vez con mas fuerza. A su vez lleve otro dedo a su clítoris y empecé a masajearlo. Los gritos ya casi se podían oír en toda la casa. Cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, pare:

– Si quieres córrete, tendrás que pedirlo

– Por favor, no pares.

– Esa no es forma de hablarle a tu Amo. Deberás acabar cada frase que dirijas a mi con Amo o Señor y tratarme de usted siempre.

– Por favor no pare, Amo.

– Eso esta mejor

Volví a meter los dedos y esta vez llegue hasta el final entre sus espasmos y gritos. Después de un ratito de haber acabado, la cogi por el pelo y le mire a los ojos:

– Lo que ha pasado no es justo.

– ¿por?…. esto…

– Tu te has corrido y yo aun no

La cogí por el pelo y lleve su cabeza a mi entrepierna. Ella comprendió enseguida lo que quería. Me bajo la cremallera del pantalón y empezó a chuparmela con autentica devoción. Se notaba que disfrutaba la muy puta aunque no tenia mucha experiencia. La tuve que ir guiando, diciéndole que me chupara los huevos, luego la polla, que jugara con las manos, …. Cuando estaba a punto de correrme, la cogí por la cabeza de modo que pude hacerlo en su boca.

– Ahora es tu elección tragarlo o no.

Por supuesto, ella asintió y lo trago todo. Le dije entonces que me lijmpiara la polla y empezo a hacerlo con la lengua. Cuando hubo acabado, me subi los pantalones dejándola a ella en el suelo mirándome con ojos de carnero degollado, como pidiéndome clemencia.

– Mañana pondremos algunas normas.

Y sin mas, me fui a casa

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