Madura LUJURIOSA y… DOMINADA

En todo encuentro erótico hay que un personaje invisible y siempre activo: la imaginación”

Nos estropearon en el mejor momento. Reme se puso a enseñarnos los detalles que compraron para las familias. Regalos típicos de los viajes. Pero yo estaba enrabietado, miraba intensamente a Marina, pero ella evitaba mirarme, estaba como congestionada, hasta Reme le pregunto si se encontraba bien y ella le dijo que estaba liada con los preparativos para los que venían al día siguiente y que como la mujer que habían contratado no llegaba hasta la mañana siguiente, pues que había mucho follón.

Reme dijo que iba a su habitación a ponerse un calzado más cómodo y se subió, cuando reme fue a salir de forma rápida del saloncito, le agarre por la muñeca y le dije de subir a mi habitación a terminar lo que habíamos empezado. Ella con mirada avergonzada me dijo… “Por favor, hazlo por mí, olvida lo que paso, que no está bien lo que hicimos, soy casada, no debió de pasar nunca y yo jamás debí permitirlo…” deje que se fuera porque vi que si seguía hablando lloraría.

Poco a poco fueron llegando el resto, incluido mis padres. Sonia y Miriam también venían bien cargadas y en ese momento me enteré que se marchaban el jueves. Como también me entere en ese momento que había un sitio cercano donde bañarse, porque ellas dijeron que se subían a cambiar para ir a darse un baño que hacía mucho calor. Por lo que se ve a todo el mundo se les paso comentarme el “pequeño” detalle. Todo vino porque de los que había nadie se bañaba allí, a excepción de ellas dos. Entonces yo dije que también me iría a dar un baño y me fui con ellas. Como estaba muy cerca fuimos andando y yo iba pensando como poder ligarme a alguna de ellas o porque no, a las dos.

Era coma una poza, el agua estaba cristalina y limpia. Era grande y por un lado profunda, me tire de cabeza y casi me quedo muerto. El agua estaba helada, no me lo esperaba. Como pude me recompuse como si no hubiera pasado nada. Ellas se fueron metiendo poco a poco, fueron más listas que yo. Luego estuvimos bromeando dentro del agua y jugando. Yo sin pasarme ya había empezado a “actuar” y no sentía rechazo por parte de ellas, todo lo contrario, también “jugaban” a su manera. Salimos del agua y ellas me preguntaron si no me importaba que tomaran el sol en top less y como es evidente le s dije que no. Estaban las dos muy bien. Eran toda una tentación. Se tumbaron a tomar el sol y al rato Mirian estaba dormida. Sonia que era muy blanca de piel, se puso a ponerse protección solar y como por la espalda no se lo podía poner bien, yo me ofrecí y cuando ella acepto, vi mi oportunidad.

Llevaba un rato untándole la crema y lo hacía de una forma suave y sensual, notaba como a ella le gustaba y pude ver como Mirian abría los ojos y nos miraba. Sonia me dijo que ya estaba bien, que no hacía falta más, lo hizo de una forma un poco brusca y le llamo la atención Mirian, diciéndole que no se pasara… Sonia me pidió disculpas y me dijo… “No ha sido por ti, ha sido por mí. Perdóname. Pero es que hemos salido de una situación complicada con dos hombres, ahora somos pareja ella y yo, aunque estas muy bien y nos atraes, no nos pillas en nuestro mejor momento y es una pena, porque seguro que lo hubiéramos pasado muy bien los tres” fue una decepción, pero a partir de ese momento fuimos muy cómplices.

Esa noche después de cenar y estar un rato todo juntos, cuando nos fuimos todos a dormir y aunque note perfectamente que Marina evito quedarse ni un segundo a solas conmigo, me salí a la terraza con la vaga esperanza de que saliera, pero después de esperar durante bastante tiempo, no apareció y sabía que ya sería muy complicado, porque con la empleada que llegaba al día siguiente, no la pillaría a solas.

A la mañana siguiente yo no quise moverme mucho porque el tobillo todavía estaba un poco inflamado. Temprano se marcharon Juan y Reme, poco después lo hicieron el matrimonio mayor. Ahora les tocaba llegar a tres parejas más, porque ya había otra habitación arreglada. Los primeros en llegar fueron una pareja de treinta y pocos años, que venían en un buen coche y traían dos bicicletas de montaña, se les veía en forma. Eran Jose y Tamara, el 1,70 y ella un poco menos pero no mucho. Su pecho era de tamaño normal y pelo corto. Él era un tío atractivo.

Más tarde llegaron en un SUV Lara y Guillermo, con un niño de unos 10 años. Nada más verla bajar a ella, deje de leer mi libro y me quede mirándola totalmente embobado. No hay palabras para describirla, pero para que os hagáis una idea, es clavada a Ashley Graham. No llegaría a los 40 años y si los tenia, no los aparentaba. Mediría casi el 1,80. Melena larga y morena. Tenía sobrepeso, pero se veían que eran carnes apretadas y duras. Nada de estar fofa. Si se busca en el diccionario la palabra voluptuosidad, saldría la imagen de Lara que así se llamaba. Su cara era como de una niña tímida pero picarona, sus labios y su boca, eran grandes y sensuales, unos labios muy carnosos. Los muslos, caderas y culos, firmes y exagerados. El marido que a partir de ahora le llamaremos Guille, era un hombre muy delgado, poca cosa, media menos que ella y con una calva incipiente. De edad indefinida. Luego me entere por mis pesquisas que él tenía 40 y ella cumplía al mes siguiente los 40. Era una pareja que no pegaban nada de nada.

Los últimos en llegar fueron otra pareja de unos 50 años, llegaban riéndose. Ella nada más verme me chequeo de arriba abajo, con todo el descaro del mundo y le dijo algo al marido que sin cortarse me miro también. No sé porque, pero sabía que con esa pareja me iba a “entender” bien. Se llamaban Blanca y Ginés. Ella 1,65 y el 1,75, se conservaban muy bien, él tenía la cabeza rapada y ella media melena. Ella tenía unas tetas que parecían grandes y un culo normal de tamaño, pero con muy buena pinta. Confirme su edad ella tenía 47 y el 50.

Desde la primera noche, las tertulias en el porche eran amenas, con puntos distintos en casi todos los temas que se tocaban. Marina hacia muy bien de relaciones públicas, pero seguía sin darme cuartelillo. Nunca se levantaba sola, aprovechaba siempre que alguien se levantaba. Se me olvidaba la mujer contratada era de lo más anodina, tenía más de 50 años y no hacía nada por arreglarse, no es que fuera sucia ni nada de eso, más bien dejada, que su aspecto le daba igual. Las que llevaban la voz cantante y se notaba como una pequeña rivalidad, eran Blanca y Lara. Era divertido verlas. Esa noche cuando nos fuimos a acostar, yo seguía con la esperanza de que Marina se decidiese, pero una vez mas no fue así.

El miércoles fue un día importante, era el último día de Miriam y Sonia, dijimos de ir a la poza y se apuntaron Blanca, Lara, Guille y su hijo, cuando llegamos Miriam y Sonia, les preguntaron si les molestaba que hicieran top les. Todos contestaron que no, es más Blanca dijo que ella lo iba a hacer. Las tres se quitaron la parte de arriba y no me había equivocado, tenía buenas tetas blancas, pero casi sin aureola y poco pezón, pero muy gordo, como si fuera una bolita. Yo estaba pendiente de Lara, que llevaba un bikini negro, se la veía muy morena. La braguita del bikini era grande, pero se podía comprobar que tenía un culo grande pero prieto y sin nada de celulitis. La parte de arriba era como dos carpas de circo, con tiras dobles, normal para sujetar semejantes tetas. Yo creo que miramos todos.

Ella quería hacer también top les, pero el marido puso mala cara alegando que el niño estaba allí, evidentemente una disculpa mala. Yo me metí en el agua y detrás vinieron, Miriam y Sonia. En el agua me reía por los comentarios, aunque no quería hacerlo, sobre el marido de Lara. El niño se metió en el agua y de lo fría que estaba se puso a llorar, la madre aprovecho para decirle al marido que se lo llevara. Nada más irse vimos desde el agua como Lara se quitaba la parte de arriba. Menudo espectáculo, se veía que no era la primera vez que tomaba el sol así, porque tenía las tetas completamente morenas, sus pezones estaban en proporción al tamaño de las tetas. Pero cuando se metió en el agua, los pezones adquirieron un tamaño, que nos llamó la atención a Mirian y Sonia como a mí.

Se salió rápido del agua, no le debió gustar la temperatura. Sonia me dijo… “Es una pena irnos mañana, que rica esta. Carlos aprovecha que esa necesita mucho más de lo que le pueda dar el enclenque de su marido. ¿Verdad Miriam?” Miriam se rio y dijo que seguro. Nos terminamos de bañar y salimos. Blanca entablo conversación conmigo, era una mujer muy agradable y sus miradas eran muy sugestivas. Esa noche como era la última de Miriam y Sonia, me relacione más con ellas. Antes de irnos a dormir me pasaron sus datos y yo los míos, quedamos en ponernos en contacto. Y las dos me prometieron que alguna vez y no tardando mucho, teníamos que cenar juntos y el resto ya se vería. Yo me reía y les dije que tenían mucho bla, bla, bla… y ellas me dijeron que siempre cumplían con sus promesas y yo les replique que eso ya lo había oído antes. Riéndonos al final los tres.

Los días fueron pasando y lo mejor eran las noches, sobre todo por la complicidad que fuimos cogiendo Blanca, Marina, Lara y yo. Que normalmente éramos los últimos en irnos a dormir. Aunque en algunas ocasiones Ginés estuvo durante bastante rato. Jose y Tamara solían irse juntos a dormir. Guillermo era junto a mis padres el primero en marcharse, entre otras cosas por no dejar al niño solo. Quedando Héctor, que cada noche se entretenía más a la hora de llevar a Nani.

Una noche en la que estábamos los cuatro habituales (Blanca, Marina, Lara y yo) Lara comento que a ella le gustaban mucho las playas nudistas, que a la que más iba era a una de Huelva, pero que desde que tenía el niño iban menos, porque además de quedar a un poco más de 100 km. de su casa, a Guille no le gustaba que el niño la viera desnuda. Blanca nos contó que ella y su marido iban desde siempre. Luego le preguntaron a marina, que colorada dijo que ella no iría ni por equivocación. Yo les dije que iba siempre que podía y que me gustaban más que las textiles. Marina pareció que se sentía incomoda, me miro de una forma extraña, so sabía si era por cómo nos tratábamos las otras dos mujeres y yo, o es que el tema no le gusto, pero también me vino a la cabeza que lo mismo quería algo y por eso me miraba así. Pero decidí no hacerle caso, si quería algo lo tenía muy fácil.

MARINA-Pero siempre he oído que en ese tipo de playas la gente se desmadra, ya me entendéis y que se va mas a ligar que a otra cosa. Y que hay mucho gay.

LARA-No te voy a decir que no te miran, pero es normal, igual que tu miras. Pero con respeto. Y de lo otro que has dicho, pues a mí nadie me trato de ligar, no sé si por ir con mi marido o porque no gusto.

BLANCA-Mejor no comento, que comente Carlos, sobre todo por lo de los gays.

YO-Hay de todo, como en cualquier otro tipo de playa, piscina… que se liga, pues sí. Con quien se liga, pues como es lógico entre personas que se gusten, ya sea del mismo o distinto sexo y entre dos o más personas, como la vida misma. Y Lara que se te quiten las dudas que será por estar con tu marido… jajaja. Pero me da que la que más ha ligado en la playa ha sido Blanca, por eso no dice nada.

BLANCA-Si no es en presencia de mi abogado no hablo… JAJAJA.

MARINA-Pero me cuesta entender que no os importe que os vean… desnudas. Menuda vergüenza.

LARA- ¿Vergüenza por qué? Además, más sufre el que ve que el que enseña.

La conversación se iba animando, como se iba animando también Marina que se había bebido ya varios chupitos. Escuchaba con atención y algunas veces nos miraba como con asombro. Porque ahora pasaron a hablar de la monotonía en la pareja. Blanca fue la que tomo la iniciativa, diciendo…

BLANCA-la monotonía en la pareja es culpa de ambos, hay maneras de romper con ella.

YO-Tienes toda la razón.

BLANCA-Nosotros tenemos relaciones sexuales casi todos los días, no nos dormimos, nos reinventamos.

MARINA-El sexo tampoco tiene que ser lo fundamental en una pareja. Hay más cosas.

BLANCA-Tu llevas mucho sin… una pena. (No pregunto, lo afirmo)

LARA-Eso es lo que pasa cuando te casas, al principio mucho lerele y luego poco larala. JAJAJA.

MARINA-Pues tampoco es así, mira tú Carlos, que lleva meses, pero muchos meses sin… NADA DE NADA. (No me hizo mucha gracia, pero tampoco me enfado, pero decidí devolvérsela)

BLANCA Y LARA-No puede ser. (Lo dijeron mirándome con curiosidad)

YO-Pues sí, es verdad. La enfermedad de mi padre me dejo fuera de juego, pero ya estoy deseando jugar, todo llegara. Pero yo si admito que el sexo es fundamental en mi vida. No soy como otras personas, que, por tener doble moral, dicen que no a una cosa cuando lo están deseando, pero el miedo les atenaza y la cobardía de no atreverse. (Lo dije mirándola con “rabia”)

BLANCA-Y cuál es tu tipo de mujer.

YO-No tengo ningún tipo en especial, cierto es que las prefiero mayores que yo. Pero lo que me gusta es que no sean mojigatas, con eso no puedo, me gusta que quieran pasarlo bien.

BLANCA-Me has picado la curiosidad, ¿tan mayores como nosotras?

YO- ¿Por qué no? Estáis estupendas.

BLANCA- ¿Cuál te gustaría más?

YO-Como has dicho tu antes… si mi abogado no está presente no hablo.

LARA-JAJAJA… te la ha devuelto. Con nosotras seria casi incesto, que podríamos ser fácilmente su madre.

Se rieron todas y yo me sonreía, por lo que estaba pensando mirándolas y porque estaba convencido de que ellas también pensarían algo. Blanca seguro, porque ya no tenía ninguna duda, Marina porque seguro que estaba pensando en lo que paso en la cocina y de Lara, era de la única que tenía dudas, porque, aunque su cara me decía que era más espabilada de lo que quería aparentar, no tenía nada de tonta. Como ya era muy tarde decidimos irnos a dormir y yo me despedí diciéndoles… “El incestuoso joven os desea que paséis buena noche” todas se rieron y nos fuimos a dormir.

Cuando ya estaba acostado pude ver que alguien se acercó a mi ventanal, nada más podía ser Marina, pero se fue, se había arrepentido, pero fue muy buena señal. Ya sabía que mi tiempo de abstinencia acabaría o con Marina o con Blanca, la verdad que yo apostaba más por esta última. Al día siguiente que era sábado todos comeríamos allí, porque era el día elegido por Marina y Héctor, para obsequiar con una comida típica del lugar a todos los que estábamos allí. Les ayude a montar las mesas fuera al aire libre. Las juntamos todas para hacer una mesa larga. En la cocina estaban la cocinera y su hija, más la empleada.

En vez de comer tarde como se solía hacer, a la una ya estaba todo preparado. En la mesa había quesos, embutidos y yo pensé que con todo eso comeríamos, productos típicos de la tierra, pero como me equivoqué. Aparecieron con bandejas grandes donde traían de todo. Sobre todo, carne, había comida para una semana, era una exageración. La comida consistió en cachopo (que era como un sanjacobo, pero a lo bestia, pitu de caleya (que fue lo que comí yo), pixín (que era un pescado), de postre casadielles y cabrayones. Que de esto último si probé los dos. Como es lógico todo acompañado de vino tinto y blanco de la tierra. Que más de una y de una bebieron más de la cuenta.

La verdad que todo estaba buenísimo, con una pinta de querer comérselo todo, pero yo como siempre me contuve, aunque con el dulce me pase un poco. Sobre todo, los hombres comieron hasta hartarse, a más de uno ya no le cabía nada más. El que comió poco fue mi padre, aunque con el vinillo no se contuvo. Después de comer todos se fueron a una zona de sombra, donde había unas hamacas y decidieron tumbarse para hacer la digestión. Marina les dijo que ahora les llevaría unos licores de hierbas, típicos también de allí. Cuando en un momento inesperado nos quedamos solos Lara, Blanca y yo dije con toda la intención del mundo… “Como hay todavía mucho sol, voy a aprovechar para irme a bañar desnudo ahora que todos están reventados después del atracón que se dieron, guardarme el secreto” Blanca enseguida se apuntó y Lara dijo… “Pues esperarme a mí también, que mi marido está ahora mismo con lo que ha bebido y comido, en stand by”

Nos pusimos los bañadores y dijimos que íbamos a bañarnos, como era de esperar nadie quiso venirse, pero Marina nos miró con cara de querer, pero no atreverse. En el camino ya iba pensando en ver a esas dos preciosidades desnudas, porque esperaba que ellas también se desnudaran, pero sobre todo mi mayor interés estaba en Lara. Ya iba medio empalmado solo de pensarlo, notaba como me crecía, pero trataba de controlarme. Una vez llegados allí, Lara miro alrededor y coloco su toalla en un sitio, de tal manera que si venia alguien podría verlo rápido y así nos lo hizo saber. Cuando vi desnuda por completo a Lara lo único que puedo decir, que fue asombro y admiración lo que sentí. Estaba totalmente morena, en su pubis había una pequeña tira de vello, muy arregladito y se podía distinguir perfectamente su coñito. Blanca estaba también muy bien, pero las comparaciones son odiosas, estaba completamente depilada. Oigo a Blanca que me dice… “Tú que esperas, una invitación para desnudarte o solo miras” reaccione y me desnude, la polla no la tenía empalmada del todo, pero poco le faltaba. Blanca no se cortó nada y dijo…

BLANCA-Y con eso dices que llevas meses sin hacer nada… que tontas son las jóvenes de hoy… ¿No te parece Lara?

LARA-Jajaja… perdonarme, pero es que nunca vi algo así al natural.

BLANCA-Pues me da que no está como podría estar ¿verdad?

YO-Pues no (me parecía surrealista estar ahí de pie y dos mujeres opinando de mi polla)

LARA-Pues si estar al máximo, es bastante más grande que la de mi marido. Pero eso también será incomodo, también podrá hacer daño.

BLANCA-Ya te digo la de mi marido ni parecida y Lara, no quiero menospreciarte, pero lo que es incómodo es no poder tener una así para una… JAJAJA…

Les deje y me tire al agua, así se “rebajaría” la tensión y la situación. Después de un rato en el agua y cuando todo volvía a su estado normal, decidí salir del agua, pero cuando salgo me encuentro a Lara con las piernas medio abiertas y eso me provoco otra vez una situación algo incomoda. Me daban ganas de tirarme de cabeza y comérselo todo. Blanca se dio cuenta y solo dijo… “Amiga, a este lo estamos poniendo muy malito” riéndose las dos. Blanca me pidió si no me importaba ponerle protección solar, me puse sentado a su costado, para tratar de no llamar mucho la atención. Según le daba la crema, me iba poniendo peor, pero notaba que ella también se ponía como yo. Lara nos miraba, con esa mirada que decía yo que tenía, una mirada de niña pequeña, pero muy perversa. Pero lo hacía de forma discreta al principio y con los ojos medio entornados, pero llego un momento que nos miraba sin pestañear.

Ya no untaba crema, ahora acariciaba y Blanca debió de notar mi cambio. Mientras lo hacía miraba a Lara, que cuando se dio cuenta de que la mirada, lanzo una sonrisa tímida, pero no dejo de mirar. Estaba mirando ya descaradamente a Lara, cuando noto que como accidentalmente unos dedos tocan la punta de mi polla y se retiran. Pero al rato vuelven con más ganas porque esta vez, me la agarran bien y se mueve muy suavemente, lo que hace que mi polla se ponga en total plenitud.

Oímos unas voces en la lejanía, eran Jose y Tamara en compañía de marina. Blanca y Lara se levantaron rápido y se colocaron el bikini completo y yo el mío. Se pusieron con nosotros y estuvimos hablando, como a la hora yo me levante y dije que me iba, Blanca me dijo que me esperase que ella también se iba. Marina nos miró raro y Lara se quedó que no supo que hacer. En el camino para la casa que no era mucho…

-Como ya están las cartas boca arriba. Ginés y yo somos una pareja liberal. Hacemos tríos, intercambios… y a mí me apetece mucho que hicieras un trio con nosotros.

-Tu marido imagino que lo sabe.

-Si claro, yo tenía que entrarte. Ginés es bisexual y yo también.

-No me importan los tríos de cualquier tipo. Pero no interactuó con otros hombres, aunque más de una vez me han comido la polla, pero de momento no.

– ¿Te gustaría follarme el culo?

-Claro que sí, para mí eso es un vicio.

-Pues que más te da follarte el culo de mi marido.

-Mira, nunca lo hice. Así en frio te aseguro que no, pero como no me gusta engañar a nadie, te diré que esta situación se me ha dado muchas veces y nunca me apeteció. Háblalo con él y ya sabéis lo que hay.

-Es que no creo que quiera.

-Pues no pasa nada, tan amigos. Pero ya sabes o así o tu y yo solos, esto último es decisión tuya.

Cuando llegamos a la casa vi como Ginés estaba pendiente de nosotros y como cuando nos despedimos ella se fue junto a su marido. Luego desde una ventana los vi a los dos solos hablando, supuse que era de lo que ella y yo habíamos hablado. Cuando llego la noche yo estaba pendiente sobre todo de Lara y de Blanca, lo que hizo que notase que Marina estaba tensa conmigo, pero no lo hice por fastidiarla, lo hice por un interés muy primario. Después de cenar busque el poder hablar con Blanca tranquilamente, pero era imposible, siempre había alguien por medio. Nos volvimos a quedar los de siempre por la noche. Con la diferencia de que Héctor como esa noche tuvo que bajar a la madre y a la hija, subió mucho antes que otras noches. Se sentó un momento con nosotros y a los cinco minutos dijo que se marchaba a dormir, Marina se levantó para irse con él, pero este le dijo que no hacía falta, que se quedase con nosotros, pero ella al final se subió con él. Lo primero que pensé, fue que una menos. Ahora solo quedaba que Lara se fuera y podría como mínimo hablar con Blanca, pero las dos que, por cierto, habían hecho muy buena amistad, estaban más que entretenidas y vi difícil que ninguna se fuera. Por lo que decidí no perder más el tiempo y marcharme a dormir. Al día siguiente que era domingo, tendría nuevas oportunidades.

Cuando llegue a mi habitación sin encender la luz, me fui directamente al aseo, cuando salí y sin necesidad de encender la luz, ya que con la del baño me llegaba, me desnude del todo, ya que siempre duermo desnudo, apague la luz del baño y me tumbe en la cama. Estando pensando cómo hacer al día siguiente, me pareció ver una sombra o un reflejo en la terraza, pero pensé que no sería nada, ya que Mariana se había ido a dormir hacia como mínimo una hora. Pero como me pareció volver a ver algo, me levante y mire por la cristalera del ventanal, vi a mariana apoyada como la otra vez, fumando un cigarrillo. Llevaba el mismo tipo de camisón corto, pero de distinto color.

Me puse un pantalón corto de pijama y sin nada arriba. Abrí muy despacio sin hacer nada de ruido y descalzo salí a la terraza. Cuando ella quiso darse cuenta yo tenía puesto cada uno de mis brazos pos sus costados y me agarre a la barandilla, quedando ella sin movimiento, se asunto y se le cayó el cigarro. Cuando vio que era yo, en voz muy bajita me dijo… “Quítate, déjame… que si sale mi marido tendremos fiesta” y yo en el mismo tono que ella y pegándome a su culo, le dije… “Ese que no te da lo que tú quieres y necesita estar roncando ya” mientras le decía esto, yo me movía de arriba abajo dejando mi polla colocada entre sus nalgas, para que pudiera notar como se me iba poniendo dura. Que lo notaria mucho más al no llevar yo ropa interior.

En un principio se medió resistió, pero según me empalmaba, sus fuerzas se iban reduciendo, hasta que vi cómo se agarraba a la barandilla y en un momento dado, fue como si pusiera el culo en mejor posición. Solté mis manos y las lleve a sus tetas, que las note libres debajo de ese camisoncito y también note como se endurecieron sus pezones entre mis dedos. Ya no decía nada, solo notaba como su respiración se aceleraba poco a poco. Notaba como se hinchaba su pecho. Lleve una de mis manos y la coloque entre sus muslos, cuando pude comprobar que no llevaba nada debajo. Suavemente con un dedo empecé a acariciar su clítoris. Note como iba en aumento su humedad y como se endurecía el clítoris, que era más grande de lo habitual.

Seguía sin decir nada, pero ahora además de respirar más profundamente, se le escapaban resoplidos. Ya sabíamos los dos que no había marcha atrás. Deje caer mi pantalón y cuando lo note por mis tobillos, moví mis piernas para soltarlo del todo y poder tener mejor movimiento. Ahora con mi polla liberada el contacto con la piel de ella nos electrizo a los dos. Ella levantaba el culito para notar mejor mi polla. Se la coloque entre sus piernas y notaba como ella se movía con cierta desesperación, nos pasaba a los dos igual, era mucho tiempo de abstinencia.

Yo no podía esperar más, se la acerqué a la entrada de su coño y se la empecé a meter, al principio costaba bastante, no estaba tan mojada como yo esperaba. Tuve que ir poco a poco y ella emitía pequeños quejidos de molestia. Pero no estaba dispuesto a sacarla. Poco a poco note como mi polla aprisionada por su coño, se iba empapando, hasta llegar a estar muy mojada. Ya se la tenía toda metida. Una vez que ella lo noto. Se inclinó más, hasta apoyar su cabeza en sus manos que se agarraban a la barandilla. Lo que hizo que su culo se quedara más expuesto, por lo que la follada era más profunda. Estábamos los dos muy “mal” mientras me la follaba le agarraba bien las tetas, estaba yo tan caliente, tan acelerado, que en más de una ocasión apreté más de la cuenta sus pezones, recibiendo una tímida queja por parte de ella, pero muy tímida.

Cada vez poníamos más ímpetu los dos en nuestros movimientos. Mi calentura estaba ya por las nubes, ella con un hilillo de voz lo único que me pidió que no me corriera dentro de ella, pero lo decía casi sin fuerzas. Mis embestidas cada vez eran más fuertes, parecía que saldríamos disparados de la terraza. Hasta que Marina empezó hacer unos ruidos, que más que gemidos parecían gruñidos, se estaba corriendo y yo no aguantaría mucho más. Se lo avise y cuando termino de correrse, se dio la vuelta rápido, hinco sus rodillas en el suelo y empezó a hacerme una mamada gloriosa, sabía que estaba a punto de sucumbir y se lo avise por si se quería sacra la polla de la boca, pero no, se aferró a ella y me hacia la mamada con más ganas, mi corrida fue si no la más brutal, de las que más. Se atraganto tosió un poco, lo que hizo que cara, pelo y camisón se mancharan con la corrida.

Luego ella siguió lamiéndola toda, no dejando ningún rastro, lo hacía con total lujuria y mirándome a los ojos. No se me había bajado la erección y esas lamidas me hicieron excitarme más. Ella que se dio cuenta, sin soltar la polla y acariciándome con suavidad, acerco su boca a mi oído para decirme… “No se puede más, no tentemos a la suerte, no vaya a salir mi marido” luego me dio un candente morreo y se marchó tranquilamente. Lo tenía claro esto no podía quedarse así, tendríamos como mínimo que follar un día en condiciones.

Al día siguiente la gente se fue a la feria como si fuera una atracción, yo decidí quedarme y Marina también se quedó. Nada más irse todo el mundo, Marina a la empleada le dio muchísima ropa para planchar, una montaña de ropa y dijo que ella iría a ver a los animales y supervisar el resto de las cosas. Desde que nos vimos a primera hora, ella estaba como si no hubiera pasado nada, se comportaba con total normalidad. No sabía si eso sería bueno o malo. Me fui a mi habitación, esperaría como media hora por si aparecía, aunque no tenía todas conmigo. Pero paso poco tiempo cuando toco la cristalera de mi ventanal, era ella. Abrí y entro, se empezó a desnudar mientras me decía… “No tenemos mucho tiempo, así que aprovechémoslo, que no me gusta hacer el amor con silenciador, que soy muy gritona y si no grito no me sabe a nada” se desnudó antes que yo, se fue a mi cama y se tumbó en ella, que cambio había dado, me miraba fijamente mientras tenía las piernas abiertas y se tocaba su coñito.

Me desnude y con toda tranquilidad, sin las prisas de la noche anterior. Empecé a acariciarla y lamerla por todos los sitios, mi lengua se había vuelto loca, pero lo mejor es como ella se movía como gemía. Noté como estaba deseosa porque mi lengua se comiera su coñito y así lo hice, cuando noto mi lengua dio un sonoro y largo gemido. Se retorcía como una culebra. Me encantaba como levantaba su culo, para contactar más fuerte con mi boca, cuando le succionaba el clítoris y lo atrapaba con mis labios, gritaba sin parar, era en verdad muy escandalosa y eso me gustaba. Y cuando me venían las imágenes del ultimo día de ella masturbándose, me ponía más ardiente. Pare de comerla cuando note que se iba a correr, eso le produjo un “enfado” me subí a comerle los pezones, que estaban como piedras de duros. Mientras lo hacía con mis dedos le tocaba su empapado coñito y ella volvía a ponerse a punto. Yo lo volvía a dejar. Con los dedos bien empapados de sus jugos, los lleve a su culito, dando un gemido ronco, no protesto y se dejó hacer.

Le di la vuelta quedando boca abajo, me agaché y metí una mano por debajo de ella hasta que mis dedos alcanzaron su clítoris y ella se levantó un poco para dejar que mi mano se colocara bien. Luego empecé a comerle el coñito por detrás y ella se volvía a retorcer, metía mi lengua dentro, como si la estuviera follando. Para luego irme a su culito y con mi lengua “atacar” su agujerito. Por lo que pude comprobar la excito mucho, tanto que se empezó a correr.

Sin dar tiempo a más y en esa postura, me coloqué detrás de ella y se la metí de un solo golpe en su coñito, ella me decía… “Vamos mi potrillo, móntame bien, doma y folla a esta putita” se la veía muy cachonda. Ella me volvió a recordar que no me corriera dentro de ella, que usara un condón, aunque tenía le dije que en esos momentos no tenía ninguno. Ella se seguía moviendo, cada vez gemía más fuerte y aproveche para decirle que en su culito no me importaría correrme, ella me dijo… “Uuufff, hace mucho que no lo hago por ahí, la de mi marido comparada con la tuya es mucho más pequeña y me molestaba algo, con eso que tienes me rompes fijo” pero lo decía con voz de excitación y le dije que por lo menos lo intentáramos, ella sin dudarlo ni un segundo me dijo vale, pero si digo que pares y que no, paras y la sacas. Lo que no sabía ella era que me pensaba follar ese culito de todas maneras.

Seguí follándomela hasta que volví a notar que estaba muy cachonda y desesperada por correrse ya, me pidió que le diera más fuerte y me salí, cuando lo hice supe rápidamente que le había cortado el inicio de su corrida, me soltó todo tipo de improperios. Le di dos pequeños azotes en su culo y se quedó sin saber que decir. La polla estaba totalmente empapada, abrí sus nalgas y dejé caer saliva en la entrada de su culito, metiéndole los dedos para que se lubricara un poco. Ella entendió enseguida lo que iba a pasar, porque se llevó una mano debajo de ella, para hacerse una paja mientras le follaba el culito.

Cuando noto la cabeza de mi polla en la entrada de su culito, se tensiono un poco, se notaba sobre todo en sus nalgas. Le dije que tranquila, que pararíamos si ella quería, pero me decía que no, que continuase, pero que no podía evitar tensionarse. Acaricie sus nalgas y parece que eso le relajo un poco, cuando vi que estaba más relajada, di un pequeño empujón metiendo la cabezota de mi polla, se le escapo un pequeño chillido de dolor y sorpresa, me quede quieto, luego muy suavemente y de forma delicada, sin dejar de acariciarla, introduje un poco más y vi que la cosa no iba muy bien, porque su mano agarraba fuertemente la sabana, tan fuerte que se veían sus nudillos blancos. Me daba la impresión que mis caricias y mis palabras tranquilizadoras no serían suficientes. Como dijo ella al principio, no podíamos perder el tiempo, que teníamos poco.

Según la acariciaba fui llevando mis manos a sus caderas, preparado para lo que iba a venir, para tenerla bien dominada. Una vez que tenía sus caderas entre mis manos, di una buena embestida metiendo un buen trozo de polla y quedándome quieto. Ella me dijo, bueno más bien me grito… “Sácala, sácala, joder que dolor, sácala coño, que me duele…” yo con voz seria y dominante le dije… “Tu potrillo solo cumple tus deseos, estoy montando y domando a toda una putita…” nada más decir esto metí casi toda mi polla, esta vez el berrido fue mayor y con voz rabiosa… “Te lo advierto ¡SACALA DE UNA PUTA VEZ! No te lo digo más veces, que me harás daño, me desgarraras… vamos cabrón a que esperas…” sin hacerle caso di el ultimo empujón, hasta que mi pelvis contacto con su culo.

Se puso fuera de si e hizo amago de querer quitarse, entonces le di varios azotes mandándola callar y parece que se tranquilizó un poco, pero no mucho. Empecé a moverme con mucha suavidad y ella protestaba menos, cuando notaba que se ponía en tensión o que iba a protestar, le volvía a azotar bien el culo, con fuerza y entonces se quedaba relajada. Mis movimientos cada vez eran más seguidos y note como ella se masturbaba con más ganas, lo que hacía que notase como su culo se iba animando. Ya nos e quejaba, empezaba con sus gemidos y movía con garbo su culito, al principio tímidamente. Cuando lo note le agarre de su pelo y dándole un pequeño tirón para levantar su cabeza le dije… “¿Quieres que te la saque ahora puta?” y ella con voz excitada me dijo “NO”

Mis embestidas eran ahora más fluidas y profundas, mientras ella levantaba el culo para que se lo follara bien. Se corrió nuevamente y decía que era único, que era una maravilla. Yo en ningún momento bajé el ritmo y seguí dándole fuerte, yo estaba ya cerca de correrme y ella que lo noto, me dijo… “Espera un momento, solo un momento que quiero que nos corramos a la vez, que quiero sentir como me llenas el culo”

Me estaba costando aguantar, porque al tener el culito tan prieto el roce era muy estimulante, le decía que estaba a punto y note como se pajeaba a toda velocidad, hasta que hoy como me decía… “Vamos, vamos… lléname que me corro, que me corro, no te pares…” corriéndonos a la vez y ella cuando noto mi leche en su culo, lo apretó más contra mí, como para que no me escapara y como para extraer hasta la última gota de leche.

Cuando terminamos nos tumbamos tranquilamente y ella me pidió que le pasar un cigarro, cuando de pronto veo que se tapa la cara con las dos manos y me dice que le había dado vergüenza. Estaba de pronto con la cara toda roja. Separe sus manos y le bese con mucha pasión. Le dije que no tenía que avergonzarse de nada, que me había dado mucho placer y que yo esperaba haberle dado por lo menos la mitad de lo que ella me había dado. Se encendió el cigarro y mirándome a los ojos me dijo… “Tú sí que me has dado placer y lo que no es placer”

-Me fumo el cigarro y me marcho.

-Pero me tienes que prometer que repetiremos y no tardando mucho.

-Te lo prometo, pero con una condición.

-Lo que tú me digas.

-Que sigas… no es como decirlo que me da corte.

-No seas ñoña, di lo que sea como te venga.

-Pues que me trates… (Se ponía roja por momentos)

– ¿Como a una señora respetable cuando estemos con más gente y que te domine como a una puta viciosa cuando estemos solos?

-Si (Dijo avergonzada)

-Pues, para empezar, cuando termines de trabajar, te pondrás faldas y sin nada debajo.

-Jajaja… lo que tú digas.

Nos volvimos a besar apasionadamente y ella se vistió, saliendo por la terraza hacia su habitación.

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