Mas alla del atlas

Barcelona, principios de la década de los 90, la ciudad preparándose para la celebración de los Juegos Olímpicos del 92, abunda el trabajo, en todas las esferas, construcción, servicios etc. mucha mano de obra extranjera, sudamericanos, marroquíes, del centro de Europa, no falta trabajo.

Mi padre tiene en sociedad con mi tío un taller de carpintería metálica, siete empleados y pensando en contratar alguno más, yo tengo 3 años, correteo por los talleres, me gusta ver como los operarios trabajan con las maquinas. 17 años más tarde termino mis estudios de peritaje industrial y me pongo a trabajar en la fábrica, mi tío había muerto hace dos años. La empresa había crecido lo suficiente y estábamos estudiando la posibilidad de montar una sucursal en Marruecos, las facilidades que daba el gobierno para las industrias eran muy ventajosas, facilitaban los terrenos y la mano de obra más barata.

Entre los empleados teníamos a dos marroquíes, buenos trabajadores tenían mi misma edad, habían llegado a España como ilegales, pero con esfuerzo, habían conseguido los papales y trabajaban en la actualidad legalmente, era primos uno se llamaba Fail y Mahmoud. Aunque en la empresa les llamábamos, “Los Moritos” muchos días, al salir de trabajar, yo me quedaba en un bar cercano a la fabrica y charlábamos de diversas cosas, tanto de España, como de Marruecos, las costumbres, la comida, ellos no podían comer cerdo, con lo bueno que esta el jamón serrano, tampoco bebían alcohol, solo café, té, o zumos, respetábamos sus costumbres aunque siempre nos metíamos con ellos, siempre en plan de broma, diciéndoles que no sabían comer, que sus mujeres debían de pasar un calor tremendo en verano ya que las veíamos caminar en el mes de Agosto codas cubiertas con sus chilabas y el velo que les cubría la cabeza, aunque la cara la llevaban descubierta, ya digo, criticábamos las costumbres pero las respetábamos.

Un día nos pidieron si abría la posibilidad de que pudiesen venir uno de sus hermanos a trabajar en la empresa, que era buen chico, trabajador y que en Marruecos, el trabajo escaseaba. Se les informo que estábamos en trámites de abrir una sucursal de la fábrica en Marruecos, aprovechando las beneficiosas condiciones que nos daban en Marruecos, Terreno gratis, mano de obra recién salida de las escuelas de formación profesional y con una exención de impuestos de 50 % durante 10 años y que en fecha breve iría yo personalmente a Rabat para estudiar las condiciones y que si todo salía como esperábamos en dos años como mucho tendríamos una fabrica en Marruecos, y su hermano podría trabajar con nosotros y ellos con ya gran experiencia serian los jefes de planta. Quedaron satisfechos e informaron a sus familias de nuestros proyectos indicándoles que habría trabajo pero que se tenían que preparar.

Con tal motivo, comencé a viajar frecuentemente a Marruecos, primero para solucionar todos los papeles que necesitaríamos para la fábrica, las maquinarias, la contratación de personal etc. Por fin ya estaba todo solucionado, mi padre y yo nos desplazamos a Marruecos para la inauguración de la fábrica, la habíamos instalado en un polígono industrial del Tánger, tras el acontecimiento me quede durante unos meses con el fin de ponerla en marcha y supervisar al nuevo personal, mientras mi padre regresaba a Barcelona.

El tiempo paso y yo andaba a caballo entre Barcelona y Tánger, un día después de cerrar, Fail y Mahmoud, me invitaron a una fiesta típica, en agradecimiento por todo lo que había hecho por ellos y sus familias, me llevaron a cenar a un restaurante típico y después a un salón de té donde había una exhibición de danzas típicas del país, solamente en lugares como esos se podía beber alcohol, yo pedí un whisky , que no fue uno, sino varios, ellos solamente tomaron té o café, aparte de los famosos pastelitos de Marruecos. Cuando nos retiramos eran las 3 de la madrugada.

Al día siguiente, tenía un dolor de cabeza que no recordaba nada, no obstante en las charlas cotidianas que tenia con el personal, les indique que antes que marchase teníamos que ir otra vez de juerga, pero esa vez pagando yo, como es natural aceptaron rápidamente. El día antes de marchar, y como les había prometido, salimos de marcha, no fuimos al mismo sitio, recorrimos varios lugares, lo único que recuerdo es que en la mesa en la que estábamos había una mujer con unos ojos grises impresionantes ojos que de verdad me cautivaron, no la volví a ver.

Cuando me desperté, estaba atado a una silla, en un cuarto de aproximadamente 3×2 completamente desnudo y con la boca tapada con una cinta americana, quería gritar pero no podía. Me habían secuestrado, pensé que mi padre al ver que no llegaba, trataría de ponerse en contacto con migo, bien a través de el consulado, la policía o la familia de Fail y Mahmoud, fue lo primero que hizo, ellos le dijeron que la noche anterior habían salido a cenar y después a tomar unas copas, que había bebido en demasía y me habían llevado al hotel, que el personal del hotel los acompaño hasta la habitación y que allí me habían dejado. Se puso en contacto con el consulado y este a su vez con la policía, la cual empezó con las averiguaciones oportunas, en el hotel le verificaron todo lo que Fail y Mahmoud le habían dicho a mi padre y que no sabían mas, que no me habían visto salir del hotel, y en las cámaras de vigilancia no se veía mi salida del hotel.

En eso, en la habitación donde me tenían retenido, entro un hombre, se mantuvo en las sombras y me dijo.

– Sé que te están buscando, pero no te encontraran, tu vas a sufrir las vejaciones que vosotros los “Españolitos” le inferís a nuestros compatriotas, dándole los peores puestos de trabajo, humillándolos haciendo que nuestras mujeres se prostituyan para el gozo de los infieles, vas a saber lo que es ser humillado, despreciado, apedreado, por no ser un servidor de su amo.

CONTINUARA

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