Me enamore como una loca – 5

Aquella noche no pude dormir, en mi interior nacía un odio que me corroía, pero no sabía hacia quien, me habían dicho que Alberto tenía tres amantes y se había olvidado de mí. Si era hacia él lo odiaba, pues me había abandonado, todas sus promesas eran mentira.

Decidí en ese momento pagarle con la misma moneda, si él tenía tres amantes yo también los tendría y si pudiese más. Me habían indicado que me estaban convirtiendo en una puta, pues sería una puta de lujo y me pasaría por delante de Alberto del brazo de mi amante de turno para demostrarle que ya no lo amaba. Estaba deseando que todo aquello terminase para demostrarle quien era más puta.

Cuando me sacaron las vendas de la cara, no sabía cómo me habían dejado, no tenía un espejo para poder verme, pero antes de quitarme las vendas, me vistieron, me quitaron el sujetador que tenia puesto desde mi operación, me pusieron una medias hasta los muslos, un liguero y unas bragas que por su textura y ajuste eran cortas, no llegaban a tanga, y un sujetador, luego me pusieron un vestido , me sentaron en un sillón y comenzaron a maquillarme, me peinaron y cuando ya estuve lista me hicieron pasar a una habitación que estaba llena de espejos.

Cuando pude verme no me reconocía, el vestido era de color rojo su diseño era chino, de esos vestidos cerrados hasta el cuello, ceñidos en las caderas y el busto, manga corta y cuello Mao, con bordados de flores y dibujos orientales, con una apertura en una pierna que la dejaba al descubierto hasta el muslo.

Pero fue mi cara la que me causo mayor impresión, no me reconocí, mis pómulos eran un poco más prominentes, mi cutis suave y mis ojos, eran orientales, tenía la cara de una mujer china muy hermosa, me recordaba a esas muñecas chinas que vemos en los escaparates, el peinado estaba acorde con la vestimenta, el vestido me ceñía el culo, mostrándolo más redondeado dándome una figura que muchas mujeres lo quisieran para ellas y mis pechos. Bueno mis pechos en ese momento no podía verlos, pero si acariciarlos sobre el vestido, los apreté, no eran demasiado duros, bien podían pasar por naturales, no me cabían en la mano, solamente acariciarlos me entro un desasosiego, un calentón que notaba que algo dentro de mi me pedía una polla en mi culo, mi pene se estaba mojando.

En eso, entro el director y tras verme me dijo.

– Como te sientes?

– Muy hermosa mi amo y señor a su entera disposición

– ¿Te gusta cómo te hemos dejado?

– Si mi amo y señor, tengo ganas de lucir mi nuevo cuerpo.

– No tengas tanta prisa, ya tendrás tiempo de lucirlo, aun tienes que aprender muchas cosas como el maquillarte como lo que eres ahora una china, peinarte, no te preocupes del idioma, eres hija de un chino pero tu madre era francesa, y fuiste educada en Francia, dominas el francés y tu idioma natural, a, y tu nombre por el que serás reconocida es ZHULI YE que significa Juliett , veras que en tu cuarto el vestuario se cambio, tu ropa de trabajo es como la que tienes puesta pero en distintos colores, celeste, verde, amarillo, violeta, cuando sepas maquillarte bien con respecto a tu raza, te llevaremos algún día fuera del recinto para darte a conocer y mostrarte en público, estarás siempre acompañada por dos personas, un hombre y una mujer, que no te dejaran ni a sol ni a sombra, ellos hablaran por ti, te exhibirán cual ganado en venta, pero siempre discretamente, podrás bailar con algún caballero que aprovechara para tantear la mercancía, tú te dejaras sobar, siempre con la máxima discreción, durante estos días recibirás un curso intensivo de sumisión oriental, como se comportan las mujeres sumisas en China, Japón, Corea, ante sus amos y en público, nadie tiene que notar en ti que eres una puta transexual transformada físicamente, si se notase o tuviésemos alguna indicación de que la gente sospecha, te aseguro que no tendrás ganas de haber nacido, me has entendido.

– Si mi amo y señor, seré una alumna aventajada, sumisa y no tendrá ninguna queja de mi persona, solamente deseo que mi nuevo amo este satisfecho con mi persona y cumpliré todas sus órdenes.

A partir de ese día, mi adiestramiento fue muy intenso, todos los días tenia clase de maquillaje, de sumisión oriental, siempre tenía que andar por detrás del hombre, atenderlo en todas las necesidades que tuviese, hacerle las mamadas oportunas, incluso si quería orinar, tenía que sacarle el pene y sujetárselo mientras orinaba, y después secárselo con mi boca, no podía hablar con mis amos si ellos no me daban su permiso, incluso me enseñaron algunas palabras en chino, como era “te amo” “métemela bien dentro” “rómpeme el culo” y otras por el estilo.

Una tarde me llamo el director y me dijo que esa noche saldrá a un coctel, que daban unos hombres de negocios muy importantes, y me dio las pautas a seguir:

– Zhuli Ye, hoy tendrás tu primera salida. Iras a una recepción de unos señores de negocios, no podrás hablar con ellos.

– Deberás seguir las siguientes pautas.

– Dejarte tocar las tetas y el culo así como las caderas, bailaras si te lo piden, no beberás nada de alcohol solamente refrescos, si tienes que ir al baño te acompañara la vigilante encargada de acompañarte, me entendiste.

– Si mi amo y señor, no tendrá queja de mí.

– Esa salida es para mostrarte a los posibles compradores a los que citaremos en su día para proceder a tu venta, mediante subasta.

Cuando salimos del centro estaba enormemente nerviosa, encontraría a alguien que pudiese estar interesado en mi, hacía mucho tiempo que no había sido penetrada y eso me hacía pensar en Alberto, lo recordaba cuando me metía su enorme pene en mi culo haciendo llegar al éxtasis del deseo.

Cuando llegamos al hotel donde daban el coctel las manos me sudaban, en eso note que todas las miradas concurrían en mi persona, la mayor parte de los asistentes eran hombres, no obstante también asistían algunas mujeres, seguramente eran las encargadas de tantear las mercancías para algunos burdeles.

En eso se acerco un señor de aspecto distinguido, con barba, muy bien recortada, su tez era oscura, no sé si por el sol o por la raza, se dirigió a mí y me pregunto mi nombre, yo no conteste mirando a mis acompañantes que contestaron por mí.

– Zhuli Ye, tiene 25 años, y tiene prohibido hablar, si quiere puede bailar con ella aprovechando para tantear la mercancía.

En ese momento sonaba una melodía do Col Porter, me agarro de la muñeca y me llevo al centro de la pista. Me apretó contra su cuerpo y comenzamos a movernos al ritmo de la música, notaba como su mano derecha recorría mi espalda llegando hasta mis nalgas que acaricio y apretó, en otro movimiento aprovecho para sobarme mis tetas estrujándolas no muy fuerte, en eso note que algo duro me rozaba mi bajo vientre, se estaba empalmando.

Después fue otro señor que me hizo similares toques, y todos ellos cuando dejábamos de bailar me daban un zote cariñoso en el culo al mismo tiempo que me sonreís y me guiñaban el ojo.

Cuando nos retiramos, eran casi las dos de la madrugada, había bailado con casi todos los hombres del salón, alguna mujer se había acercado a verme de cerca y disimuladamente me había invitado a ir a los servicios, a los que acudí acompañada de la vigilanta, delante de ella me masajeo las tetas, me apretó el culo, me hizo dar varias vueltas y caminar para ver mi sumisión y manera de andar. Todo ello ante la mirada de la vijilanta, que no permitía que se sobrepasaran.

Al día siguiente el director me felicito por mi comportamiento y me indico que había varios posible compradores, pero aun tenía que acudir a otras recepciones antes de la subasta. Durante ese mes me llevaron a 6 recepciones, todas por un estilo todos los interesados me sobaron por encima de la ropa, yo salía de cada recepción totalmente mojada, los tocamientos en mi culo y mis pechos me excitaban de tal manera que casi me corría, en prevención me había puesto una compresa para que recogiese todo el esperma de mis corridas. Pero al llegar al centro y ya en mi habitación cuando me acostaba, no podía aguantar más y me masturbaba pensando en el cabron de Alberto, que aunque me había dejado yo seguía enamorada de él

Continuara.

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