Mi amigo sabe bien como tratar a una perra

Manteníamos una relación un tanto distinta a lo que podría considerarse como habitual, era mi amigo de toda la vida pero siendo sinceros, pensar en su polla hacia que me excitase y acabase mojando las bragas. Era la mejor polla que había visto, sobre todo por lo gorda que era, y cada vez que me rozaba no podía evitar pensar que tal se sentiría eso rompiendo mi estrecho culito.

Un invierno nos confesamos no sé muy bien como yo creo que el alcohol ayudo bastante porque es algo que yo siempre mantengo en secreto, nuestros gustos sobre el bdsm, que me dominara, me humillaran, me azotaran y lo poco que disfrutaba del sexo convencional, y a partir de ahí comenzamos a disfrutar, aunque no llevábamos muy bien nuestra relación pues es un hombre con mucho carácter, asique hablamos y discutimos y le ofrecí una propuesta: cada vez que me portase mal, hiciera algo que le enfadase, en vez de discutir durante horas y acabar con la relación me ofrecía a calmar su ira con mi culo, podría darme los azotes que quisiera y como considerase más oportuno que los merecía.

Esto fue una gran idea durante varios meses , algo le molestaba de mí, me bajaba las bragas, me ponía en sus rodillas y me dejaba el culo un tanto rojo, y para qué negarlo me ponía cachonda como una perra, a veces hasta hubiera deseado que me pegara más y mas fuerte, pero era demasiado blando.

Un sábado salí con mis amigas y se me fue de las mano, lo acabe llamando a las 6 de la mañana para quedar, pero ya estaba durmiendo asique fui a su casa a llamarlo y lo desperté aun sabiendo que tendría que trabajar bien temprano al día siguiente, me dijo que se iba a vestir e iba el para mi casa, pero cunado subió yo me había quedado dormida, Lo había despertado para nada, al día siguiente sabía lo que me esperaba.

Al día siguiente solo tenía un sms suyo: A las 5 te quiero abajo en mi portal en falda y arreglada como una putita.

Asi lo hice, pero las cosas no estaban como siempre, cerró la puerta rápidamente y me empotro contra la pared:

– Bájate las bragas y déjalas en los tobillos zorra.

Me hizo doblarme y me metió un plug pequeño en el culo y con una fuerte azote que estoy seguro me dejo los 4 dedos marcados me hizo subir las escaleras hasta su piso, me sentía muy humillada.

Al entrar me mando ponerme contra la pared y abrir las piernas me retiro las bragas de los tobillos y las metió en mi boca, estaba muy nerviosa pues no sabía lo que iba a pasar. De espaldas a él oigo como se desabrocha el cinturón, pensé bueno no está mal una mamada para empezar, pero no termino ahí, se estaba quitando el cinturón

– Eres una perra en celo que ayer no podía esperar sin que te metieran una polla en ese coño mojado, y tengo que hacerte entender que debes comportarte como una señorita asique : lo siento.

Comenzó a azotarme en el culo con su cinturón de cuero, nunca había sentido tanto dolor , me ardían las nalgas , el disfrutaba y yo cada vez me temblaban más las piernas, cuando más le pedía y suplicaba que paraba más me insultaba y me daba más fuerte, cuando se cansó me hizo arrodillarme me saco el plug de mi ano me escupió sin más preámbulo me agarro de la cadera y me metió su polla en mi culo hasta que sentí sus huevos y esta vez no espero unos minutos para no hacerme daño, empezó a bombearme como una puta hasta que se corrió dentro de mi culo, dejándolo mas dolorido que nunca , roto por dentro y por fuera, sin poder cagar sin dolor durante toda una semana.

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