Mi desliz III

He estado viéndome con Javier dessde hace dos meses, debo decir que me siento “florecer”, he vuelto a recuperar las ganas de arreglarme, antes lo hacía pero más por mantenerme que otra cosa, ahora lo hago por coquetería, por gusto, estoy de mejor humor. Incluso, tengo que decir que -irónicamente- mi relación con Tadeo ha mejorado, como ya no me siento tan frustrada por la falta de atenciones no le hago reclamos, lo que implica que peleamos menos, nos hemos instalado en una relación mucho más cordial, delante de la gente somos la pareja perfecta, en casa nos llevamos bien y yo disfruto del sexo con mi ardiente amigo.

Hace poco Javier me entregó un juego de llaves del departamento en donde nos vemos, lo que me dio una idea para sorprenderlo en nuestra próxima cita. Salí de compras y adquirí un conjunto obseno de lencería, un vestido cortito de malla negra bien ajustado, con mangas largas, era como una red suave pegada al cuerpo, con un tejido lo suficientemente amplio como para dejar ver la tanga de encaje negro y dos lazos pequeños de seda que cubían mis pezones, se veía precioso acompañado de unos tacones bien altos en color rojo.

Esa tarde cuando llegó al departamento me encontró esperándolo con ese atuendo; enseguida se volvió loco -se como se pone cuando ve lencería- se me lanzó encima y comenzó a morder mi cuello mientras hundía sus dedos en la malla justo sobre la abertura entre mis nalgas; casí caigo rendida para dejarme hacer, pero hoy quería algo distinto, así que le pedí que se sentara en el sofá, coloqué una silla frente a el, puse a sonar “Crazy in love” de Beyonce en el reproductor de sonido y comencé a bailar para el. Me movía con lentitud, meneando mi culo con cadencia al ritmo de la melodía, simulando suavemente los movimientos del sexo, acariciando mi cuerpo con mis propias manos; me incliné con las piernas abiertas y comencé a tocarme desde las pantorrillas, los, subiendo por los muslos y las caderas, colocándo el culo lo suficientemente cerca como para que notara la forma en que la tanga dejaba entre ver los labios de mi cuca desde atrás. Luego me fui volteando de frente para acariciarme la ingle, el vientre, los senos, me tocaba con suavidad sin dejar de bailar, dejando que mis propias caricias me fueran excitando; de vez en cuando me acercaba y lo rozaba con las nalgas, le ponía los senos en la nuca y acariciaba su pecho, luego regresaba al centro de la sala y seguía bailando, subiendo el vestido de malla centímetro a centímetro hasta sacarlo por completo y repetir todas las caricias sobre mi piel.

Javier me miraba extasiado, se había quitado la camisa y los pantalones y el bóxer me apuntaba como un pico largo y duro, lo tomé de las manos para evitar que me tocara y acerqué uno a uno los lacitos que llevaba en el busto, son una especie de chuponcitos que se sacan a presión, los tomó entre los dientes y los haló para sacarlos, haciendo que mis pezones saltaran como piedras y él no tardó en comenzar a succionarlos. Me puse de espaldas a el y fui jugando con mi tanga, recorriéndola con los dedos, bajándola de a poco hasta que la retiré totalmente, la froté con suavidad contra mis nalgas dejando una marca brillante del flujo producto de mi tremenda humedad.

Cuando me volteé nuevamente Javier estaba desnudo masturbándose para mi, era un verdadero placer verlo tan excitado. Me senté en la silla que había puesto frente a él y comencé a tocarme, primero rozando mi pubis con suavidad, luego introduciendo los dedos, estaba tan húmeda que el flujo mojaba la silla. De pronto Javier se puso de pie frente a mi, seguía masturbándose con fuerza, pude adivinar lo que quería hacer, así que levanté mis pechos ofreciéndole un lugar para acabar, no tardó mucho antes de que las primeras gotas de su leche salpicaran mis tetas y mi cara, yo abrí la boca recogí algunas, luego le limpié toda la verga a lametones mientras alcanzaba mi primer orgasmo con la ayuda de mis dedos.

– Qué bien bailas Inés….

– Jajajajajaja es que tu me vuelves loca, me paso los días imaginado en que forma quiero cogerte y dejarme coger.

– Mmmm tanto me deseas?

– No, mucho más te deseo.

Me senté a horcajadas sobre él y hundí mi lengua entre sus labios, frotaba mis tetas contra su pecho, lo tocaba por todos lados, totalmente perdida de pasión.

– Estás hambrienta nena, y como me gusta verte así, tan abierta conmigo.

Javier jugueteaba con mi culo, le encantaba acariciarme el ano; entonces tomé uno de sus dedos y comencé a mamarlo dejándolo bien húmedo, él supo enseguida lo que estaba pensando y fue directo a buscar mi agujero nuevamente, yo levantaba bien las nalgas con las piernas muy abiertas, una a cada lado de su cuerpo y seguía meneando el culo mientras le devoraba la lengua, el cuello y sus pequeños pezones, poco a poco el dedo de Javier me fue invadiendo hasta que lo tuve totalmente dentro, ya su verga estaba dura y erecta nuevamente, solo tuve que acomodarme un poco para colocar los labios de mi cuca bien abiertos sobre ella y comenzar a frotarme mojándolo por completo, al principio el movimiento era lento, pero su verga me rozaba el clítoris haciendo que lentamente perdiera el control.

– Oh mami me tienes a punto otra vez, vas a hacer que me estallen los huevos.

La sensación de mi cuca frotándolo sin que me penetrara lo estaba volviendo loco, trataba de dilatarme el ano, se que quería cogerme por ahí, pero era la primera vez que probaba y las cosas no iban tan rápido, así que terminó levantándome por la cintura y empalándome de nuevo con su verga, bombeándome con fuerza hasta que nos corrimos otra vez.

– Ahhhh cielo, tenía tantas ganas de aguantarme para tu culo.

– Yo siento que lo dilataste bastante (de hecho mientras me embestía siguió con el dedo bien adentro).

– Si pero no fue suficiente.

– Vente, vamos a la cama, a lo mejor todavía se puede.

– Vaya nena, eres insaciable de veras insaciable.

Él se recostó sobre la cama y yo me puse en postura de perrito, con las piernas bien abiertas y mirando hacia sus pies, así le daba acceso completo a mi hoyito. Introdujo entonces los dedos en mi cuquita llena de leche y flujos y aprovechó esa humedad para seguir trabajando de a poco, yo mientras tanto me dediqué a darle suaves chupones en el pubis, a lamerme sus huevos desde el ano hasta la base de pene, luego le iba dando chuponcitos suaves en toda la verga. A veces sentía un poco de dolor y le pedía que parara, él dejaba los dedos quietos y luego los iba moviendo de nuevo, trazando círculos desde adentro para abrir la dilatación, yo trataba de respirar profundo y relajarme, entretenerme jugando con su verga, así estuvimos un buen rato hasta que pude dilatar lo suficiente y la verga de Javier estaba parada otra vez.

Me dijo que me quedara así de perrito y se incorporó para penetrarme, comenzó a empujar la cabeza de su pene pero sentí dolor.

– Para Javi, para, duele.

– Tranquila, vamos de espacio.

Parecía misión imposible, cada vez que intentaba pasar la cabeza grande y dura yo sufría, así que probamos de otra forma, el comenzó a empujarla, si me dolía paraba pero no retiraba el pene, lo dejaba ahí presionando un poco, así pudo ir entrando centímentro a centímetro hasta que logró pasar, cuando la tuve dentro el resto del pene pasó con más suavidad, me sentía tan llena que estaba mojada otra vez, Javier iba tomando ritmo suavemente y estaba tan excitado de cogerme por el culo que no tardó mucho en correrse y dejarme el ano goteando semen.

– Ohhhh nena que delicia de culo tienes.

– Mmmm yo todavía estoy excitada.

– ¿No te corriste? Bueno, es tu primera vez por detrás. Ven acércate mami no te puedo dejar así.

Me puse de rodillas frente a él, entonces se dejó rodar para recostarse sobre las almohadas y quedar justo frente a mi cuca, enseguida comenzó a devorarla como un manjar, haciendo que me temblaran las piernas, tuve que sostenerme del barandal de la cama para aguantar la excitación y la brutal corrida que alcancé hasta que caí a su lado rendida y satisfecha.

– Creo que nunca voy a cansarme de ti ¿Sabes?

– Ni yo de ti Inés, eres la hembra más caliente con la que he estado, esta noche voy a llegar agotado a mi cama jajajajajaja

Nos dimos una ducha larga y más tarde cada quién tomó su rumbo, llegué a la casa como si hubiese corrido un maratón, deseosa de ponerme mis pijamas y dormir largo y tendido, me sorprendí cuando vi el carro de Tadeo en el estacionamiento, pocas veces llega temprano, me supuse que estaría preparando un viaje de última hora como siempre, lo que me resultaba estupendo, quería la cama para mi sola.

– Hola amor ¿Y eso tú tan temprano por aquí?

– Nada en especial linda, terminé una junta terrible y quise venir a descansar, cuéntame ¿Cómo está Javier?

Continuará…

Lo dije en la introducción pero por las dudas lo repito de nuevo, la historia de Inés es una creación del literatura, nada de lo que lees es real, la persona tras la historia solamente hace su trabajo lo mejor que puede. Espero que te haya gustado

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