Mi esposa y su jefe I

Hola, me llamo Alba, soy la esposa de Alfredo, tengo 42 años, soy de cabello castaño, talla 95 de pecho y soy delgada, debido a que acudo 2 veces por semana al gimnasio. Trabajo en una empresa de ambulancias, tengo tiempo trabajando en esta empresa y he conocido al personal y a la forma de trabajar.

Somos una empresa con mucha demanda y debido a eso es muy agotador laborar en esta empresa, a pesar de eso la paga es muy pequeña y he pensado fuertemente en renunciar y buscar otro trabajo en el que la paga sea más digna. Era tarde por el viernes, recién acababa de llegar y me encontré con mi marido en la sala de la casa.

-Hola cariño, me alegro de que llegues, me dijo Alfredo dándome un beso en la mejilla.

-Alfredo, tenemos que hablar, respondí.

-Dime cariño, ¿qué sucede?, preguntó Alfredo.

-Sabes que he trabajado en la empresa por cierto tiempo y he pensado seriamente en renunciar. Es muy injusto que tras largas jornadas me paguen esta miseria. Se acabó, mañana iré con el idiota barrigudo de mi jefe y le daré mi renuncia, le expliqué a mi marido.

-Te entiendo, pero ¿porqué no le explicas primero la situación y después le pides un aumento?, le dije a Alba.

-¿Crees que ese viejo gordo infeliz mujeriego acepté eso? Es un sujeto avaro muy despreciable. Jamás nos concede ascensos y mucho menos aumentos. Las únicas veces que gasta a favor de sus empleados y cuando hace las fiestas de aniversario de la empresa, le respondí.

-Alba, sabes que es muy difícil encontrar trabajo, y yo gano muy poco también, debes hacer el intento por nuestro bien, respondió Alfredo.

-Está bien cariño, mañana iré directamente con él y hablaremos de eso, si se niego me voy de la empresa, le respondí a mi marido.

Ya era sábado, era el último día de la semana en que trabajaba, pues sólo se laboraba de lunes a sábado.

Me dirigí inmediatamente con Guillermo (o Don Guillermo como le gusta que le llamen), mi jefe de la empresa. A Don Guillermo lo conocí desde que inicié en la empresa. Es un señor de 60 años de edad, gordo, borracho, de escasa estatura, con muy poco cabello y un majadero, se sabe muy bien por todos que él es un viejo degenerado que se va de borracheras con el dinero que gana de la empresa y que es un mujeriego que ha acosado a varias de las empleadas del edificio, se comenta también que incluso ha llegado a acostarse con algunas compañeras mías de la empresa.

Recuerdo que en la fiesta de aniversario de la empresa del año pasado él me invitó a bailar con permiso de mi marido, cuando bailé con él tuve que pararle debido que me comenzó a manosear el culo y no quería armar una escena en el lugar con mi marido.

Llegué a su oficina y la secretaria me invitó a pasar.

-Hola, Albita, ¿a qué se debe el gusto?, me dijo Don Guillermo, con una cara que me causó enojo.

-Don Guillermo, vengo a pedirle un aumento, usted paga una miseria y no me alcanza para nada, le expliqué al viejo.

-Ya veo, mira tengo unas propuestas para ti. Estoy muy seguro de que te convencerá, respondió Guillermo.

-¿De qué se trata?, pregunté.

-Voy a ser directo contigo, Alba. No eres la primera mujer a quien hago estas propuestas, y te aseguro que ninguna se ha negado. Sin embargo, sólo a algunas se las concedo. Y tú serás una de las afortunadas, por ser una mujer tan hermosa y apetecible, respondió Guillermo.

Me sentí indignada por lo que me decía, estaba segura de lo que me iba a proponer, por lo que me levanté, cogí mi bolso y decidí irme, pero Don Guillermo me detuvo.

-No tan rápido Albita, creo que ya te imaginaste lo que son estas propuestas, siéntate y escúchame, dijo Don Guillermo.

Me tranquilicé y me senté en el pequeño sofá frente a su escritorio, Don Guillermo se levanto de su silla y se sentó a mi lado.

-Mira Albita, a las mujeres hermosas de la empresa les concedo el aumento a cambio de favores, y me imagino que ya sabes que el favor es que se acuesten conmigo. Esas mujeres son casadas como tú y viven con maridos pichacorta que no les dan lo que ellas necesitan. Ninguna se ha negado a hacerlo y con lo que te voy a proponer a ti estoy seguro que no te resistirás. Tú eres una de las mujeres más hermosas que trabajan en mi empresa, a pesar de tu edad de 42 años tienes el cuerpo de una diosa, y de todas mis empleadas tú eres la que más me excita y me enamora. Te propongo que si te das un revolcón conmigo te daré un aumento muy grande, pero antes quiero hacerte unas preguntas sobre tu vida, explicó Don Guillermo.

-¿Qué preguntas?, le dije al viejo indignada.

-Dime, ¿cómo es tu vida sexual con tu esposo Alfredo?, ¿tienes hijos? ¿te ha follado por el culo? ¿se la has mamado alguna vez? ¿Alfredo te complace como marido?

Tras las preguntas que me hizo Guillermo me enfadé, sin embargo admito que me empecé a excitar por toda la charla mojándome entera y decidí responder:

– Alfredo y yo casi no tenemos sexo, lo hacemos una vez cada 2 semanas por falta de tiempo, él no es muy fogoso en la cama, pues su pequeña pija casi no la siento. No tenemos hijos, pues las pocas veces que tenemos sexo yo le pido que use condón. Nunca hemos tenido sexo anal y jamás se la he mamado pese a que me lo ha pedido varias veces. Alfredo es muy cariñoso y me ama, pero a pesar de eso no me complace muy bien, pues gana una miseria, casi no tengo contacto de afecto con él y en la cama no sirve para nada, respondí sacando el enojo que traía y mi excitación creció a niveles inimaginables.

-Jajaja vaya vaya, ya comprobé que tú eres una de las tantas casadas con un coño hambriento de verdaderas pollas. Mira Alba, te confieso que desde que entraste a la empresa, estoy enamorado de ti, ninguna mujer me excita como tú, por eso te voy a proponer lo siguiente: Te nombraré vicepresidenta de la empresa para que la dirijas a mi lado, si a cambio, dejas a ese pichafloja de tu marido y te conviertes en mi mujer. Gozarás de las ganancias de la empresa y tendrás un macho que te folle de verdad, te trate como una reina y quizás yo te deje embarazada, dijo Guillermo.

Me sorprendí por su gran propuesta, si yo soy vicepresidenta de la empresa ganaré grandes cantidades de dinero, pero tendría que dejar a mi marido Alfredo y estar con ese odioso e insoportable viejo asqueroso. Admito que Don Guillermo comenzó a excitarme mucho y ahora que lo pienso, es un hombre con gran vigor y carácter, pese a que no tiene nada de atractivo.

-Es una locura, yo amo a Alfredo, tú eres un viejo al que desprecio, además me das mucho asco. Jamás abandonaría a Alfredo por un viejo como tú, respondí.

Don Guillermo se desabrochó el pantalón y dejó ver su pene erecto, de unos 23 cm con gran grosor y con venas saltadas. Esto será tuyo Albita, igual que la empresa, dijo el viejo y comenzando a acercar sus labios a los míos, en ese instante, fuera de mí y por puro instinto fruto de mi excitación, pegué mis labios a los suyos. En ese instante Don Guillermo y yo nos fundimos en un apasionado beso, abrazándonos como dos novios. El viejo y yo nos besábamos saboreando nuestras suaves y delicadas lenguas, masajeándolas con deseo y mordisqueándolas un poco, introduciéndolas en la boca del otro lamiendo nuestras bocas por dentro, mientras nos dábamos un abrazo muy romántico.

Después de un rato, paramos y nos dimos un simple beso, poseída por la excitación y sin pensar bien en la propuesta, comenzamos a desnudarnos quedando completamente desnudos, Guillermo se echó en el sofá y me subí encima de su barriga cervecera y comenzamos un 69, ensalivando nuestros genitales alistándolos para follar. Finalmente, me acosté en el sofá, Don Guillermo acercó su verga a mi vagina y comenzó a jugar en la entrada de mi coño, excitándome tremendamente. Finalmente su polla entró en mi coño, su glande se abrió paso por los labios vaginales entrando completamente en mi depilado coño.

Don Guillermo y yo comenzamos un mete-saca brutal, intercambiamos varias posiciones y tuve muchos orgasmos.

-Toma Albita, puta, a partir de ahora te follaré cuantas veces quiera. Qué coño tan estrecho tienes, yo te daré el placer que el inútil de tu marido no te da, dijo Don Guillermo, magreando mis tetas que botaban con las embestidas.

-Ya no aguanto más, me voy a correr dentro de ti Albita. Te voy a dejar preñada y haremos un gran cornudo a tu marido, dijo entre bufidos el viejo.

En ese instante, sentí 6 o 7 trallazos de semen dentro de mi útero, recordé que estaba en mis días más fértiles, Guillermo siguió dentro de mi vaciando sus grandes testículos dentro de mi coño. Finalmente, sacó su pollón ya flácido de mi vagina, chorros de semen escurrían de mi coño.

¿Y bien, qué respondes ahora, Albita?, preguntó Guillermo.

-Acepto, cariño, acepto. Me has follado como nunca nadie lo ha hecho y te has corrido dentro de mí. Acepto ser tu mujer y ser vicepresidenta de la empresa y follar contigo cuantas veces sea. Pero primero tengo que hablar con Alfredo y planear como resolver esto, respondí ya entregada al viejo por la lujuria y la codicia, aceptando también las consecuencias.

Posteriormente el viejo me dio su mano y nos levantamos. Después nos dimos un fuerte abrazo estando desnudos y comenzamos a besarnos nuevamente por largo rato…

CONTINUARÁ.

Leave a Reply

*