MI fantasía con dos tipos hecha realidad

Hola soy Marina y quiero compartirles otra de mis tantas experiencias en cuestiones de amor, sexo, infidelidad o como llamarlas quieran, la cual corresponde a la realidad de las cosas ocurridas, prometo que cuando sea ficción, así lo haré saber a los lectores. Para quienes no lo sepan tengo 29 años, soy casada, mi pelo es negro, soy de contextura algo delgada y pecosa debido a mi piel un tanto blanca, en fin, nada de compararse con una modelo o reina de belleza, sin embargo tengo lo mío como todas y no soy tampoco la más de malas del mundo en ese aspecto.

Quiero compartir con ustedes el cómo sin pensarlo, hice realidad mi más hermosa fantasía, la que maquiné de mil y una formas para realizar y nunca me animé a intentarlo ya que mi esposo no es de una mente abierta como para permitírmelo o complacerme, pero un día sin pensarlo se me concedió sin planear nada, voy a ser lo más concisa posible en mi relato y empezaré así:

Pues lo que pasó es que para la última semana del mes de noviembre de 2014 se dañó mi lavadora de la ropa, unos vecinos me recomendaron un técnico que supuestamente era muy honesto, todos sabemos que ellos trabajan a domicilio, el tipo llegó a mi apartamento ese sábado a eso de las 09:00 am, era de mediana estatura, de unos 50 o más años de edad, algo barrigón, revisó la lavadora, la desarmó, probó algunas cosas y señaló cual era el repuesto que tocaba cambiar, según él unas conexiones eléctricas se habían quemado y no se podían reparar, tocaba reemplazarlas; llamé a mi esposo y le comenté esa fatal noticia y dijo que había que arreglarla, que mandara a hacer eso, el técnico dijo que iba a llamar a un amigo para que le trajera el repuesto mientras él lavaba, limpiaba y aceitaba el resto de partes; yo me dediqué a hacer el oficio de mi cocina, hacer el aseo, alistando para hacer el almuerzo, el tipo ese me hablaba de sus cosas, del trabajo y de su familia, algo sin importancia.

Al rato llegó el repuesto y el otro tipo se puso a ayudarle a armar esa máquina, la alistaron y la pusieron en su puesto, la ensayaron comprobando que quedaba funcionando todo bien, yo de buena gente o de agradecida, les preparé un café y cuando se los fui a entregar el tipo que recién había llegado y que era el más joven e iba entrando, de unos 30 años me cogió por la espalda y me apretó los dos lados de la cintura con sus manos hundiendo sus dedos en mi carne, yo quedé como en shock, petrificada, creí que largaba esos pocillos y el plato o no sé qué, sentí que unos escalofríos me recorrieron mi cuerpo, se me fueron las luces de mis ojos y no supe que cara puse porque el más viejo, me quitó de las manos el plato con los pocillos, mientras el otro tipo aprovechaba y se me seguía agarrando de mi cintura, volteé mi la cara para gritarle seguramente que no lo hiciera más, pero el descarado me dio un beso y no pude resistirme, me apretó contra él y nos fundimos en un beso que hasta me pareció agradable por la ternura y delicadeza con que lo hizo ese tipo.

No sé si se hicieron alguna seña o qué pasó ya que el viejo también se sumó a tocarme y me agarró las nalgas en forma dura y nada gentil, yo intenté voltearme pero no pude, solo pude mandar una de mis manos y agarrarle la suya, a lo mejor entendió el mensaje, se calmó un poco y en adelante fue más gentil y suave en sus manipulaciones, me levantó mi bata de pijama que tenía en ese momento y metió su mano directamente por entre mi panty hasta sobar los labios de mi vagina que en ese momento ya empezaban a estar húmedos, sentí como uno de sus dedos se iba hundiendo entre mi cuerpo, yo sentía muchas contracciones y sensaciones diferentes por mi cuerpo como presagiando lo que me iba a pasar, otras sensaciones daban cuenta que unas manos me apretaban y sobaban mis tetas, sabiendo que ya no podía hacer nada, saqué fuerzas de donde no las tenía y les dije, vamos a la sala, sin ellos soltarme empezamos a caminar como si no quisieran llegar nunca para no soltar su presa.

Cuando llegamos al sillón, me quitaron del todo mi bata y quedé en solo panty pues no llevaba brasier en ese momento, el más joven que era quien seguía al frente mío se agarró a mamar mis tetas, mi cuello, mi boca, mis orejas y todo lo que encontraba a su alcance y el otro más viejo estaba por atrás besando mi nuca y espalda, bajó y me quito mis calzones, empezando a lamer mis nalgas, la cintura y todo lo que le alcanzaba su voraz lengua, no sé ni cómo le eché una pierna por encima de su hombro y el viejo quedó frente a frente con mi chocha, se pegó a mi sexo, creí que quería como sacarle brillo con su lengua ya que la deslizaba en forma de vaivén desde mi culo hasta el pubis y se devolvía, mientras sus manos y dedos me sobaban mis piernas y otras veces abrían mis labios vaginales para entrar lo más profundo posible entre mis entrañas, yo solo atinaba a tenerme con una mano del hombro del que tenía en frente mío y con la mano derecha me agarraba del pene del tipo que estaba frente mío, el cual estaba bien parado en ese momento.

El más joven me hizo algo de presión para que me agachara y me ofreció su verga la cual solo había sacado por el fundillo del pantalón, lo desabroché y le hice quitar el pantalón y sus bóxer, le dije así está mejor y puede apreciar ahora si una verga de un tamaño muy bueno para mis gustos, unos 15 o 16 cm, me arrodillé y empecé a chuparlo como una hambrienta, en eso sentí que el viejo se acomodaba y me lo refregaba de arriba hacia abajo como para metérmelo seguramente por el culo, yo reaccioné y le dije no tan rápido, si no usas condón no vas con migo, el más joven buscó entre su billetera y sacó una tira de condones y bueno ahora si nos organizamos mejor, ayudé a desvestir al viejo y pude notar una verga más pequeña unos 14 cm y más delgada, pero a cada quien la naturaleza los dota a su antojo y ante eso no se puede hacer nada, empecé a mamar de esas dos vergas una y luego la otra.

Al rato el más joven se acomodó el condón y empezó a bombearme con esa vergota que tenía, mientras yo arrodillada le propinaba una hermosa mamada al más viejo, cambiamos de posición y el más joven se acomodó en el sillón, yo me senté sobre él ayudando a introducirme ese trozo de carne entre mi vagina y el más viejo se acomodó y me la metió por mi culo, el que estaba debajo mío me agarraba de la cintura y me apretaba las tetas, me agarraba la cabeza y me hacía bajar la mía para besarme el cuello, en la boca y mis orejas mientras me susurraba cosas como “vaya si estás rica”, “tu marido debe disfrutar mucho con tigo”, “eres una puta hermosa”, yo disfrutaba de todo eso tan hermoso en mi vida, el más viejo me acariciaba mi espalda, era increíble aquella sensación de sentirme aprisionada por esos dos cuerpos sudorosos y no entender donde me gustaba más si los besos en las tetas, la espalda o la conmoción por tener mis dos agujeros llenos.

Al rato cambiaron e invirtieron los papeles; el viejo se vino primero, se paró y se quedó contemplando al joven como acababa bombeando esa leche espesa y caliente sobre mi espalda, yo los rematé con una mamada a los dos otra vez; se vistieron y no se bañaron ni sus vergas, se fueron casi que corriendo y no sé por qué; yo me coloqué mi bata y no pude encontrar mis tangas por ningún lado, yo creo que uno de ellos se las llevó como trofeo; eso si no me cobraron ni el repuesto ni el servicio de mano de obra, unos 50 dólares costaba todo eso, yo me quedé muy bien culiada, satisfecha, temblorosa, muy emocionada y muy feliz ya que siempre tenía ganas de eso, de sentirme empalada por dos tipos, pero sentía miedo ya que pensaba que me iban a amarrar y hacerme cosas violentas, pero no fue así, ahora seguro que repetiré esa faena cada vez que tenga la oportunidad eso sí con tipos diferentes, que ricura.

Durante un par de semanas el técnico más viejo estuvo llamando a mi esposo para que le permitiera volver a revisar y chequear la lavadora, ante lo cual mi marido le decía que consideraba que no era necesario ya que no había tenido quejas mías de su funcionamiento; cierto día se presentó en horas tempranas y timbró en mi apartamento, salí y me dijo que no podía olvidar lo sucedido que había quedado encantado y que cuando repetíamos esa belleza de travesura, le dije que se fuera olvidando que a mí no me había gustado, que había sido un momento de debilidad y que eso no volvería a ocurrir nunca, que si me seguía persiguiendo le iba a contar a mi esposo y le decía que me habían violado, dije eso no sé si porque fue el viejo y no el joven el que volvió a buscarme.

Hoy en día sólo tengo muy buenos recuerdos y sensaciones de ese momento e invito a quienes tengan la oportunidad de hacerlo para que lo hagan y no se cohíban de una experiencia tan maravillosa.

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