Mi festejo de grado

Anteriormente les comenté sobre la historia de la noche antes de la defensa de mi tesis, cuando mi amigo me preparó una “sorpresa” para relajarme. Me quedé con tantas ganas de sexo salvaje, que el momento de mi defensa no tuve complicaciones ni nervios. Pasé con excelentes calificaciones, me pusieron la capa y el gorrito. Yo ya pensaba en el festejo.

Javi y Amalia estaban listos para llevarme de parranda, también se incluyó un profesor que todos mis amigos sabían que me gustaba. Amalia sugirió ir a su departamento, era mediano y tenía muebles muy cómodos. Tomamos, reímos, mi profesor se puso a mi lado y disimuladamente puso su brazo en mi espalda, su mano bajó hasta tomar mis nalgas. Yo le hacía el juego y me senté un poquito más alejada del espaldar. Así él tenía más espacio para tocar. Sin embargo, en su posición no podía hacer gran cosa.

Javier y Amalia también se sentaron juntos, ellos no tenían ningún pudor, así que la mano de ella se posó sobre el paquete de Javi y lo acariciaba con malicia. Inmediatamente se veía el bulto debajo de sus pantalones. Claro que él no se quedó quieto, tenía su mano metida dentro de su blusa y estrujaba con fuerza una de sus tetas. Ella se dejaba tocar, tomó la otra mano de Javier y se la puso debajo de su falda.

Ese espectáculo hizo que mi profesor no tuviese líos en hacer lo suyo. Se arrodilló frente a mí y me sacó la falda que tenía puesta, corrió mi tanga y se dedicó a lamer mis labios vaginales…. Qué tipo para maestro en el sexo oral, así sin más estaba mojada yo, mojado su rostro, mojado el sofá. Lamía mi clítoris, lo chupaba. Metía sus dedos en mi agujero y los movía por dentro. Yo pensé que iba a morir de satisfacción.

Amalia se levantó, se sacó la falda… ella no usaba ropa interior ese día. Se sentó a mi lado y Javi comenzó a hacer lo mismo. Darle un buen sexo oral a ella. Amalia y yo gemíamos como locas, seguro nos escucharon en todo el piso. Ella buscó a tientas mis tetas sobre la blusa y yo le ayudé sacándomela… obvio, yo hice lo mismo con ella. Las tenía grandes, pezones levantados.

Yo, con ese fabuloso sexo oral, sentía los espasmos en mi cuerpo que anunciaban un orgasmo… uff… Pero no estaba lista para dejar las cosas ahí. Ambas parejas cambiamos de posición: chicos sentados con sus penes grandes apuntando a nuestras bocas. Llegó nuestro turno de mamar verga.

Mi profesor no tenía la verga larga, pero sí gruesa. Me costó trabajo poder meterla en mi boca, mientras él decía: dame la lección putita, en clases te haces la recatada, pero eres una zorra de las buenas. Chúpamela puta…”. Siempre pensé que ese tipo de trato era horrible, pero escucharlo en “caliente” fue más excitante todavía. Y más cuando me agarró del cabello para guiar mis movimientos. Llegué a quedarme sin espacio para respirar de lo gruesa que tenía su verga. Pero eso a él no le importó… sus líquidos preseminales comenzaron a salir.

Por un momento me olvidé de que teníamos compañía a nuestro lado, hasta que Amalia, que era muy maliciosa, dijo “déjame probar”. Se puso junto a mí para chupárselo al profesor. Nos turnamos para meter esa enorme pija en nuestras bocas. Hasta que Amalia se quedó prendada de él. Javi no podía quedarse solo mirando, después de todo, él tuvo la idea del festejo.

Se puso de pie y yo solo me di vuelta para seguir chupando verga. Tomé sus nalgas y, a chupar! Así estuvimos unos minutos solamente, yo me puse en cuatro, arrimando mi cuerpo al sofá, ofreciendo mis agujeros para que Javi me dé con todo.

Tomó mis caderas y masajeó mi asterisco; abrió mis nalgas… yo chorreaba como un riachuelo. Y le dije “entra papito, todo eso es para ti”. Él no esperó más y metió su pija en mí vagina mientras su dedo seguía en mi ano. Lo dilataba poco a poco.

Amalia y el Profesor también se levantaron, ella hizo que las dos estemos frente a frente. Nos besábamos mientras los dos machos nos ensartaban. No me encantaba besar mujeres, en realidad solo la había besado a ella. Tenía los labios muy suaves, pero con el movimiento de los dos detrás nuestro, no había mucho lugar para ser delicada.

Mi profesor se acostó y Amalia se acostó sobre él, pero no de frente… su espada estaba en el pecho de él. Se acomodaron de tal manera que su pene entró en su culo. Yo me acomodé para chuparle su clítoris y Javi seguía bombeando mi chochito. Vaya escena!!

Hasta que Javi dijo “ahora a festejarle a la graduada”, así que se invirtieron los papeles. Javi se acostó sobre una mesa que estaba en la sala y me penetró por el culo, que luego de tanto masajeo ya estaba dilatado lo suficiente para que no me duela su entrada. Mi profesor se arrodilló y me penetró la vagina… cuánto bamboleo por detrás y por adelante… al principio me dolió un poco, pero luego fue placer por todos lados.

Amalia se aceró y me besaba con una pasión descomunal, me mordía los labios y lamía mis tetas… me vino un orgasmo tan salvaje con convulsiones de placer. Los hombres sacaron sus penes de mis orificios para masturbarse y terminar en la cara de Amalia y la mía.

Todos caímos rendidos en la sala, exhaustos y felices. Al fin tuve mi festejo de grado con mis amigos y ahora con un nuevo miembro de nuestro grupo de sexo.

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