Mi mejor amiga y yo

Mi amiga dice que soy una chica normal. Que somos chicas normales, así tipo la China Suarez con tetas conito y pancita. Pero en realidad yo nos veo más bien con unas tetas bastantes paradas.

y con nada de pancita. De hecho yo tengo bastante cintura y unas lolas de unos 95…bueno quizás ella no tiene eso más bien es un 85 y bajita pero lo que le falta de lolas le sobra de cola, redondita y parada.

Ahí si nos parecemos. Ella es morocha y yo rubia. Mido 1.63 pero a ella le faltan 10 cm más. Antes de casarme solíamos estar bastante pegotas, las tipicas amigas “manito”. Es decir todo el tiempo pegoteadas con el lema:

“Gordaaaa vamos al baño juntas”, debo confesar que siempre buscaba la proximidad porque en realidad me atraía todo de ella inclusive sus ojos cafe. Siempre buscaba un momento oportuno para rozarla o probarnos alguna ropa para salir

con la excusa de que mi ropa se veía mejor en ella que en mí. La tipica amiga con la cual te vas a la noche y te quedas a dormir. En mi caso trataba de ir a su casa porque dormíamos en su cama de dos plazas y era poco probable no terminar

una arriba de la otra o con mi pierna sobre su cintura significativamente marcada.A veces mi excitación se hacia notoria en mis pezones pero ella se hacia la dormida y posaba para mí. Aunque me hubiera encantado tocarla solo me limitaba a mirar

como las sabanas le rozaban las piernas y dejaban ver sus nalgas. Una noche de esas después de alcohol y de disfrutar su piel en contacto con la mía, abrí los ojos y ante mi asombro ella observaba mi tanga que sobresalia de mi short con una mano dentro.

No podía creer verla haciendo eso…yo me hacia la dormida pero en realidad mis pezones me delataban poniéndose a la carga. Creo que lo notó porque se fue corriendo al baño que estaba en suite y con la puerta medio entre abierta se veía por su sombra que estaba

con el pijama levantado y la tanga baja haciendo movimientos lentos mientras rozaba su sexo con la mano. Yo estaba totalmente empapada pero no iba a masturbarme ahí mejor esperaba a llegar a casa. Luego de un rato volvió a la cama con su pelo despeinado

y como yo todavía seguía en la misma posición en la cual me había dejado, se recostó a mi lado fingiendo estar dormida. Después de un tiempo prudencial su pierna calló sobre la mía y su mano sobre mi cintura. Uno de sus dedos quedó un poco dentro de mi elástico.

Y sentí su humedad contra mi piel. Esa noche seguimos en nuestro juego que nuestra exitación volvía evidente.Nuestras noches húmedas continuaron mucho tiempo, buscábamos excusas en diferentes lugares a donde ibamos como; pasarnos un hielo, o contarnos nuestras experiencias sexuales.

Siempre explicando que cosa nos gustaba y cual no. Así como darle el mapa de tus fantasias a alguien para que lo tome y haga como desee. Una noche, el día del cumpleaños de mi padre después de unos fernets ella se quedó a dormir y a pesar de que tengo un catre bajo mi camale pedí que se acostara a mi lado. En la cama de una plaza no hay mucho espacio y a pesar de saberlo ella accedió. Dejé la puerta semi abierta y la observaba cambiándose. Ví como se sacaba la remera primero y después el vaquero para dejar a la vista su conjunto

colorado que hacía un composé con su piel semi tostada. Ese día habíamos tomado de más y verla con mi pijama me parecía aún más sexy. Y noté también como clavaba sus ojos en mi mientras me cambiaba. Al sacarme el top se escapó casi como sabiendo un pezón erizado y lo tapé lentamente.

Ella ya estaba acostada y yo que estaba mensajeando con mi en ese momento novio estaba tan extaciada que no me puse pijama. Cuando me dí cuenta de ello me reí y me levanté pero ella me frenó diciendo; -Gorda, quedtae así si somos amigas. Entonces le hice caso y me tiré brutamente hacia ella para provocar un roce.

Permanecíamos inmóviles una al lado de la otra y su respiración golpeaba contra mis labios haciendome jadear suavemente mientras mi entre pierna se humedecía. Esa noche nuestros labios se rozaron varias veces por el poco espacio, y cuando ella creyó que yo dormía comenzó a acariciar su cuerpo.

Sus dedos pasaban por debajo de su sujetador, y se aproximaba más a mi para sentir mi piel, luego su mano bajó hasta su bajo vientre. Con los ojos semicerrados observé su rostro y fingí moviento para correr las sábanas. Ya había amanecido y el rayo del sol daba a mi ventanal.

Su mano bajó más y entró en el short de mi pijama que se bajaba con sus movimientos dejando entrever su pubis depilado. La observé masturbarse suavemente con los ojos fijos en la foto de mi pared, retiró la mano de sus pechos y la dejó a su lado, fingiendo estar dormida me apoyé sobre ella.

Sentí su espasmo a mi lado apenas hacer aquello. Después de eso casi por arte de magia cerró sus ojos y su respiración comenzó a bajar hasta quedarse dormida. A la mañana amanecí con su respiración contra mi cara y sus labios casi rozando los míos. Luego de un par de mates con facturas se fue a su casa.

Me recosté en mi cama y aún estaba su aroma y mi pijama sobre esta. Lo olí inconscientemente y mi mano bajó a mi cremallera para abrir mi jean. Empecé a tocarme lentamente el clítoris sintiendo su olor, primero por debajo de él y luego los labios. Pensaba en como se había tocado la noche anterior, trataba de

imaginar su humedad qye había quedado impreganada en mi short en mis labios hasta que acabé pensando en su orgasmo. Luego por cosas de la vida y mi casamiento nos distanciamos un tiempo. Una vez nos encontramos en la casa mi padre y parecía como si fuera a ver a un “chongo”. Me maquillé, perfumé y vestí sensual, hasta con tacos para verla.

Estaba nerviosa y ansiosa. Ella al llegar estaba tan preparada como yo hasta con rouge rojo en los labios. Me abrazó como solíamos hacerlo y nos dimos un fuerte beso en la mejilla. Hablamos de todo y nos tiramos en el sillón. Ella tenía una remera que dejaba ver su sostén de encaje blanco por lo que inconscientemente yo fui a mi cuarto

alegando que tenía calor y me cabié la remera por una solera dejando ver mi sujetador azul. No recuerdo bien como pero me dijo que estaba más flaca y me mostró el calce del pantalón levantando su culo y desabotonó el jean dejando al descubierto la tanga transparente. Ese día no llegó a más, solo nos tomamos un café y programamos una noche de chicas como ella me dijo.

Esa noche desde el comienzo fue con unas copitas como solíamos hacer antes de distanciarnos. Decidimos salir a bolichear así que nos cambiamos en su cuarto ya que no había ido vestida para salir a bailar. Trató de hacerme poner unas calzas simil cuero pero yo me veía mal asíque ella insistía con que me hacia buena cola cachetéandola como diciendo que era dura por eso las dejé puestas

solo para darle el gusto. Me dijo que si no le podía depilar las cejas que estaba dejada y accedí. Así con las calzas y sujetador. Ella tenía una camisa abrochada a medias, la senté en la cama y acerqué mi rostro para depilarla. Parecía saber porque como distraida acercaba sus labios a los míos casi a punto de tocarlos y se reía pícara.

Me dijo: – Estamos para el pico de amigas. Se rió y yo se lo di como si nada deseando más. Sentía culpa por verla de esa forma pero no podía evitarlo. Terminamos de cambiarnos y salimos. Esa noche realmente tomamos demasiado. Muchas burbujas provocaron que salieramos a los trompicones del bar y se calló en le medio de la calle sobre mí. Me reí pero a la vez me encantó sentir su

cuerpo sobre el mío, sus pechos rozando los míos y su frente sobre la mía. Nos levantamos como pudimos y fuimos a dormir a su casa. Yo estab bastante deshinibida así que mientras intentaba ponerme el pijama le hice cosquillas para sentirla, ella se reía y me tiraba diciendo; – Basta gorda, no. Y era peor. Terminé de ponerme le pijama y nos acostamos a dormir.

Estaba deseando que fuera como siempre pero esta vez yo encimé mi pierna sobre ella y sentí su mano dentro de su tanga que retiró con verguenza. Y se dirigió al baño. Pero no iba a dejarlo como la otra vez, fui detrás de ella. Estaba sentada en la alfombra masturbándose con las piernas abiertas. Al verme me pedía perdón y me decía que no aguantaba más.

La tomé de la mano y la llevé a la cama. Prendí el velador para ver su rostro. Le pregunté si podía besarla y accedió tímidamente. Nos besamos suavemente entrelazando nuestras lenguas y mezclando las salivas. Un rato largo estuvimos así acariciandonos y besandonos. Mis manos bajo su vestido y sobre su tanga tocando su cola. Sentía como gemía sobre mi cara.

Su mano entró en mi short y al sentir mi humedad me dijo:- Estas empapada gorda. Eso me hizo estallar y mojarme más. Comenzó a masturbarme lentamente y yo moví mi mano hacia su pubis traspasando su bombacha. Tras sentir su humedad le respondí:- Vos también Barby. Y me llevé los dedos a los labios para sentir su rico sabor. Comencé a bajar por su cuerpo. Rocé sus pezones que

estaban desnudos y erectos esperando casi por mi. Pero seguí bajando porque deseaba su humedad a pesar de la provocación. Primero cerró las piernas como con verguenza pero lentamente hice que las abriera dandole besos entre sus muslos y7y ella me dijo;- Chupamela toda gorda. Y yo le hice caso; empecé por sus labios hasta llegar a su hinchado clítoris. Saboreaba su jugo y la sentía gemir.

Llevé mi mano a su pecho y mientras la lamía comenzó a masturbarse. Sus gemidos eran nazales y sus espasmos me enloquecían. Luego ella me gritaba que quería chuparmela así que me dejé hacer. Comenzó a lamerme por el agujero de mi vagina succionando mis jugos que se habían juntado de la exitación que llevaba. Y sentía como empapaba mi boca. Continuamos saboreándonos un rato, provocando diversos y

fuertes espasmos en todos nuestros cuerpos, arquéandonos y mojándonos. Disfrutando el sabor de la otra y los gemidos provocados. Hasta que subimos nuevamente para besarnos apasionadamente mientras nos masturbábamos. Metí un dedo y después dos, ella me imitó…tres…sentí que quería más…cuatro…sentí como mojaba mis dedos y jadeando hacía lo mismo enloqueciéndome, y como yo quería cinco..metí mi puño

entero dilátandola. Ella no se animó pero estaba disfrutando y me pedía que siguiera cogiéndola más duro. Acabó con mi puño adentro y me humedeció por completo. Seguí mis estocadas por un rato y luego me senté en su boca haciéndole lamer mi puño. Comencé a cojerme su boca con ganas mirando sus ojos cafe fijamente. Me chorreaba toda de la exitación liberaba gotitas de orina y ella pedía más metiéndose en i bajo vientre.

Mientras acababa y orinaba minimamente su boca ella volvió a acabar solo por su exitación. Luego nos besamos y nos bañamos juntas enjabonando nuestros cuerpos, nos acostamos desnudas y fingimos dormir una al lado de la otra.

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