¡Mi momento morboso en la playa nudista!Exhibición

Voy a introducir este relato con un poco de información, repito, es real, no tengo intención de mentir, ya que me produce morbo decir la verdad, pero sin datos como mi nombre real ni ubicación exacta, por si acaso. Sólo os sitúo en una playa nudista en la Comunidad Valenciana.

Voy a ir al grano, porque sé que la mayoría de vosotros estáis impacientes. Pero no sin antes comentaros cómo soy yo, bueno en primer lugar soy un chico joven de 22 años que por morbo visita playas nudistas desde los últimos 4 años, para ver a cualquier tipo de mujer y edad; desnudas. Ya que me encanta y me siento cómodo estando desnudo ante ellas. Me considero voyeur, pero no de esos que “molestan” y se dejan ver, no, soy muy discreto y estoy constantemente haciéndome que no las miro, pero sí lo hago, es decir, no quiero intimidarlas y hacerlas sentir incómodas, ya que las respeto mucho. Sí, intento ponerme cerca, pero no tanto como para que sospechen.

También os quiero comentar que llevo esos 4 años visitando una única playa nudista los meses junio y julio. Pero he visto mucho, y estoy muy satisfecho y agradecido.

Os introduzco ya, en el relato que quería comentaros. Era una mañana de un viernes, a las 11, va a ser mi último día de playa nudista ya que me voy a un país de vacaciones, y lejos de la costa. Y deseé que fuera un día bonito. Al llegar me recorrí la costa pero por la parte alta de la playa, no vi ninguna belleza que destacara, sólo una madura que estaba sola, parecía morbosilla, regresé y me puse a unos 5 o 6 metros de ella en línea recta hacia el mar, es decir, ella quedaba por encima de mí. Me dispuse a poner mi toalla y mis cosas, comencé a desnudarme, y no solía pasarme esto, pero me puse cachondo en el primer momento, me bajé los pantalones cortos con los calzoncillos y dejé ver mi pene, no totalmente erecto, (así es como más me gusta) hacía como que no la miraba, pero sabía que ella estaba cara al mar y me miraba fijamente. Yo saqué mis cosas, y como me gusta exhibirme (tanto como mirarlas) me agaché, dejando ver mi miembro por detrás y mis testículos colgando. ¡Me encantó!

No os quiero entretener mucho con esta situación ya que no es la que os quiero describir, lo bueno venía unos 50 minutos después. Pero antes, sí que hubo calentones. Me di un baño, regresé y me sequé de pie, mirándola, de vez en cuando se abría ligeramente de piernas dejando ver su maduro chocho depilado, yo tenía un vello de unas 2 semanas, algo que suele gustar a las mujeres, ya que muestras hombría, pero a la vez “te cuidas la zona”. Sinceramente no me gustó mucho la mujer ya que (las que suelen ir solas, suelen ser más liberales “se la suda quien las mira, quien no”, ésta parecía reservada y un pelín regordeta de piernas, y al estar de espalda, no se le veía la vagina bien por detrás, bueno, me di una vuelta, por la orilla, había otras dos maduritas (que novedad eh, siempre maduras, en 4 años he visto como mucho 10 jovencillas, pero muy muy reservadas, menos las dos últimas que tuve tanta vergüenza que casi no las miré, pero eso sería para otro relato, porque sí que estaba al lado ellas y que chicas…) El caso es que esas dos que vi, las maduritas amigas, me gustaron y pasé como 6 veces delante suya contemplándolas discretamente sus genitales, una de ellas aun siendo madura tenía un cuerpazo… la otra menos atractiva, pero os lo juro, al pasar se abrió de piernas y me miró, pero pasé por pura vergüenza mía… la otra tomaba el sol en una camilla con las piernas abiertas, con un poco de vello que la hacía muy muy deseable, pero no me entretuve porque eso “cantaba”, ya que estaban en primera línea de playa, por donde la gente pasea.

La mañana transcurría muy bien, nadé unos 300 metros más o menos en una dirección, y al volver ya serían las 12:30 y llegaron de golpe varías personas, me fijé en dos grupos, uno no lo describiré mucho, porque es reconocible y me da vergüenza, pero era una madre sola con sus 3 hijos, ella estaba preciosa… poco más que añadir, pero lejos de mí. El otro consistía en 2 mujeres, también maduras, que me sorprendió lo cerca que se pusieron de mi toalla. Sí es verdad que esa zona de la playa en la que estaba, se había llenado un poco, y sitio no había mucho, pero por la orilla algo había. Nada, ellas se pusieron cerda de mi toalla, yo aún no había llegado, ya que estaba nadando.

Al llegar y secarme de pie, di gracias por ese regalo, sabía que aun no siendo mujeres perfectas, podía exhibirme ante ellas… os lo juro estaba como a 2,3 metros de ellas. Una estaba en una silla, y la otra en una toalla enfrente de la mía. Me senté “desorientado” la que estaba en la toalla miraba al frente, hacia mí. Yo estaba “cachondísimo”, y mi pene se puso a hincharse. En ese momento no miré si ella miraba… pero la vi en un momento y me sonreía, como si fuera una amiga o una persona que le gusta lo que ve, y no le desagrada, algo normal, ¿Me entendéis? … Llevaba un tanga, no era nudista nudista, sí dejó al descubierto unos pechos enormes y morenos, pero abdomen un tanto grandote para mi gusto, pero el llevar tanga y encima dibujado un corazón me la ponía casi casi tiesa en público y eso me excitaba más y más.

… en verdad no era una situación “chunga” ya que ¡¡¡ellas optaron por sentarse allí!!! Y yo era tan feliz… ellas estaban hablando entre si, la que estaba debajo de mi hacía como que no me miraba, pero sí lo hacía y repito sonreía, no es la clase de mujer que tendrías de novia, pero para la ocasión de calentón, valía la pena. Tendría 47 años mínimo.

No me quiero extender mucho, os avanzo que esto duró como 5 horas más, sí, ya pasaban las 3 de la tarde y la gente se iba a comer, ellas seguían.

Al cabo de 2 horas hice algo que me creí que no haría, sólo por probar ya que sería mi última playa nudista de este verano, por probar algo “fuerte” ¿Sabéis que hice? mientras no miraban, acerqué mi toalla 10 0 15 cm hacia ellas, no pasó nada. Seguí con la marcha, disfrutando cada momento.

Sabiendo que mi pene de 16 cm no tanto erecto (erecto 20cm) estaba cada vez más de su cuerpo. (Tranquilos que al final no pasa nada “spoiler”).

Debo destacar que por unos 15 minutos ella estuvo de piernas abiertas hacia mí, tomando el sol, pero se cambió, lo cual me desmotivó, ya que apenas miré por respeto… pero ella sí que miraba hacia mí al cabo del tiempo… yo sí recuerdo su “cameltoe” en ese tanga negro, y sus paredes vaginales que casi casi asomaban… tan cerca de mí, tan cerca, casi casi podía tocarlos…

Evidentemente no estuve con el pene erecto 5 horas, fue a ratos, mientras leía algo iba a despejarme etc. Sólo os quería comentar esos momentos de acercamiento de la toalla, que no se daban cuenta, llegué a hacerlo 3 veces más, hasta estar a 1,6 metros de ellas, puede resultar hasta “violento”

Pero no fue así, no se molestaron ni mucho menos, de hecho cuando se le voló el sombrero en una ocasión le ayudé y me dio las gracias. Todo muy natural. Se lo entregué, ella se quedó un poco desorientada, no sé si por la visión de mi cuerpo joven y con mi pene tan cerca de ella.

También su amiga se calló de espaldas con su silla, pero ahí, sí me dio corte ayudarles ya que en ese caso mi pene colgaría encima de la cabeza se su amiga, y decidí sólo ayudar en caso extremo, que resultó ser problema de la silla y no pasó nada… pero que adrenalina, madre mía… (Su amuga era más mayor, pero estaba completamente desnuda y algo peluda que me gustaba un poco la verdad. Tenía una vagina bonita…

En conclusión eran dos madres muy liberales que no se tomaron al típico voyeur como una “amenaza” sino como un curioso de sus cuerpos. Casi entablamos conversación, pero soy muy reservado y no cuajó. Soy sincero con vosotros.

En fin, me dio mucho morbo que una madurita con un topless tremendo y un tanga que casi mostraba sus labios vaginales me estuviera examinando tan de cerca, viendo mi pene semi-erecto y ano a penas 1,6 m de distancia sin conocernos. Repito que ni fue mi intención llegar a “molestarlas” simplemente el destino nos puso muy juntos en la playa nudista.

Espero que os haya gustado mi experiencia real.

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