Mi mujer descubre que me van las pollas II

La reacción de Ana me había dejado descolocado. Me alegraba saber que no me iba a dejar por descubrir mi bisexualidad pero no sabía que esperar. Ana se fue de casa en cuanto habló conmigo. No me dijo a dónde, solo que fuese a follar con mi amigo según las normas que ella le había dicho.

A las 3 horas me preparé para ir a mi cita. Llegué a casa de Antonio temblando. El me abrió con una sonrisa maliciosa que no había visto nunca. Me dijo que me callase, que todo estaba organizado. Fuimos a una habitación y allí me desnudé. El me tapó los ojos con un antifaz y usó algo para atarme las manos. De una forma brusca me puso de rodillas y antes de que pudiese preguntar nada me había metido el rabo en la boca. Estaba delicioso, duro y jugoso. Lo tragué con ganas y olvidé lo que había pasado de tarde. Cada poco me tiraba en la cama para lamerme el culo y azotármelo.

– Así que la mujer de mi zorrita le ha pillado. Que puta eres, esto tenía que pasarte. Zorra!

Cada vez que me insultaba me excitaba más y más. En un momento dado, mientras me metía el rabo hasta la garganta, me pareció oir gemidos en la habitación de al lado. Había más gente en la casa y parecía que estaban a lo mismo que nosotros. Parece que este cabrón ha llamado a sus amigos, pero no se que hacen fuera.

No pude resistir la intriga y me saqué ese pollón de la boca como pude y le pregunté.

– Qué está pasando ahí al lado?

-Quieres saberlo? Te vas a cagar. Ahora vengo.

Me dejó tirado en la cama, atado y sin ver y salió del cuarto. Al poco volvió y podía oir que con más gente. De repente noté un rabo inmenso meterse en mi culo. Me hizo daño al entrar pero el no saber si era él o otro me gustó. Intenté gritar pero otra polla entró en mi boca. Era la primera vez que me follaban dos tíos a la vez y me encantaba, pero me parecía que había más gente. El que me estaba follando lo hacía a lo bestia, como un animal, y antes de darme cuenta le escuché jadear y sentí como se corría dentro de mi.

-Te gusta puta? Pues no sabes lo que te tengo preparado.

Otras dos pollas me follaron y me llenaron de lefa, pero no era el único que estaba siendo follado. A mi lado sonaban gemidos de que alguien mas estaba viviendo lo que yo.

Antonio me puso a 4 patas y me quitó el antifaz de repente. No podía creer lo que estaba viendo. Ana estaba junto a mi, con el coño lleno de semen y había al menos 15 tios de todos los tipos rodeándonos. La hija de puta me estaba mirando con unos ojos de viciosa increibles mientras se la comía a un negro y Antonio se meaba de la risa. Parecía que me leyese la mente, me agarró la cabeza y me la empotró en el coño de mi mujer.

– Cómetelo todo y seguimos.

Uffff, hace un segundo estaba mamando un rabo mientras me follaban y ahora le estaba comiendo el coño recién lefado a mi mujer mientras Antonio me penetraba con el culo lleno de semen. Estaba siendo la mejor noche de mi vida.

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