Mi mujer se liberaliza

Me llamo Jorge, tengo 30 años, estoy casado con mi mujer, que tiene mi edad, tenemos 2 hijos en común y una vida sencilla.

Yo estoy bien para mi edad, mido 1.85, soy moreno, ojos verdes oscuros, no es que esté en forma pero físicamente estoy bien, estoy contento conmigo mismo, incluido mi compañero de juergas, tiene un tamaño estándar de 16 cm y algo más gruesa de lo normal, mi mujer por su lado mide 1,75, es castaña con cara de niña buena, los ojos castaños claros, pesará en torno a los 60 kilos, tiene 2 pechos perfectos y un culo prominente.

Nuestra historia empezó hace cerca de 10 años, y la verdad que en todo este tiempo no nos hemos aburrido, aunque he de confesar que últimamente hemos caído en la monotonía, no es que me mujer sea conservadora, al contrario, siempre ha sido muy abierta hacia mí, pero yo siempre he querido dar un paso más, un paso que ella no está dispuesta a dar, salvo para complacerme.

Ella solo concibe el sexo con amor, o es lo que siempre me ha dicho, tampoco le motiva que alguien nos mire, aunque sí que lo hemos llegado a hacer en público, como en la terraza de un hotel por ejemplo, pero ella sería capaz de saltarse todo ello para complacerme, como ya lo hizo con el sexo anal por ejemplo.

Yo no soy una persona egoísta, por eso aunque la he llegado a proponer un trio o que nos miren mientras lo hacemos, ante su negativa inicial no he querido insistir.

El resto de nuestra vida se basaba en trabajar y en cuidar a los niños, que no nos dejaban mucho tiempo para nada, no salíamos nunca de fiesta, ir al cine era un hecho excepcional o tener una velada romántica quedó para fechas señaladas.

Dentro de poco vamos a tener una de esas oportunidades de salir los dos, un amigo quería celebrar que acababa de sacarse la oposición para ser abogado del estado y nos había invitado a todos nuestros amigos y a nosotros al casino de la ciudad. Lo organizamos todo para que los abuelos se quedasen con los niños, y nos arreglamos para la cita, Cristina se puso un vestido negro que resaltaba su figura, era bastante escotado, se puso unos zapatos negros de taco alto que levantaban su culo, se tiró media hora peinándose, cuando terminó de arreglarse no pude evitar piropearla, estaba fantástica, yo por mi parte me afeité, me puse mi camisa blanca para eventos especiales, mi americana, y quede listo.

Nos subimos en el coche con ganas de pasarlo bien, hacía 1 año que no salíamos de fiesta y teníamos que tener cuidado con la bebida y con las apuestas, pero íbamos con la mentalidad de “darlo todo”.

Llegamos al casino y encontramos a varios de nuestros amigos esperando en la entrada, nos saludamos y nos sumamos a la espera de la llegada de los que faltaban. No fue larga la espera, a los cinco minutos estábamos entrando en el casino, fuimos directos a la zona de restaurante donde teníamos reservada la mesa y nos fuimos sentado.

La cena transcurrió con relativa normalidad, las botellas de vino se vaciaban con mucha facilidad, brindábamos cada dos por tres, casi todas por nuestro amigo y su nuevo puesto, recordábamos historias pasadas, gastábamos bromas, fue una buena cena.

Mientras hacíamos la sobremesa, empezamos a debatir donde íbamos a apostar, que si la ruleta, el Blackjack, los dados… había muchas opciones, y éramos muchos por lo que era un poco difícil ponerse de acuerdo, así que al final nos dividimos, dejando el punto de encuentro el bar del casino, una zona muy confortable donde te podían servir cualquier coctel y había música en directo, en concreto un grupo de jazz que amenizaba la velada.

Yo me fui al Blackjack con mi mujer, pero esta rápido se cansó y se fue a la ruleta a jugar, cada uno íbamos por libre, a ratos nos reuníamos un grupo en el bar mientras nos tomábamos una copa, charlábamos, disfrutábamos de la música y contábamos cuanto habíamos perdido o ganado.

En una escapada al bar, vi como mi mujer jugaba a la ruleta, mientras un joven de unos 20 años hablaba con ella, el chaval era un tío atlético, un poco más alto que yo, estaba al lado de mi mujer y parecían además apostar a los mismos números, porqué cuando caía la bolita se reían y se felicitaban signo de que había salido su apuesta, estuve observándolos cada vez que iba al y la verdad es que parecía pasárselo muy bien con el chico, chico que por su puesto llamaba al camarero e invitaba a mi mujer a una copa cada vez que la anterior se acababa.

En un momento que llegue al bar y no había ningún rostro conocido, mi mujer se separó de la ruleta, y vino hacía el bar, y tuvimos una conversación bastante animosa:

Jorge- Estas borracha, aunque parece que te va bien, ¿Cuánto has ganado?

Cristina- Unos 300€, estoy teniendo bastante suerte.

Jorge- Lo mismo es ese chico que te da suerte.

Cristina- ¿El yogurin?, es bastante simpático, me ha invitado a un par de copas.

Jorge- Ya veo, a saber que intenciones tiene para ti.

Cristina- Ninguna buena seguro, pero tranquilo que no se ha sobrepasado.

Jorge- Bueno tampoco sería un drama, seguro que te parece atractivo.

Cristina- Bueno esta un rato desde luego.

Jorge- Dos copas más y serás toda suya.

Cristina- No digas tonterías, yo me siento alagada pero no.

Jorge- Bueno, no hay porque ofenderse, ya sabes que a mi esas cosas no me importan.

Mi mujer se marchó hacia la ruleta, mientras el yogurin la observaba desde la distancia, decidí quedarme un rato más y ver en que acababa, mi mujer cuando esta borracha es cuando comete las locuras, se había marchado haciéndose la ofendida, como le gustaba a ella, pero yo sabía que no lo estaba.

Llegó mi mujer a la ruleta, que se encontraba bastante vacía y se colocó pegado al chaval, lo hacía para provocarme, ya que prácticamente estaban juntos, vi cómo se agachaba para apostar mientras la bolita empezaba a rodar, pasaron los segundos y saltaron de emoción los dos, les habría tocado un número, y con la emoción el chaval abrazó a mi mujer, mientras pedía otra copa para él y para ella.

En seguida tuve compañía de nuevas amistades, mientras charlaba con ellos, veía como el chico pasaba su mano por la cintura de mi mujer, esta se dejaba hacer por supuesto, no es que la metiera mano ni nada parecido.

Me fui a jugar un rato más al Blackjack, pero nada más que salían cartas bajas, por lo que me levanté enseguida, tampoco quería tirar el dinero, por lo que decidí darme una vuelta por el casino viendo a mis amigos perder su dinero mientras se reían, pase por donde estaba mi mujer, no con la idea de marcar territorio, pero al menos para que se acordase de mí, tenía los ojos vidriosos por el alcohol, estaba el puntito como se dice y me presentó al chaval.

Cristina- Cariño este es David, David mi marido.

David- Encantado, su mujer me está dando suerte, es la primera vez que gano dinero en el casino.

Jorge- Ya veo, estáis podridos de fichas, a mí no me ha ido bien, os dejo solo para no gafaros.

Me dirigí de nuevo al bar, me pedí una copa y volví a mirar a mi mujer, como reía y lo bien que se lo pasaba con David, paso un rato y vino a verme.

Cristina- ¿Por qué no te has quedado con nosotros?

Jorge- Me gusta ver como disfrutáis desde aquí.

Cristina- ¿Sigues con eso?

Jorge- No quiero que pienses que soy un pesado, pero respóndeme a esta pregunta sinceramente, ¿Te gustaría follártelo?

Cristina- A ver el chaval está muy bueno, es muy simpático y divertido, pero yo te quiero a ti.

Jorge- No me has respondido.

Cristina- A ver claro, ¿quién no?

Jorge- Pues solo tienes que pedírmelo.

Cristina- Deja de decir tonterías, me voy al baño.

A lo que mi mujer desapareció me acerqué a David.

Jorge- Que pasa chaval cómo va la cosa.

David- Bien aquí seguimos en racha.

Jorge- Ya veo que os va bien, tal vez sea por vuestra fogosidad entre vosotros.

David- Perdóneme si me he sobrepasado, al principio pensaba que estaba soltera, yo no quiero líos.

Jorge- Tranquilo, no he venido a echarte la bronca, tienes mi permiso si eres capaz de ligártela, si es que puedes, solo te pido una condición.

David- ¿Cuál?

Jorge- Que quiero ver como lo hacéis.

David- ¿Y cómo quieres hacer eso?

Jorge- Muy fácil, como ya he dicho, si logras ligártela, solo tienes que reservar una habitación en el hotel del casino, y le dices al recepcionista que me dé una llave, yo llegaría luego.

David- ¿Cristina está de acuerdo?

Jorge- Mejor que no la digas nada.

Me despedí del chaval y volví a la barra del bar a escuchar la música, mi mujer volvió del lavabo a la ruleta con David, sé que le ponía el chaval, así que a lo mejor podía realizar unas de mis fantasías, era improbable pero no imposible.

David esta vez empezó a meterla mano disimuladamente, algún roce por aquí y por allá, mi mujer no se lo impedía pero tampoco se lo devolvía, en una jugada les debió de salir otra vez el número y al realizar su típico abrazo, David le agarró el culo. Mi mujer se separó un poco y les vi hablar, yo intentaba hacer ver que estaba mirando el móvil, cuando mi mujer miró a mi dirección, luego miró a David y le dio un beso en la boca.

Yo sé que ella estaba borracha, y con la conversación anterior era lo que le animo a hacerlo, David le dijo algo, imagino que algo parecido a “Vamos a un sitio más tranquilo” ya que mi mujer parecía asentir, entonces David se marchó dirección a recepción y Cristina hacia mí.

Cristina- Cariño, perdóname.

Jorge- ¿Por qué?

Cristina- Fruto de la emoción le he dado un beso a David.

Jorge- No pasa nada, yo sé que el chico te atrae y si estuvieses soltera sin duda pasarías la noche con él.

Cristina- Estoy un poco confusa.

Jorge- No te preocupes, yo sé que has venido porque te sientes culpable, si has venido a pedirme perdón no hay nada que perdonas, y si has venido para pedirme permiso, sabes de sobra que lo tienes.

Cristina me dio un beso que sabía a alcohol, y me dijo que se iba a tomar el aire mientras me guiñaba un ojo, evidentemente eso era un signo de que era mentira, mi mujer se siente muy violenta con estas cosas, pero esta noche se la veía con ganas de probar algo nuevo, dejé pasar un rato, pague la cuenta y me dirigí a recepción-

Recepcionistas- Buenas noches.

Jorge. Buenas noches, ¿me han dejado una copia de una habitación un inquilino que se llama David?, a nombre de Jorge.

Recepcionista- A ver, ¡si, aquí esta!

Cogí la llave y fui hacía la habitación, cuando llegue no se escuchaba ningún ruido, entre en silencio y vi a David en la cama apoyando su espalda en el cabecero de la cama, completamente desnudo y su polla tiesa, menudo miembro, mediría unos 20 cm y era bastante gruesa, mi mujer no estaba en la habitación, sonaba el agua de la ducha, así que estaba en el baño.

Me senté en una silla que estaba de espaldas al baño y de frente a la cama, justo al lado de la ventana, me tape con las cortinas, en primera instancia Cristina no me vería, y para cuando se fijase ya estarían al lio, así que lo mismo vería toda la acción o al menos casi toda sin que mi mujer se percatase, me puse cómodo y la puerta del baño se abrió.

Cristina- Quiero que sepas que esta es la primera vez que me acuesto con otro hombre desde que estoy con mi marido.

David- Me siento muy afortunado, pero me sentiría mejor ver si eres capaz de meterte toda mi polla en la boca.

Cristina- Es muy grande, no creo que me entre ni la mitad.

David- Ya verás como sí.

Cristina se subió a la cama y se fue acercando a David, iba gateando hasta que llegó a sus labios, le empezó a besar, este inmediatamente le agarró de las tetas, se dieron un buen morreo, mientras David aprovechaba a estrujarle las tetas, le tiraba de los pezones hasta hacerla daño, Cristina se separó de él y empezó a bajar por su torso, hasta llegar al enorme miembro, lo agarró con una mano y se lo metió en la boca. El miembro era descomunal y como ya advirtió Cristina solo le entraba hasta la mitad, se la sacaba y se la metía apretando los labios y pajeándole con una mano, con la otra jugaba con sus testículos, David le puso las manos en la cabeza mientras gemida.

David- Que bien la chupas, se nota que tienes práctica y te gusta chuparla.

Cristina- Me encanta la verdad, disfruto haciéndolo, lástima que no me entre entera.

David- Sí que te entra, túmbate en la cama y que la cabeza te cuelgue por el bode, vas a ver como entra.

Mi mujer muy obediente se tumbó en la cama y dejo caer la cabeza por el respaldo, David se puso enfrenté puso la polla en su boca y se la fue introduciendo lentamente hasta que desapareció en la boca de mi mujer, la mantuvo dentro un par de segundo mientras se notaba un bulto en el cuello de mi mujer producto de la polla de David, luego la sacó llena de saliva cuando a mi mujer le dio una pequeña arcada.

David- Ves como entraba.

Cristina- Casi me desencajas la mandíbula, nunca pensé que me entrase tanto.

David- Ahora lo voy a repetir, pero no la sacaré entera, te voy a follar esa boca que tienes.

Mi mujer abrió la boca y saco la lengua, David sonrió y se la metió entera y se la sacaba hasta la mitad para que mi mujer pudiese respirar, la sacaba y la metía como si se estuviera follando un coño, a mi mujer de vez en cuando parecía darla una arcada pero no parecía importarle ya que agarraba el culo de David para que no parase.

Estuvieron así durante unos 5 minutos, hasta que David no pudo más y descargó todos sus huevos en la garganta de mi mujer, que se lo tragó todo, se sacó la polla y le restregó el capullo por la cara a mi mujer, mi mujer intentaba volver a cazar el capullo, pues parecía que quería más, finalmente David se tumbó a un lado y mi mujer se recostó al lado, tenía los ojos llenos de lágrimas, por el esfuerzo pero una sonrisa en la boca.

Cristina- Nunca nadie me había follado la boca.

David- Yo te la follaría toda la vida, es la primera vez que una chica me aguanta hasta el final.

Cristina- Espero que no estés cansado, porque yo necesito mucho más.

Cristina no se había percatado de mi presencia, yo estaba empalmado, me había encantado ver a mi mujer así, con otro hombre, además disfrutándolo de verdad, había aprendido una postura nueva, ¿Cuántas más aprendería de David esta noche?

Pasaron unos minutos y la polla de David empezó a recuperar su fuerza, Cristina se percató y se la agarró con la mano.

Cristina- Nunca he estado con alguien que la tuviese tan grande.

David- Tú tranquila, que lo vas a disfrutar.

David morreo a mi mujer, mientras se llevaba las tetas a las manos, las apretujaba, tiraba de sus pezones mientras mi mujer empezó a pajearle, el bajo hacía sus tetas y se las empezó a comer, las lamía, las mordía, agarraba los pezones con los dientes y tiraba hacía él, eso a mi mujer le encantaba, estuvo recreándose un rato y continuo bajando hasta llegar al coño depilado de mi mujer. Mi mujer abrió todo lo que pudo las piernas y David empezó a lamer sus labios, hasta que apareció el clítoris deseoso de recibir su dosis, empezó a lamerlo y mordisquearlo, mientras le introducía dos dedos por el coño, mi mujer gemía mientras apretaba la cabeza de David en su coño con una mano, con la otra jugaba con un pecho mientras realizaba movimientos de cadera, como lo estaba disfrutando.

Cristina- Sigue no pares por favor, ammmm.

El gemido resonó por toda la habitación, había tenido un orgasmo muy intenso, David subió de nuevo pero esta vez encima de mi mujer, puso el capullo en la entrada de la vagina y empujo despacio, el coño empapado de los jugos de mi mujer evitó toda resistencia y entró entera del tirón, mi mujer abrazó a su amante con las piernas.

Cristina- Menudo pollón, estoy llena, nunca me había sentido así.

David empezó a bombear despacio mientras aumentaba el ritmo poco a poco, mi mujer le mordía los pezones, le arañaba la espalda o le agarraba del culo para indicarle que aumentase el ritmo, ritmo que por otra parte ya era frenético, la polla de David entraba en su totalidad y salía hasta el capullo para volver a desparecer en el coño de mi mujer.

Con un movimiento rápido mi mujer tumbo a David quedando ella encima, se puso de cuclillas y empezó a subir y bajar, mientras se masturbaba, David volvió a agarrar los pechos de mi mujer, era una imagen increíble, yo no creo recordar haberla tenido tan dura nunca, ver a mi mujer disfrutar, sin saber que la miraba era algo único.

Cuando mi mujer se cansó de la postura, se hizo a un lado y se puso a cuatro patas, David en seguida se puso detrás de ella, y dándole dos fuertes cachetes a las nalgas de mi mujer al compás de los movimientos de su cadera, se la metió entera, en esta posición la penetración era más profunda y mi mujer gemía de placer, David la percutía muy rápido mientras alternaba cachetes en la nalga de mi mujer, que ya tenía el culo rojo, en un momento dado David la agarro del pelo y tiró hacía el, parecía que la iba a partir, finalmente a mi mujer la empezaron a temblar las piernas, y mientras dejaba caer su cara en la almohada pegaba un enorme gemido de placer.

David- ¿Podría metértela por el culo?

Cristina- ¿Ese pollón?, me destrozarías.

David- Desde que te vi esta noche he soñado con follarme este culo perfecto.

Se agacho entre las nalgas y le pego un buen lametón en el ano, mi mujer pegó un respingo, de repente estaba muy nerviosa, David le introdujo la lengua en el ano, dándole toda la saliva que podía, luego le metió un dedo.

Cristina- No por favor, la tienes demasiado grande.

David no hico caso y empezó con un ligero vaivén con el dedo, hasta que se animó a meter un segundo.

Cristina- Por favor…

David metió un tercero, y cuando estuvo dilatado los saco.

David- Me voy a follar tu culo, y te lo voy a llenar de leche.

Cristina- ¿Si no me gusta pararás?

David- Pararé.

David puso su capullo en la entrada del ano apretó e introdujo el capullo en el ano, mi mujer pegó un chillido de dolor y del ano salió una gotita de sangre.

Cristina- Me duele mucho.

David- Espera a que te la meta entera antes de rendirte.

David fue empujando, mientras mi mujer mordía la almohada y gritaba a través de ella, fue un proceso lento, pero al final, la polla de David desapareció en el culo de mi mujer, mi mujer tenía los ojos llenos de lágrimas, pero no dijo nada, David tampoco se movía por lo que tampoco protestaba, David estiró su brazo y agarró un pecho de mi mujer.

David- Mastúrbate, quiero que se te dilate bien, es un el culo más prieto que he visto nunca, y ha entrado entera.

Mi mujer le hizo caso y se empezó a masturbar, no gemía ni nada, el dolor era más fuerte que el placer, pero no desistió, David sin previo aviso, sacó media polla y la volvió a meter, mi mujer volvió a morder la almohada, David esta vez no paró, aumentó el ritmo, el ano de mi mujer la recibía entera, era increíble, mi mujer no decía nada, solo mordía la almohada, David seguía con su ritmo frenético, hasta que empezó a cambiar el ritmo, y sin previo aviso soltó un gran gemido y se corrió en el culo de mi mujer, sacó la polla, que estaba manchada de sangre, y del culo de mi mujer empezó a brotar semen y algo de sangre, se echó a un lado exhausto.

Cristina tenía la cara de lágrimas, reptó hasta David y le dio un profundo beso, mientras bajaba a su polla y se la metió en la boca, se estuvo limpiando hasta que la polla de David quedó flácida.

David- ¿Te ha gustado?

Cristina- No me ha gustado, te dije que no estaba preparada, que la tienes muy grande.

David- ¿Entonces porque te dejaste?

Cristina- Quería que disfrutases, ya que decías que lo deseabas tanto…

David- ¿Lo repetiremos algún día?

Cristina- Puede ser…

Cristina le cogió el móvil y se dio un toque, se levantó y se fue a la ducha, yo me levanté y con el mismo silencio con el que entré salí de la habitación mientras David se vestía. Llegue al bar estaban varios de nuestros amigos, me pedí una copa y me uní a su conversación, al rato vi pasar a David que me saludó a lo lejos y se marchó, pasaron cinco minutos más y llegó mi mujer, nos despedimos de todos y nos dirigimos pedir un taxi para volver a casa.

Jorge- ¿Qué tal cariño?

Cristina- Muy bien mira todo lo que he ganado, ha sido mi noche de suerte.

Jorge- Ya veo, una buena noche, ¿dónde se fue tu amigo?, hace rato que no le veo.

Cristina- ¿Estas pesado eh?, lo mismo le volvemos a ver, lo he pensado mejor y creo que podemos realizar alguna de tus fantasías.

Jorge- Sí que te ha llegado dentro el chaval.

Cristinas- No te imaginas cuanto…

Ya en el coche se lo pregunté directamente, no me importa que se acostará con David ya que yo había sido participé, pero al menos que no me mintiera.

Jorge- ¿Te has follado a David verdad?

Cristina- No te voy a engañar, reservó una habitación y subí, creo que fue fruto del alcohol.

Jorge- ¿Te gustó?

Cristina- Si, me duele mucho el culo, pero como te dije antes quiero repetir y que sea con los dos, nunca había pensado así ya lo sabes pero lo deseo.

Jorge- Llámale, pero ya que te has desinhibido de esta manera, quiero que me la chupes mientras llegamos a casa.

Cristina- ¿Con el taxista mirando?

Jorge- Apenas se fijará va conduciendo.

Llegó el taxi y nos subimos, cuando nos alejamos un poco del casino, mi mujer se agachó me desabrochó la bragueta me la sacó y se la metió en la boca, joder como la chupaba era increíble, se la metía entera en la boca, apretaba con los labios, pegaba algún que otro pellizquito con los dientes en el capullo. El taxista miraba por el retrovisor cuando cogí el móvil y llame a David.

David- ¿Si?

Jorge- Hola David, soy Jorge el tío del casino, ¿Cómo vas?

David- No podría estar mejor.

Jorge- He hablado con mi mujer y ya me ha contado, la has dejado impresionada, y nos preguntábamos si te gustaría repetir.

David- Por supuesto, si me admite el piropo su mujer es espectacular y hoy he tenido el mejor orgasmo de mi vida.

Jorge- Lo que pasa que en esta ocasión a mi mujer le gustaría disfrutar de los dos a la vez no sé si me entiendes.

David- Yo mientras pueda disfrutar de su culo, aceptaría cualquier cosa.

Jorge- Perfecto entonces, si te parece quedamos el sábado que viene en nuestra casa, a eso de las 22:00.

David- ¡Perfecto!

Jorge- Ok, quedamos en eso, te mando la dirección pos SMS.

El conductor estaba flipando con la conversación, estoy seguro que la tenía durísima, mi mujer seguía dándole que te pego y para motivarla le empecé a contar la conversación.

Jorge- Me ha dicho que eres una mujer espectacular y que cómo iba a rechazar la proposición, que está deseando de follarte el culo de nuevo, que ha tenido el mejor orgasmo de su vida.

Mi mujer aumento el ritmo, creo que se había excitado, pero yo no podía aguantar más, estaba demasiado excitado desde que subí a la habitación y descargue en su boca, ella se lo trago todo y se incorporó, el taxista paro justo en ese momento, habíamos llegado a casa.

Jorge- ¿Cuánto le debemos?

Taxista- Invita la casa amigo.

Salimos del taxi subimos a casa, nos desvestimos y nos metimos en la cama, mi mujer de vez en cuando se llevaba la mano al culo, nos acostamos, nos dimos un beso de buenas noches y nos dormimos.

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