Mi primer Orgía (Primera parte)

Hola, les cuento lo que me pasó cuando entré a trabajar en una empresa de servicios de computación, la verdad hasta el día de hoy no me creo lo suertudo que soy.

Todo empezo el dia de mi entrevista, cuando un monumento de mujer me realizo la entrevista para la vacante. Como la empresa es extranjera, la mayoria de los jefes son extranjeros también. Sabrina, la jefa del departamento, una canadience rubia, de ojos azules, bellisima, 1.70 y con cuerpazo de tenista profesional fue quien me realizo la entrevista. Se porto muy amable pero por lapsos mientras hablabamos, ella parecia mirarme seductora. Además noté que miraba al bulto de mi pantalón, como imaginandose lo que había debajo, se mordía el labio inferior mientras miraba fijamente y lo hacia casi para que yo me diera cuenta de que miraba el bulto de mi verga. Realmente me fue muy bien con la genética y estoy que no me quejo para nada. Pero si algo me hace sentir orgulloso es mi verga, me toco una cosa imponente, es muy muy gruesa (tanto que ninguna mujer que la ha agarrado ha podido tocarse la punta del dedo pulgar con la punta del dedo medio, y he salido con mujeres de todo tamaño de manos), ademas con 22 cm de largo, venosa, ligeramente curvada y con una cabeza muy esponjada, le dejo algo de vello púbico corto arriba y mis bolas cuelgan deliciosamente en mi escroto grande, que hace que todo mi paquete sea una imagen sumamente atractiva para las mujeres. He visto como ellas la miran como disfrutando ver ese tronco palpitante y como desean ser penetradas, agarrarla, ponersela en la boca y hasta comerse la gran cantidad de leche cremosa que me sale, pues ademas soy un tipo que siempre eyacula mucho semen.

Tal vez Sabrina se imaginaba de tan solo ver mi bultote, pues para mi suerte, no fui vestido con traje sino con pantalón de mezclilla. Asi que como me dí cuenta desde el instante, si le gustaba a la jefa, ya estaba del otro lado. Ese mismo día me llamaron para decirme que ya era empleado, tuve que ir al siguiente día para que me entregaran mi oficina y también para que me diera cuenta de lo infinitamente suertudo que era, no solo la paga era buena, sino que iba a estar rodeado de mujeres, todas ellas unas bellezas, con cuerpazos y vestidas como si quisieran seducir. Por un momento sentí que era un sueño o que aquello era una empresa de modelos profesionales. Mientras Claudia, la que sería mi asistente personal, contoneaba su culote hermoso paradito, su faldita me hipnotizaba. Ella me guiaba y me explicaba cosas del trabajo y la rutina de la oficina etc, etc, yo sólo le prestaba medio la atención pues me tenía mirandole el culo y el escote y también esa carita hermosa. Sin embargo, algo llamó mi atención, mientras Claudia me mostraba el lugar, Sabrina y las otras estaban en una supuesta junta, cuando pasamos frente al salón de conferencias, por fuera se veía todo pues la gran ventana de vidrio estaba con las persianas abiertas y claramente ví que Sabrina me señalo, y les dijo algo a todas las chicas, todas me miraron fijamente, por un momento me sentí como un objeto pero no me importó me gustaba ser el centro de atracción de aquel montón de hembras, ya que iba a ser el único hombre en un departamento en el que nadamas trabajaban mujeres. Claudia me explico que yo sería el primer hombre que trabajaba para este departamento pues antes Sabrina no quería contratar hombres, pues ella pensaba que se trabajaba mejor sin distracciones, extrañamente y muy recientemente, y para mi suerte, ella cambió de opinion. Así que claudia me explico que sería el único hombre entre 16 mujeres.

Así paso que trabaje muy feliz por los proximos tres meses. El ambiente es muy bueno, todas esas mujeres no solo me deleitaban el ojo a diario, sino que con su amabilidad y dulzura hacían cada día muy ameno. Sabrina era con la que mejor me llevaba, no solo era muy bueno ganandome a mi jefa, sino que ella seguía coqueteandome. Asi llegó el día del cumpleaños de Sabrina, Claudía le organizo una fiesta sorpresa en su casa, lo que sería la mejor noche de mi vida, pues fui el único invitado hombre. Yo no lo sabía pero aquello era algo que Claudia había planeado con la intención de que fuera una orgía donde mi verga sería el regalo para Sabrina, pero con la condición de que lo tendría que compartir con todas las demás empleadas. Pero lo que paso esa noche se los contaré pronto en la segunda parte.

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