Mi primera vez

Hacia mucho que lo había pensado y por fin me había decidido. Me había apuntado a un gimnasio!!!! El verano se acercaba y si o si tenía que poner la operación bikini en marcha.

Pero bueno, mejor empiezo la historia por el principio, me llamo Naiara aunque todos mis amigos me llaman Nai, mido 1.65 de estatura, soy morena con el pelo largo, talla 90 de sujetador…vamos lo que se dice una chica del montón.
Todos mis amigos estaban ocupados, unos trabajando, otros estudiando y yo tenía las tardes libres asi que como ya os he contado antes, decidí hacer deporte.

Llegó el día, me puse unas mallas ajustadas y una camiseta de tiras, cogí mi bolsa de deportes con lo justo para cambiarme al acabar y me fui al gimnasio. Mis amigos habían apostado a que no aguantaría mas de un día y yo, la verdad es que tampoco lo tenía del todo claro. Nunca fuí demasiado constante para el deporte.
Mi primera toma de contacto no fue del todo mal, un poco de bicicleta, otro poco corriendo en la cinta, en la eliptica, etc etc..eso si, cuando el monitor me dijo, eso es todo por hoy, estaba agotada.
En mi mente, lo único que aparecía era mi imagen pegándome la ducha del siglo.
Cuando llegué al vestuario estaba casi vacío, ya era tarde y la mayoría de gente hacía tiempo que se había ido. Cogí el bote de gel, el de champú y la toalla y me fui hacia la zona de las duchas.
“Mmmmmm, que gusto cuando el agua caliente empezó a caer sobre mi piel”
Y ahí estaba, relajándome sin pensar en nada cuando escuché una voz que venía de la cabina de al lado.
– Oye, perdona, podrías darme un poco de gel que se me ha olvidado el mío??
– Si, claro.-contesté yo.
– Gracias, ahora salgo a cogerlo.
En nada de tiempo, la puerta de mi ducha se abrió y frente a mí apareció una chica algo mayor que yo pero muy guapa y con un tipazo. Iba totalmente desnuda y empapada en agua.
– Hola, me llamo Rocío.- me dijo
– Hola, yo soy Naiara aunque todo el mundo me llama Nai.
– Encantada.
– Lo mismo digo.
– Estaba pensando que quizá podía ducharme aquí contigo así no tengo que volver despues con el bote de gel porque lo vas a necesitar, verdad¿?
– Pues la verdad es que sí. Estaba relajándome debajo del agua y aún no he empezado a enjabonarme.
– Mmmmm, si quieres te ayudo.
La verdad es que su propuesta me pilló totalmente desprevenida. Que había querido decir con ayudarme¿? Rocío cogió el bote de gel, se echó un poco en las manos, se puso a mi espalda y empezó a pasarlas por mis hombros muy lentamente.
– Eres nueva en el gimnasio, verdad¿? Nunca te había visto por aquí.- me dijo
– Si, hoy es mi primer día
– Estarás muerta, verdad¿? Apenas tendrás fuerzas para enjabonarte pero no te preocupes que yo lo hago por ti.-me siguió diciendo casi en susurros y muy cerca de mi oído.
Nunca había hecho nada parecido con una chica pero la verdad es que la sensación de sus manos en mi piel era muy placentera, tanto que incluso empezaba a excitarme esta situación. Me mantuve quieta y dejé que Rocío siguiese con lo que estaba haciendo.
Sus manos bajaron suavemente por mi espalda hasta llegar a la altura de mi culo. Supongo que notó que me puse tensa porque volvió a subir hasta mis hombros para bajar esta vez por mis brazos.
– Sshhhh, relájate y tranquila que no voy a hacer nada que no quieras. Tú solo tienes que mandarme parar y lo haré.
Sus manos volvieron a subir por mis brazos y volvieron a bajar solo que esta vez lo hicieron por mis costados, por mi cintura, directas hacia mis muslos.
– Nai, tienes una piel muy suave. Mmmmm, me gusta.
Ahora sus manos recorrían mi barriga y subían hacia mi pecho.
– Relájate y disfruta, me volvió a repetir.
Agarró mis tetas con ambas manos y empezó a apretarlas, primero suavemente y después con mas intensidad. Con sus dedos trazaba círculos alrededor de mis pezones y en algún momento aprovechó para pellizcármelos.
De mi boca salió un gemido. Cada vez estaba más excitada y si en algún momento se me pasó por la cabeza decirle que parase, desapareció cuando Rocío empezó a besarme en el cuello, mi punto débil.
– Eso es, cielo, tú sólo disfruta.
Y eso hice, simplemente dejé que Rocío tomase las riendas. Mientras una de sus manos se mantuvo acariciando mis tetas, la otra bajó hacia mi rajita. Metió su mano entre mis piernas y empezó a acariciarme mientras se pegaba del todo a mi, aplastando sus tetas en mi espalda.
– Mmmmm, que mojadita estás.
De mi boca solo salieron mas gemidos, cuando Rocío metió un dedo dentro de mi coñito y empezó a moverlo, mojándolo bien. Después ya fueron dos los dedos que entraban y salían de mi. Cuando ya estaba muy excitada, tanto que sentía que en poco tiempo iba a correrme, sacó los dedos de mi coñito y me los llevó a la boca.
– Has probado alguna vez a que sabes¿?
– No
– Entonces hazlo ahora, chúpame los dedos.
Y le hice caso, chupé sus dedos hasta dejarlos bien limpios y mientras lo hacía Rocío se puso frente a mí, sacó los dedos y me besó metiéndome la lengua dentro de mi boca. Saboreando el sabor de mi flujo dentro de ella. Su mano volvía a estar entre mis piernas, acariciándome el clítoris rápidamente.
– Estás deseando correrte con mi mano entre tus piernas, verdad¿?
– Mmmmmmm, siiiiii.- dije yo a punto de hacerlo
– Creo que se me ha ocurrido un sitio mejor para hacerlo.
Y fue entonces cuando Rocío se agachó frente a mí, me abrió un poco las piernas y hundió su cabeza entre ellas. Recorría toda mi rajita con su lengua, una y otra vez, la metía dentro de mi coñito todo lo que podía y mientras con un dedo acariciaba mi clítoris con la otra mano acariciaba mi culo.
– Vamos, Nai, córrete en mi boca.
Y mientras yo agarraba su pelo empujándola contra mi, me corrí y fue uno de los mejores orgasmos que había tenido en mi vida.
Rocío siguió un ratito más lamiendo mi rajita hasta dejarla bien limpia. Se levantó y volvió a besarme.
– Espero que hayas disfrutado de la ducha y que haya sido mas relajante de lo que esperabas.
– Te puedo asegurar que ha sido muy relajante y placentera.
– Me alegro. Mañana nos volveremos a ver¿?
– Sii, claro. Aquí estaré
– Mmmmm, me gusta escuchar eso

Al llegar a casa aún no podía creerme lo que había pasado. De repente sonó el teléfono. Era mi mejor amiga.
– Hola, Nai…que tal en el gimnasio??
– Bueno, supongo que bien aunque ha sido duro y me duele todo.
– Jajajajajaja….lo sabía, ya no vuelves, verdad¿?
– Claro que si…te puedo asegurar que volveré todos los días.- dije con una sonrisa recordando lo que me esperaba en los vestuarios al acabar.
Continuará

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