Mi regalo de cumpleaños

Siempre que jugabamos, mientras le daba masajes en el coño, fantaseaba con que se la follaban entre varios mientras yo admiraba el espectáculo.

Y llegó mi cumpleaños, y no se le ocurrió nada mejor que regalarme que cumpliera mi fantasía. Y así fué como sucedio todo.

Habíamos quedado en el Charlie a las 6 con los tres chicos, pero para que no fuera llegar e ir al grano, optamos por ir un rato antes y así ir tomando algo y destensando la situación.

Al poco llegó el primer chico: J. Yo ya lo conocía de una quedada cervecera que organicé hace unos meses y las sensaciones que me dio en ese momento fue de una persona muy educada, responsable y con la que se podía pasar un buen rato en todos los sentidos.

Y allí estábamos los tres: mi mujer, J y yo. Ella se encontraba muy tensa, pero empezamos a charlar simplemente de nuestras experiencias anteriores, de nuestras aficiones…. y aquello se convirtió en una charla de tres amigos en un bar cualquiera.

Pasaba el rato, y miraba el reloj: las 18:10. Empezaba a olerme un plantón doble, pero no podía estar más equivocado: el poco aparecía por la puerta el segundo chico: M. Las presentaciones de turno, y seguimos charlando.

Vistazo al móvil y al foro, y tengo mensaje del tercer implicado avisándome que llegaría un poco tarde. Y el poco fueron unos pocos minutos, porque en nada llegaba W que se nos sumaba.

Ya estábamos todos los implicados, y allí estábamos hablando de cosas del mundillo y de cosas normales. Un rato entretenido mientras ya tomábamos nuestro segundo cubata.

En eso ella me comenta que detrás mío hay 3 chicos que no le quitan ojo y me pregunta si ellos saben algo. Le digo que no, que simplemente supongo que el ver a una chica rodeada de 4 tíos, pues les debió parecer algo muy morboso (y no fue a los únicos, pero no adelantemos acontecimientos).

Ya una vez la situación estaba completamente relajada y normal, a mí me empezaban a entrar ganas de fiesta (y al fin y al cabo para eso habíamos quedado).

Primero una caricia por aquí, luego un roce por allá… un bajar un poco los leggins (que todo sea dicho, iba sin ropa interior como a mí me gusta).

Así que decidí usar la artillería pesada: le pedí al camarero que pusiera una canción (cual ruego mantenerla en secreto, que así tiene más gracia).

Y allá que nos lanzamos ambos a bailar creo que de una manera muy muy sugerente (aunque tendría que opinar el público al respecto), y al momento ella me estaba pidiendo que le quitara el jersey y se queda solo con el sujetador.

En ese momento ya eran manos por aquí, pecho por allá… y ella bailando la mar de sensual.

Bueno, solo decir que el camarero decía que no iba a quitar la canción hasta que nos fuéramos dentro 😀 (y creo que fueron 4 veces).

Una vez dentro nos dirigimos a la cama que da al pasillo francés (para que negarlo, me apetecía que nos miraran) y ahí seguimos la fiesta todos juntos.

En ningún momento se encontró desatendida: o uno la estaba lamiendo el coño, y otro le chupaba los pecho, o le estaban haciendo un buen pasaje 😉 o directamente, se la estaban follando.

Aquello era un uno tras otro, un no parar. Y yo veía que cada vez ella estaba más caliente y desinhibida. Se le notada que estaba disfrutando de la situación.

Tanto era así que en un momento ella se tumbó encima mío, y se estaba restregando el coño con mi polla, otro chico desde detrás se la estaba follando, y me dice al oído: juega con mi culo.

Así que nada, allá que lancé primero un dedo, luego dos…. y sincronizado con el otro chico, la empezamos a penetrar simultáneamente (él la polla en el coño y yo los dedos por el culo).

Alguna vez lo habíamos hecho los dos solos, pero claro, que hubiera más gente siempre ayuda 😀 😀 😀

La situación era tan increíble que incluso había por allí otra pareja jugando entre ellos a los que les llamamos su atención.

Yo los iba viendo de refilón, pero es que ya hubo un momento que la chica se alejó de su chico y se acercó a nosotros, quedándose un rato mirando.

La cara de la chica era una mezcla de asombro, alucine y envidia. Pero es que luego alguien me comentó que había escuchado como le decía a su chico “ala, con cuatro, que envidia” 😀 😀 😀

Por momentos dudaba si se nos iban a sumar al grupo. Pero finalmente no lo hicieron.

Ya llegó un momento que las fuerzas iban flaqueando, así que uno de los chicos se esmeró en darle un buen masajito a mi chica, consiguiendo que tuviera una corrida brutal.

Ahí optamos por hacer un descanso, para retomar fuerzas y recuperar un poco el aliento.

Pero la verdad que el descanso duró breves instantes, porque optamos por trasladarnos a la cama grande para estar más cómodos y con más fresco.

Y ya que estábamos en otra cama… pues allá que nos lanzamos de nuevo al disfrute 😀

He de reconocer que en un momento dado, yo estando tumbado, ella encima de mí montándome y los otros chicos por allí rondando, uno se acercó por delante nuestro. Y para ser sinceros, si se me lleva a poner cerca le hubiera metido una buena mamada en aquél momento 😛 Pero no se dio la situación.

Y ahí seguíamos todos a lo nuestro. Y allá andaba aquella chica que no nos quitaba ojo.

Ya en un momento dado mi chica se tumba encima de uno de los chicos, y empieza a follárselo salvajemente. La corrida del chico se escuchó en todo el local y creo que hasta en los locales adyacentes 😀

Tocaba otra pausa, porque justo donde estábamos no funcionaba el aire acondicionado. Así que optamos por trasladarnos a los sofás y tomar algo.

Este fue otro momento distendido de charla, y creo que especial risas: allí estábamos los 5 solo con una toalla, acabábamos de follar como conejos, y estábamos disfrutando de un merecido descanso con algo para beber.

Ya entre risas, comenté que la semana pasada habíamos intentado usar el columpio en otro local y que había sido un total fracaso. Así que optamos por hacer un curso/demostración a nivel práctico.

El primero voluntario fui yo: demostraba que cuando te sientas el propio columpio te cierra las piernas. Pero después de que me ayudaran a recolocarme, sí que era posible estar tumbado y abierto de piernas.

Lo mejor del momento, los chicos que debieron ver movimiento por la zona de los barrotes, entraban a mirar y me encontraban a mí en el columpio. Su cara de asombro y decepción era para verla 😀 😀 😀

Y luego de comprobar que era factible, le tocó el turno a mi chica: se colocó con la ayuda de todos, y a la que estuvo tumbada pues allá que nos lanzamos todos a por ella.

Yo me situé en su cabeza, por lo que mientras me la chupaba podía disfruta del espectáculo: primero como le comían el coño y luego se la follaban con fuerza (lo que ayudaba a que yo me la follara por la boca) y los otros dos cada uno en uno de sus pechos.

Tras un ratito jugando, optamos por ir de nuevo a la cama grande. Para que negarlo, era más cómodo para estar todos juntos.

En este momento W nos dijo que tenía que irse, que se le estaba haciendo tarde.

Así que allí quedamos J, M y nosotros dos.

Y para que cambiar y de momento todo funcionaba bien: allá que empezamos de nuevo con los roces, los juegos, las mamadas, las comidas de coño, el follar…..

Sinceramente ya llegó un momento que mi mujer no tenía un descanso, cuando no era uno que la follaba, era otro que le comía el coño, y cuando no, uno le hacía un dedo.

Y quizás el momento cumbre de la noche: ella se encontraba tumbada y uno de los chicos estaba enfrente de ella, follandosela con las piernas encima de sus hombres.

En eso que ella me dice que me acerque y me susurra al oído que quiere que le den por detrás.

Y nada, siempre hay que complacer a las damas: le comento al chico cuáles son sus deseos, y en un movimiento que aún estoy flipando, le junta ambas piernas, se las levanta, enfoca…. Y el gemido de mi chica me indicó rápidamente que la misión había sido cumplida.

Los gemidos de ambos llenaban el local y eran como música para mis oídos.

Estuvieron un buen rato por faena hasta que él se corrió. Ella quedó estirada sobre la cama, recuperando el aliento y las fuerzas.

Pasado un rato se fueron a asear ambos, y tras semejante sesión de sexo salvaje, pues nos quedamos charlando la mar de tranquilo, comentando cosas y experiencias.

Ya tocaba irse: el local teóricamente cerraba a las 22:00 y eran casi las 22:30.

El chico del local nos despidió a todos con una amplia sonrisa con la simpatía que siempre le acompaña.

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