Mi sobrino me follo

Este verano vino a visitarnos mi cuñada con su hijo que tiene ahora 14 años, y que hacía tiempo que no veía. Ella está separada y estuvieron un fin de semana en nuestra casa.

Un día estuvimos en la playa y las dos nos pusimos en top-less a tomar el sol tumbadas boca abajo. Su hijo es muy juguetón y cariñoso y un tanto infantil para su edad, y se puso encima de su madre sobre su espalda, cuando de pronto, veo que se está frotando con su culo y por el bañador que llevaba de estos ajustados de licra, se le notaba claramente su erección por el bulto que se formaba, mientras nosotras seguíamos hablando de nuestras cosas.

Luego nos dimos la vuelta y el chico se quedó tumbado igual encima de ella, pero ahora le estaba dando besos en los pechos, lamiéndolos y metiéndose sus pezones en la boca, mientras mi excitación iba en aumento ante la morbosa situación y la de mi cuñada creo que también, aunque ninguna de las dos decíamos nada y seguíamos disimulando como si nada, hasta que creo que ella ya no pudo aguantar más, porque poco le faltaría para empezar a gemir y le dijo a su hijo:

.- Anda!, déjame un poco tranquila y ahora ponte a dar la lata un poco a tu tía.

El chico se levantó y se puso encima de mí recostado sobre mi pecho, pero sin atreverse a chupármelos como a su madre, por lo que le dije:

.- Puedes hacerme lo mismo que a ella, si quieres, eh!.

Y se puso a besarlos y darle lametones a mis pechos, mientras con su pene presionaba entre mis piernas, llevándome al mismo o mayor estado de excitación que tendría su madre, cuando a ella la llaman por el móvil y se levanta alejándose un poco de nosotros para hablar.

Aprovechando la situación, metí mi mano por dentro de su bañador y le dije:

.- Vaya, que durita la tienes.

El no decía nada y sólo se reía, mientras yo le apretaba su pene con mi mano y me puse a movérselo y tras unas leves sacudidas, ante mi sorpresa noto que se corre en mi mano, manchándome de semen también la braguita del bikini, por lo que le dije que fuera a bañarse para lavarse un poco mientras yo intentaba limpiarme como podía, aunque se me quedó toda la arena pegada, por lo que tuve que levantarme también para ir a bañarme, mientras su madre seguía hablando por teléfono, sin haberse percatado de nada.

Mi sobrino se quedó más tiempo en el agua y yo cuando creí haberme quitado todos los restos de semen, volví con mi cuñada que me dijo.

.- Parece que os han entrado los calores de repente a los dos.

Y yo disimulando como pude:

.- Si, es que hace mucho calor y apetecía refrescarse un poco.

Cuando el bikini empezó a secarse, parecía que no se habían quitado del todo las manchas de semen y yo me puse un poco nerviosa esperando que no se diera cuenta, pero menos mal que vino mí marido a buscarnos y nos fuimos para casa.

Cuando llegamos, mi cuñada le mandó a la ducha para que terminara de quitarse los restos de arena y luego de un rato, entré con ella en el baño porque iba a terminar de lavarlo, y al enjabonar al chico tuvo una nueva erección y como ella notó que yo me quedaba mirando, me dijo:

.- La verdad es que ya está bien dotado, eh!

.- Si, dentro de poco, ya tendrás a todas las niñas detrás de él.

.- Ya te digo. ¿Sabes? A veces se pone muy pesado y tengo que dejarle dormir conmigo, me manosea toda y se pasa la noche con el pito levantado y una tiene sus tentaciones, y he tenido que masturbarle ya varias veces a ver si se quedaba tranquilo; ya vistes como se ponía en la playa, espero que no te parezca mal que te lo diga.

.- No mujer, a cualquiera nos pasaría en tu lugar. (Intentando disimular que poco antes se lo había hecho yo)

Y así me quedé con la calentura de imaginar cómo acabarían esos dos, vamos, que no pasaría mucho tiempo para que mi cuñada se la dejara meter, porque le tenía muy consentido y al estar solos, acabará pasando.

Al volver a casa, te amplio la conversación que tuve con mi cuñada.

Me dijo que como había visto, su hijo era muy infantil, pero muy cariñoso y que estaba muy desarrollado, así que últimamente cuando dormía con él, al despertarse se encontraba con las sábanas todas mojadas por lo que se dio cuenta de que el niño no había empezado todavía a masturbarse y que acumulaba tanto semen, que por las noches lo echaba en las famosas “poluciones nocturnas”, y que ya estaba cansada de estar lavando todo el día sábanas y lo comentó con alguna amiga que tenían hijos de esas edades y todas le decían lo mismo, que a algunas les había pasado alguna vez, sobre todo una que tenía dos hijos, que ya se había cansado de cambiar las sábanas todos los días. Entonces se hartó y cogió a los dos en el baño de la noche y los masturbó hasta que se corrieron y asunto resuelto, no volvió a pasar.

Después de esto, mi cuñada decidió hacer lo mismo y que fue por lo que empezó a masturbarle y que por eso le había visto en la playa con esa actitud tan cariñosa con ella, por lo que a veces, en público, le daba algo de vergüenza por lo que pudiera pensar la gente.

Yo le reconocí que cuando se puso encima de mí, se le había puesto dura, que se había frotado conmigo y que me había excitado, por lo que se la cogí por dentro del bañador y que tras un pequeño meneo se me corrió manchándome toda y que por eso habíamos ido a bañarnos. Y ella me dijo:

.- Ya me pareció raro, jajaja. Yo la verdad, es que a veces acabo cachonda perdida al hacérselo y tengo que acabar metiéndome el dedo, y como sigamos así , cualquier día le pongo encima de mí y que me la meta él.

.- Que cosas dices! Ya me estás poniendo cachonda a mí también.

.- Ayer por la noche se lo hice para que no te manchara las sábanas y ya ves como hoy al mediodía lo que volvió a soltar. No se si hacérselo otra vez esta noche, porque lo veo muy excitado de haber ido a la playa y no me fío de él.

.- Pues vaya trabajo que tenéis las mamás de chicos. No me extraña que acabéis cachondas perdidas. Yo ya estoy muy excitada con lo que me estás contando de imaginarlas dándole a sus niños con la mano.

.- Mira, si quieres, puedes hacérselo tú, ya que se lo has hecho en la playa, él estará encantado y a mí me gustará ver como se lo hace otra.

.- Mmmmm, que viciosas somos, anda!, vamos a darle el último repaso.

.- Vamos hijo, que no haces más que gastar agua y nunca acabas de lavarte bien.

Las dos nos pusimos a enjabonarle, entreteniéndome yo especialmente en su pollita que la seguía teniendo dura, poniéndosele el glande muy hinchado y al aclarársela, se lo ví tan apetecible que no pude evitar metérmelo en la boca, mamándosela con mucho gusto, mientras él decía:

.- Hey, eso me lo hace mamá también.

Mi cuñada se quedó algo avergonzada al verse descubierta en algo que no me había contado, pero yo no le día importancia:

.- No te preocupes, mujer, al vérsela así tan rica, cualquiera se lo haría.

Mi sobrino se corrió en mi boca mientras creí ver como su madre se tocaba al ver la escena, y le decía a su niño:

.- Esta noche vas a dormir tranquilo, ya verás que bien.

Pero yo creo que esa noche, ella le exprimiría un poco más antes de dormirse, mientras yo acabé desahogándome con mi marido, que me dijo que me encontraba más caliente de lo normal, que qué habría visto por ahí.

Cuando se marcharon, yo me quedé dándole vueltas a lo que había pasado y obsesionada con todo eso, así que convencí a mi marido para que les devolviéramos la visita. Mi marido me llevó un fin de semana, pero él volvió el domingo porque tenía que trabajar y yo me quedé allí.

Cuando llegamos, mi cuñada nos dejó la habitación del chico para que durmiéramos allí y ella se lo llevó a su habitación para dormir con ella. Después de todo lo que ya sabía del asunto, no podía pegar ojo por la noche, pensando en que ellos estaban durmiendo en la misma cama, aunque por otra parte, yo creo que deben llevar tiempo haciéndolo y se disculpó con nosotros por el tema del espacio. De todas formas, mi imaginación me tenía muy calenturienta y a media noche intentando dormirme, me pareció escuchar gemidos que venía de su habitación, aunque no estaba segura de si sería algún vecino con ganas de juerga también. Mi marido dormía y no se enteraba de nada, así que me levanté para asegurarme y ciertamente venían de su habitación y me puse a escuchar detrás de la puerta.

Los gemidos de mi cuñada dejaban claro que iban acompasados con las embestidas de su hijo que debería de estar metiéndosela hasta el fondo y yo ya estaba totalmente mojada escuchando todo eso y masturbándome mientras apenas entendía algunas cosas que decía mi cuñada entre tanto placer:

.- Ay!!, que bien me lo haces, me vuelves loca. Ya me lo has echado todo dentro y sigues con la polla dura, que maravilla, me vas a matar de placer.

Yo ya no podía más y creo que mi orgasmo coincidió con el de mi cuñada, porque por suerte mi grito de placer debió quedar tapado por el suyo y no me escucharía.

Las noches siguientes ya tuve que dormir sola sin mi marido, porque se había marchado, y se volvieron a repetir los mismos hechos que aumentaban mi calentura hasta que ya no pude aguantarme más y uno de los días al levantarnos, dije a mi cuñada:

.- Menudas noches que te estás pasando. Se os oye desde mi habitación y no tienes compasión de mi, porque ya sabes que estoy sola sin mi marido.

Ella se rió con ganas y un poco avergonzada me lo reconoció y me pidió disculpas, pero yo la dije que eso había que arreglarlo de alguna manera, que ya tenía el dedo gastado, lo que la hizo reír más todavía:

.- Bueno, está bien, tienes razón. No estoy siendo una buena anfitriona. Esta noche le diré a mi hijo que duerma en su habitación, “que te sientes un poco sola”, jajaja.

.- Por mi estupendo. No te imaginas como me tenéis de cachonda. Ya estoy nerviosa esperando cumplir una de mis fantasías, pero tú de esto a mi marido nada, que aunque sé que es morboso, no le gusta que le ponga los cuernos.

.- No te preocupes. Esto es cosa de mujeres y seré discreta.

Ya por la noche, estaba ansiosa en la cama esperando que llegara mi sobrino y cuando llegó, le miré como se desnudaba, pero no pude verle nada. Se puso el pijama y se metió en la cama conmigo.

Luego empecé a preguntarle si había estado con más mujeres aparte de su madre y me dijo que no, que las chicas de su edad los preferían mayores y que no había tenido oportunidad de estar con mujeres mayores, porque quizás lo verían muy niño. Y yo le dije:

.- Pues seguro de que alguna amiga de tu mamá anda con ganas, pero no lo va a decir, claro. Y si alguna piensa eso que me dices, ellas se lo pierden, porque para las mujeres de mi edad es muy rico estar con alguien como tú. Mira, conmigo, vas a poder probar si es tan rico como con tu mamá.

Mientras tanto, yo ya le había metido la mano por dentro del pijama y le sobaba toda su pene y testículos con mi mano, poniéndoselo todo duro y sin poder aguantarme más, le quité el pijama y me puse a chupársela succionándola con mis labios, poniéndome a horcajadas encima de su cara para que me chupara el coño a su antojo. Se notaba la experiencia que tenía porque sus lametones me obligaban a parar mi felación, para concentrarme en el placer que me estaba dando, y así conseguí mi primer orgasmo, y luego seguí chupándosela a él hasta que conseguí que se derramara en mi boca, tragándome todo su semen de delicioso sabor.

Luego, por fin, iba a poder sentirlo dentro de mi, y abriéndome de piernas, me lo puse encima y su duro pene me abrasaba con cada acometida, estando segura de que mis gemidos ahora serían oídos por mi cuñada desde su habitación. Al fin, pude deleitarme con lo que disfrutaba ella cada noche, dejándome el chico agotada.

Por suerte puede disfrutarlo dos noches más hasta que llegó mi marido a buscarme para volver a casa.

Han pasado ya unos meses de todo esto y sigo con muchas ganas de repetirlo y quien sabe si aumentar el morbo más si cabe

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