Mi tío, lo más rico del mundo

Desde que desarrollé y empecé a sacar curvas, mi tío empezó a acosarme, muy sutilmente, a preguntarme cosas, que me ponían nerviosa y me hacía sentir cosquillas en el estómago, ya me había besado con un par de chicos, mi maestro de inglés me había arrimado su cosa en una apretazón en un bus, y se la sentí bien parada, lo que me puso a pensar mucho en el sexo, finalmente, unas amigas tenían unos videos pornos, y el morbo se me empezaba a despertar. Aunque dije que esas cosas no me gustaban.

Yo viajaba una vez por año a casa de la abuela y mi tío aprovechaba para decirme cosas, como que me habían crecido los pechos, que si estaba muy guapa, que si tenia un cuerpo muy bonito, ese año me preguntó si tenía muchos pelitos en mi cosita y la verdad, había fantaseado con el muchas veces, lo que me puso muy cachonda, y le dije, no se si mucho o poco, y me baje un poco el pantalón y lo deje ver, me acarició y me dijo, están muy finitos. Poco a poco fuimos jugando un poco más.

Le pregunté si los hombres tenían pelo y me preguntó si quería ver, le dije que si y se bajo el pantalón, la tenía parada y me preguntó si alguna vez había tocado alguna verga y le dije que no, me tomo la mano y se rio algo sarcástico y me dijo no le digas a nadie esto, me tomó la mano y con su mano encima, se la masturbó y luego de unos minutos, vi como le salió el semen. Me pidió que se lo chupara y le dije que no. Solo me quedó la leche en la mano y me salpico en el cuerpo y cara.

Empecé a buscar como quedar a solas con él, cada vez que podía me pedía que me bajara el pantalón y se la mostrara o me la mostraba, cuando podía se la jalaba enfrente de mi o me pedía que se lo hiciera y yo lo hacía, muy sumisa.

El siguiente año, cuando baje al pueblo, ya estaba mas grande y más desarrollada y me dijo al llegar, que ricas caderas tienes, ya te la metieron? y aunque la pregunta era muy incómoda, le respondí que no.

Empezamos de nuevo el juego, de mostrarnos, pero esta vez las cosas cambiaron, un día que estábamos solitos, me pidió que se la mostrara, yo me baje el short y entonces me empezó a acariciar, se sentía tan rico, lo deje hacer y luego me dijo que si quería más me la metiera en la boca, no respondí, me sentó en el sillón, subió una pierna y luego me la puso en la boca y me acarició los labios con su cosa, vaya que la tiene bien rica, se la agarré para no metérmela en la boca, me daba asco, pero él puso la punta en mi boca, yo saque mi lengua y se la empecé a lamer, despacito, casi con asco, pero él empezó a empujar y a duras penas me cabía en la boca, pero se movía mientras sostenía mi cabeza y me hacia tragar, me daba nausea, esta grande y sentía que no podía respirar, me decía, que rico metértela en la boca, me haces gozar y finalmente se vino en mi boca y como no la sacaba, me lo tuve que tragar, se rio y me dijo no le digas a nadie, gracias por comerme la verga, se subió el pantalón y se fue al baño.

Cuando salió me abrió y me la chupó, primero me lamió, luego me la chupó y me metió la lengua en el hoyito y estaba bien rico, pero oímos ruido y el se fue al baño y yo me subí la ropa y seguí viendo tv. El cuando podía me miraba y se reía. Me preguntaba si me había gustado.

Así pasamos todas mis vacaciones y la verdad un hombre guapo, como él se antojaba siempre, pero no intentó cogerme y yo no se lo pedí, tenía miedo, quería ser penetrada pero me detenida, durante los primeros meses, al regresar, me le insinué a mi maestro de inglés y empezó a manosearme, lo deje, la verdad ya quería hacerme mujer, pero no quiso, solo me sentaba en sus piernas y me manoseaba y me hacía tocársela, así que estaba loca por que pasara.

Cumplí 16 y tuvimos que viajar de emergencia por que mi abuela tuvo un accidente, hubo mucho alboroto y todo mundo viajó a la capital y nos quedamos solos mi tío y yo, me sentía nerviosa, sabía que por fin me iba a hacer su mujer.

Esa misma noche, luego de cenar, se tomó unos tragos, el tenía 25, como no hacía nada, solo me decía cosas que me ponían nerviosa, me le senté en las piernas y lo besé, el empezó a besarme el cuello, luego me mordió despacio las tetas, sonó el teléfono y me dijo que iba a salir, se fue y me fui a bañar, saliendo del baño, en toalla, regresó, me llevó a su cuarto, me quito la toalla, se sentó en la cama, me puso frente a él, me beso el cuello, los hombros y bajo por las tetas, me las lamió primero, luego me dio una buena chupada en los pezones.

Se levantó y se bajó el pantalón, se lo quitó y luego la camisa y quedó desnudo, se sentó y se la agarré, la tenía dura, se la acaricié y luego me la metí en la boca hasta donde aguante y se la chupe, mientras le tocaba el resto con las manos hacía abajo.

Me acostó en la cama y empezó a lamerme, me preguntó si me gustaba, le dije que si, siguió y luego de un rato me dijo que sentía y le dije que muchas cosquillas ricas y me dijo que quería metérmela, me recosté en las almohadas y me empezó a pasar la verga por el cuerpo, luego me la pasó por mi cuquita abierta, me la acarició, luego se rio y me dijo, voy a hacer que tu cosita sienta que va a partirse en dos.

Yo estaba asustada, pero a la vez muy deseosa y muy caliente, estaba bien mojada y el con una cara desencajada y con una sonrisa sarcástica, me la puso en el la orilla del hoyo y empezó a empujar muy despacio su verga, me salieron unas lágrimas, miraba el techo, tirada en la cama con aquel hombre encima de mi, no podía ni gritar, gemía de dolor, pero el creyó que de placer y se reía y me decía cosas, como que era muy complaciente, que le daba mucho placer, que el me iba a enseñar a hacerlo bien rico.

Me decía que yo iba a hacer su mujer y que lo íbamos a hacer siempre, aunque estuviéramos casados, que el siempre me iba a coger, que me iba a abrir, para que los que me cogieran supieran que el era el primero y era mi hombre, mientras me la empujaba bien despacio y apretado, tenía su peso sobre mi y me asfixiaba, no hacía nada solo estaba bien abierta recibiendo ese dolor, de ser penetrada y abierta por un pene de ese tamaño, lo tiene grande, venudo y estaba rompiéndome por dentro, sentí que era una eternidad, finalmente terminó de meterla toda y se reía, me dijo que rica y cerradita estas, estas bien caliente, se ve que te gusta que te den verga, me resultaste bien puta. Me sentí muy incómoda, pero me sentí super sucia y me gustaba la sensación, me daba placer lo que me decía y como me trataba.

Se quedó allí un rato y luego la sacó muy despacio, sentía caliente, como raspaba y quemaba mi cosita, cuando salió, me mostró que tenía sangre, no era mucha, eran gotitas y entonces me puso con los talones en la orilla de la cama y se hincó, entonces me la chupo, lo que alivió el dolor que tenía, se levantó de nuevo, con la cosota bien parada y me la metió otra vez, me dolió de nuevo pero menos, la metió un poco más rápido, cuando topó, la sacó despacio pero no como antes y volvió a meterla, más rápido, me la sacó y sentí dolor, no dejaba de meterla y sacarla. Creí que eso era todo.

Pero me dijo que quería enseñarme a jugar algo, se acostó y me sentó encima, tenía la punta en la entrada de mi hoyito y yo me iba a sentar en ella muy despacio y me dijo aprende a montar caballito y se rio, pero cuando iba a empezar a tragármela, me dio un solo golpe hacía abajo y grite, quise levantarme pero me tenía agarrada de las caderas y empezó a empujármela y yo le dije que me dolía que no quería mas y me dijo mentira, te gusta, estas bien puta y caliente, eso querías ahora goza mamita, sufrí de comerte una verga entera, me empujaba yo intentaba quitarme pero me tenía bien agarrada de las caderas, gemía, sentía dolor, pero también placer, entre tanta cabalgata, empecé a sentir mas rico y a gemir de placer y se reía y me decía ves que te gusta que te den verga, macho querías, ahora voy a darte toda la que querrás, empecé a montármelo bien y rico, y me dijo que me levantara, que iba a terminar, pero sentía tan rico que le dije que no, y me lo cabalgue mas suave, para adelante y para atrás, me ardía, me dolía pero tenía cosquillas ricas. El me decía, que rica estas, que bien lo haces, así me cogen las putas en la calle, lo haces bien rico, me tienes bien parado el palo, con la concha tan caliente y húmeda.

Empecé a sentir bien calientito, sentí como le salió toda la leche, me decía que rica estas mamacita, que rico preñarte, yo no terminé, pero estaba muy satisfecha, se le fue aguadando, cuando salió de mi, sentí aguita caliente que bajaba por mi cosita y me levanté, me dio miedo de que me embarazara y me fui a bañar, el se quedó en la cama y lo encontré bien dormido.

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