Mi vecinito pervertido

Todo comenzó con una mudanza. No tenía idea de quien se había mudado. Pero lo descubrí un día tomando sol en mi pileta.

Me encanta tomar sol desnudita, así no me quedan las marquitas de la bikini. Cuando mi familia no esta en casa me quedo tomando sol en pechos y sin bombachita.

Estaba acostadita tomando sol y siento una mirada penetrante… Cuando giro mi cabeza observo a mi nuevo vecino. Cuando se dio cuenta de que observe que estaba en el balcón se metió rápido adentro. ¡Que loquito parece mi vecinito!

Seguramente hoy se va a tocar pensando en mí. Es lo primero que pensé. Que mente perversa y sexual que tengo. Típica de una escorpiana.

Al otro día fui de compras, y siento esa mirada nuevamente… Detrás de mí caminaba mi vecino. Estaba vergonzoso se le notaba y esquivaba mi mirada. Eso me encanta y me calienta. Lo que me gusto mi vecino cuando lo vi de cerca. Unos 35 años aproximadamente, me gusto esa carita tímida y a la vez seductora.

A la mañana siguiente, me puse a hacer gimnasia en el patio y nuevamente detrás de las cortinas estaba mi vecinito. A mi me encanta hacer gimnacia en bombachita, cómoda. Note su deseo, ya no escondía su mirada… estaba totalmente caliente.

Me saque la ropita y toda desnudita me metí a la pileta. Me seguía mirando lo saludé con mi mano y lo llame con una seña. Me miro y se señalo. Como diciéndome ¿a mí me llamas?, y con mi carita le hice el gesto que si.

Me puse la bikini y le abrí la puerta de casa, le dije veni. Métete en la pile conmigo. Me observaba y me dijo… Me encantas. Siempre te miro me tenes loquito.

– ¿Ah si lindo?. Veni, métete en la pileta conmigo- Le dije

– Te deseo mucho nena linda. Me muero por besarte y tocarte toda- Me decía con una voz de calentón.

Le sonreí y le dije sácate la ropita vecinito y vení a la pileta conmigo. Me metí al agua, mientras el se sacaba la ropa. Me acerqué a mi vecino y empecé a besarlo. Me paso la lengua hasta la garganta. Nos abrazamos por un lindo rato mientras el apoyaba su pene en mi vagina.

– Vamos a darnos una linda duchita ¿querés vecinito?. Mi ducha es muy cómoda- Le dije mientras le acariciaba el pene

Fuimos desnuditos a mi baño. Comenzó a penetrarme mientras me decía lo mucho que me deseaba. Y las ganas de cogerme que tenía.

Nos metimos en la ducha y mientras yo le tocaba el pene el me acariciaba la vagina. Sus deditos eran muy juguetones, me metió cuatro dedos de lo mojada que estaba.

Estábamos tan calientes que gemíamos como locos, me penetro de parada, mmm. Que lindo pene tenía mi vecinito, como sentía esa puntita en el fondo, muy profundo.

Me puso boca abajo en la bañera y empezó a pellizcarme toda la colita.

-Si lindo seguí así…pellízcame toda la colita- le gritaba de lo caliente que estaba.

Tenía el pene todo parado, y mientras me tocaba la cola se masturbaba, y yo me tocaba la vagina.

Se metió en la bañera y me subí arriba de él. ¡Como sentí su pene bien adentro!. Fue un orgasmo inexplicable. Comencé a saltarle, a cogerlo tan fuerte, que mi vagina chorreaba. No podíamos más de tanta calentura…

-¿Te gusta papito?- Le decía mientras le cabalgaba dándole mi espaldita.

Le agarre la mano y lo saque de la bañadera. Me arrodille y comencé a chuparle todo el pene, mi lengua juguetona no podía parar…Temblaba y gemía mi vecinito.

-Así, así – me gritaba.

-Si así mirón, dame todo tu semen lindo, aliméntame que tengo hambre- Le decía mientras le chupaba los huevitos.

Y mientras le besaba todo el pene, me empecé a masturbar. ¡Estaba re caliente!. Quería que me diera todo su semen y que acabemos juntitos. Tenía toda mi vagina calentita y se lo iba contando mientras tenía en mi boca su pene….

Me atraganto…me alimento de semen. La verdad que cuando comenzó a eyacular no pensé que me iba a mojar toda la vagina por sentir su semen calentito, eso me re calentó. ¡Que rico que estaba!, era tal cual quería que suceda.

Después nos duchamos juntitos porque el se tenía que ir a trabajar, además en 1 hora llegaba mi hermana. Seguimos besándonos en la ducha. Nos tocábamos y queríamos volver a empezar. Pero ya era tarde.

Me puse mi bikini, nos dimos un beso de vecinitos cariñosos. Y me quede escribiendo en mi diario de fantasías cumplidas la de estar con un vecino. Me faltan muchas todavía para ser una gran escorpiana, pero desde que empecé con mi libro todas las fantasías que cumplí me gustaron, me excitaron y las repetiría.

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