Mi vecino viejito y yo

Hola amigos soy Lucia, ya muchos y muchas me han leído mis relatos de mis amoríos. He estado bastante inactiva últimamente, pues solo mi vecino viejito me penetra y siempre con muchos bríos y fuerza como me gusta. Ya hace algún tiempo que no tengo aventuras extras, salvo de la última que tuve hace más o menos treinta días. Una prima cumplía quince años y fuimos con mi familia, ella vive en otra provincia por lo tanto tuvimos que estar más de un día.

El asunto fue que no tuvimos mucho trabajo en preparativos pues estaba todo incluido en el precio, salón, música y lunch. Así que aparte de la ropa no tuvimos más quehaceres, por lo tanto salíamos con mi prima a pasear, mostrándome su pretendiente y amigos. Como son algo menores que yo, no se me paso por la cabecita nada extraño. Hasta que fuimos a la casa de una de sus amigas, confesándome que su papá tenía un pene muy grande, viéndolo ella cuando estaba orinando y entro sin querer al baño una tarde, se me hizo agua la boca y pensé que sería una linda oportunidad de tener algo adentro. Ya en la casa y con las presentaciones de rigor incluido Paco el padre de Lucero, amiga de mi prima. Hombre flaco con pelo muy corto y bien afeitado, sin querer e intuitivamente llevé mis ojos a su bragueta, cosa que él se dio cuenta pues mirándome a los ojos sonrió. Pensé que con eso ya estaba todo dicho, y mi cosita estaría llena de lechita. Vestía un jogging y musculosa, por supuesto ropita interior, la de abajo solo me tapaba los labios mayores de mi conchita y arriba algo muy fino. Creo que hasta sentí la humedad de mi panochita, cuando me clavó sus ojazos en los míos. Quedé nerviosa y ansiosa por buscar un encuentro con Paco, quien nos trajo refresco y se integró al grupo, bromeando y haciendo amena la reunión con su charla. Pero no dejaba de mirarme cuando podía y por supuesto la miraba iba de mis ojos a mis tetitas. En un momento me excusé y pedí autorización para pasar al gabinete higiénico, quien por supuesto el papá con el pretexto de ir otro lugar de la casa, me indicó la situación, caminaba yo por delante y ahí aproveché para mover mis caderas en forma lasciva y sacando un poquito mi culito para su deleite, llegamos cuando comenzaba a dar la vuelta para entrar giré mi cabeza hacia él y le regalé una sonrisa con picardía, llevándose el su mano al bulto, baje la mirada y pude apreciar que daba la impresión de ser bastante grande. Nos sonreímos y creo que ahí quedó sellado nuestro encuentro íntimo.

Ya cuando nos marchábamos como al descuido “nos informó” que al otro día por la mañana estaría solo, pues Lucero debería hacer algunas diligencias y le llevaría tiempo. Mi suerte estaba echada, al otro día sentiría dentro de mí el arma de Paco.

Y así fue como sucedió todo. Con una buena excusa en casa de mis tíos salí sola y por supuesto, mis pies volaron al encuentro de Paco. Eran más o menos media mañana cuando llegué y toqué el timbre. No tardó demasiado en abrir, estaba con un short, remera y descalzo. –“Pasa putita, estás en tu casa”- dijo y como no podía ser de otra manera entré y ahí nomás luego de cerrar la puerta me abrazó por la cintura y me atrajo hacia él. Busqué con mi cola su pene y lo encontré duro y lindo. Me dio vuelta y nos besamos en la boca, succionando nuestra saliva. No quería demorar mucho y me arrodillé, baje su short y salto una cosa grande y linda, gordita y con la cabeza metida entre su cuero, con sumo cuidado descubrí su punta y me la engullí en la boca, estaba bien rica –“ho pero que puta habías sido”- acotó entre suspiros, y más me la metía llegando a pasar mi garganta, por suerte estaba acostumbrada a tragarla toda. Estuve un rato mamando aquella rica pija, mientras lo hacía me sacaba mi ropa y sin soltar el palo ayudé a desnudarlo. Una vez en bola los dos, me llevó a la cama y me puso de espaldas abriéndome mis piernas, metiendo su cabeza entre mi conchita depilada, haciéndome ahí dar mi primer suspiro indicándole que estaba mojando su boca con mis abundante jugos. Como la situación de su cabeza no debía ser buena, comenzó a besar y pasar la lengua por mi ano, sacándome quejidos de goce, subió hasta encontrar mi nuca y al mismo tiempo buscaba poner su pene en mi chochito, con mi ayuda lo consigue y me penetra lentamente, parándose erguido moviendo su cadera al ritmo de entrada y salida, ya en el tercer o cuarto empujón mojé con mis jugo su pija :”si putita mojame bien la pija con tu leche”- me decía al sentir cada vez más mojado su miembro .-“no me acabes todavía papito, dame verga”- pedía yo ensartada a mas no poder, y sintiendo su pene entrar y salir haciendo el ruido clásico. Me cogía rico, sentía como entraba toda y salía suave pero profunda. Me doy vuelta y quedamos de frente, elevo mis piernas y las abro al mismo tiempo, poniéndomelas encima de sus hombros, ahí la estocada es más profunda y saca quejidos de placer de mí, pero ya su bombeo es más fuerte así lo demuestra la metida queriendo llegar más adentro y lo noto en sus rasgos faciales, hace fuerza para que sienta todo su pene dentro mío, y lo noto y se lo di digo:-“ papito me estas matando, no tan fuerte por favor”- pero no hace caso y quiere penetrar y con fuerza .-“me haces daño papito, no seas malo”- lo azuzaba yo, gozando a cada entrada profunda que me hacía. Ahí no pude aguantar más y empapé su pene y sabanas con mis jugos, ante una acabada descomunal, el creyéndose el macho alfa, me daba duro para mi felicidad, creyendo que me perforaba con dolor. Mis quejidos eran cada vez más fuerte, y movimientos de cadera feroz, hasta que siento que su verga queda más gorda y con mucho calor, me preparo para la descarga seminal en mi vagina y así es, en una me agarra de mis hombros y empuja muy fuerte quedando unos segundos bañándome con su leche. Luego su pene comienza a ceder y sale junto con algo de leche que corre por mi cola. Quedamos un ratito así y luego sale encima mío, pero sin dejar de besarme y tocarme.-:”Me encanto Paquito, sos tremendo”- le dije, el me miro con una sonrisa de triunfo y quedamos ambos mirando el techo.

Pero fue solo unos minutos, yo quería más así que comencé a tocarle sus tetitas que al segundo chuponcito, quedaron duras, baje muy despacio hacia su pene y comencé a besarlo y chuparlo y acariciarlo, logrando que se parara y quedara bien duro. Ya él había logrado tocarme el culo con su dedo, incitándolo yo con movimientos de cadera, luego me pone de rodillas en la cama y me saliva bien la colita hasta que me escupe dando bien en el pocillo marrón, quedo con mis codos en el colchón y ahí pone su verga en mi anito y le da un empujón que entra la mitad.-“papá suave por favor, me haces daño”- pero ya la tenía toda adentro. Y me da salvajemente como queriendo romperme, y para ayudarlo le decía:”- no, por favor no me des fuerte, me duele mucho, aaaayyy la tenes muy grande nooooo”- Hasta que por el estímulo de mi voz y quejidos, me llena los intestinos de linda leche. “-Malo me ha quedado la colita doliendo”- Le dije una vez que estuvimos jugando, quedando el satisfecho y por supuesto también yo. La verdad que fue una linda penetración, y me ha quedado en debe tragar su lechita, cosa que me hubiese gustado por la linda pija que tenía, con la cabecita encerrada.

Una vez de haber jugado fui y me lave la conchita llena de leche pero no la colita que esa la quería conservar hasta llegar a la casa de mi tía, quería sentirla adentro.

Y esa fue mi última travesura y guampita que le puse a mi viejito.

Gracias a todos los amigos que me escriben. Besitos.

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