Mi vida en una universidad americana. Parte 2

Luke nos tiró un par de toallas y nos limpiamos como pudimos. Mientras él y Mike se habían quitado la ropa también. La única que permanecía vestida era Jeniffer que seguía cuidando las enormes vergas de Brandon y David. Los dos capitanes se sentaron en el sofá central cada uno todavía con una cámara. Courtney se sentó entre ellos y empezó a meneárselas.

– Tú granjero, seguro que después de perder tanta leche estás deshidratado. –acercó su culo al borde del asiento y abrió las piernas.- Mi coñito te repondrá.

Brian se arrodilló y empezó a lamerle. La muy guarra se retorcía sin dejar de mirarnos mientras jugaba con los glandes de Luke y Mike. Yo estaba deseando correrme pero era un títere en manos de este grupo de depravación.

– Creo que es hora de que pintéis a Jennifer. Está muy limpita.

David y Brandon me apartaron para traer a la rubia al centro de la alfombra. Despacio le quitaron el vestido por encima de la cabeza. El sujetador y las braguitas blancas de encaje pronto siguieron el mismo ejemplo. Jennifer se puso de rodillas y su adorable boquita quedó a la altura de las serpientes negras.

– Vamos español, quiero ver si es tan grande como las suyas.

Luke y Mike se levantaron y se colocaron a ambos lados de Jennifer pero dejando la línea de visión clara para su amiga. Marcos y Alan les sustituyeron al lado de Courtney que parece que no podía estar sin carne masculina entre sus manos. David y Brandon me colocaron entre los dos mirando a Courtney y con Jennifer arrodillada frente a nosotros y con tres enormes pollas mirándola. Brian seguía ajeno a todo dedicado a comerse el coño.

– Apuesto a que nunca te la han comido entera, ¿eh muchacho? – Luke mantenía su cámara orientada a la cara de Jennifer mientras Mike alternaba entre el sofá y la alfombra. Aquello parecía cada vez más seguir un guion.

Pensé en lo que me había dicho Luke. No es que nunca me la hubieran comido entera, es que mi novia solo había sido capaz de engullir la cabeza. Jennifer me sonrió mientras sus manos comenzaban a pajear a David y Brandon.

– Joder Courntey, es más grande que la de estos putos dos negros. Creo que voy a correrme de solo chuparla.

Mis ojos iban del sofá a Jennifer y de Jennifer al sofá hasta que esta sacó la lengua y empezó a lamerme la punta. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y solo tuve ojos para ella. Levantó la mirada y mantuvo el contacto visual mientras poco a poco mi polla se deslizaba en su boca. Con la lengua fuera, cada vez más desaparecía. Con cada palmo Jennifer aguantaba un poco, antes de retirarse dejándola reluciente y vuelta a empezar. Aquello era un paraíso de calor y saliva que se multiplicó cuando me di cuenta que lo que ya apretaba gran parte de mi miembro eran los músculos de su garganta. Cuando quedaban tan solo un par de centímetros y yo estaba a punto de estallar, Jennifer se retiró del todo.

– Joder, no puedo más.

Cambió su boca por su mano derecha y empezó a chupársela a Brandon. Para alargar la acción lo más posible y como si tuviera un sexto sentido cambiaba de polla cada vez que estábamos a punto de irnos, alargando nuestro placer.

Mientras los gritos de Courtney volvían a resonar por la sala cuando la lengua de Brian le llevó al segundo orgasmo. De una patada dejó a mi pobre compañero en el suelo y se inclinó primero a la derecha para tragarse la polla de Alan y después la de Marcos. El cuidado había dejado de importar hace mucho y la voracidad con las que ahora se comía una polla y masturbaba la otra llevó a los dos pronto al clímax. Sabiendo lo que tenían que hacer Marcos y Alan se pusieron de rodillas a ambos lados de Courtney y apuntaron sus pollas a sus enormes tetas. Pronto las dos corridas la tenían cubierta desde la barbilla hasta el ombligo.

Aquello me pudo y, aunque Jennifer tenía la boca totalmente distendida en ese momento por la carne oscura de Brandon, la aparté de un golpe para tener acceso a su cara y quitando su mano de mi polla me pajeé hasta que mi leche empezó a bañarle la cara.

– Así, pinta a esa guarra.- Luke mientras no dejaba de grabarnos y masturbarse. El también empezó a descargar en las tetas de Jennifer.

Parecía una señal porque Brandon y David nos quitaron de en medio y Mike se sumió al semicírculo y los tres empezaron a soltar leche sobre la cara, las tetas o cualquier parte del cuerpo de Jennifer. En menos de cinco minutos todos nos habíamos corrido y el esperma cubría a la puta rubia y se deslizaba en gruesos goterones por su cuerpo.

Todos respiramos unos segundos y tomamos conciencia. La habitación, mal ventilada de por sí, apestaba a sexo. Yo no sabía si todo acaba allí pero mi polla no tenía bastante. De semiflacida tras correrme, se me puso dura de nuevo al ver como las dos putas que nos habían elegido trataban de limpiarse como podían con dos toallas. No pudieron quitarse todo y los restos de semen junto con el sudor les dejaron una platina brillante en la piel que las hacía todavía más sexys. La temperatura había subido en el sótano y todos sudábamos a mares.

Courtney volvió a dirigir la película y exigió que los dos nuevos inaugurasen sus coños aquella noche. Luke y Mike asintieron a la vez que colocaban las cámaras en los trípodes uno enfocando el sofá y otro la alfombra. Hicieron que Brian se tumbara en la alfombra y Jennifer se colocó a horcajadas sobre él. Se puso de rodillas de tal manera que sus labios vaginales quedaran a la altura de la polla de Brian que ya estaba como una piedra. Sin una palabra se la metió entera y comenzó a cabalgarlo.

Courtney se había tumbado de espaldas en un sofá, con los hombros justo en un apoyabrazos y se acariciaba el coño mientras me hacía señas con la otra mano. Yo dudé un momento. A Brian no le había importado pero follar sin condón era algo que yo tenía demasiado temor para no dudar. Luke se acercó por detrás y me dio un empujón.

– Vamos, coño, siempre nos aseguramos de que están limpias antes de venir y nosotros lo mismo. Además con vosotros echamos un vistazo a vuestros análisis del equipo.

Yo aún dudaba pero ese coño de labios enormes parecía tener comunicación directa con mi Despacio metí la cabeza del glande y dejadme deciros que si nunca lo habéis hecho sin preservativo no sabéis lo que os perdéis. Sus paredes empapadas me acogieron sin límites hasta que mis huevos chocaron con su piel para avisarme que ya estaba totalmente dentro. Muy despacio, saboreando la sensación caliente y resbaladiza la saqué de nuevo para entrarla. Courtney levantó las caderas para facilitarme el acceso mientras exclamaba joder y se mordía los labios. A los pocos minutos pareció cansarse y medio se incorporó y directamente a los ojos me dijo.

– En España sois todos maricones o qué. Fóllame como un hombre joder.

La imprecación me había cogido con media polla en el proceso de sacarla así que de un empellón cambié de sentido y se la clavé hasta los huevos. Mi pelvis chocó con su clítoris y Courtney se estremeció. La agarré de las caderas y empecé a embestirla lo más rápido que pude, sacándola entera y volviendo a meterla. Ella se revolvía y giraba la cintura añadiendo fricción a mi polla. No tardó mucho en aumentar los insultos que pasaron de mamón a hijo puta a la vez que sus gritos volvían a anunciar un nuevo orgasmo. Este llegó de nuevo en forma de explosión y me cogió medio fuera por los que mi pelvis y mis huevos se empaparon. Bajé un poco el ritmo porque David y Brandon se habían colocado a un lado del sofá a la altura de la cabeza de Courney. La agarraron de las axilas y la arrastraron hasta que su nuca quedó apoyada en el borde y su cabeza colgaba hacia abajo por encima del apoyabrazos. David me hizo señales de que siguiera mientras colocaba su polla a la altura de la boca. De solo dos empellones se la había metido entera y sus enormes testículos golpeaban la nariz y los ojos de Courney. La saliva le goteaba por la cara y la nariz y de su garganta, totalmente llena llegaban sonidos de arcadas. Me acomodé al ritmo más pausado esta vez ya que David y Brandon se alternaban en reventarle la boca a Courtney.

Luke que se había mantenido de voyeur detrás de la cámara, la puso en el trípode, ajustó el enfoque, la dejó grabando y se acercó hasta nosotros. Se acercó a las enormes tetas y rodeó con su boca un peszón mientras con una mano pellizcaba el otro. No parecía importarle que tres o cuatro tíos nos hubiésemos corrido encima.

Courtney se volvió loca y todo su cuerpo se estremecía de tal manera que yo casi no tenía que hacer esfuerzo. Sus gemidos eran ahogados por los trozos de carne pero su coño volvió a expresar en forma líquida un potente orgasmo. Luke esperó a que se calmara y le escupió un par de veces entre las tetas. Extendió su saliva y, no contento con el resultado, fue hacia la barra, cogió una cerveza y dio un largo trago. Regresó al sofá con la boca llena y escupió la cerveza entre los melones. Satisfecho se subió al sofá, se puso a horcajadas sobre su ombligo y metió su polla entre las tetas. Mientras las juntaba con las manos y con los pulgares jugaba con los pezones empezó follarse las tetas en una espectacular cubana. Éramos ya cuatro los que estábamos disfrutando de ese cuerpazo pero yo ahora solo podía ver el culo de Luke mientras bombeaba así que me giré para ver cómo le iba a mi colega novato.

Brian seguía siendo cabalgado por Jennifer pero esta se había girado y su espalda apuntaba a la cara de mi amigo tumbado y me permitía ver sus deliciosas tetas. A ambos lados de ella Alan y Mike, que también había dejado la cámara grabando desde el trípode, se dejaban masturbar mientras ella se alternaba para chupárselas. Marcos esperaba a que uno de los dos le dejase el turno. De esta manera los tres iban rotando por la boca de Jennifer.

Courtney volvió a revolverse con un nuevo orgasmo y aquello fue demasiado para mí. Rápidamente, no me atrevía a correrme dentro, la saqué y empecé a soltar chorreones en la barriga y parte en la espalda de Luke. A este no pareció importarle sino que se volvió, me sonrió y cuando me hube apartado se colocó en mi posición y comenzó a follarse ese coño que yo le había dejado abierto.

Necesitaba un descanso así que me fui a la barra y me serví un vaso de cerveza. Desde allí vi como Brian se tensaba y descargaba dentro de Jennifer. Eso no le importó a Alan que, mientras Brian se reunía conmigo para recuperar fuerzas, la puso a cuatro patas y de un golpe se la clavó entera. Mike y Marcos se acomodaron delante para siguieran chupándosela.

En el sofá Brandon comenzó a gritar puta y a sujetar la cabeza de Courtney contra su pelvis, manteniendo su polla dentro a la vez que se corría. Los ojos de la morena parecían salirse de las orbitas mientras parte de la lefa del negro, no se cuanta echaría, salía por las comisuras de su boca y se mezclaba con la almalgama de saliva que decoraba su linda carita.

Los gemidos de placer fueron seguidos por Luke que mantuvo su polla en alto para que su corrida alcanzase a Courtney a lo largo de todo su cuerpo. Con ella sola para David este la hizo bajarse del sofá y la sentó contra el respaldo para que cabeza quedara apoyada contra este y poder joderle a cara con un ritmo brutal. Ella no podía retirarse al tener el sofá así solo le quedaba sacar la lengua y aguantar las embestidas mientras el semen ya vertido sobre ella resbalaba lentamente sobre su cuerpo. Cuando parecía que su mandíbula se iba a desencajar David se apartó y apuntó primero al pelo y después a las tetas. Allí se quedó cubierta otra vez por cuatro corridas.

En la alfombra Alan gritaba que se corría así que Jennifer se sacó la polla que estaba chupando y gritó que quería una ducha. La tumbaron de espaldas en el suelo y los tres empezaron a meneársela rápidamente. Primero Alan, después Mike y después Marcos la cubrieron totalmente de goterones blancos.

A Brian y a mí se nos había puesto dura otra vez. Luke nos vio y empezó a descojonarse

– Los putos novatos, quieren más, joder vamos a darles el número especial.

Courtney, con las piernas un poco temblorosas se acercó donde estaba Jennifer y la puso en pie. Ninguna de las dos hizo la intención de limpiarse, quizás sabían que volverían a estar cubiertas muy pronto, y delante nuestra, relucientes de sudor y esperma, empezaron a besarse y hacerse un dedo. Supuse que el especial era un número lésbico. Pero me equivocaba. La razón era excitarnos y que se nos levantara de nuevo, cosa que a mi amigo y a mí no nos hacía falta.

Cuando las ocho pollas estuvieron en todo su esplendor, David y Brandon se tumbaron en el suelo y dejaron que las dos se sentaran encima y se metieron sus pollas. Yo estaba dispuesto a ir a por una de las bocas pero Luke me contuvo.

Courtney y Jennifer habían marcado un ritmo lento y se inclinaban hacia delante de tal manera que sus pechos casi se rozaban con los pectorales de David y Brandon. Desde el baño apareció Mike con una botella de aceite de bronceado y me dijo que me la lubricara bien. Me eché un buen puñado en las manos y en mi polla y me la extendí; Brian hacía lo mismo.

Luke y Marcos se habían acercado a las parejas y tras recoger de manos de Brian la botella de aceite jugaban con los anos de las dos guarras. Tras verter una abundante cantidad de aceite, metían un dedo, cuando este aclimataba pasaron a dos y después a tres. Cuando estuvieron satisfechos, nos hicieron señas corriendo.

Brian y yo nos colocamos ante esos agujeros dilatados, yo el de Jennifer y Brian de Courtney, y metimos nuestras pollas aceitosas en ellos. Mi glande se metió de un golpe pero ahí se quedó atascada cuando los músculos del recto se cerraron. Esperé un poco y suavemente volvía a hacer presión mientras Jennifer gritaba hostia puta, más, más y Coutney gemía cosas incomprensibles. David, que era mi compañero en la doble penetración, paró un momento para dejarme ajustar el ritmo, y poco a poco conseguí meter la mitad con lo que me tuve que conformar. Establecido el límite cogimos nuestro ritmo. Uno entraba y el otro salía mientras Jennifer se derrumbaba sobre David y nos dejaba hacer y encadenaba varios orgasmos.

La sensación de follarme su culo ya era sensacional pero a la vez tener que compartirla con David lo que aumentaba la estrechez me estaba volviendo loco. Aunque ya me había corrido dos veces no pude aguantar mucho más y eyaculé sobre la espalda de Jennifer. Saqué mi polla vencida con un sonoro plop y fui a derrumbarme al sofá con una agradable dolor en mis huevos. Mi sitio fue rápidamente ocupado por Mike.

Más de media hora después, en la que las corridas habían dado paso a nuevos compañeros mientras todos probábamos sus agujeros, los ocho estábamos en los sofás bebiendo cervezas mientras las chicas descansaban en la alfombra cubiertas de todas nuestras descargas.

– Malditos hijos de puta. Nos habéis dejado como dos un paquete de clínex usados tras una película porno.

Dicho esto se levantaron y se fueron al cuarto de baño que tenía una pequeña ducha. El resto comenzamos a vestirnos y a Brian y a mí comenzaron a tratarnos como si fuéramos compañeros y no meros novatos.

Mi vida iba a mejorar a partir de ahí.

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