Mientras mi marido duerme..

Tomé un taxi y me dirigí al lugar, para ello había abrochado los tirantes de mi overol y me veía sexy pero no puta, el lugar estaba fuera de la zona hotelera y se encontraba justo en la ciudad, no era un lugar elegante pero tenía bastante gente, todos ellos o al menos la gran mayoría originarios del lugar, creo que no habíamos muchos turistas.

Al bajar del taxi ya le había avisado a mi amigo que había llegado y me esperaba en la puerta, me dio un beso en la mejilla y me tomó de la mano para entrar.

Yo llevaba unos tacones muy altos y el tipo era bajo de estatura, con eso yo le sacaba ventaja en la estatura; al entrar al lugar y dirigirnos a la mesa, mientras caminábamos, soltó mi mano y me tomó de la cintura, yo al instante moví mi cabello y caminé con él, su mano la colocó sin tapujos sobre el inicio de mis nalgas.

La escena me hacía sentir de lo más puta, no sé por qué me gustó tanto caminar con este tipo por el lugar, tomado de mi cintura, feo, chaparro y yo vestida súper sexy, creo que me gustaba la idea de que la gente pensara que era una puta, ya que no habría manera de que tal pareja se juntara si no fuera por el dinero de por medio.

He de ser sincera al confesar que el lugar distaba mucho del tipo de bares de la zona hotelera plagados de extranjeros, este lugar era completamente visitado por gente de la ciudad y creo que la mayoría de no muchos recursos, la totalidad de los lugres de moda en la zona hotelera suelen ser bastante onerosos.

Con esto había gente de distinto tipo al turístico, no muchas personas eran precisamente atractivos fueran hombres o mujeres, eso si el lugar tenía mucho ambiente, mucha gente, buena música, mucha alegría y baile.

Creo con toda honestidad y sin pretensiones que en ese entorno pues yo destacaba mucho más de lo habitual, usaba unos tacones muy altos y en la zona del país donde yo turisteaba la gente es más bien de una estatura muy baja, esta combinación me hacía sobresalir aún más entre las chicas del lugar.

Luego había que añadir mi atuendo y mi caminar, con ello miradas de hombres y mujeres se posaron sobre mis nalgas y tetas y yo caliente a más no poder, me daba gusto contoneando las caderas a la primera oportunidad.

Nos sentamos lejos de la pista y apenas al sentarme besé con pasión a mi masajista mientras con mi mano buscaba su verga, no quería perder más tiempo y mi calentura estaba a mil, el muy cabrón se dio a desear y solo se dejaba besar.

Decidí darle una mayor motivación, fui al baño y al regresar me desabroché un tirante de mi overol para que mis senos fueran más visibles, al regresar del baño pude ver como las miradas se clavaban en mi cuerpo y yo más caliente me ponía, con tantas ganas acumuladas estas miradas tenían un efecto cada vez más placentero.

Al sentarme lo ojos de mi amigo se calvaron en mis senos y yo aproveché para seguirlo besando, en eso la música se detuvo y anunciaron que procederían a hacer un concurso de chica sexy, poco me importó y yo seguía con lo mío, como aún no encontraba la respuesta que quería de mi amigo decidí ir más lejos y desabroché el siguiente tirante, entonces si el atuendo era espectacular, me quede con un top blanco, muy corto de arriba y de abajo, sin bra, con mis pezones por demás evidentes.

La prenda tenía escote doble, por arriba y por debajo de mis senos, no me importaba mucho porque estaba en un lugar apartado y oscuro, el tipo empezó a tomar una mejor actitud y entonces comenzó a masajear mis tetas, con lo experimentado que era con sus manos y con la calentura que yo tenía, en cuestión de segundos estaba lista para terminar.

El trance se terminó súbitamente cuando escuché mi nombre por un animador, resulta que seguramente mientras me levanté al baño, mi amigo me inscribió en el concurso de chicas sexys, al escuchar mi nombre, mi acompañante levantó la mano señalándome a mí, en cuestión de segundos tenía frente a mí a un par de tipos que me daban la mano para sumarme a la chicas que estaban listas para empezar el concurso.

La situación me tomó por completo por sorpresa, sin capacidad de reacción y sin decir una sola palabra, en cuestión de segundos ya me encontraba caminado hacía el escenario escoltada por un par de gorilas que me abrían paso, en el camino todas la miradas se posaron sobre mí, escuché innumerables silbidos y piropos, estos no los disfruté tanto porque seguía aturdida y confundida por la situación; era evidente que era una de las favoritas para ganar.

Subí al escenario y se nos explicaron las reglas, eran por demás sencillas, ocho chicas a eliminación directa en enfrentamiento en parejas, cada enfrentamiento duraba 1 minuto y la final duraría 2 minutos, la ganadora era elegida por el público mediante aplausos.

Las “batallas” se daban en unas jaulas que estaban a lo alto del lugar, los enfrentamientos comenzaron y a mí me tocó empezar, era la última en ser nombrada y me enfrenté a la primera chica que mencionaron, me subieron a mi jaula y yo seguía bastante sacada de onda.

Bailé solo lo necesario mientras la otra chica lo hacía bastante mejor y con mayor sensualidad, al llegar el momento de los aplausos, gané de manera apretada más por mi cuerpo que por mi baile, la otra chica bailó mejor pero yo estaba mucho más buena, así que creo que el público quería seguir viéndome.

El pasar primero me dio tiempo para ver el resto de las contiendas, de la primera ronda aún quedaban tres batallas, en ese tiempo aproveché para relajarme un poco más y darme cuenta de lo que pasaba en mi entorno, poco a poco me fui relajando, veía las miradas lascivas de los hombres sobre la chicas mientras bailaban, sus gritos, su piropos subidos de tono y hasta sus obscenidades y me gustó, me gustó mucho.

Para la siguiente ronda quedábamos sólo 4 chicas, era la semifinal, y a mí me tocó al final, así que seguí gozando de buen tiempo para decidir qué hacer y cómo comportarme.

Cuando me tocó mi turno subí a mi jaula, los animadores dejaron que el público se acercara y al bailar yo tenía un gran número de hombres debajo de mi jaula, estaba como a 3 metros de altura, así que no podían tocarme pero me tenían a muy buena distancia y con un excelente ángulo.

Comencé a bailar fingiendo no prestar atención a mis espectadores, tenía un porte de mamona inalcanzable que me encanta, no sonreía y hacía como que no miraba ni escuchaba, me encantaba lo que pasaba, me encantaban sus caras llenas de morbo y deseo, de reojo pude ver que más de uno apretó su verga con su mano por encima de su pantalón, me sentía la puta más buena del lugar.

Como traía un escote por debajo, la vista de mis senos era especular desde abajo, parecía que con toda intención había escogido un prenda así, a pesar de que los animadores le pedían al público que no tomara fotos, nadie hacia caso y yo solo veía a un monto de tipos con su celulares al aire, tratando de obtener la mejor toma de mi cuerpo, estoy segura que varias de esas fotos tienen un panorama por demás explícito de mis senos y que varias han sido herramienta para una buena jalada de verga.

Al final de mi actuación, decidí dar la espalda, y recargada sobre los barrotes saqué y moví mi culo, primero lentamente y luego cada vez más rápido hasta terminar a la mayor velocidad que me era posible, mi triunfo fue abrumador, creo que hasta la misma chica con la que competía me aplaudió.

Con la final por delante debía competir con una chica que si tenía bastante talento para ganar, estaba buenísima, nalgas y tetas grandes como yo, pero con la ventaja de que su cara no era muy bonita, modestia aparte creo que en eso si había diferencia.

En el tema del baile, creo que ella lo hacía mejor que yo, me parecía que ella tenía más experiencia que yo en esos menesteres y se notaba, realmente bailaba muy bien, tal vez era hasta profesional en ello, además se veía que era participante asidua de ese tipo de concursos y del antro, se veía que era conocida en lugar.

Me gustaba pensar que la chica era la ganadora absoluta de este tipo de eventos y que ahora enfrentaba una seria competencia, nadie me dijo tal cosa pero yo gozaba imaginado esta situación.

Yo sabía que la competencia estaría complicada y a pesar de que había entrado ahí sin la menor idea de que esperar pues ya estando en el concurso y con la calentura pues he de confesar que en verdad quería ganar, no por un premio, sino por la vanidad de mujer que a mí me aflora por todas partes.

Al comenzar la final, el animador nos informa que para hacer más emocionante el evento iban a instalar un tubo en medio de la pista, el tubo era portátil y rápidamente lo fijaron, esta noticia emocionó aún más a la gente y los silbidos y gritos no se hicieron esperar.

El tipo nos informa que era nuestra decisión si seguir bailando en la jaula o escoger el tubo, echamos un volado con una moneda, la ganadora escogía si empezar o terminar, yo gané y escogí cerrar.

Mi contrincante comenzó su baile y escogió seguir en la jaula, era un hecho que tenía muy bien dominado ese entorno, se ve que dejó sus mejores pasos para el final, (situación muy diferente a la mía, yo no tenía mayores pasos que los que ya había enseñado), la verdad es que lo hizo espectacularmente bien, he de confesar que me gustó mucho su actuación y hasta me excitó un poco; al terminar una carretada de aplausos sellaron sus destacable desempeño.

Era mi turno y para sorpresa de todos pedí una silla plegable y escogí el tubo en lugar de la jaula, lo que nadie sabía es que yo llevaba más de 1 año en clases de pole dance, a pesar de no ser todavía una experta en el tema, algo he aprendido, usé la silla en primera instancia y luego me subí al tubo; mi triunfo fue total, contundente y abrumador; al terminar el local se caía de aplausos y gritos hacía mí, me sentí artista de cine y stripper al mismo tiempo, fue genial; mis cinco minutos de fama¡¡

La verdad es que la fortuna me sonrió, de no haber sido por el tubo el resultado nunca hubiese sido el mismo, coincidieron mis clases con la situación y todo se combinó, al final nos entregaron nuestros premios, un dinero en efectivo y unas cortesías.

Cuando pasamos las dos finalistas por los premios, el público gritaba: beso, beso, beso; incitándonos a besarnos, mi competidora no dudó y me pegó un beso delicioso, yo le correspondí con lengua y todo. El público se volvió loco y el presentador nos pidió que bailáramos un rato juntas; mi nueva amiga que se veía que conocía el asunto dijo que si, siempre y cuando doblaran el premio en efectivo, yo había ganado 200 dólares, así que pidió 400 dólares para cada una.

El tipo muy listo pidió al público cooperación para el premio, en segundos se reunió la cantidad y nos hicieron subir juntas a la jaula, en ella, nos besamos, bailamos y manoseamos a nuestro gusto, estuvo delicioso, mientras lo hacíamos una multitud desenfrenada nos miraba debajo nuestro, sólo que mi amiga llevaba falda y era la cereza del pastel del show, al terminar debieron de echar para atrás a la gente, porque si bajamos así corríamos peligro de ser violadas.

Al terminar me despedí de mi amiga, me dio su teléfono y me dijo que le había encantado conocerme, al despedirse me dijo:

– A ver si podemos salir de putas uno de estos días

Me encantó el comentario, sonreí y le di un beso; afortunadamente mi amigo me esperaba en la pista, al regresar a la mesa acaparaba miradas y hasta aplausos al caminar.

La verdad es que el ambiente se prestaba para descararse, el antro no era nada elegante o sofisticado y la gente era bastante aventada, después del concurso la gente se animó bastante y la pista se llenó de personas.

El ambiente era muy sexual, las chicas bailaban muy sexy, se subían a las jaulas, había manoseos y besos por todos lados, en la pista, en los pasillos y en las mesas.

En la mesa le platiqué a mi amigo sobre el vibrador que tenía en mi tanga, le expliqué cómo funcionaba y le entregué el control remoto, el tipo sonrió encantado pero no lo encendió al instante.

Yo me lo comía a besos y él se dejaba hacer, en un momento determinado me ordena que dé una vuelta por el lugar yo sola, no entiendo muy bien el por qué pero lo sospecho, decidida a seguir el juego, lo hago sin hacer preguntas, literalmente me paseo por el lugar, la intención es que lo haga yo sola para que no haya dificultades para que la gente me coma con los ojos sin que alguna compañía masculina cohíba a los admiradores.

Avanzo unos pasos y siento como mi vibrador se enciende, me percato que mi amante camina detrás de mí a una razonable distancia, no sé si para no perder detalle de mi comportamiento o para protegerme en caso de que la cosa se salga de control.

Siento las vibraciones al caminar y el sentimiento es agradable pero no lo suficientemente intenso para terminar, falta que el aparato ejerza más presión sobre mi clítoris.

En el camino me dicen de todo y con el pretexto del amontonamiento siento varias manos en distintas partes de mi cuerpo, me encanta todo el proceso, el darme una vuelta solo para mostrarme, los manoseos “accidentales” y el vibrador sobre mi tanga me tienen a mil.

Después del paseo mi amigo me lleva a la pista de baile y ahí sigue la diversión, bailo con él muy pegada y muy sugerentemente, conforme pasan los minutos lo hago más sugerentemente, en un momento le doy la espalda y restriego mis nalgas contra su verga, al ser él de baja estatura y al usar yo tacones muy altos debo de agacharme mucho para sentir su miembro en mi culo, esto hace que el espectáculo sea aún mejor; “perreo” con mi amigo y me la estoy pasando de lo mejor, más allá del deseo de sexo y la calentura, el ambiente en el lugar es de lo mejor y a mí me encanta bailar.

El ambiente es desinhibido y alegre, realmente es mejor que en los lugares turísticos, la gente está súper prendida, hay baile copas y cachondeo por todas partes; al llegar confieso que sentí algo de miedo e incomodidad, al paso de las horas estos sentimientos se habían disipado por completo y para entonces era yo una integrante muy activa en la fiesta.

En eso estaba muy metida en lo mío cuando llegando por detrás, descaradamente siento unas manos sobre mis tetas, al instante volteo y era mi amiga concursante, sonrío y la dejo hacer, se queda detrás mío y me sigue sobando las tetas sin pudor, así duramos un rato bailando, luego volteo y bailo con ella muy pegada, nos seguimos besando y manoseando todas; al oído me dice

– Mami estás buenísima

– Tú también

– Vengo acompañada sino te llevaba a mi casa

– Mmmm que rico, deberíamos de hacer una fiestecita más tarde

– No creo que pueda ya tengo compromiso

No sé si terminé de entender su situación no sé si sea una escort, tenga novio, o uno de esos amantes peligrosos, total me dice que no puede quedarse mucho tiempo conmigo pero que me había visto bailar y no se había aguantado las ganas de volver a darse un gusto conmigo.

Nos volvimos a despedir, con el compromiso de tratar de coincidir nuevamente, intercambiamos teléfonos y me dijo que se llamaba Claudia.

Me volví a concentrarme en el baile con mi amigo, nos alejamos del centro de la pista, encontramos un rinconcito bastante privado; y seguí con el descaro en el movimiento de mis caderas, luego se arrimó a mí y encendió nuevamente el vibrador.

Pegamos nuestros cuerpos al extremo al compás de la música, mientras sentía las vibraciones en mi entrepierna, comenzó a masajear mis tetas, el top le facilitaba el trabajo y en segundos mis senos estaban desnudos, al poco rato comenzó a chuparlas y fue delicioso.

Mientras tanto yo seguía moviendo las caderas, junte mi pelvis a la suya, él colocó su pierna derecha en medio de las mías y yo apreté mi sexo contra su muslo. Mientras él consumaba su obra con mis senos yo restregaba mi húmedo sexo contra su cuerpo, con esto tenía la presión necesaria para intensificar las vibraciones en mi conchita.

Ya no me importaba nada y con los senos al aire, subí, bajé y apreté lo más que pude; su muslo me regaló un par de orgasmos deliciosos, aprovechando el fuerte sonido de la música gemí sin pudor.

Luego me puse de espaldas, reposé mis manos sobre la pared y me recliné sobre él, me encanta esa posición, bajé y subí mi nalgotas contra su verga y lo hice terminar, metí la mano dentro de su pantalón y tomé su verga, estaba llena de semen, con mi mejor cara de puta, saqué mi mano, la llevé a mi boca y saboreé su masculinidad.

Luego llegaron unas palabras que estuve esperando toda la noche:

– Vámonos

Me tomó de la mano y buscamos la salida del lugar, caminamos un rato por la calle para subirnos a su coche, esos pasos me hacían sentir como una auténtica callejera, la zona nada elegante, a media luz y caminando por la calle del brazo de este hombre; los que me vieron, me vieron distinto, no era el morbo de una mujer atractiva en una disco que se había pasado de sexy, los que me vieron seguramente no dudaron que estaban viendo a una puta con un cliente.

Nos subimos al coche y recosté el asiento, me quité el overol quedándome solo en tacones, tanga y con el top, coloqué mis pies en el tablero del auto y abrí mis piernas, tomé el control remoto del vibrador y comencé yo solita a darme placer.

Con las piernas bien abiertas, presionaba el vibrador mientras movía mis caderas, usaba mis manos entre mis tetas y el vibrador, cerré mis ojos y poco me importó el camino o el conductor, me concentré en mi propio placer y no batallé en conseguir terminar nuevamente.

Cerré mis ojos y me escapé de la realidad, no había palabras y poco me importaba si algún peatón o conductor me observaba, solo quería disfrutar mi sexualidad.

No tardamos en llegar a nuestro destino, era un motel de mala muerte, con toda intención me llevó a algo tan falto de clase; este tipo de lugares alimentaban su morbo y además sabía que alimentaban el mío.

Me encantaban los lugares a los que este tipo me llevaba, primero un antro de segunda y ahora un motel de tercera, yo que me hospedo en hoteles 5 estrellas, ahora iba a ser cogida en un cuarto del que lo mejor que pudiera esperar es que estuviera decentemente limpio.

Al entrar al lugar un tipo se acercó al auto para cobrarnos, mi conductor bajó por completo la ventana de su lado, del otro lado había un tipo gordo, alto y sin afeitar, era de madrugada así que su facha era aún peor.

Al abrirse la ventana el tipo me devoró con los ojos y a partir de ahí no dejó de verme, se dirigió a mi acompañante para cobrarle pero su vista no me abandonó un instante, pude ver entonces que se apretó su verga por encima de su pantalón.

Una vez que balbuceando el gordo nos cobró, mi amigo se voltea hacia mí y me dice:

– Págale al señor

Entendí lo que este morboso quería hacer, quería demostrar que era su puta, su tono no era de petición sino de orden, si de por si el gordo ya le tenía envidia por cogerme, ahora le iba a demostrar que era él quien mandaba en mi cuerpo.

Además con toda intención había bajado la ventana para poder exhibirme aprovechando que yo estaba casi desnuda; entonces decidí que si él quería exhibirme pues le daría ese gusto y si su intención no era exhibirme, pues entonces el gusto me lo daría yo, y de pasada el gordo se daría también un gusto.

Aproveché entonces que mi bolsa estaba en el asiento trasero del coche, así que para sorpresa de todos abrí la puerta y me bajé del auto.

La imagen ha de haber sido de película porno, con un top de escándalo, en tanga y con tacones altos; la bolsa estaba detrás del asiento del piloto, así que le di la vuelta al carro para abrir la puerta de atrás.

Durante esta breve caminata el gordo estaba blanco de emoción, sus ojos se le salían y su mano estrujaba ya descaradamente su verga.

No dejó de verme un instante y a mí me encantaba, al abrir la puerta de atrás, con toda intención me agaché sin doblar las rodillas y saqué mis nalgas; el tipo dio un par de pasos para atrás para tener un mejor ángulo de tal espectáculo.

Tomé el dinero y me acerqué al gordo, sin mucha expresividad y de lo más natural le di el dinero y regresé a mi lugar, al alejarme le di la espalda y me aseguré de mover las caderas como profesional, no soltó su verga un instante, ni siquiera cuando recibía el dinero de mi parte, me subí al auto, no hubo palabras, pero todos teníamos perversiones que acabábamos de saciar; me excitó sobremanera pensar que al alejarnos, el gordo correría a su lugar a jalarse la verga y regalarme un corrida de antología basada en el espectáculo que acababa de presenciar.

Con tal calentura de inmediato busqué la verga de mi masajista, la tomé con mis manos y la llevé a mi boca, la mamé lo mejor que pude, gemía esporádicamente mientras lo hacía, quería hacerlo terminar, el tipo estaba a tope, se sentían sus músculos contraídos mientras hacía mi trabajo, como pudo me apartó, no quiso venirse tratando de aguantar sus energías para la cogida que estaba por darme.

El motel tenía una cochera para estacionar el carro y la recámara estaba en la parte de arriba, bajamos del auto y el tipo me hizo pasar primero para subir las escaleras, con ello, a cada paso le regalaba un panorama excelente de mis nalgas, prácticamente las tenía en su cara, aprovechó para pegarme un par de nalgadas nada fuertes, yo me dejaba hacer y lo miraba pícaramente mientras subíamos.

Al entrar a la habitación lo senté en la orilla de la cama, le quité la ropa y me retiré unos pasos, me terminé de desnudar, y me senté en una silla de frente a él, abrí mis piernas y comencé a masturbarme.

Él hizo lo propio y durante una segundos nos masturbamos los dos, sin palabras, solo mirándonos fijamente a los ojos, yo me mordía los labios tratando de verme lo más puta posible y él correspondía con su verga al aíre, tosca y poderosa.

Bajé entonces de la silla y gateando me acerqué a él, procuré sacar las nalgas lo más que pude en el proceso y en la misma posición mamé un rato su verga.

Luego me incorporé y por fin me senté en ella, estaba a mil, comencé a cabalgarla despacio, mientras lo hacía, tomé sus manos y las puse en mis nalgas, luego me acerqué a él y lo hice que mamara mis tetas.

La sensación era riquísima, mi primer orgasmo llegó y fue el detonante para acelerar el ritmo

– Ahhhhhhh que rico¡¡¡ me urgía coger papi¡¡¡

Comencé a sentir ganas de dejar el rol de sumisa para tomar más el control de las cosas, además empecé a percibir que mi amante estaba perdiendo el control, se veía un tanto sorprendido por mis capacidades sexuales, no esperaba una puta tan ardiente como ésta.

Aceleré el ritmo, lo recosté por completo en la cama y me senté en su verga con los pies pegados a la cama, literalmente me puse a hacer sentadillas con su verga, esta posición me gusta mucho porque la penetración es muy intensa.

Me lo hice los más rápido que pude en inter coloqué sus manos sobre mis tetas

– Estrújalas cabrón, te gusta?

– Si (apenas balbuceó por el tren que estaba atropellándolo)

– No te oigo cabrón

– Si me gusta puta¡

– Eso soy cabrón¡¡ soy la mejor puta que te vas a encontrar¡¡

Estaba cerca del orgasmo, y traté de acelerar más

– Duro cabrón¡¡¡ Duro¡¡¡¡ ahhhhh¡¡¡¡¡ que rico¡¡¡¡¡

– Te gusta puta?

– Me encanta¡¡¡ te hiciste del rogar mucho cabrón ahora más te vale que me llenes hijo de la chingada

Lo seguí cabalgando un rato mientras lo tomaba de la nuca y lo acercaba a mis tetas, así traté de lograr otro orgasmo sabiendo que el tipo podía terminar el cualquier momento.

– Ufff chúpalas, muérdales, duro ahhh¡¡¡¡ más¡¡¡¡ más¡¡¡

Logré terminar nuevamente y lo desmonté, me acosté en la cama boca arriba y abrí mis piernas

– Ven (le ordené)

Lo tomé de la nuca y lo hice hacerme sexo oral, quería con ello darle un respiro y que así aguantara un poco más.

La verdad es que el tipo lo hacía muy bien, se tomó su tiempo, y se concentró en mi clítoris, apreté las piernas y las nalgas justo como lo hice con sus masajes y en unos minutos ya estaba cerca de otro orgasmo

– Ahhhhh sii¡¡¡¡ que rico¡¡¡¡¡¡ sigue papi¡¡¡ no pares¡¡¡¡¡¡

Después de unos minutos así, sentí que ya era tiempo de regresar al sexo salvaje y esperaba que mi amante ya se hubiese recuperado, decidí entonces pedirle que me montara en posición de misionero y así lo hizo, mientras cogíamos tomaba de su nuca y me acercaba a su boca para besarlo y decirle puterías

– Así cabrón¡¡¡¡¡ dame¡¡¡¡¡ dame¡¡¡¡ duro¡¡¡¡ más duro cabrón¡¡¡

En un momento dado me trasformé y quise sentirme aún más dominante, lo tomé por sorpresa y le pegué un par de cachetadas.

– Dame cabrón, llena a esta puta¡¡

El tipo se sorprendió pero no lo tomó a mal, aceleró el ritmo cual vil semental que estaba siendo arriado por una fusta para que aumentara la velocidad, no se intimidó ni se molestó, por el contrario sonrió maliciosamente, los dos terminamos al mismo tiempo en un orgasmo intenso.

Quería más y lo quería ya, en cuanto terminamos busqué su verga para ver si podía recuperarla rápido, me tomé mi tiempo, al principio seguía semi erecta, poco a poco se fue bajando, en ese tiempo aproveché para besarle todo su cuerpo, acariciarlo y decirle cosas sucias en su oído

– Me tienes pendeja papi, quiero más; si?

Después de pasear un rato por su cuerpo regresé a su verga, primero la empecé a masturbar y luego me la metí a la boca, lentamente fui dándome cuenta que mi trabajo rendía buenos frutos, pude notar como poco a poco esta hermosura de miembro, retomaba su posición de guerra y se erguía ante mí, fuerte y poderoso nuevamente.

Al concluir mi obra y tener listo a mi amante para la segunda parte del encuentro, decidí montarlo de inmediato, mi amigo me detuvo

– Ahora me toca a mí cabrona

Y acto seguido me colocó boca arriba y se montó sobre mí, comenzó nuevamente en la posición de misionero, pero solo para introducir su verga en mi cuerpo, a los pocos segundos colocó mis pies sobre sus hombros y comenzó una penetración más intensa y salvaje

La sentía muy adentro de mí, además la posición me inmovilizaba y le daba a mi amante el control total de la situación, en un momento dado cuando creía que me ensartaban completamente, me di cuenta que aún quedaba verga por entrar, de repente hizo un movimiento y me sorprendí, la metió completa, y ahí me di cuenta que tenía solo la mitad dentro mío, era tan intensa la penetración que yo asumía que la tenía completa; estaba muy equivocada.

– Ahhhhhh¡¡¡¡¡ ohhhhhhhh¡¡¡¡

– Eso querías perra?

– Si rey¡¡¡ no sabes las ganas que tenía de una cogida así¡¡¡

– Qué es lo que eres?

– Una puta cabrón¡¡ una pinche puta que le encanta parar vergas y enseñar el culo¡¡¡

– Y de quién es ese culo de puta?

– Tuyo papi¡¡

– Y esas tetotas??¡¡¡

– Tuyas rey¡¡¡

No podía más que gemir y gozar, estaba gozando a mares y no quería que la sensación terminara; me envestía sin piedad y retomaba el control de la situación, yo poco a poco volvía a un rol de sumisa que para nada me desagrada.

Llegó el orgasmo y yo estaba en el cielo, todo el día había estado esperando estos momentos y el cierre era tanto o más de lo que necesitaba y esperaba

– Que rico papi¡¡¡¡¡¡ que vergota tienes rey¡¡¡¡¡

– Te gusta puta?¡

– Me encanta cabrón¡¡¡

– Te encanta la verga verdad?

– Me fascina papi¡¡¡

Me sacó su miembro y se dispuso a cambiarme de posición, me ordenó que me pusiera en cuatro patas y yo encantada obedecí, sabía que era la parte final de la cogida y estaba dispuesta a gozarla al máximo.

Comenzó a embestirme con fuerza, al poco rato con su mano derecha tomó mi nuca y empujó mi cabeza hasta abajo hasta topar con el colchón de la cama; esto hizo que levantara más mis nalgas y que él tuviera un completo control sobre mi cuerpo, presionaba hacia abajo y yo estaba inmovilizada, como pude tomé la sábana ente mis dientes y comencé a morderla.

– Ahhhhhh¡¡¡¡ mmmmmm¡¡¡¡

– Te gusta?

– Me encanta¡¡¡

– Te calentó mover el culo en el antro¡¡¡

– Ahhh mmm, siiiii¡¡¡ mucho¡¡¡¡ llévame otra vez papi¡¡¡¡

Con su mano libre comienza a nalguearme y lo hace cada vez más fuerte, con una mano me somete contra la cama, con la otra me nalguea y con su verga me penetra, cada una de estas tres cosas las hace de manera intensa y salvaje.

No tardó mucho en que mi cuerpo se incendié con un par de orgasmos uno tras otro; el ritmo es muy intenso para que mi amigo pueda sostenerlo por mucho tiempo, así que al poco rato siento mis nalgas llenas de semen, me apresuro a tomarlo con mis manos para luego llevarlo a mi boca. Acto seguido busco su verga para limpiar lo que queda y al mismo tiempo agradecerle a ese músculo viril lo que acaba de hacerme.

No había mucho tiempo para mucho más, así que pedí regresar de inmediato; volví a mi hotel cerca del amanecer solo para confirmar que mi marido aun dormía…

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