Mis primeros acercamientos

Mis inicios tal y como los de muchas chicas trans fue ese momento donde comienzas a darte cuenta que eres más femenino que tus amiguitos, en mi caso era más bajito que la mayoría de mis compañeros, delgado, con rasgos faciales más finos, sin vello en el cuerpo, tenía las piernas torneadas y sobre todo me destacaba ese culito respingon que era motivo de burlas en la escuela por que decían que parecía de chica. La verdad a mí no me molestaba en lo más mínimo ese tipo de comentarios, me gustaban mis nalgas y mis piernas pues me parecían muy femeninas. Además de esto, tenía ese gusto incontrolable por la ropa femenina, recuerdo que a eso de los 13 años me gustaba visitar la casa de una prima 9 años mayor que yo y meterme a escondidas a su cuarto para ver su cajón de ropa interior. Ella siempre fue muy linda, pero sobre todo coqueta, así que no resultaba raro ver dentro del cajón tanguitas, bras de encaje casi transparentes y medias, me encantaba mirarlas, tocarlas e imaginar como me vería con ellas puestas, sin embargo me daba un poco de miedo que mi prima se diera cuenta si tomaba algo, así que sólo se quedaba en la fantasía.

Así pasaron mis dos primeros años de escuela secundaria y para entonces ya tenía 15 años, en la escuela conocí a dos buenos amigos Mateo y Pablo, ellos eran un poco tímidos igual que yo y lo mejor era que no les importaba aquellos ademanes femeninos que de pronto me salían. Les gustaban los comics y el anime japonés, lo que de alguna manera influenció en que a mí también me terminara gustando. Yo me llevaba particularmente bien con Mateo, que al parecer aceptaba mejor esa parte femenina en mi interior, aunque Pablo nunca se portó grosero y sólo se limitaba a decirme que era un poco “rarito”. Alguna vez platicando con ellos en la escuela, me comentaron las muchas ganas que tenían de ir a una convención y disfrazarse, comenzaron a hablar al respecto, de que personajes les gustaría ir vestidos, cuando de pronto me preguntaron a mí que de que me gustaría disfrazarme, simplemente me tomaron por sorpresa y sin pensarlo dije de gatubela, cuando me di cuenta ya era muy tarde pues ellos se estaban riendo, me puse un poco roja y ahí termino el tema.

Algunas semanas más tarde platicando por internet con Mateo volvió a surgir el tema pues al parecer en algunos meses habría alguna especie de convención y me hizo una pregunta que definiría en gran medida mi vida en los próximos años; ¿Te disfrazarías de gatubela?, pensé mi respuesta por unos minutos, me puse nerviosa, pero a la vez me excite muchísimo, me imagine como seria… como me vería, pero también me dio miedo el que alguien se enterará, o que alguien de la escuela lejos de Mateo me descubriera, opte por responder un simple jejeje, era broma sólo quería ver su reacción, pero al parecer él ya lo tenían planeado todo, me insistió mucho más, me dijo que sería un secreto entre los dos que ni siquiera Pablo lo sabría, y que no tenía que preocuparme que alguien se diera cuenta pues el disfraz lleva un antifaz lo que hacía imposible que alguien me reconociera, él lo compraría y conseguiría lo que fuese necesario ya tenían unas botas negras de su hermana mayor así como una peluca de su mamá, al final ante tanta insistencia y las enormes ganas que tenía, accedí a hacerlo.

Pasaba gran tiempo ideando su plan, visitaba páginas de internet comparando los trajes, me mandaba por privado links de tutoriales sobre maquillaje que tuve que poner en práctica con los lápices labiales y pinturas de mi mamá y me mantuvo alejada de todo el proceso de las compras bajo el pretexto de que sería una sorpresa.

Al fin ya sólo faltaba una semana y habíamos acordado hacer una prueba, seria en su casa saliendo de la escuela, aprovechando que su mamá y su hermana llegaban tarde, el día paso despacio para mí, me moría de ganas y de curiosidad por ver lo que había comprado, cuando al fin acabaron las clases nos despedimos de Pablo bajo el pretexto de que lo acompañaría a comprar un regalo para su mamá, afortunadamente Pablo no hizo más preguntas.

Caminamos hacia su casa, mi corazón latía súper rápido y estaba muy callado, el por su parte tal vez no sabía que decir así que fuimos en silencio gran parte del trayecto. Al llegar a su casa me dijo que lo esperara en el cuarto de su hermana pues ahí encontraría un espejo de cuerpo completo así como maquillaje, fue a su cuarto y al regresar traía muchas bolsas las dejó sobre la cama junto con la peluca, antes de comenzar le pedí que me dejara darme una ducha para estar más cómoda, a lo cual me respondió que podía usar el baño que estaba en el cuarto de su hermana, que me tomara mi tiempo y que él iba estar en su cuarto jugando videojuegos. Decidí bañarme y ponerme una crema corporal que había encontrado en el baño de su hermana, me apresure a abrir las bolsas y me lleve una increíble sorpresa, Mateo había comprado de todo! No sólo el disfraz sino un conjunto de ropa interior que consistía en una tanguita de hilo y un brassiere ambos en color rosa, además de que en una caja se encontraban dos pechos de silicona súper detallados, tenían su pezón y todo.

Recuerdo que lo primero que hice fue ponerme esa hermosa tanguita de hilo, algo que había deseado tanto tiempo… escondí mi diminuto pene hacia atrás y al subirla y sentir esa sensación en mi colita fue algo simplemente increíble, voltee a verme al espejo y el ver como ese diminuto hilo se perdía en mis nalgotas me excito de sobre manera, sonreí y continúe con el brassiere de copa preformada que por sí solo ya me hubiera ayudado muchísimo pero tenia algo para mejorarlo aun más, los dos pechos postizos de silicona, los acomode dentro de mi brassier y toque mis pechos por encima, se sentían tan suaves, para ese entonces yo ya estaba cachondisima, continúe con el disfraz el cual era súper sexi, consistía en un body suit negro de tipo licra con espalda descubierta, su cinturón, guantes y el antifaz con orejitas, el body me quedaba muy pegadito y en más de una ocasión tuve que tener cuidado al subirlo, me quedaba tan pegadito que en el espejo me di cuenta que se me marcaba un poco los hilos de la cintura de la tanga, de arriba me ajustaba bien y con la espalda descubierta podía ver la parte trasera de mi bra rosa que tanto me había gustado, seguí con la peluca que era larga y castaña y luego puse en práctica mis habilidades con el maquillaje, me puse un poco de sombra, me enchine las pestañas, me puse rímel y para terminar un poco de labial rojo de la hermana de Mateo, me puse el antifaz y por ultimo las botas altas negras de tacón aunque debo admitir que me costó mucho trabajo caminar pues nunca había usado ningún zapato de tacón.

Me mire al espejo y me encantaba me veía muy hermosa y muy sexi, estaba muy excitada pero también muy nerviosa, al final decidí apresurarme pues mi transformación había tomado bastante tiempo ya, salí hacia el cuarto de Mateo que tenía su puerta abierta y me quedé recargada sobre el marco de la puerta y dije con mi voz más femenina: meooooow

Mateo volteo en ese momento hacia mí y su cara de asombro me excito aún más se incorporó y se quedó mirándome sin decir ni una sola palabra, di una vuelta para que pudiera ver todo y le pregunte -¿qué opinas? Creo que el disfraz me quedo un poco ajustado-, a lo que el rápidamente respondió –creo que te queda increíble- nuevamente hizo una pausa y noté lo nervioso que también estaba el, para romper el silencio pensé en preguntarle que jugaba, pero me interrumpió pidiéndome que le pasara un comic de su librero;

respondí –si claro, ¿dónde está?

-atrás, en la parte de abajo- me dijo

Pronto entendí cuál era su plan, quería verme con más detalle las nalgas que como les había comentado antes considero es de mis mejores atributos, así que me agache y me tarde un rato así en lo que fingía buscar el comic, al dárselo ni siquiera fingió ocuparlo sólo lo puso en una mesita que tenía al lado de él, por lo que no pude contener una pequeña y picara risita, la cual interrumpió con una pregunta

-No puedo decirte por tu nombre o cuando vayamos al evento corremos el riesgo de que alguien te descubra, ¿has pensado en usar otro nombre?

-Carolina- respondí sin pensarlo mucho, era el nombre de una de las chicas más lindas de la escuela.

-Carolina! Muy bien, me agrada- y de nuevo se quedó callado

-Bueno, ya probamos el disfraz y creo que todo bien, será mejor que cambie nuevamente- dije

Mateo contesto rápidamente –No!!,… Carolina tengo algo que pedirte, pero me da mucha vergüenza-

-Sólo dilo! Soy yo quien debería estar llena de vergüenza, mírame nada más vestida de chica-

-¿Podría tocar tus pechos? Me da mucha curiosidad saber cómo se sienten

Sin responder di dos pasos hacia delante y puse mis manos atrás invitándolo a que lo hiciera, no perdió un segundo y comenzó pasando sus manos sobre ellos para después apretujarlos y mirarlos fijamente, pronto una de sus manos fue bajando hacia mi cintura y después comenzó a acariciarme las nalgas, lo deje por unos momentos y después dije

-¿no que sólo mis pechos?-

Rápidamente quito su mano de mis nalgas y dijo nerviosamente –perdóname Caro, pero es que se te ve muy bien el traje-

Para ese momento yo estaba más que excitada y sin pensarlo dos veces decidí llevar las cosas más allá, -no solo el traje, también la ropa interior que has comprado me queda muy bien… quieres verla?- le dije empujándolo hacia la cama para que se sentara, me di media vuelta para que pudiera ver mi culo mientras me desabrochaba las botas y baje lentamente el traje, Mateo por su parte en cuestión de segundos había desabrochado su pantalón y había comenzado a masturbarse, me quedé un rato más contoneándome para el sólo en mi tanguita y mi brasiere.

Tome la decisión de pagarle todas las molestias a mi buen amigo Mateo… me arrodille y fui gateando hacia él, pronto tuve su pene frente a mí y lamí desde sus huevos hasta la punta de su pene, soltó un gemido y quito su mano con lo que tuve acceso total a su miembro, le di otras lamidas desde la base hasta la punta y pronto lo metí en mi boca, ahí estaba yo de rodillas en tanga y brassiere únicamente y dándole una mamada a mi mejor amigo, el pobre no tardó mucho en correrse y me inundo la boca y mi cara toda su leche calientita, me tomo por sorpresa nunca me había sentido así de excitada, tenía semen en todas partes, en mi cara, en mi boca en mi pecho y resbalando hasta mi abdomen.

Mateo estaba extasiado, me alcanzo unas toallitas húmedas con las que me limpie, decidí rápidamente vestirme de chico nuevamente pues el tiempo había estado volando y su mamá y su hermana no tardarían en llegar. Me dijo que me llevara el traje, la ropa interior y los pechos de silicona, que esos ahora eran míos y que intentara practicar con algunos tacones en casa, que vería la posibilidad de regalarme unos, me acompaño a la puerta de su casa y me despidió con un beso en la mejilla mientras me decía:

-Adiós Caro-

Bueno chicos espero les haya gustado mi primer relato, no soy muy buena en esto pero dicen que la practica hace al maestro, espero estar compartiendo más de mis aventuras con mis buenos amiguitos, mientras tanto les mando un beso.

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