Navidades cálidas con mi prima.

A continuación plasmaré una historia vivida en primera persona durante las pasadas navidades de 2015 con mi prima. Me llamo Sergio, tengo 18 años y, por decisiones de mis padres en su juventud, vivo apartado de mi familia (ellos viven en el noroeste de Andalucía y yo en Madrid) y apenas la veo durante el año. Físicamente no tengo idea de cómo soy, he estado con chicas que dicen que soy guapo pero prácticamente no ligo, así que no hacen más que confundirme. Fuera de la cara, voy al gimnasio varios días a la semana, tengo un buen cuerpo, la verdad, pa’ qué engañarnos. Mido 1,80 y mis ojos son verdes. Pero si hay algo que realmente considero bueno en mi cuerpo es mi polla, la cual también trabajé durante mi adolescencia debido a que, con apenas 18 años, consumía porno y veía esos pedazo de rabos y me sentí acomplejado. Crecí y creció mi polla, acompañada de ejercicios para hacerla aumentar, y dio como resultado el actual carnoso y venoso mástil de 21 centímetros que ahora llevo conmigo. Me considero un chaval tímido con quien no conozco, buena gente y con una increíble adicción al sexo (adicción mental más que nada, soy muy tímido para ligar, pero siempre estoy pensando en sexo, en clase, duchándome, al dormir… Incontrolable).

En cuanto a mi prima, a quien por razones de privacidad cambiaré el nombre, llamémosla Zara, hay muchas cosas que destacar. Se trata de una chica de 18 años preciosa, 1,60, morena de pelo largo, de ojos verdes, con carne en su justa medida, de una 85 de tetas y un culo de una magnitud considerable, imposible de cubrir ni llevando las manoplas de Mickey Mouse, es perfecto. Es una chica un poco tímida con la gente, al igual que yo, pero como los dos estamos como una puta cabra nos entendemos incluso mejor que la MSN del Barça. Super inteligente, una follamentes total que, quizá, es la característica que más me gusta de ella.

La historia comienza unos días antes del 24 de diciembre, allá por el 21 del mismo mes. Como todos los años, mis padres, mi perro y mi hermana vamos a una finca un poco apartada del pueblo de mis tíos (tengo 2 tíos) a celebrar la Navidad y pasar todas las fiestas allí, con la familia al completo. Me acababa de sacar el carné, había hablado con mi prima de ello pues suelo hablar con ella casi todos los días por WhatsApp y, sobre el 10 de diciembre, le pasé una foto poniendo cara de gilipollas sujetando la L, se rió y me dijo que la tendría que dar una vueltita en el coche cuando llegara. Aun recién sacado, mi padre depositó su confianza en mí y me dijo que los llevara al pueblo. Me acojoné un poco, pero lo llevé. Salimos el 20 hacia el pueblo y, tras un largo viaje con mi hermana pequeña dando gritos, mi madre dormida y mi padre diciendo ”ateeeeento Seergio, los ojos en la carreteeera” cada 2 minutos las 3 horas y media que dura el viaje, salimos del coche, yo con la cabeza como un bombo. Bajamos las maletas en casa de uno de mis tíos y fuimos a la finca, donde pasamos todo el tiempo de la Navidad entre barbacoas, petardos, fútbol, chimenea… De puta madre, vaya.

Estuve esperando a que viniera mi prima mientras jugaba con los primos de mi tío (el tío de la casa donde habíamos dejado las maletas) al FIFA. Había hablado toda la noche con ella y estaba esperándola con unas ganas dignas de diploma. Mientras tanto, merendamos mis primos y yo, y nos pusimos de nuevo al lío, el FIFA es la peor droga que existe.

Pasadas las 19:00 vi que se acercaba un Corolla, y oí a mi tío decir en la cocina “mira a ve si puedes ir a abri Sergi que me parece que es tu prima”. La sonrisa que se me dibujó en la cara llegaba al techo, y cuando iba a la puerta abrir mi tío se percató.

– De qué te ríe tanto tú?

+ Que me estoy acordando de una cosa que me contó un amigo el otro día jaja

La verdad es que miento de puta madre, nunca me lo han dicho porque nunca me han pillado. Cogí y abrí la puerta para que metieran el coche. Salieron mis otros dos tíos; mi tío, mi tía y, finalmente, mi prima. Sin mirarla di dos besos a mis tíos, dejé lo bueno para el final. MA-DRE. Por lo que se veía, hacía tanto que no la veía que menudo cambio, menudo estirón. Fue un saludo un poco tímido, siempre que nos volvemos a ver nos cuesta un poquito por el tiempo que hace que no nos vemos.

– Hola prima, oye, vaya cambio, no? Juder nen, has ido al gym o qué? Jaja

+ Jajaja, qué va, me lo han dicho ya un montón de gente tío, y yo no he hecho na’ jajaja

– Pues vaya cuerpazo que has sacado así de la nada sabes, enséñame que yo quiero también

+ Si te parece que vas mal de cuerpo tú, no te joode jajaj

Tras un minuto de hablar en la entrada pasamos al salón donde estamos siempre, con la chimenea, muy cómodo porque fuera hacía un frío de cojones. La seguí hasta allí, ella abrió la puerta y pasó primero. Me fijé en su culo, no lo había hecho antes. Con los leggings negros se le notaba que llevaba un tanga blanco puesto y pensé “hostia la mosquita muerta, cómo ha aprendido en medio año”. Es verdad, ella tiene fama de niña super buena e inocente, pero…

Entramos al calor de aquella “casa” y nos quitamos las chaquetas. Llevaba una camiseta de manga larga con rayas horizontales blancas y negras que conjuntaban perfectamente con los leggings y las Nike. Me quité la mía y se me quedó mirando, siempre que nos vemos empieza a tocarme los brazos y el pecho y empieza a decir “madre que fuelte e el vinagre de Módena ere tú no madre madre” jaja, y esta vez no iba a ser menos, me hace gracia a la vez que me pone cachondo.

Pasó al salón, dio dos besos a lo que estaban allí y después nos pusimos a hablar de nuestras cosas durante un largo rato. Después de esto, jugamos todos los primos juntos a juegos de mesa, siempre lo hacemos y la verdad es que me lo paso de puta madre, y así toda la tarde hasta que luego salimos ella y yo a dar una vuelta a mi perro por el campo. En el paseo seguimos hablando de nuestras cosas, siempre con contacto visual “vicevérsico” y es que, joder, esos ojitos verdes potenciados por los pocos rayos de Sol que dejaban entrever las nubes invernales eran lo más bonito que habían visto los míos. Durante la media hora de paseo más o menos, noté una atmósfera de tonteo, aunque no le di mucha importancia porque tampoco sabía que yo le atrajera.

Volvimos, cenamos y fuimos a dormir a la casa donde dejé las maletas (obviamente, sin pijama yo no puedo dormir jaja, lo necesito). Cuando iba a llevar a mi familia para allá, con el coche arrancado, vi a mi prima corriendo, vino y me dijo “oye! voy a dormir con vosotros, vale?”. Siempre me encantó y me encanta la espontaneidad de Zara.

Llegamos allí y saqué la maleta de Zara, que parecía que llevaba a Falete dentro. Cargándola la miré de reojo, siempre me mira los brazos, y no diré que no me gusta. En la casa de mi tío hay 3 habitaciones, 2 con cama de matrimonio, 1 con 2 camas individuales y un sofá-cama pequeño pero muy cómodo. Acabamos durmiendo los dos en la habitación con 2 camas individuales, aunque ojalá hubiéramos dormido los dos en una de matrimonio o, mejor aún, en el pequeño sofá-cama. Aunque esto no fue impedimento para mi prima. Fuimos directos a dormir toda la gente. Zara saltó un poco en las dos camas y se quedó con la más cómoda, aunque a mí me daba un poco igual, tenía un sueño que no podía ni con los huevos, lo que quería era dormir ya. Apagamos la luz. Pero empezamos a hablar.

– Sergio, sigues hablando con Andrea? (Andrea era un amiga-lío-cosarara que tenía entonces)

+ Sí, bueno, últimamente no hablo mucho con ella por exámenes y eso, los putos finales de la uni tío que me voy a quedar más calvo del estrés…

– JAJAJA no serás tú la bola 8 no? JAJA

+ Bola tú, cacho gorda

– JAJA sí sí, pues bien que le miras el culo a la cacho gorda

+ Qué dices

– Que te he cazado león, esta tarde cuando llegué, que tengo ojos en la nuca chaval

+ Estaba andando con la mirada perdida y fue a parar a tu culo, ni te rayes jajaja

– Sssssseguro

+ Ssssssí, cállate la boca ya y déjame dormir

– Menudo perro JAJAJA

+ Hasta mañana perrilla

No soy borde, solo estaba cansado y quería dormir. Cerré los ojos y, a los 20 minutos, me dio un susto de cojones. Yo ya estaba dormido, ella se levantó y se subió en mi cama, y me apretó un pezón. Pegué un salto que ni el puto Mike Powell.

– AAAAAAH TUUUUUUUUUÚ

+ JAJAJAJA

– Tú tío mi pezón, devuélvemelo

+ JAJA duele o qué?

– Dímelo tú

Cogí y, quizá efecto del sueño, le retorcí el pezón de la teta izquierda sin pensar que era una tía y tendría una repercusión diferente. Gritó levemente y pasaron 5 segundos de silencio.

– Tú, que me has tocado una teta

+ Y tú a mí qué? No eres tan progre de estas que quieren ir con las tetas al aire por la calle? Pues demuéstralo jaja

Me puse cachondísimo, la verdad, eran las tetas de tamaño perfecto, de las que vienen hechas a molde de tu mano. El cachondismo se notó en que en mis sábanas se había montado una carpa de circo. Ella estaba de rodillas sobre mi abdomen y mi glande rozó contra su espalda. Tardó un poco en darse cuenta, pero cuando lo hizo se dio media vuelta y vio mi gran polla, que había estado acariciando su espalda. Entre susurros empezamos a hablar.

– SERGIO! Qué haces!

+ Cómo que qué hago?

– Cómo que cómo que qué haces? Será que no te has dado cuenta, menudo palo hay aquí debajo

+ JAJA

Intenté agarrármela y tumbarla para disimular el crimen, que ya había presenciado todo el cuerpo de policía, pero bueno. Quedó un poco impactada, me miró a los ojos de una forma en la cual no supe interpretar qué querría decir con ello, y en un silencio algo incómodo se bajó de mi cama y se metió en la suya. Se me quedó grabada en la memoria la frase de “menudo palo hay aquí debajo”, me pone que las tías queden asombradas por un buen rabo.

Al día siguiente me levanté muy tarde, sobre la 13:00, no acostumbro a levantarme tan tarde ni me gusta, pero tenía que descansar. Me levanté con un empalme de puta madre, perfectamente podría haber ganado al equipo entero de los New York Yankees bateando con mi polla, más dura y grande de lo normal. Cogí mi ropa, hice mi chequeo de polla en el espejo como cada día y pasé a la ducha. Tras ducharme bajé al salón, donde estaba mi prima vestida y lista para ir a la finca viendo la televisión. Los demás ya estaban en la finca, los había ido a buscar mi otro tío con su coche. Solos ella y yo en casa.

– BUENOS DÍAAAS!

+ Hola

– “Hola, hola” tienes sal? Para echarme un poco que soy una sosa oñoño

+ …

Me extrañó que estuviera tan seca, nunca la había visto así, y no sé por qué era.

– Puedes hablar algo eh

+ Ya

– Qué te pasa?

+ No sé

Nada, no quería hablar conmigo, no sé que habría hecho pero no sería nada bueno, desde luego. Nos montamos en el coche y fuimos los dos para la finca. Empecé a conducir super despacito para hacer el tonto y que me dijera algo. Tras un minuto conduciendo así volví a velocidad normal.

– Tío, me vas a decir qué te pasa? He hecho algo? Mira, si he hecho algo, aunque no sé el qué, lo siento, en serio

+ …

Ya no iba a insistir más porque iba a ser peor, conduje hasta la finca sin decir una palabra más y allí nos bajamos y saludamos a la gente.

No me dirigió la palabra en todo el día. En la comida se mantuvo al margen de las conversaciones familiares, algo habitual en ella, pero esta vez en exceso. Se pasó toda la tarde con el móvil en Instagram, Twitter… Mirando fijamente a la pantalla con el puño en la mejilla sujetando su cabeza con una expresión facial que no sabía bien lo que significaba, era como una mezcla de enfado, seriedad, REFLEXIÓN e INTERÉS. Los últimos dos componentes me dieron que pensar, en realidad durante el día yo no paré ni un solo segundo de meditar lo que había pasado la noche anterior, el cómo acabó todo, me preocupó un poco que el haberme empalmado por su ”culpa” le hubiera transmitido una sensación de enfermo mental o algo por el estilo. Me acerqué varias veces a su móvil para picarla y molestarla y ver si, de una vez, se comunicaba conmigo. Se limitaba a apartar el móvil para que no viera lo que estaba haciendo, pero ni mu. No jugamos esta tarde a juegos de mesa, ella es la que toma la iniciativa para jugar a juegos de mesa siempre, jugué con mis otros primos, mi hermana y mi perro.

Cenamos, seguimos hablando la familia y yo, ella todavía apartada, concentrada en lo suyo. No dejaba de mirarla, me preocupaba, pero ya había intentado hablar con ella, por mí parte más no podía hacer. Tras cenar seguimos jugando los demás, hasta que dieron las 00:30, que es a la hora que solemos volver a casa para dormir. Vino otra vez a dormir con nosotros, a pesar de su cabreo, y se me ocurrió que aun cabreada quería estar conmigo, pero luego me acordé de que venía porque tenía su maleta ahí.

Ya en nuestras respectivas camas y la luz apagada hice una intentona, a ver si con el pijama y bajo sábanas calentitas estaba más amable.

– Zaaara, dime qué te pasa por favor, hoy no voy a dormir como no me lo digas tío

+ …

– Zara

+ Qué

– Qué te pasa

+ Que no me pasa nada

– Y una polla que no

+ No. Buenas noches

– …

Me callé porque tarde o temprano se le tenía que pasar el cabreo, así que cerré los ojos, me cubrí con la manta y a dormir. O eso creía.

A las 3:00 y pico me desperté, sentía una opresión considerable en todo el cuerpo. Me destapé y vi a mi prima de nuevo encima de mí. Me extrañó que hubiera estado cabreada todo el día y ahora a las 3:00 de la madrugada se pusiera a jugar, menuda hora para pasársele el cabreo. La miré.

– Zara qué coñ…

Me calló la boca con el mejor beso que yo recuerde haber dado, tan bueno que me empalmé como buen adolescente, de inmediato. Esta noche cambió de posición con respecto de la anterior, estaba totalmente pegada a mí, tumbada boca abajo, con las piernas abiertas y rozándome su chocho con mi abdomen. Siguió besándome, no parecía que tuviera intención de parar en toda la noche, hasta que decidí quitar la manta que hacía de membrana entre nuestros cuerpos, y no quería membranas. La levanté, tiré la manta a tomar por culo y seguimos al lío. Con mis brazos cogí, la levanté y la coloqué en la misma posición en la que estábamos, pero esta vez la coloqué para que su coño me rozara el ombligo. Se sentía bien. Ella sonrió cuando, al ponerla en esta posición, notó la punta de mi enorme polla rozando su culo.

– Sergio, las “buenas noches” empiezan ahora…

Volví a cogerla y la puse un poco más atrás, encima de mi polla. Pensé que me iba a correr ahí mismo, dios mío. Sentía los labios de su coño abiertos intentando absorber el tronco de mi polla. Era un baile. Su cintura y la mía se fusionaban en un movimiento circular, apretándonos bien el uno al otro contra nuestros respectivos miembros. La agarraba con las dos manos el culo mientras nos liábamos y me tenía que sacar la polla urgentemente, eran los únicos pantalones de pijama que tenía y no quería hacerles un enorme agujero. Dimos una vuelta y ahora estaba yo encima.

– Esto es lo que buscabas, verdad? Por esto has estado todo el día sin hablarme…

Se río ligeramente. La verdad es que valió la pena aguantar para esto, joder que sí, y esto no había hecho más que empezar.

Abandoné mi posición y me senté a un lado de la cama, entraba algo de luz de la calle por lo que cuando me la sacara haría efecto sombra con mi rabo, lo que, si ya de por sí es enorme, haría que se viera aún más grande. Hablamos entre susurros.

– Preparada para ver a Sergito?

+ Qué JAJA

– A ver, apuesta, cómo crees que es?

+ No lo sé, solo sé que pequeñita no es porque la acabo de palpar con el chichi jaja

– Mira

Me la saqué, bajando el pantalón lentamente para que hiciera el efecto de bajada y subida al salir. La cara que puso con la boca abierta, ojos abiertos al máximo y la expresión de felicidad la recuerdo cada día, cada noche y cada paja. Se quedó petrificada varios segundos hasta que habló

– DIOS.

+ JAJA, qué?

– VAYA PALO PRIMO

Medio minuto después, seguía observándola con la misma cara, con la expresión un poco más distensionada, pero con la boca abierta y los ojos totalmente abiertos. Me sentía el rey del universo.

Me la agarró. Qué mano más fría joder, pero ese juego de sensaciones me puso más cachondo aún. Siguió coméntandola, aún entre susurros.

– JO-DER! Pero si no me cierra la mano!

+ Jajaja, tú es que tienes unas manitas de bebé

– Me das miedo. Menudo pollastrón que llevas, hijo de puta

+ Te gusta?

– Pff…

Ese pff con trasfondo de “madre mía cómo me va a poner este” me indicó que iba a ser la mejor follada de mi vida. Tras acabar de analizarla por completo después de tres o cuatro minutos, los que me tiré riéndome todo el tiempo pues me hacía gracia cómo flipaba la niña, se la llevó a la boca. Esos labios carnosos que tanto tiempo había estado deseando empezaron a rodear la corona de mi polla, al principio solo chupaba y succionaba el glande.

– Es que menuda barra, casi no me entra ni la cabeza.

+ Tú chupa que eso entra solo luego

Estaba en el cielo. Qué éxtasis, cómo lamía la perra, y eso que era virgen (o eso decía). Empezó a bajar y a llegar cada vez más lejos en mi polla, pero no llegaba ni a la mitad. Poco a poco iba bajando más y más mientras intercambiaba polla y huevos y, en un arrebato, le empujé la cabeza hacia abajo. Sentí su garganta rozando con mi glande, estaba dentro de mi prima a la que tanto me quería follar, lo estaba haciendo.

– Hijo de puta, que me ahogas

Decía después de sacarse 21 centímetros de la garganta llenos de babas y fluidos. Me la agarré y se la restregué por la cara de lado a lado, como un parabrisas, y empecé a darle pollazos en diferentes partes de la cara variando la fuerza, pero a mí me iba el sado.

– Tuuú jajaja que me vas a dejar la cara morada, verás mañana

+ Veremos si llegas a mañana JAJA, que aún queda mucha noche eh, prima?

– Espero no llegar

+ QUÉ JAJAJA

Estaba MUY cachonda. Quería que la follara duro, cuanto más duro, mejor. La acosté en la cama, la cogí de las piernas y me la acomodé a la distancia ideal de mi boca. Empecé a comerle el coño, recordando vídeos porno para guiarme un poco. Cambios de ritmo, dirección y manos. Esas eran las claves. Al principio me agarraba el pelo, pero poco a poco se fue quedando sin energía debido al placer que le estaba dando con mi lengua y soltó mi pelo. Quedó con la cabeza mirando al techo, ojos en blanco, los brazos en reposo, y el chocho palpitando. Se corrió en mi boca varias veces. Qué puta quintaesencia de los dioses recorriendo mi sinhueso de lado a lado.

– …

Intentaba decir algo pero estaba como mareada, hasta que se recuperó un poco.

– Primo, como comas coños así siempre, me caso contigo

+ Jajaja

Tenía la polla dura como un mástil, preparada para metérsela de lleno, qué ganas de que gritara y mordiera la almohada… La acomodé de nuevo, coloqué sus piernas sobre mi cuerpo y, su espalda, sobre el colchón.

– Sergio, despacio

+ La puntita?

– Despacio

Zara no dejaba de mirar cómo mi pollón, húmedo totalmente, se acercaba a su coño estrechito de virgen. Me la agarré desde la base, lo cual colaboraba aún más en el aumento psicológico de tamaño. Sé que tenía miedo. Dios. Rozaba mi polla con su chocho, el chocho de mi prima, el chocho que llevaba años deseando. En un movimiento similar al de un ariete mi polla recorría restregándose desde la base hasta el glande y del glande a la base continuamente esa rajita. No podíamos estar más húmedos.

– Primo, métemela ya, me muero, deja de torturarme y métemela…

Llegó la hora. La miré a los ojos, se estaba mordiendo los labios y, con una mirada de sumisión total, asintiendo, me indicó que se la metiera. Recorrí una vez más sus labios inferiores, esta vez en vertical, hasta que comencé a penetrarla. Sentí su humedad en mi glande, solo con meterle una parte de la punta ya estaba haciendo muecas raras, más psicológicas que sensitivas. Me precipité y le metí toda la punta de repente.

– AAAAAAHH! ESO ES DESPACIO CABRÓN?

+ Perdón Zarita, las ganas

Me movía lentamente, a cada metida y sacada intentaba metérsela un poco más profundo. Seguía con las muecas, esta vez más de placer que de dolor, me miraba a los ojos continuamente con la boca abierta.

– Joder Sergito…

+ Te gusta?

– Qué polla…

Me puso tan cachondo con esas palabras que, mordiéndome los labios y con cara de enfado, se la metí entera. Duro, seco, directo. Entera, dentro de su coño. Hice tope y me sobraban muchos centímetros fuera. Exhaló un grito susurrante y volvió a dejar los ojos en blanco, apuntando al techo. De nuevo la noté sin fuerza, mareada, por lo que coloqué sus piernas abiertas, bajándolas de mis hombros, sin sacarla del coño. En el instante de abrirle las piernas, con el movimiento, volvió a correrse. Saqué la polla llena de fluidos femeninos, siguió corriéndose un poco más. El flujo salía a borbotones de su chocho. Para que descansara un poquito me limite a restregársela por encima como al principio, suavemente.

Cuando se recuperó, aún un poco débil, hice algo que quería hacer con ella hace mucho tiempo. Pero mucho tiempo. La levanté de la cama, la cogí en brazos y empecé a empalarla con mi rabo. En medio de gemidos reprimidos por la presencia de los otros familiares que estaban durmiendo, le di lo más fuerte que mis músculos me permitieron, mi polla topaba continuamente, sabía que se estaba muriendo de placer. Intentó alcanzar a besarme, pero no tenía fuerzas. Seguí dándole hasta que más fluidos empaparon mi pollón, el suelo estaba perdido, habíamos mojado unas alfombras que había al lado de las camas, se estaba liando pero a mí me daba igual, menudo folladón le estaba pegando a mi primita Zara.

Algo cansado, la tumbé de nuevo en la cama para reponer fuerzas e intenté darle un tiempo a su coño, que estaba recibiendo demasiado para ella. Le mordisqueé los pezones. Qué pezones, estaban duros del frío al principio del polvo pero mi calor se los había ablandado. Hacía círculos con la lengua, chupaba sus tetas de arriba abajo, no dejé un milímetro de teta sin cubrir de mi saliva. Le comí la boca y, a continuación, hizo algo que jamás habría esperado de mi prima.

– Espera

Me levanté de encima de ella, expectante. Veo que abre mi maleta.

– Zara, qué haces?

De repente saca un cinturón. Vaya con la niña tímida.

– Dame cachetazos, dame con el cinturón, muérdeme, hazme tuya, cabrón

La tumbé en la cama, la puse a cuatro patas. Sacó el culo como una zorra profesional, ni falta hizo acomodarla, qué mujer. Se lo mordí antes de pasar a metérsela. Agarré mi polla y, con ella mirándome a los ojos, se la metí de golpe. Soltó otro grito susurrante y se deshizo en gemidos. Cada vez que empujaba veía ese culo, esos dos pedazo de glúteos custodiando la entrada a su coño que nada pudieron hacer para impedir la entrada de mi pollazo. Le daba leves cachetazos y cinturonazos, tengo una buena técnica por lo que apenas hago ruido, solo dolor. Me miraba y veía que resoplaba resultado de la fuerza de mi rabo, el cinturón y los cachetazos. Volvió a correrse.

– Ah…

Exhalaciones continuas. Parecía que iba a perecer, aunque si lo hubiera hecho en ese momento no creo que le hubiera importado tanto.

Yo estaba a punto de correrme, sabía que lo haría en cualquier momento, por lo que saqué mi polla de su chocho ipso facto.

– Zara, voy a correrme, dame un papel o algo

+ Para qué coño quieres un papel?

– Echo esto en el suelo o qué

+ Cómo que en el suelo? En mi cara, hijo de puta. Córrete en mi cara.

Su apacible, susurrante, exhausta y sexy voz pronunciando aquella combinación de palabras adelantó mis ganas de correrme. Estrujé apenas 20 segundos mi polla, haciéndolo lentamente, masajeando la cabeza, el tronco, la base y subiendo a la cabeza de nuevo. Apuré para tener las máximas ganas acumuladas en mi palo antes de la erupción.

– Déjame la cara perdida, primito, vamos a ver cuánto te pone tu prima. Quiero tu lefa cubriendo mis párpados, cejas, boca, frente y pelo.

Boom.

Boom.

Boom.

Boom.

Boom.

Boom.

Boom.

Boom.

Boom.

Boom.

Boom.

11 disparos. 11 disparos de lefa sobre la cara de la zorra de mi prima. Jamás me había corrido así, fue para grabarlo. Ni yo sabía que era capaz de correrme de esta manera. La cara de mi prima estaba perdida en leche. Ella, con la boca abierta desde el tercer disparo, había tragado algo de semen. Tenía la cara totalmente blanca, la raya del pelo estaba cubierta de mi semen, tenía otros dos disparos en la mitad del pelo. No podía abrir los ojos. Mejillas, frente, nariz, blancas y pringadas de mi esencia.

– E

Abrió la boca para soltar un leve gemido y se la cerré, le metí toda la polla otra vez, ya en estado semiflácido. Le quité con los pulgares la leche que tenía sobre los párpados. Me miró, aún con la polla en la boca, con esos ojitos, que poco se apreciaban en la noche, pero yo sabía que eran los más bonitos del lugar. Se la saqué de la boca para dejarla hablar.

– …

No habló. Nos sentamos los dos en el suelo, desnudos, apoyándonos con los brazos detrás y con las piernas semiestiradas. Estábamos exhaustos. Sudando. Uno con la polla llena de babas y lefa y la otra con la cara empapada en semen. Nos miramos.

– …

+ …

– Se repite, prima?

+ …

– Dime JAJA

Se quedó mirándome, sin decir nada. La ayudé a ir a lavarse, la llevé en brazos al baño, intentando no hacer ruido por el pasillo. Se lavó la cara, el pelo y algunas partes del cuerpo, yo me lavé la polla y volvimos a nuestro cuarto, la llevé otra vez en brazos. Estaba rendida. La metí en su cama, desnuda, y la tapé con la sábana. Yo, también desnudo, me metí en la mía. Pensando en el polvazo, la miré, miré cómo la había dejado mi polla y me sentí de puta madre, mejor que nunca. Me bajé de mi cama y me metí a dormir con ella. Pensé que estaba dormida pero, de repente, me agarró la polla, subió encima de mí y, con los ojos cerrados todo el rato, me dio un beso largo y apasionado sonriendo levemente. Sin más que hablar dormimos juntos, ella encima de mí con el contacto de mi polla con su coño y yo abrazando su culo

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