No importa el tamaño… sino da placer obtenido

Muchas veces pienso porque lo llaman polla… cuando deberían de ser “pito”. Bueno comenzare, recuerdo aquella experiencia… experiencia que me ocurrió a los pocos meses de entablar ya una relación entre Manuel y yo. Esa noche hace ya muchos años, tendría unos 26 u 27 años, esa noche era una más de placer, una noche en que habíamos quedado para dar rienda suelta a nuestro deseos. Nos colocamos paralelo a la zona arbolada que da a la Avenida de Carlos III. Zona que no hay luz apenas y que solo las estrellas nos alumbra, allí me encontraba yo arrodillado comiéndosela.

Como os he dicho en anteriores autobiografías, no hubo día en que este no me ordeñara primero y me penetrara después, tras disfrutar… volver a repetir pues mi amigo son de esos hombres que aguantan hasta tres asaltos. Siempre he dicho que de su mano he conocido el verdadero placer, también os puedo atestiguar que él fue quien me introdujo de verdad en probar los tríos primero, acabando por realizar hasta grupal después.

Aquella tarde-noche en que me acerque a nuestro lugar de encuentro, lugar que ya hacía meses que abarcaba cualquier lugar del Charco de la Pava. Donde ya cualquier sitio era bueno para comérsela sin importarle que fuéramos vistos, importarle al menos a él, pues le gustaba verse con uno más joven y dócil. Uno que no le importaba acceder a sus deseos, siempre que obtuviera el placer de ser satisfecho, el placer de ser penetrado… mmm!!!.

Tras los morreos y las caricias, donde mi camisa como era habitual ya se encontraba abierta, mostrando mis pezones erectos y enrojecidos, pues como a muchos les gusta no solo chupar o lamerlos, sino proporcionar dolor hasta escucharnos retorcernos de dolor… uuummm!!!. Acabando por colocarme en cuclillas y saborear su erecto miembro, endurecido y caliente, saboreando a lo largo de su tronco y magreando sus genitales… ooohhh!!!. Son momentos que no estoy para nada más, son momentos en que al único que prestó atención es a mí amante, dándole todo el placer y gozo que le puedo transmitir, no estuve para nada más ni tan siquiera note cuando este llamo la atención a otros, otros que es esa ocasión fue un hombre musulmán y gracias a Dios… maduro.

Cuando lo vi me asuste, pero fue mi amigo quien me acabo por convencer a modo de dejarle hacer, haciéndome saber que pocas pollas como esa probaría. Viendo asombrado como este sacaba del interior de su pantalón ese miembro, era oscuro… y muy grande, este temblaba aun más que yo, me vi en medio de estos dos hombres. Acariciando el pollon de uno mientras el otro me acariciaba a mí, me vi obligado a arrodillarme al tiempo que colocaban ese glande en mi boca. Separe mis labios y su glande fue alojándose dentro, no pudiendo meterme más de dos dedos de su tronco, por mucho que me obligaban a metérmela, mientras mi amigo no dejaba de dilatar mi orificio… ooohhh!!!.

Pero el musulmán no pudo aguantar más y prácticamente me lavo la cara, pues echo tal cantidad de esperma que me dejo todo perdido. Acabando por marcharse entre disculpas, como si hubiera hecho algo malo, dejándonos allí bastante caliente. Cosa qué aprovecho mi amigo Manuel por abrir la puerta trasera de mi coche, pedirme que me tumbara boca abajo y acabar este por penetrarme… aaahhh!!!.

Naturalmente me dolió y le pedí que la sacara, cosa que hizo… probando una segunda vez, pero no sin antes haberme untado con algo liquido, tras poner su glande comenzó a presionar y en esta ocasión comenzó a introducirse, lógicamente tuve que aguantar y sentir como poco a poco a cabo por introducírmela… ooohhh!!!.

Comenzando a follarme, alternando las embestidas fuertes con lentas, sintiendo como la sacaba muy despacio para dejarse caer, lanzándome su polla hasta el fondo y chocar contra mi próstata. Fue controlando los roles, rápido con lento, suave con brutas, profundas y dolorosas. Estaba en su salsa, pues tras su primer orgasmo continuo y consiguió el segundo, teniéndome que pedir que nos detuviéramos tras el tercero.

Aun recuerdo cuando me marche a casa dolorido pero al mismo tiempo satisfecho, me marche bien abierto creo que llegue incluso a correrme sin llegar a tocarme, orgasmo que este aprovecho para utilizarlo como lubricante, volcando mi leche en mi enrojecido agujero… uuummm!!!.

También me viene a la memoria aquella otra ocasión en que me encontré a un conocido, creo recordar que quede con mi amigo pero este me dio “calabazas”. Deambulando por la explanada me llamo la atención un conocido, uno de esos de otros encuentros que tuve, el cual me convenció para acompañarle y claro está, no íbamos a hacer manitas, haciéndome bajar a los arbustos que hay junto a la dársena del rio.

Esté venia en chándal por lo que le fue fácil despelotarse, tras el besuqueo y caricias, comenzó con el magreo y me hizo arrodillar, tras agarrársela me la lleve a la boca y comenzar a mamársela. Este se sentó en uno de esos soportes de hormigón que en la Expo sujetaba las pérgolas, estaba este con su miembro desnudo, desapareciendo y volviendo a aparecer de mi boca, mientras yo me entretenía ya sea masturbándome o introduciéndome los dedos en mi culo, dedos que estaban impregnados en vaselina, pues aunque su polla no es de gran tamaño, todas duelen al principio… ooohhh!!!. En ruido de las ramas secas al pisar me alerto, sintiendo la mano de mi acompañante en mi nuca presionar, no dejándome apartarme pero sí escuchar…

“Es todo tuyo si deseas follártelo, tiene un buen culo esta putita”, soltó.

Me pareció increíble como este pedazo de “mierda”, acababa por cederme a otro sin llegar a consultármelo, sin dejarme al menos saber cómo era. Y escuchar al otro contestarle con un extraño acento…

“Vale, tu miras y ya veré si te dejo participar”, dijo.

“Pero a pelo como que No!!!, me pondré una goma”, soltó.

Sentimiento que se hizo más fuerte, cuando notas la mano cálida acariciar mi espalda bajo mis prendas primero, siendo más fuerte esa presencia, cuando notas como me bajan tanto los pantalones como los calzoncillos completamente. Arqueándome de placer cuando sientes como con uno de sus grandes dedos me penetra, no aullé de placer por tener mi boca ocupada, pero poco falto… mmm!!!. Sentí como este introducía uno de sus dedos hasta chocar la palma de su mano contra mis nalgas, me hizo estremecerme cuando movió ese dedo en círculos dentro de mí, sintiendo mis piernas hasta flaquear cuando tras sacarlo… lo volvió a introducir.

Tras apartar su dedo, note como minutos después aquella persona me hizo conmover cuando sentí su áspera y larga lengua lamer mi orificio… ooohhh!!!, cada uno de esos lengüetazos me transmitió lo caliente que estaba, mientras continuaba chupando la polla de mi acompañante, llegando a escucharle a este decirme…

“Deja de chupármela a mí y chúpasela a él, te aseguro que vas a disfrutar aun mas con él”, me soltó.

Tras sacármela de la boca y erguirme, me giro y veo a este personaje, siendo este un hombre de color de unos treinta años, colgándole entre las piernas un monstruo. Tras dejarle el del chándal su sitio a este, acabando por sentarse el negro, tomo su polla y me hizo saber que se la chupara, advirtiéndome de mis dientes… mmm!!!.

Comencé a chupársela como si fuera el mejor de los helados de chocolate, no pudiendo introducírmela al completa más por culpa de su grosor, ambos ver que no me entraba en la boca mucho más, me pregunto…

“Tienes preservativo”.

“Si tengo, pero están en el coche”, conteste.

“Pues ve a por ellos si quieres que te folle ese culo blanco”, soltó.

“Ahora voy, si estoy medio desnudo, espera al menos que me arregle”, conteste.

“Vamos a ver tu quieres que te folle… o no, no me importa si vas desnudo, como si vuelves con el culo lleno de leche de otro, ve… cógelos y vuelve cagando leche”, me soltó.

Aun recuerdo la vergüenza que pase, pues en lo alto de la ladera había al menos cuatro hombres, hombres que cuando pase entre ellos me vitorearon, hombres que no dejaron de soltarme que tras el negro ellos serian los siguientes, hombres que me aseguraron que me iban a dejar el culo bien abierto. Escena que recuerdas por el placer obtenido y por la persona, pues siempre tienes en mente el hacerlo con un negro, pero siempre crees que no me ocurrirá, como si ese pensamiento se tratara como una lógica aplastante.

Recuerdo que iba con los pantalones medio caídos, sin tener el cinturón abrochado. Cuando abrí el coche y me incline de forma que pudiera llegar a la guatera, no piensas para nada que te estuvieran viendo o siendo espiado. Pues en mi mente solo estaba ese pedazo de “morcilla”, no precisamente dentro de mi boca sino dentro de mi culo, pensé también en las consecuencias del grosor. Pues lo más lógico era el dolor que me iba a hacer, pero pensé que tras ese grandísimo dolor, dejaría paso también a otro grandísimo placer.

Recuerdas ese momento por la experiencia con ese negro, recordando todo los puntos que aconteció antes y después, no penséis que me repito en esa palabra, pero ignoro cual mas utilizar. Bueno cuando me incline para poder coger tanto los preservativos como la vaselina, sentí como el pantalón se me deslizaba un poco hacia abajo, notas la brisa sobre parte de mis nalgas. Momentos en que alguien me baja por completo mis prendas, cuando quise girarme para ver quien coño ha tenido la poca vergüenza de hacerlo.

Vi a un viejo canoso… uno de esos que estaban sobre la loma, pensé que este me habría seguido hasta el coche, aprovechando la postura. Recrimine a este sujeto su poca vergüenza, no dejándome salir y tras empujarme comenzó a restregar su miembro por mis nalgas primero, llegándolo a intentarla a introducir después, tras la mas que lógica imposibilidad, pues su miembro no estaba precisamente erecto. Este quiso que se la chupara, cosa que lo mande a la mierda tras empujarlo, salí del coche y me encamine hacia la loma.

Nuevamente escuche las expresiones de aquellos hombres cuando pase entre ellos, todas eran subidas de tono al tiempo que sentí alguna que otra cachetada. Cuando llegue ahí estaba el del chándal comiéndosela al negro, recrimine a este precisamente tal labor, no perdiendo el tiempo el negro al alegar…

“Joder estabas tardando mucho, no quería enfriarme y este amablemente se ha ofrecido”, soltó.

Tras darle el condón este abrió el envoltorio y acabo por ponérselo, tras levantarse y hacerme señas que me girara, me soltó…

“Venga ponte que deseo meterla en ese “coñito”.

Antes de que pudiera colocarme, el del chándal se sentó delante de manera que pudiera chupársela mientras soy penetrado, tras inclinarme sobre este, comencé a chupársela al tiempo que sentí como me introducía su glande por mi estrecho orificio anal… aaahhh!!!. Comenzando a presionar e ignorando mis suplicas a modo de que la sacara, tras no más de ocho embestidas quizás fueran nueves, este entre alaridos me sorprendió al anunciarme que se venía… aaahhh!!!. Llevándome una disolución pues esperaba más y al final me fui de vacío, pues se me corto el rollo y no quise ni acabar con el del chándal.

Soy de lo que piensan, que no tienes que negro, musulmán o latino o incluso trabajar en la industria del porno, para poder tener buena polla.

Mirad llegue a conocer a una persona que viendo su físico no te imagina lo que sus pantalones esconden. Al cual me referiré como “canijo”, esta persona es alta de 1,90m, delgada, sin cabellos algunos y de unos cincuenta años al menos. Cuando nos conocimos me dijo…

“Tengo una cualidad buena y una no tan buena. La buena es que mi miembro es delgado y fácil de introducir, la cualidad no tan buena es que me mide 24cm”, me soltó.

Me llevo a la zona llamada “Ribera de la Isla de Tercia”, tras dejar el coche continuamos andando, no dejándome este de meterme mano… sobre todo por mis nalgas. Tras acceder a un sendero que va paralelo al cauce del río, donde llegamos a encontrarnos bastantes bancadas de hormigón a modo de bancos, cuya vegetación es muy abundante y podemos hacer lo que nos venga en gana.

Creo recordar que nos metimos entre una zona de cañizo y allí entre caricias acabo por desnudarme, os debo confesar que no estaba tranquilo, pues en verdad me encontraba a solas con un extraño. Tras despelotarse él y enseñarme aquel monstruo, temí por mi persona, pues pensé que me iba a destrozar, este me tranquilizo, haciéndome saber que comenzara chupándosela.

Tras arrodillarme comencé a chuparle su erecto miembro el cual al igual que todo su cuerpo se encontraba depilado, chupe su glande y fui lamiendo su tronco hasta llegar a sus genitales. Gracias que estos no eran muy grandes, pude introducírmelos dentro de la boca al tiempo que lo masturbaba. No dejaba de decirme…

“Tu tranquilo, ve a tu ritmo que aquí nadie nos molestara”.

Recuerdo como me detuvo y se tumbo en el suelo, agachándome y comenzar de nuevo a chupársela al tiempo que este jugaba con mi orificio… mmm!!!. Cogía su tronco y comenzaba a tragármela poco a poco, la embadurnaba en saliva y volvía atracármela, poco a poco comenzaba a tragarme su polla cada vez más, cuando sentía las arcadas me la sacaba. Hasta tomar el valor y hacerla entrar por mi garganta, sintiendo este el gran placer de tener sus 24cm dentro de mi boca, sacándola al momento por la falta de aire.

Tras al menos diez minutos de chupar su polla, se incorporo y tras hacerme colocar a cuatro patas, sentí como separaba mis glúteos con sus manos y el placer de su boca, comenzando este a comerme el culo… ooohhh!!!. Comenzando a lamer mi orificio, introduciendo luego tanto su lengua como sus propios dedos, yo aullaba de placer… literalmente, me estremecía una vez tras otra. Sabiendo que llevaba vaselina acabo por pedírmela, siendo el mismo quien me lo acabo por untar, ignoro el tiempo que se llevo proporcionándome placer, pero consiguió hasta que me corriera de gusto.

Luego se arrodillo él, coloco su glande en la entrada de mi orificio anal y comenzó a presionar al tiempo que sus manos me sujetaba con fuerza a mis caderas… aaahhh!!!. Me dolió bastante por lo que retrocedió, soltándome…

“Para… para por favor, me duele… aaahhh!!!, le dije.

”Tranquilo… que pasa, tu disfruta son solo minutos”, me dijo.

Sintiendo como sus manos me sujetaban por mis caderas fuertemente, comenzaba a introducírmela nuevamente, llegando a embestirme y sentir como de un golpe. Tienes al menos la mitad de su polla… naturalmente grite del dolor, deteniéndose y sin sacarla, me dijo…

“Evita gritar fuerte a no ser que desees mas compañía”, dijo.

Nuevamente comenzó a penetrarme, lentamente al tiempo que besaba mi espalda o cuello, mientras me acariciaba con una de sus manos ya sea el pecho como mis cabellos. Aquello fue tranquilizándome, haciéndome sentir menos dolor cuando me la introduce por completo, quedándose unos segundos dentro de mí. Comenzándose a mover muy despacio, comenzándome a darme placer, pues apenas note ya dolor sino todo lo contrario… aaahhh!!!.

Yo me conformaba en esos momentos por mantenerme y no caer, pero no os negare que llegue a colocar mi cabeza en el suelo, facilitando su penetración aun más profunda. Mientras él me masturbaba, masturbación que duro poco pues volví a correrme placer. Finalmente fue abriendo mi orificio, podía sentir como mis paredes anales, se abrían más y más hasta que logro metérmelo por completo, sintiendo sus testículos chocar contra mis nalgas. Comenzándole a soltar…

“Sigue… sigue… aaahhh!!!”.

“Dame más fuerte, sigue… mas fuerte… aaahhh!!!”.

Tras sacármela de la misma manera que me la introdujo, me hizo darme la vuelta, tomar mis piernas y colocársela sobre sus hombros, notar nuevamente su glande en la entrada de mi orificio anal y acto seguido tras presionar, tenerla por completo dentro de mi recto… aaahhh!!!. Sintiéndola muy profunda tanto que ya no golpea mi próstata, sino que hubiera jurado que golpeaba mis intestinos… uuummm!!!, soltándome él…

“Que coñito más rico tienes… aaahhh!!!”.

“Quiero que seas mí putita… aaahhh!!!, me encantas… ooohhh”, me soltó.

“Esto no es un coño, es un tesoro… aaahhh!!!”.

Luego de un rato él se acostó en la cama e hizo que lo cabalgara, unos minutos después hizo que se la chupara.

“Me corrooooo… aaahhh!!!”.

Tras sacarla y quitarse el preservativo, pasando sobre mí hasta llegar a mi rostro, introduciendo su glande en mi boca, me soltó…

“Chúpamela que me vengo, trágatela toda… aaahhh!!!”.

“Ooohhh!!!… ahí la tienes toda, trágate toda mí leche… aaahhh!!!”.

Se vino dentro de mi boca y no me quedo más remedio que tragar, no recuerdo bien cuantos chorros soltó… pero su sabor para nada fue agridulce y menos agrio, simplemente no tenia sabor. Tragándomelo por completo e incluso rebañe con la lengua, cosa que se que os pone aun más, tragándomela nuevamente su tronco hasta sentir su glande traspasar mi conducto faringe. Cosa que les pone mucho pues a eso se le llama “garganta profunda”, cosa que con la práctica y si no es muy gruesa, puedo practicar… mmm!!!.

Os debo confesar y creo que es algo muy normal, esta persona las primeras veces que me penetro, acabo sacando su preservativo impregnado en sangre. Doliéndome a mi orificio cada vez que iba a detectar durante al menos una semana, pero a pesar del dolor me ofrecía a mantener penetración anal.

Como ultima anécdota sobre pollas grandes o gruesas, os voy a explicar otra, conocí a un maduro de unos sesenta y cuatro años, años que se que tiene tras hacérmelo saber. De mí solo deseaba mi boca y mi culo, nuestro primer encuentro fue para practicarle sexo oral, cosa que le encanto muchísimo y pude comprobar el aguante que tenia. En nuestro segundo encuentro alterno, pues tras chupársela me hizo inclinarme sobre un árbol, impregnar mi orificio de vaselina y penetración hasta vaciarse sus genitales. Siendo nuestro tercer encuentro muy parecido, sino fuera que cuando tras no más de tres embestidas la saco, pensé que era para volvérmela a introducir.

Sintiendo un dolor muy acentuado y no era para menos, me vi siendo penetrado por un latino, latino que no tendría más de veinticinco años. Al cual el viejo había cedido su lugar y este había comenzado a penetrarme… ooohhh!!!, no solo deje que me penetrará, sino que me incline aun mas sobre a modo de que fuera más profunda. Acabando por chupársela al viejo mientras era follado, acabando por correrse el latino fuera tras dar la marcha atrás y descargando el viejo en mi boca. En nuestro último encuentro, como la vez anterior dejo que otros me penetrará, pero no por ese motivo fue el último, pues llevado por el placer o el morbo, acabo por amarrarme las mano al árbol mientras era penetrado por un tercero mientras me la chupaban, acabando el viejo por orinarse sobre mí.

Bueno os dejo hasta una nueva anécdota… vale, ya me contáis que os aparecido y mis “follamigos” deciros que me hagáis saber si me he dejado algo en el tintero, os dejo y hasta pronto. Os debo recordar que mis gustos y preferencias son los hombres maduros, maduros me refiero a esos que sobre pasan los 55 años. Como deciros una vez más que actualmente soy pasivo, pues hace años he dejado de ser activo, mientras eso si… que me da igual el sitio mientras gocemos ambos, pues para el momento que vamos a disfrutar el lugar es lo de menos, ya que busco encuentros esporádicos a conveniencia.

No habiendo maduro o maduros que no deseen ser mamados y follar un buen coñito (como hacen llamar a mí culo), deseando sobre todo que este bien cerradito.

Espero que os haya gustado tanto como me gusto a mí… obviamente habréis notado que soy bisexual, os dejo y espero que no seáis muy crueles conmigo, aunque sea pasivo y me deje hacer como una buena putita que dicen que soy, mi email es Jhosua 1970 @ gmail . com, hasta pronto.

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