No lo que me sucedió por no estudiar o trabajar

Voy a empezar con los cuentos infantiles, aunque este relato no tiene nada de infantil. Había una vez un pequeño puebo, de no más de 50,000 habitantes, donde existían todo los servicios, había una escuelas y el nivel más elevado que se podía estudiar era la preparatoria. Si quería uno seguir estudiando se debería ir hasta la ciudad que quedaba como a 650 Km. Así que pocos eran los que continúaban los estudios. Yo, fuí uno de ellos. Pero como los trabajos que habían disponibles ninguno me llenaba el ojo, pues me deqique a lo que más me gustaba a vagar por la ciudad y acudir a el área donde había las mujeres más hermosas, y algunas no eran tan muejeres, del pueblo. El negocio de diversión era el más extenido ya que había varias industrias que contrataban empleados de otras poblaciones, así que desde el jueves, vierne y sabado el ambiente era muy guapachoso.

Yo había terminado la preparatoria, creo yo porque el director ya no me quería tener en la escuela. Era lo que se llama un tremendo travieso, que ha todos, sin excepción los hacía víctimas de las mismas, llamese alumno, alumnas o profesores. En una ocasión, conseguí que un amigo, que tenía una grúa, subiera la techo de la escuela el automovil de director, ya se imaginaran todo el revuelo que causó esto y como yo no había sido directamente, no me pudieron expulsar.

Así que cuando terminé la escuela, me aburría y entonces me empecé a reunirme con un grupo de compañeros, algunos mayores de edad, para seguir mi vida de crápula, y hacer lo que más me gustaba: cogerme a cuanta mujer se me topaba en mi camino y si era por el culo mejor, y tomar hasta casi perder el sentido. Con este grupo se me permitía lograr todas la aspiraciones que tenía hasta ese momento.

Era un tipo alto, de tez blanca, con un cuerpo no atlético, por con lo suficiente para emocionar a cualquier mujer, así como lo que más les gusta a la mujeres, con tremendas nalgas, es más cuando me veía en el espejo del baño, cuando estaba desnudo, me producían excitación el ver mis nalgas, así que me las acariciaba y me gustaba consentirlas con bastante crema humectante, ese rea mi vicio, después de cada baño me pondía toda la crema que podía en esas turgentes y apetecibles nalgas. Mis amigos me decía que tenía un precioso culo de mujer y es más así me decía de apodo: “el culo de mujer bonita”.

Un día que salimos de cacería, así decíamos cuando buscabamos mujere para coger, un amigo y yo, a este le decíamos el burro y no precisamente por ignorante, era dueño de tremenda macana, la cual sabía utilizar muy bien. Así que fuímos a la calle del pecado. En una acera estaban las hermosas mujeres y en la acera de enfrente estaban las mujeres, que digamos, tenía algo extra. Cuando llegamos, “el burro” se dirijió hacia la acera de las preciosas mujeres con algo extra. Le dije: – Oye, burro ¿creo que te equivocaste de acera?, me contesta: – No. mi Juanito, aquí estan las verdaderas hembra calientes, Ud no se me arrugue y venga conmigo que le voy a presentar las más buenas y calientes viejas que hay en esta calle. Dicho esto, se acerca a dos mujeres, las más buenas que había visto, ellas al ver al “burro” lo abrazaron y lo colmaron de besos y caricias. Voltea y me mira y dice: – Miren, les presento a mi amigo Juanito, y no crean que es Juanito porque lo tiene chiquito, no, tiene tremenda verga pero no se me compara con la mía, haber Juanito acérquese, no se timido, ya les dije a mis amigas las armas que porta y lo quieren conocer. Me acerco, más que con timidez con miedo de que alguien nos viera con esas mujeres, que como dicen tienen algo extra y lo saben usar muy bien. Les digo: Hola, ¿Como estan señoritas?. Se sueltan riendo y le dicen al “burro”, -Oye a tu amigo, nos confunde con señoritas. Mientras lo decían al unísono, una se me acerca y me da tremendo abrazo, con una mano me atráe hacia ella y con la otra mano libre se prende de mi verga, que por ver a tanta belleza, ya empezaba a despertar, y me planta intenso beso, con su lengua me abre la boca y se pone a juguetear con mi lengua, fue un beso penetrante, diría yo muy penetrante pues sentí como su lengua me penetraba hasta la garganta, y muy cachondo, que junto con la acariciada de mi verga, esta se puso muy tiesa, pero no en todo su explendor. Entonces se voltea y le dice al “burro”- Pues si no la tiene del tamaño de la tuya, en grosor te sobrepasa. El burro le contesta, algo molesto: -Mira preciosa, eso no lo sabras hasta que la tengas adentro. Eso me sorprendió, y me acerco al oido del “burro” y le digo: ¿cómo, que nos vamos a ir con ella? – Claro, mi buen Juanito, esta noche sabras lo que es cogerte una mujer que sabe tus gustos. Dicho esto, nos fuímos caminando, rumbo al departamento de ellas, ya que quedaba cerca.

A mi tocó, como pareja, a una tremeda mujer, morena, con el pelo ensorijado, suelto y que le llagaba hasta los hombros, detenido con una diadema, traía poco maquillaje, una boca con labios gruesos, pero naturales, y que los abría cuando hablaba como pidiendo verga, sus dientes blancos y parejos, se notaba un buen trabajo de ortodoncia, orejas pequeñas, donde colgaban tremendas arracadas, un cuello delgado, estilizado, unos hombros estrechos, descubiertos apenas por una blusa blanca transparente que dejaba ver unos tremendos pechos, turgentes con unos pezones erectos y gruesos, con una areolas muy obscuras que se notaban y contrastaban con la tela blanca de la blusa, una minifalfa roja con un cinturón grueso y gran hebilla, que ahcía más aparente su delgada cintura, que contrastaban con esas caderas tan grandes y rematadas por unas nalgas redondas, grandísimas, que casi rompían la minifalda de tran grandes que estaban. Usaba también, unas medías blancas, con un liguero blanco y con lo que se fijaban las medias decía la palabra sexy, con unas zapatillas de plástico transparente, con una plataforma y que cada vez que caminaba se encencía una lucesita y las hacía verse se color rojo. Su voz era cantarina, en nada se parecía a la de su compañera, que era de tonos agudos, su risa era muy alegre y contgiosa. Para poderla admirar le dije que se adelantara y así puede ver en todo su explendor esas nalgas preciosas, era todo un señor culo. Mientras caminaba, en mi verga se iba notando los efetos de tal visión, que cuando llegamos al departamente sentía que de mi verga ya salía líquido preseminal.

Al entrar a su departamente, nos dijeron el par de embraz que nos pusiéramos comodos, y que no esperáramos un momento que ellas también se iban a ponder comodas. Veo al “burro” que inmediatamente se desnuda. Yo lo véo atónito, lo que esta haciendo. Él se voltea y me dice: -Vamos amigo desnudate, porque la diversión pronto va a comenzar. Como autómata me desnudo, pero por pudor me dejo mi trusa, y para acabrala era de un estampado de corazocitos rojos con fondo blanco, habían sido un regalo de una de tantas mujeres que ahbía tenido en mi cama, me lo regaló cuando fuímos a coger un 14 de febrero. Hay que hacer notar que la cabeza de mi verga sobresalí del elástico de la trusa, y también se me olvidó quitarme los calcetines, que no estaban como siempre rotos de la punta.

Llegan las dos muñecas, y únicamente les cubrían unas tangas de hilo dental. Me aproximo al “burro” y le vuelvo a decir al oído: – Oye burro, ¿A donde quedó el extra que dicen que tienen, yo no les noto nada?, – Espérate amigo, deja que empieze la fiesta y te arrepentiras de haber hecho esa pregunta. En eso estabamos, cuando ellas se aproxíma y la morena, que se llamaba Petra, me dice y que tu coges con trusa o te la quitas, y terminando de decir eso, con una rapidez vertiginosa me quita de un sólo movimiento la trusa y deja al aire mi orgullo, un mastil no muy largo pero si gruseo, surcado por grandes venas que le daban aspecto de un tronco surcado por las arrugas de la corteza, y que palpitaba. Me dice: – Papacito, que hermosa verga tienes, me voy a dar un verdadero banquete, espero no decepcionarte. Dicho esto se hinca y con las dos manos, me toma mi verga, y le jala el pellejo que lo cubría y me lo empieza a mamar, con una fuerza y maestría que siento que casi se me sale el cerebro por ahí. Entonces voltea hacia arriba y mirandome a los ojos me dice: -Papacito, ha crecido tanto que creo que no me la voy a poder metermela toda en la boca, en la posición en que estoy. Me jala y me arrastra hacia la recámara. Cuando paso a un lado del “burro” ve que esta con su poderosa arma bien tiesa, enórme y viendo para el cielo mientras su pareja se la acariciaba con las dos manos y apenas podía meter su cabezota en su boca. Entonces le digo al “burro”: – Provecho hermano, espero que te la pases muy bien. Nada más alcanzó a contestar: – Gracias hermano, igualmente.

Llegamos a la recámara y Petra se acuesta en la cama, sobre su espalda y con la cabeza a la orilla de la cama, deja colgar su cabeza. En esta posición toma mi verga y la empieza a devorar como una boa devora a su presa, metiedosela poc a poco hasta llegar con sus labios a tocarme los vellos púbicos. No supe bien como estaba maniobrando con mi tremendo garrote en su boca y garganta, pero los efectos los empecé a sentir inmediatamente. Sentía como si estubiera mi verga dentro de algun aparato succionador, que casi me jalara el cerebos y por ahí se me fuera a salir. Así estuvo un buen tiempo, y cada vez que sentía que me iba a venir, y soltarle toda mi leche en su boca, ella tomaba mi verga y me la apretaba en un forma especial que me quitaba la sensación de eyacular. Hasta que llegó un momento en que le retiro sus manos, de mi verga, y me dejo llevar por las emociones y empiezo a descarga mi leche en su boca, esto parecería una señal y entonces sus mamadas fueron más enérgicas y empezó a tragar toda la leche que le llegaba y sin desperdiciar una gota, toda se la tragó. Siguió mamándome la verga y proporcionádome muy placer indescriptible hasta que se puso flácida. Fue cuando me dijo, que a ella la llamaban: -Petra la mamadora, que hasta ahora no había habido verga que no la hubiera poodido mamar, por más grande y gruesa que la tuvieran.

Descansamos un rato, mientras otra vez se poné mi verga lista para un nuevo ataque. Se acostó dejando su gran culo al aire, fue cuando empecé a besarselo, chuparlo y morderlo. Le hice a un lado el hilo dental y me baje a darle una magistral mamada del culo, sabía que sabía dulce y olía a perfume, para eso era un señor experto, pues ya había mamado y cogido cuanto culo se me había puesto enfrente. Pero ninguno había sido como el que tenía en mi boca. Empecé a meterle mi lengua en su culo, como si la estuviera penetrando con ella. De su boca salieron quejidos de excitación, palabras de aliento y por último insulto:- ¡Cabrón, que buena mamada me estas haciendo!, ¡Pinchi puto, sigueme metiendo tu lengua!, ¡hay pendejo como me la chupas!, ¡Siguele, así, así, no pares!. Cuando pare de chuparle, morderle y meterl la lengua en el culo, explotó diciendo: ¡Cabrón, no pares sigue, me lo estas haciendo muy rico!, le callo la boca cuando empiezo a juguetear con su ojete, con mis dedos, le metí uno por uno hasta tenerle los cuatro dedos dentro de su recto, y después con el dedo índice se lo meto lo más profundo que puedoy le acaricio su prostata, su punto P, fue cuando ya no aguantó más y empezó a venirse en forma ruidosa. Después que termina, voltea y : – Mi amor, que rica cogida me diste con tu mano, ahora quiero que me metas esa verga gorda que tienes, en mi apretado culo, que como vez pocos lo han tenido, por eso soy Petra la mamadora.

Se aproxima a mi y me da un beso de lo más cachondo, su lengua juguetea con la mia y me hace volver otra vez ponerme con la verga lista para el siguiente episodio, me la acaricia con gran maestría, con sus manos, y luego como no queriendo la cosa toma una de mis manos y la lleva directamente a su armamento, y me la guía para que se la acaricie. Nunca había tocado otra verga que no fuera la mía, así que la sentí extraña, quise retirar mi mano, peor tenía gran fuerza en sus manos y evitó que la retirara. Así que no tuve más remedio que masturbarla por un rato. Entonces abrió su boca sensual: Mira Juanito, yo te mamé tu verga, ahora tendras que pagar el favor, no creas que todo es gratis. Se sienta a orilla de la cama y me obliga a hincarme y con sus manos atrae mi cabeza hacia su verga, que estaba muy tieza, y al fijarme y observala bien me pareció hermosa, la olí y me dió la impresión que olía igual que su culo, estaba circuncidada, así que se veía su cabeza, que como digo me pareció hermosa. Pero aun así no me animaba a colocar mis labios en ella. Estuvimos un tiempo, ella intentando acercarme mi boca a su verga y yo rechazandola.

En el siguiente cometario les diré en que quedó todo esto…

Leave a Reply

*