No puedo verlo y tengo que saciar mi sed de sexo

No es raro que me apetezca tener sexo, pero llevo tiempo sin ver a Jesús y ahora en verano, me apetece todos los días.

El sexo con la pareja habitual no tiene que ser malo ni mucho menos, creo que la confianza que se tiene al paso del tiempo es un gran aliado, pero os aseguro que no hay nada como tener un follamigo, o como se quiera llamar para que despierte en mí sensaciones muy placenteras.

Como en algún relato anterior he comentado, un día di el paso a tener relaciones con otra persona, al principio no es fácil, que nadie se entere, no querer hacer daño a nadie, y la carga que te pesa cuando crees que algo estás haciendo mal, parece que lo lleves grabado en la frente, pero poco a poco esas sensaciones y pensamientos van disminuyendo, ¿por qué? Porque cada vez disfruto más y más del sexo y de todo lo que le rodea.

La rutina diaria que todos llevamos, trabajo, ocio, familia, etc hace muy difícil que pueda tener momentos largos o repetidos en el tiempo con mi mejor follamigo, pero esto no impide que no podamos disfrutar de momentos realmente eufóricos y sexualmente excitantes.

El placer es en gran medida propiciado por nuestro cerebro, nuestra imaginación y la interacción entre nuestras neuronas que hacen excitar zonas que nos producen esa sensación, si lo unimos al plano físico que nos podemos proporcionar tanto solos como en compañía hace que se segreguen gran cantidad de hormonas que como conocemos nos otorgan gran placer.

Cuando me apetece sexo, no siempre está disponible la otra persona, y por eso hablaba antes de lo bueno de tener otras escapadas, no por tenerla físicamente sino por los retos que nos proponemos para llevar estos momentos.

El fue el que me animó a empezar a escribir estos relatos, contar nuestros encuentros y juegos, le gusta que cuente mis impresiones y a mí me hacer excitarme mucho el saber que lo puede leer.

Hace unas semanas estaba en casa, hacía mucho calor como para salir a la calle y no sabía qué hacer; estaba tumbada en el sofá, estaba sola y algo excitada y probé suerte. Pensé en mandarle un whatsapp e invitarlo a venir a casa y pasar una tarde divertida. “Estoy sola” le escribí, pero no recibí contestación. Bueno, pensé, voy a leer un relato y me entretengo yo sola. Me hice un café con hielo y me fumé un cigarro, abrí la página y tantee algunos relatos, ya notaba mi excitación pero aún no me había ni tocado cuando de repente recibo un mensaje que decía que no podía venir, que estaba en casa (vivimos lejos). Yo le contesté que no pasaba nada, pero le conté lo que estaba haciendo en ese momento. Durante unos minutos no recibí ningún mensaje más, pero solamente el hecho de haberle dicho que estaba leyendo relatos eróticos me excitaba aún más. Cuando no habían pasado más de 5 minutos me escribió un mensaje invitándome a que abriera una página de webcam y que la viéramos juntos. En un principio la propuesta nueva para mí, me pareció extraña y no pensé que me fuese a gustar pero decidí aceptar y seguir su juego. La intriga de cómo sería y de qué haríamos me excitaba más. El me preguntó qué me apetecía ver, y yo le dije que a algún chico masturbándose y le pregunté a él y me dijo que a una chica, por los que ambos abrimos las dos ventanas, la del chico y la de la chica que frente a la cámara juegan y se tocan. Aunque me excita no era en sí ver las cámaras lo que más me gustaba sino los mensajes que nos enviábamos.

Me preguntaba si me gustaba lo que veía a lo que yo contestaba afirmativamente pero que me excitaba aún más compartirlo con él, me incitaba a mirar a la chica, sus tetas y ver lo que hacía. Saber que eso ponía cachondo y que su polla estaría en ese momento dura como una piedra me ponía más y más. Me preguntaba si me follaría a otro tío que no fuese a él, a lo que no supe contestar, cuando me dijo que le gustaría verme como me follaba otro. Mis manos ya no esperaron más, al leer eso empecé a quitarme la ropa y a tocarme despacito el clítoris que ya estaba húmedo. “pon la cámara de la chica” me dijo y yo obedecí, me escribía sobre sus tetas y de cómo se las tocaba. Me atreví a preguntarle qué le gustaría hacerle, y empezó a relatarme como le restregaría la polla por sus tetas y le gustaría que yo estuviera presente para que lo viera.

Yo imaginaba la situación y me excitaba bastante, ver como su polla dura y completamente tiesa se restregaba por el cuerpo de otra mientras sabía que yo estaba mirando…me gustaba, me gustaba mucho que me hablara así, que me propusiera juegos. Mi excitación lejos de desaparecer iba en aumento, me apetecía su polla, quería que me hiciese todo lo que relataba que le haría a esa chica.

“Que ganas de verte, ojalá pudiera espiarte y ver cómo estás disfrutando puta”. Esas palabras me hicieron que me corriera, mis flujos se deslizaban por mi entrepierna y él lo sabía. “Sé que te estás corriendo cacho de puta y eso me la pone aún más dura”. Tras mi primer orgasmo seguíamos hablando a la vez que mirábamos nuestras pantallas de ordenador observando cómo se masturbaban a través de la web. Me mando un video de cómo se la estaba meneando y me hizo encenderme de nuevo, que dura se veía, bien mojadita y con su mano jugaba para enseñármela.

Quería comérmela entera, se lo decía, le decía que la quería en mi boca, saborearla y chuparla de arriba abajo hasta que estuviera a punto de reventar. Le decía que quería que se corriera en mis tetas, que se la meneara como el del video hasta explotar y correrse entero encima de mía, restregando su polla por mi cuerpo.

Estábamos ya tan excitados que necesitábamos corrernos, así que nos llamamos por teléfono. Yo escuchaba nada más descolgar su respiración agitada, “vamos a corrernos puta”, parecía que estaba allí conmigo, le pedí que me diera fuerte y se corriera entero y así hicimos, nuestros gemidos atravesaban la distancia que nos separaba y la unía al mismo tiempo para acabar disfrutando del momento corriéndonos como animales…que rico.

Sudando, empapada, nos despedimos y colgamos, esperé a que mis pulsaciones bajaran un poco y me fui a la ducha. Menudo polvo acababa de echar con su ayuda pero sin su cuerpo.

Durante los siguientes días mi excitación no disminuía, pero era imposible poder quedar y sentirnos, notar su cuerpo encima del mío y que me penetre su gran polla una y otra vez.

Pasaron los días y una noche recibí otro mensaje suyo. Mi corazón se acelera, las pulsaciones se me disparan cada vez que veo su nombre en la pantalla del móvil sin llegar a abrirlo; ¿qué me propondrá esta vez?

El whatsapp decía: “Dime que te apetece en estos momentos, ¿has elegido que polla quieres follarte?, deseando verte como te lo hacen…”

De nuevo me pone cachonda, no sé si algún día podré hacer un trío o participar en alguna de sus propuestas, pero si me preguntas si me excita, sí, y mucho. Me encanta que me provoque, que me ponga al límite y quien dice si alguna vez sucederá.

Empezamos a hablar sobre el tema de que le gustaría que le hicieran dos chicas o que le gustaría que me hiciera otro chico y él.

Me escribe sus deseos al detalle: me gustaría que alguna amiga que sea tan puta como tú me esperarais en tu casa, me encantaría entrar y ver cómo te estás masturbando despacio, con la ropa puesta mientras tu amiga me espera sentada en la mesa, sin ropa interior pero con un vestidito puesto por encima. (En otro encuentro lo esperé así, le dejé la puerta abierta para que entrase sin llamar y se encontrara la escena. Yo semitumbada en el sofá, viendo una película porno en la pantalla del ordenador, masturbándome y sin hacerle caso a su entrada. Él me observaba mientras se desnudaba sin dejar de tomar detalle de lo que sucedía…..pues algo así quería retomar pero esta vez con dos chicas.

Me encantó meterme en el papel e imaginarme en aquella situación que me relataba a la vez que revivía esa misma situación que ya había experimentado, así que empecé a escribirle la continuación de la fantasía: me gustaría verte entrar y ver la cara que pondrías al ver ese momento, esa fotografía que guardarías en tu mente para siempre, yo, recostada en el sofá, con un video erótico puesto en la pantalla del ordenador, mientras mis manos pasan por todo mi cuerpo, desde mi boca bajando por el pecho y bajar hasta mi vagina. La otra estaría cerca de la mesa de cristal echada de espaldas leyendo relatos y excitándose cada vez más esperando tu entrada. Conforme entras nos ves y te encanta lo que hay, pasas disfrutando de la escena, le tocas el culo a la chica, le metes un poco la mano debajo de la falda, y sí, compruebas que no lleva ropa interior, notas como tu polla lucha por salir del pantalón así que dejas que te la libere mientras le quitas el vestido poco a poco. No quieres que se de la vuelta, prefieres dominarla desde atrás, la inclinas un poco más para que sus tetas peguen contra el cristal y empiezas a acercarle tu pene por su culo. Acaricias con tus manos sus agujeritos hasta que diriges tu polla a su trasero y se la clavas poco a poco. Tu cara de placer te hace cerrar los ojos un momento mientras un gemido profundo sale de su boca. Contemplo lo que estoy viendo y mis piernas se abren aún más para que mis dedos se deslicen con mayor facilidad y rapidez. Mientras la embistes por detrás no dejas de mirarme, me pides que me siga masturbando mientras te follas esa zorra que se corre rápidamente. La dejas estasiada y te diriges hacia mí, con tu polla como un mástil de tiesa se dirige hacia mí, quiero que me comas entera…

Nada más de leer lo que le relataba me decía que estaba tan cachondo que la polla le iba a estallar, decidimos conectarnos a skype y así poder seguir nuestra fantasia. Me pidió que siguiera relatándole la fantasía mientras me veía como me masturbaba. Cuando aparecí en la pantalla, estaba a cuatro patas, con el culo bien prieto y pegado a la pantalla, mis dedos se movían con tremenda agilidad, se notaba como chorreaba por los muslos, cogí un vibrador y empecé a metérmelo una y otra vez, me lo llevaba a la boca y otra vez me lo metía, diciéndole que eso haría con su polla hasta que reventara. Le encantaba verme así de guarra, no tardó en meneársela delante de la cámara para que yo lo viera, para que observara el grado de satisfacción que le producía todo aquello, y seguí escribíendole aquella fantasía:

Mientras tu lengua y tu boca luchan por someterme a un intenso placer, la otra chica se acerca, se echa a tu lado, y busca tu polla con la mano y te empezaría a hacer una buena paja.

Esa situación te encanta, dos chicas para ti, pidiéndote que les llenes con tu polla,las tocas, las sobas, puedes hacer con ellas lo que quieras. TE follarías a una y luego a otra, sin dejar de mirar a ninguna, se suceden penetraciones, mamadas, etc hasta que por fin decides correrte en las tetas de ambas, repartiendo tu leche por los 4 pechos, restregándola de una a otra, una y otra vez….

No había terminado de leerlo cuando me dijo a través del ordenador “No aguanto más, me voy a correr, leerte y verte….me corro”

Mirándonos a través de la pantalla del ordenador nos corrimos en un orgasmo tan intenso, que todas las zonas del placer de nuestros cerebros se estimularon a la vez que se libera esa sensación intensa de placer.

Como dije al principio del relato el poder de la imaginación, los preliminares (los nuestros son largos, de meses…) y todo el morbo que rodea a esta situación es lo que me encanta de seguir haciéndolo.

Aún no nos hemos podido ver, espero que sea pronto, o ¿qué será la próximo?

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