No seré tu princesa (9)

Todo el día estuve pensando una y otra vez en la carta de Mila, además para mi mala suerte tuve que presenciar la llamada que recibió Martin. No puedo creer que mi hermano esté saliendo con Chloe, ya era hora de que se interesara por alguien. Pero por qué de ella, justo de ella.

Siento como si se formara un nudo en mi interior al pensar que ellos estarán juntos, simplemente no puedo imaginarlos así. Estoy celosa de la felicidad de mi hermano o de Chloe. Es absurdo. Ni que estuviera enamorada de ella. Apenas la conozco y es odiosa, me saca de mis casillas a propósito. Nunca nos llevaríamos bien.

Sigo con el celular entre mis dedos dándole vueltas, revisando nuestra pequeña conversación. Mañana no te podré fastidiar, aunque lo desearía.

Estoy inquieta, las ganas de dormir se desvanecieron. La única persona en este mundo que puedo soportar mis problemas a estas horas de la noche es Lara. Sé que nunca se negaría a una llamada.

– Hola – La saludo con la voz un poco apagada.

– Si me dices que estás en una fiesta, soy capaz de decirle a tu terapeuta que vaya por ti- Responde en tono serio. Claro que sería una posibilidad es sábado por la noche.

– No, no, puedes quedarte tranquila. Estoy en mi habitación.

– Es la primera vez que sigues al pie de la letra las indicaciones.

– Necesito hablar con alguien, no puedo dormir. Fue un día movido- Titubeo.

– Eres la mujer más sexy de la cuidad y además millonaria, tú siempre tienes días movidos, Ana Paula- Menciona como una broma.

– Es en serio Lara, ¿puedo ir a tu casa?

– Claro, ya iba a dormir, pero ya sabes siempre estoy disponible para mi mejor amiga.

– En media hora estaré ahí.

Me arropé con un abrigo al que solo logré poner encima de mis hombros, ya que el yeso de mi brazo no me dejaba. Cuando llegué a su casa, ella ya estaba esperándome en la entrada.

– Te ves preciosa con tu pijama de estrellas y lunas. – Exclamo al verla.

– Jaja te lo dije ya estaba por dormir- Dio un pequeño bostezo mientras me llevaba hacia su sala- Una buena taza de café nos vendría bien a ambas.

– Gracias, y de verdad disculpa por molestarte a estas horas.

– No es molestia, al contrario, será una noche de chicas. Te acuerdas las noches de universidad que en vez de estudiar nos quedábamos mirando películas hasta la madrugada.

– Y al día siguiente en el examen nos iba bien.

– Buenos tiempos- Sonríe mientras sirve el café- Pero ahora no parecen tan buenos para ti. – Sus ojos me escudriñaron unos segundos en busca de respuestas.

Le doy un corto trago a la taza, mientras aclaro mis ideas. No sé por dónde empezar, si por la carta de Mila o por el simple hecho que estoy celosa de mi hermano.

– Adivina quien tiene novia- Exclamo sonriente, en parte era una sonrisa falsa.

– Umm pues yo todavía no te he dicho que sí, así que solo queda tu hermanito.

Mi silencio lo toma como un sí.

– Eso sí es una sorpresa. Y no me digas que estás celosa porque Martin tiene a otra mujer en su vida que no seas tú.

– Para nada. No es eso, solo que esa afortunada chica es Chloe.

– Wow y las sorpresas no dejan de aparecer. Se ve que es una buena persona.

Involuntariamente hice un gesto de disgusto con mis labios al escuchar su comentario.

– Pero creo que tú, Ana Paula, estás molesta por otra razón. – Exclama, mientras que su dedo meñique me apuntaba.

– No tenía que ser ella, podría haber conocido a otra chica.

– Quizás sí o quizás no. La verdadera pregunta es ¿Por qué no te enamoraste de otra chica?

Me quedé helada al escucharla. No esperaba que me lo dijera de una forma tan directa.

– No estoy enamorada de Chloe, solo que no me parece bien que se haya fijado en mi hermano.

– Hubieras preferido que se fijara en ti. Ya lo había dicho antes, pero lo volveré a decir. Harían una buena pareja.

– Hay dos razones para que esa idea no funcione. La primera es que apenas la conozco una semana y la segunda es que a ella no le gustan las mujeres.

– Tienes bastantes meses para conocerla, date una oportunidad. Además, no sabes si de verdad es la enamorada de tu hermano o ¿él te lo dijo?

– Lo escuché mientras conversaban por teléfono con Chloe y quedaban en verse mañana. Irán a almorzar.

– ¿Eso es todo? Estoy segura que solo son amigos. Espero que no la trates con mucha “ternura” la próxima semana. Así nunca se fijará en tus encantos escondidos. – Termina de decirlo entre leves risas.

– Ya me decidí… Haré borrón y cuenta nueva, después de todo son diez largos meses y lo mejor será que aprenda a sobrellevar a Chloe.

Lara torció los labios de una forma que decía sin palabras: “ Eso ni tú te lo crees”. No pienso decirle lo que experimento al sentir los labios de Chloe en mejilla al saludarnos, si lo hago no dejaría de molestarme jamás.

– Cambiando de tema, hoy recibí una carta de Mila. – Susurro con mucho deseo, anhelaba decirlo hace horas. Me había emocionado bastante al leerla.

– ¡¡Y cuando pensabas decírmelo!!- Gritó y al instante dejó su taza encima de la mesita de centro. Rodeó su cintura con sus brazos, la mirada la tenía fija en la mía esperando una gran noticia.

– No es para tanto.- Miento.

– Vamos Ana Paula, la rusa es la persona más importante en tu vida. Y que no hayas sabido nada de ella en los últimos meses es porque tú no querías.

Negarlo sería tonto, es cierto me gustaba mucho la compañía de Mila y disfrutaba cada segundo a su lado, pero solo hasta ahí. Nunca sentí una atracción a otro nivel, puedo vivir sin verla eso es un hecho, pero si hay oportunidad de tenerla nunca la desaprovecho.

– Estaba preocupada por el accidente, esperaba que estuviera bien y me recuperara pronto. También sabe que iré a Moscú el próximo año, se muere de ganas de que llegue ese día.

– ¿Y…? –

– Va a venir en unas semanas, me avisará la fecha exacta dentro de unos días. – Sonrío radiante al decirlo. – No sabes lo que me ha costado resistirme a llamarla, saborear la pasión que desata su voz.

– Ya sé que tienes tus razones para no hacerlo. En fin, tu rusa te visitará y mientras la esperas, tienes a tu doctorcita para que te cuide muy bien.

No digo nada sobre su comentario, termino el café y le pregunto si puedo quedarme a dormir con ella por esta noche. Lara accede contenta, como si ya lo hubiera sabido desde que crucé la puerta. Solo deseo dormir, nada de jugar en su cama. Al menos no por esta noche.

– Extrañaba tu cama. – Suspiro mirándola a los ojos, sonríe y me da un corto beso en los labios.

– Crees que alguna vez hubiera funcionado. – Pregunta mientras acomoda su almohada.

No tengo la respuesta, me gustaría pensar que no. Así no me arrepentiría de nada.

– Abrázame. – Contesto.

Me acurruco cariñosamente en su cuerpo. Lara enreda entres sus dedos mi cabello. Lentamente con sus caricias me quedo dormida.

Al otro día regresé temprano a casa, será un domingo aburrido. Con el brazo lesionado no tendría mucho que hacer. Ver una película quizás mientras almuerzo. Mañana será un día entretenido, al menos tendré a Chloe para que me fastidie.

En estos momentos Martin debe estar divirtiéndose con Chloe. Mañana se lo preguntaré sin rodeos, necesito saber si son enamorados o piensan serlo.

La curiosidad termina de comerme por dentro, ya es tarde cuando he tocado el icono de enviar mensaje.

<< Mi hermano está muy cerca de ti>>

Pasaron un par de minutos antes que respondiera.

<< Claro que sí. ¿Acaso nos estás vigilando :o ? >>

<< Solo fue una pregunta al azar :D , no he ido a espiar tu cita con Martin >>

<< Yo diría que estás interesada en saber que estamos haciendo >>

<< Para nada Chloe *-* >>

El siguiente mensaje no fue un texto, sino una foto. Ahí estaban los dos, sonriendo alegremente al parecer en un parque. Chloe llevaba puesto una camiseta roja y lentes de sol. Aunque no puedo notar sus ojos verdosos, me los imagino perfectamente. A su lado mi hermano parecía que la estaba abrazando. Esa idea me causó una sensación desagradable, casi como un hincón en el pecho.

No son celos, no son celos… Me repetía una y otra vez mi corazón.

Me había pasado admirando la foto por más de diez minutos sin haberlo notado. No sabía que responderle o quizás no era necesario una respuesta.

No voy a desperdiciar un fin de semana, necesito divertirme y ahora con más razón. Llamé a una de mis princesas, Ashley, una cantante famosa con la que ya he estado un par de veces. Me bastó lanzarle unas cuantas frases para que aceptara vernos en la tarde. Ella sabe perfectamente lo que busco y le parece bien.

Me arreglé lo más irresistiblemente posible para ella. Habíamos acordado almorzar en un lujoso restaurante, en ese tipo de lugares nunca faltan un paparazzi. Desde que la vi me insinué más de lo debido. Nos saludamos con un largo beso en los labios, durante el almuerzo no dejé de tomarle de la mano y acariciarla. Estoy segura que mañana estaré en la portada de las revistas de corazón.

Al final del día estaba en mi casa, apunto de echarme a dormir. Pasé una buena tarde con Ashley, en especial cuando hicimos el amor. Así es de simple mi vida, sin ninguna complicación ni atadura.

Chloe

Si de por sí ya me divertía bastante con las ocurrencias de mi prima, no me imaginaba que lo podría pasar aún mejor al lado de Martin. Esos dos son tal para cual, las miraditas cargadas de sensualidad que ella le lanzaba sin disimulo, Martin las saboreaba en el aire y se las devolvía. Hubo más de un momento que sentí que yo sobraba, pero recordar que Ana Paula estaba curiosa de “mi cita con su hermano” me reconfortaba de cierta manera. Casi a las seis de la tarde ambas estuvimos de regreso en casa, antes de despedirme de Martin, él me pidió unos minutos para conversar a solas.

– Gracias Chloe por presentarme a Ceci.

– Para nada Martin, al contario creí que no la pasarías muy bien en compañía de ella.

– La personalidad de tu prima me enloquece en el buen sentido. Te quiero pedir un favor.

– Claro, puedes contar conmigo.

– Ayúdame a enamorarla, tú sabes lo que le gusta y lo que no.

– No te preocupes que con tu sonrisa la tienes loca. Pero la respuesta es sí, un poco de ayuda no te irá mal.

– De nuevo gracias. Antes que lo olvide, Ana cree que esta salida solo fue entre nosotros dos ¿Quieres que le aclare las cosas?

– Preferiría dejarlo así, tal vez su actitud cambie un poco.

– Jajaja la personalidad de mi hermanita es única. Espero que en este tiempo se puedan volver amigas.

– Quizás.- Como me gustaría poder saltar al último día de los diez meses que faltan transcurrir y mirar como acabó todo. Solo tengo la certeza de que en ni en diez ni en veinte meses alguien puede cambiar, incluida Ana Paula.

El lunes llego temprano a su mansión, esperaba tener que volver a despertarla como el otro día. Sin embargo, para mi sorpresa el ama de llaves que me recibe me indica que Ana Paula ya estaba esperándome para empezar la sesión.

La encontré de espaldas frente a la enorme ventana del gimnasio, los tenues rayos del sol que apenas asomaban a estas horas de la mañana, palpaban su blanca y tierna piel. Llevaba una camiseta rosa sin mangas, con su largo cabello rubio peinado perfectamente en una coleta que le llegaba hasta la mitad de la espalda.

– Hola, buenos días – La saludo agitando la mano levemente. Ella se gira y siento que sus ojos penetran hasta el fondo de mi alma.

– Igualmente, para ti Chloe.

– ¿Empezamos?

– Claro.

Tal vez esta mañana será tranquila, empiezo por revisar su brazo y cambiarle las vendas. Cuando termino noto por un instante una expresión de dolor en su rostro.

– ¿Te duele el brazo?

– No exactamente, la espalda está que me tortura desde que desperté. Creo que dormí en una mala posición.

– Umm… bueno quítate la camiseta.- Trato de decirlo de la forma más seria posible, pero me es casi imposible. Un silbido escapa de sus labios.

– No Ana Paula, no tienes tanta suerte. Solo te haré un masaje.- Aclaro.

Me quedo admirando su espalda casi desnuda, excepto por la tira de su brasier. Mis manos se posan en sus hombros, su piel está tibia y eso me reconforta. Comienzo formando círculos con los pulgares en su espalda; la siento tan sedosa y tersa que podría quedarme todo el día haciendo lo mismo. Poco a poco sus músculos dejan de estar tensos y se relajan bajo el control de mis dedos.

Estoy tan cerca de ella que el aroma a flores que desprende su cabello me atrapa y no deseo escapar. Su respiración es armoniosamente calmada y me alienta a seguir tocándola. Aparto mis manos de su cuerpo, cuando caigo en la cuenta que olvidé por unos minutos el masaje y había empezado plenamente a acariciar cada centímetro de su espléndida piel. Ana Paula dio un notorio suspiro cuando me separé de ella. Mientras que yo me sentía de cierta forma inquieta, perturbada y nerviosa por haberme dejado llevar así de la nada.

Deseo negarlo con todas mis fuerzas, pero creo que hasta me llegué a excitar con solo tocarla.

Sé que esto no es más que un relación médico – paciente, pero a duras penas puedo créemelo. Con un tono natural, como si nada hubiera pasado, le digo que se vista para empezar con los ejercicios. Ana Paula lo hace y aunque lo hace de espaldas, estoy segura que está con una enorme sonrisa.

Ella es de las chicas que no necesitan ningún esfuerzo para tener alegría en el rostro. Esa fue mi primera impresión cuando la conocí en la clínica, aunque ella no lo notara mientras yo leía el historial médico por escasos segundos mis ojos robaban una mirada a su perfecta cara de ángel.

El resto del día transcurre sin más complicaciones. Conversamos sobre temas sin importancia, y aunque me parece extraño ambas evitamos tocar cualquier asunto personal y en especial lo que sucedió ayer. Es como si yo nunca hubiera salido en una cita con su hermano y ella no me hubiera mando un mensaje. Llega la hora de irme y solo deseo llegar a casa y darme una ducha con agua helada. Es lo que necesito ahora mismo.

Llamo a un taxi y mientras espero en la sala comienzo a ver las noticias en mi celular. No tienen casi ninguna relevancia para mí la primera docena de titulares que leo, hasta que para mi mala o mejor dicho buena suerte, una llama mi atención.

<< ¿Un nuevo romance para la campeona de natación?>>

Ayer por la tarde Ana Paula fue vista junto a la cantante Ashley en un restaurante. En ningún momento evitaron ocultar muestras de cariño…
Ya no necesité leer más, aún mejor no necesitaré una ducha fría. Ahora lo entiendo todo, por qué no me mencionó nada sobre lo de ayer. Qué bueno que nunca le he dado alas para que crea que podrá meterme a su cama. Aún no había llegado el taxi, pero ya me quería ir. Ana Paula regresaba de hidratarse, cuando la vi me paré y me despedí.

– Adiós – Dije sin ánimos.

– Te acompaño a la puerta – Se ofreció con una sexy sonrisa.

– No te preocupes, conozco el camino.

Cuando salí de su casa lo único que pensé fue que Ana Paula nunca cambiaría.

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Hola después de muchísimo tiempo vuelvo a tocar mi laptop para escribir, que les puedo decir estaba de vacaciones desde diciembre y dejé de lado prácticamente todo.Me hubiera gustado no haber dejado la historia a medias tantos meses, espero que no la hayan olvidado por completo.

Sé que es tarde (muy tarde) , pero espero que hayan pasado una bonita navidad con sus familas y este sea un muy buen año para todas.

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