Noche inesperada y lujuriosa

El mismo sábado que había estado con Rosa y Begoña. Recibí una llamada de mi amigo Ray, lo note bastante hundido lo que me dejo con mal sabor de boca, después de lo contento que estaba yo ese día. Quise saber que le pasaba, pero fue imposible, me dijo que prefería hablarlo cara a cara. Pensé lo peor, que se enteró del rollo que tuve con su madre. Me entro un poco de remordimiento, pero la verdad que me duro nada. Pensé que decirle si ese era el motivo y en mi mente quedo la “disculpa”

Quería ir ese día a verle, pero me dijo que mejor al día siguiente, que hoy no era el mejor día. Quedando para el día siguiente. Pensé que como lo que fuera en ese momento no tenía solución, me preparé la comida y después de comer me puse a revisar correos que tenia de mis anuncios en páginas de contactos.

Tenía bastantes y me apetecía conocer gente nueva. Desde que puse unas fotos sugestivas, sin necesidad de ser muy explicitas, he de reconocer que recia muchos correos. Fui leyendo y descartando los que no me gustaron, estos fueron principalmente los que nada más me pedían muchas fotos, los que pedían cosas que yo no estaba dispuesto a hacer y los que me dieron la sensación de que eran hombres solos, que al final después de un tiempo se les nota.

Al ser sábado y al medio día contestando alguno, seguro que para esa misma noche encontraría a alguna parejita. En total conteste a nueve de Alicante, Murcia, Valencia y uno de Albacete. De tal manera que si quedaba con alguien de fuera de Alicante le diera tiempo a venir. Al final de la tarde había quedado con una pareja que parecía muy maja y que sabían lo que querían.

A la hora acordada llegué al lugar donde quedamos y al rato llegaron ellos, los reconocí nada más verlos, les hice una señal y se acercaron. Nos presentamos y nos sentamos. Él era un hombre del montón, bastante normal, sobre los 50, tal vez alguno más. Ella era una mujer normal, pero atractiva y se veía que sabía sacar provecho de sí misma, me gustó nada más verla. Más o menos a la hora y algo, me di cuenta de que el marido estaba bastante tenso, ella sin embargo estaba alegre y divertida, cuando con disimulo tocaba su muslo, no decía nada y se notaba que estaba deseosa.

Me disculpé y me fui al baño, quise dejarles un rato a solas, para que hablaran lo que tuvieran que hablar. Cuando pasaron 10 minutos regrese a la mesa, estaban los dos serios, sobre todo ella. Que nada más llegar yo, se fue al baño. El marido me soltó una retahíla de tonterías, para disculparse de no hacer nada y de marcharse. Yo como tenía que ser, lo tome con toda la naturalidad del mundo y pienso que hasta eso le enfado más a él. Salimos a la calle y nos despedimos cordialmente, pasándome ella un papelito sin que el marido se diera cuenta. Cuando me quede solo vi que era un número de teléfono y que ponía solo mañanas.

Por la hora que era, decidí irme a mi casa y descansar esa noche. Cuando llegue a mi casa, deje el papel en la mesa del ordenador, estuve a punto de tirarlo, pero nunca se sabe, así que lo deje allí. Al día siguiente después de comer decidí ir a ver a Ray, cuando llegué a su casa, tardaron en abrir, lo hizo su madre, que estaba muy provocativa con el escote que llevaba. Me miró fijamente y cuando fui a darle dos besos de saludo, me puso la mano en el pecho y me dijo que quieto, de una manera displicente me trato, me dieron ganas de decirle cuatro cosas, pero preferí callar, entre otras cosas porque no estaba en mi terreno.

Pase al salón y estaba el padre con cuatro hombres más, con papeles en la mesa y discutiendo. Me saludo cortésmente, me pidió disculpas por no poder atenderme bien y volvió a lo suyo. Regreso la madre y me dijo que pasara al cuarto de Ray y así lo hice, vi que ella se metía en una salita que tenían, cerrando la puerta del salón. Nada más ver a Ray…

-Que pasa campeón. ¿Cuál es el misterio? (Tenía una cara muy seria)

-Pues que me tienen que volver a operar de la pierna sin falta, por lo que este verano se me jodió.

-Chico, que le vamos a hacer, ya vendrán mejores momentos.

-Sí, pero el problema y no te enfades, es que también se jodió el trabajo para ti.

– ¿Y eso? (Sorpresa total)

-La gili… de mi madre, que llamo a quien nos iba a contratar que son amigos suyos, les dijo lo que pasaba y que no podríamos ir nosotros. Por lo que contrataron a otros.

-Ray, yo siento mucho que te tengan que operar de nuevo. No quiero resultar insensible. Pero no entiendo el motivo de no poder ir yo a trabajar.

-Es que cuando yo me he enterado, ya no había nada que hacer, cosas de mi madre.

-Bueno lo importante, que te ha pasado exactamente.

-Que algo no quedo bien, no lo llegue a entender. Pero no me puedo poner de pie. Cuando pongo el pie en el suelo, me falla la rodilla, no tengo fuerza. Pero han dicho que, con esta segunda operación, todo quedara bien.

-Pues eso es lo que hace falta. Si no te importa voy a hablar con tu madre.

-Ves si quieres, no te va a hacer caso, está muy pasota últimamente.

Salí dispuesto a decirle lo que no le dije cuándo entre, mi cabreo era monumental. Cuando casi llegue a la puerta de la salita, se podían oír las voces que provenían del salón, menuda discusión que tenían. Cuando abrí la puerta de la salita vi como Rosa la madre de Ray, tenía puestos, unos cascos grandes, imaginé que oyendo música. Estaba de rodillas sobre un sillón, apoyada en el respaldo viendo la calle. Me quede un momento parado al ver ese culo en esa posición, no sabía si meter mi mano debajo o darle un buen azote. Opte por ser discreto y aguantarme las ganas de darle el azote.

Me acerqué y ella no se enteró, con mucha suavidad toque en su espalda con un dedo, ella grito, se había llevado un susto grande. Se puso de pies, se quitó con toda la tranquilidad del mundo los cascos y los dejo sobre una mesa redonda, para luego darme un bofetón antológico y decirme, que a ella no se le tocaba. El bofetón, la altivez y tanta chulería, me sacaron de mis casillas y no me lo pensé más.

Le agarre del brazo y tire de ella, la empuje hacia la mesa, de tal manera que quedo medio tumbada sobre ella. Trato de forcejear, me llamaba, maricón, cabrón, niñato… la sujetaba con fuerza para que no se moviera y levante su falda. Llevaba unas bragas color carne (por cierto, eran feísimas) las agarre y después de dar varios tirones logre romperlas y sacárselas. Lo insultos fueron en aumento, yo estaba tranquilo, el padre no me podría oír y Ray tenía la música a tope, se le oí dese donde estábamos nosotros.

A continuación, empecé a azotar ese culazo, que se fue poniendo rojo como un tomate, según se ponía así, los insultos de ella fueron disminuyendo, hasta convertirse en una súplica, para que parar y la dejara. Ahora el chulo era yo y le dije, te voy a soltar si te mueves te daré el doble, quite mi mano y ella ni se movía. Me desabroche el pantalón y saque mi polla que estaba ya bastante dura, pero no a tope.

Le roce con su culo y rápidamente se puso como el hierro. La coloque en la entrada de su coño y entro con toda suavidad, la muy cerda estaba mojada, se había puesto cachonda. Se lo dije y me lo reconoció. La embestí con furia, con rabia y cuando note que ella estaba a punto de correrse la saque, le hice ponerse de rodillas y que me la chupara, lo que hizo con mucha maestría, pero se le quite de la boca y me hice una paja delante de su cara, hasta que le dije que abriera la boca se la metí y me corrí, tragándoselo todo.

Me arregle y me abroche el pantalón, Rosa protesto porque quería correrse y yo tranquilamente le dije que ese era su problema, que como no quería que la tocase… Regrese junto a Ray y le dije que tenía razón, que no se pudo hacer más y después de hablar un rato con él me marche. La madre me acompaño a la puerta, se notaba que estaba caliente, no hacía más que pedirme disculpas y metiéndole mano por debajo de la falda, noté que no se había puesto nada y que seguía mojada, le dije que la próxima vez si me recibía como tenía que recibirme, las cosas irían de otra manera, marchándome a continuación.

Volvió a llegar la temporada de apretar bien los codos y como siempre estuve prácticamente desaparecido. Todos los exámenes acabaron un jueves, en el que tuve solamente uno a primera hora de la mañana, por lo que cuando lo termine, me fui a casa y me quede dormido de tal manera, que se me paso hasta la hora de comer. Cuando me desperté eran cerca de las seis de la tarde y tenía varias llamadas del mismo número, que yo desconocía, pero decidí llamar.

Era el gerente del gym al que yo iba, que había hablado con él, por si en el verano podía trabajar allí. Me dijo que pasara por el gym a las siete de la tarde y hablábamos. A las siete estaba allí como un clavo. Todo fue mucho mejor de lo que yo esperaba. Me dijo que como en el verano, la tarde está prácticamente sin nadie que vaya a hacer deporte, me podía contratar para sustituciones, cuatro horas por las mañanas de lunes a viernes. La cantidad que me ofreció y el horario, me parecieron estupendos. Tendría las tardes libres, para ir a la playa, para seguir trabajando con los ordenadores, todo perfecto.

Estaba pletórico y con mucha hambre. Me fui a tomar algo y cuando lo estaba haciendo, decidí salir esa noche, que después de bastantes días en “dique seco” era hora de pasarlo bien. Me fui a mi casa y tranquilamente me arreglé para salir. Mi intención era ir a tomar algo por ahí, hacer un poco de tiempo e ir a mi pub preferido, al local liberal. Pero antes pase por una discoteca de un amigo, al cual le había dicho que si ese verano le faltaba personal que me avisase. Iba para decirle que ya había encontrado trabajo para el verano.

Cuando llegue pregunte por él y me dijeron que había salido a cenar, que no creían que tardara mucho, porque ya eran las doce de la noche. Aunque era entre semana estaba lleno. Me fui hacia la barra y antes de llegar, me encontré con mi prima Inés, que, aunque vivía en Alicante también, se había distanciado de mí, aunque hablábamos por teléfono, note como guarda las distancias conmigo. A Hugo su marido, si lo veía más y la relación era muy buena.

Después de saludarla, mire para ver donde estaba Hugo y ella me dijo que había ido con unas amigas de la academia donde estaban haciendo un curso de maestras arroceras. Algo que me dejo flipado. Con ella iba una mujer que tendría unos 38 años, diez años más que ella. Se la veía muy bien y el vestido que llevaba, muy ceñido hacia resaltar sobre todo sus tetas.

Note que estaba muy cortada, la amiga, como ella no nos presentó, no se cortó dándome dos besos y diciendo que se llamaba Toñi. La verdad que me hizo gracia, era pequeñita, menudita en todo, se la veía muy pizpireta, simpática, además de estar contentilla, imagine que había bebido un poquito. Como se enteraron de que estaba solo, la amiga me invito a sentarme con ellas y las amigas, la cara de mi prima no fue de lo mejor, les dije que lo mismo luego y se fueron para el servicio.

Después de esperar a mi amigo y de estar un buen rato hablando con él, me despedí con la intención de irme al local liberal, pero antes decidí pasar por donde estaba mi prima Inés, disculparme por no poder quedarme y así ella estaría más relajada. Pero cuando llegue a donde estaba, había 10 mujeres más, Toñi enseguida hizo las presentaciones y empezó el cachondeo, desde… que calladito se tenía Inés el tener un primo así, pasando por este tipo de hombres es lo que me receta el médico, hasta menudo chicarrón si todo es del mismo tamaño, acompañado eso si, por interminables carcajadas. Se notaba que el alcohol y estar en pandilla, envalentonaba y soltaba la lengua.

Menos una todas tenían algo, pero había tres en concreto además de mi prima, que me daría un buen revolcón. Me dejé querer y dije que me quedaba 15 minutos nada más. Tiempo de sobra para ver si había alguna posibilidad con alguna, sabiendo de antemano que con mi prima no había nada que hacer y que no le hacía ni pizca de gracia que yo estuviese allí.

Los 15 minutos pasaron y yo seguía allí. Me entere que todas estaban casadas, exceptuando una que sería de la edad de mi prima, el resto como mínimo meran diez años mayores que ellas. En un momento dado varias dijeron que se iban, que sus maridos si no se enfadarían, vi a Inés dudar, pero al final, imagino que por no quedar mal con las amigas no se fue. Quedando Mi prima Inés, Toñi, Reme (unos 40 años, guapa, unos ojos espectaculares, tetas medianas, unas caderas y un culo exagerados, no proporcionados al resto de su cuerpo, pero me gustaba), Verónica (Vero, estaba de escándalo, alta, buenas tetas, mirada desafiante y provocadora, con una minifalda ajustada, cerquita de los 40, que luego me entere que eran 44) y por ultimo Zoe (una francesa de 35 años, casada con un español. Muy delgadita, estatura media, prácticamente sin tetas, pero un culito respingón, que el pantalón que llevaba lo realzaba aun mas, muy bien puesto, todavía conservaba mucho acento y se aturullaba un poco con el español)

Todas me gustaban, tal vez la que estaba más alejada de mis parámetros era Toñi, pero por su gracia y simpatía, tampoco me importaría estar con ella. Pero había varios hándicaps, primeo mi prima, que eran muchas y al estar casadas, tenían que guardar las formas. Lo ideal es que quedaran un máximo de dos, esperaría un poco.

Estaba claro que a mi prima le había fastidiado la juerga, porque, aunque lo disimulaba, tenía cara de funeral. Mientras yo salía a bailar con Toñi, que era la más lanzada. Al rato estábamos todos bailando. Al principio todos… como decirlo… muy comedidos, pero poco a poco, nos fuimos desinhibiendo, todos menos mi prima, que no quitaba su mirada escrutadora de nosotros.

Con Toñi y Reme la temperatura fue subiendo a pasos agigantados, sobre todo con Toñi, que como quien no quiere la cosa me sobaba cada vez que me descuidaba. Reme sin embargo cuando podía me rozaba con su culazo XXL, lo que hacía que entre las dos me pusieran cachondo, pero pudiendo controlarme todavía. Pero la gran sorpresa me la llevé cuando me salí de la pista y me fui a beber a la mesa, me senté un momento y aparecieron ellas, todas se sentaron y Zoe ni corta ni perezosa se sentó sobre mis piernas. Colocando su culito respingón sobre mi polla.

Todas se quedaron como cortadas hasta que se rieron, le decían que morro, abusona, asaltacunas… y ella decía que no entendía bien, todas se rieron menos Inés, que miraba con mirada matadora. Al momento mi polla empezó a crecer si poder controlarlo y la francesita, se meneo con mucho disimulo, por ejemplo, cuando se agacho a coger el vaso de la mesa, fue para que me diera un ataque, lo hizo de tal manera, que note como mi polla quedaba incrustada entre sus dos nalgas, atrapada y que con el vaivén que se traía, era como si me hiciera una paja.

Hablábamos, nos reíamos, decíamos disparates, tocábamos temas sexuales, ellas criticaban a sus maridos… yo les seguía la corriente, todo tomo otro cariz cuando Zoe dijo haber practicado , lo dijo con una voz muy dulce, con total tranquilidad, para añadir más tarde que solo en tiempos de juventud, que desde que conoció a su marido ya no. Y como si fuera lo más natural, pregunto al resto y todas se quedaron “mudas” yo para animar el tema, dije que yo había hecho de todo, eso volvió a reavivar la conversación, preguntándome todas, que era lo de “todo” siguiendo con mi naturalidad les dije que tríos, intercambios, pero que sobre todo tríos con matrimonios.

Mi prima estaba que explotaba, su cara lo decía todo. Pero sus amigas querían saber más, yo les dije que ahora les tocaba a ellas. Pero se quedaron calladas y no hubo manera, aunque yo veía a Toñi con ganas de contar algo, le pique un poco y u poco avergonzada dijo… “No me digáis que, de jovencitas, con alguna amiga no…” ninguna dijo nada, pero tampoco negaron. Hasta que Zoe le dijo a Toñi, que son unas estrechas y se rieron las dos. Vero se mantenía estoica, sin dar mucho pie a nada. Lo que me hacía tener claro que la cosa estaría entre Reme, Zoe o Toñi, pero a la que veía más decidida era a Toñi, porque Zoe se levantó se fue al otro lado de los asientos y se quedó muy pasota, me dio la sensación de que era una calientapollas.

Era la hora de tomar decisiones, no había que perder más tiempo, todo estaba en como responderían a lo que yo iba a decir. Tomé el aire y con total tranquilidad les dije que yo me marchaba ya. Toñi protesto, diciendo que era muy pronto. Reme y mi prima, dijeron que ya era muy tarde, Zoe y Vero ni se inmutaron, no dijeron nada. Para que no se enfriara la cosa, mirando a Toni le dije … “Si alguna quiere, en mi casa podemos tomar la última”

La primera en hablar fue reme, que dijo que ella se iba ya mismo, que hiciéramos lo que quisiéramos. Algo que me dejo chafado, porque fue oír eso y las demás se quedaron calladas, hasta que la “pequeñita” Toñi dijo… “Por mí no hay problema, siempre que se apunte alguna más, para que luego no digan… jajaja, ya me entendéis… jajaja” de forma sorpresiva y sin esperármelo en absoluto, Vero dijo que por ella no quedara, que se apuntaba. Acto seguido Zoe dijo… “Yo voy para protegerte de estas dos víboras” nos reímos todos hasta mi prima, sobre todo por la manera de pronunciarlo.

Ya tenía muy claro que Toñi estaba más que dispuesta. Reme se despidió y se fue, cuando yo creía que mi prima también se iría dijo que una copa solo, Toñi le dijo que no era obligatorio, se notaba que estaba pasadita de copas, no hacía nada más que reírse. Ellas se fueron todas juntas, ya que mi prima las llevaba a todas, no quería que nadie viniese conmigo. Lo cierto es que ella y yo éramos los que íbamos más serenos, porque ella tomo medio cubata y yo como siempre nada de alcohol.

Llegue yo primero y una vez en mi casa mientras llegaban, prepare vasos, hielo y la bebida, que no tenía mucha variedad, pero seguro que suficiente. Oía algo de ruido y fui a abrir la puerta, en el silencio de la noche se las oía demasiado. Venían cuchicheando y entre risas, todas menos mi prima Inés.

Una vez dentro de la casa, en el salón, fui sirviendo las bebidas que me pidieron y se fueron sentando. En cuanto me descuide Toñi ya se había bebido el cubata que le había preparado y me pedía otro. Viéndola como la veía, le dije que en un momento se la pondría. Puse mis luces que siempre destacaban y la música suave, para no despertar a todo el vecindario. Toñi dio un par de arcadas y rápidamente le lleve al baño, no quería que me pusiese todo perdido, menuda vomitona que se pegó. Una vez que termino, iba malísima, le lleve a una habitación y le dije que se tumbara un rato, ella no quería y solo me pedía un besito. Me dio un poco de risa y le dije que ahora volvía, dejándola allí tumbada.

Les dije lo que había pasado y hubo todo tipo de comentarios, la mayoría graciosos. Me senté y se levantó Vero, que se puso ella a bailar sola de una manera sugestiva y provocadora. Estaba tan buena y tan provocadora que me quede como hipnotizado, había estado prácticamente toda la noche muy discreta, no sé si por estar en un lugar público o por otro motivo. Sus movimientos pasaban ya de provocativos, se pasaba sus manos por su melena, luego los bajaba por sus pechos, para pasárselos luego por sus caderas, todo esto con sus ojos clavados en los míos.

Era como si no estuvieran ni Zoe ni mi prima, me estaba poniendo con tanta insinuación como un toro. Trataba de contenerme, pero la contención se me empezó a ir cuando sin dejar de mirarme se pasaba la lengua por los labios y para rematar, estiro sus brazos hacia mí y movió sus manos invitándome a ir donde ella. Lo que hice sin pensarlo.

Automáticamente se dio la vuelta, dándome la espalda y ese culo perfecto, que siguió moviéndolo. Yo le cogí por la cintura y sin cortarme, me pegué a su culo, que ella ahora lo movió con más calentura e intensidad. Nos fuimos moviendo al compás de la música y en esa posición, hasta quedar ella de cara a Inés y Zoe, esta última se veía que nos miraba con mucha intensidad y se notaban perfectamente unos pezones exagerados, que destacaban más, al no tener prácticamente tetas.

Mi prima se mordía una uña, si seguía así se la destrozaría. En ese momento viendo a Zoe, no me lo pensé (aunque sabía que lo que iba a hacer, casi seguro que provocaría la marcha de mi prima) fui subiendo mis manos con suavidad, hasta llegar a las tetas de Vero, ella medio jugando, se hacía como la sorprendía y trataba de una manera tonta de quitarme las manos, pero al final se las estaba tocando plenamente y note como crecían sus pezones entre mis manos.

Notaba como vero echaba para atrás cada vez más su culo, moviéndolo con fuerza de un lado a otro y de arriba abajo, menuda fiera estaba hecha. Ahora le mordisqueaba el cuello y ella estiraba una mano para agarrar mi cabeza y apretarme más contra su cuello, notaba como se erizaba su piel, como su respiración se aceleraba.

Zoe se levantó y se puso delante nuestra, como a un poco más de medio metro, se había quitado los zapatos y se le veía más bajita, pero se le había puesto una cara de cachonda que no lo podía ocultar. Nuestro baile por llamarlo de alguna manera se había vuelto totalmente obsceno. Zoe se fue acercando de formas lujuriosa y ese poco más de medio metro, se me hizo eterno, hasta que llego a nosotros.

Paso sus manos por encima de las mías y yo agarrando las suyas, las puse en las tetas de Vero, que se puso algo reacia al contacto de su amiga. Hasta que metí mi mano por debajo de su falda y empecé a tocarla, no podía engañar a nadie, su coñito me decía que estaba caliente como una perra. Logre apartar su braguita e introducir dos dedos dentro de su coño, lo que provoco un gran suspiro en ella. Ahora Zoe lo entendió y se aprovechó más de ella, que estaba tan cachonda, que se dejaba hacer. Logro desabrochar su blusa y dejar su sujetador como única prenda que protegía sus estupendas tetas.

Zoe besaba sus tetas sin quitar el sujetador, sabía lo que se hacía, no quería asustarla y Vero solo gemía, hice girar su cabeza, le di un beso muy húmedo y caliente, que ella respondió de igual manera. Luego me giré un poco y me puse a su costado, para poder disfrutar de esas dos fabulosas mujeres. Bese a Zoe que me mordió labios, lengua, estaba que se salía, que fuerza, que bárbara que era, se notaba que era muy ardiente.

Nada más terminar de besarla, incite a Vero que hiciera lo mismo con Zoe, estuvo un poco remisa, hasta que Zoe se lanzó y al rato se besaban las dos con mucho ardor, para luego besarnos entre los tres, la excitación era total, se palpaba en el aire. Era hora de ir a mi habitación, cuando con suavidad las fui llevando, me acordé de mi prima, que su mirada era una incógnita.

Una vez en la habitación me quite la parte de arriba de la ropa y Zoe se agacho desabrochándome el cinturón y los pantalones, me bajo los pantalones, yo levantando primero una pierna y luego otra facilite que me pudiera quitar los pantalones. Yo mientras desnudaba a Vero, que tal como iba poco tarde. Ahora tocaba con pleno placer sus tetas, sin obstáculos, cuando noto que la boca de Zoe empieza a mamar mi polla y le dice a Vero que se lo había avisado, que tenía un buen “instrumento” a lo que Vero se separó y se agacho, compartiendo mi polla con Zoe, que se apartó un momento y no hizo falta que nadie le ayudase, se desnudó de una manera veloz.

Me fui a la cama y Zoe le dijo a Vero que continuase. Vero fue muy obediente y siguió mamándola, Zoe aprovecho ese momento para acariciar muy suavemente a Vero. No iba con prisa, le acariciaba un pezón con delicadeza y acariciaba con la otra mano su espalda. Sin llegar a su culo, así estuvo un rato hasta que la mano se quedaba más en el culo y de pronto note, que la mamada era mejor, con más intensidad y se le escapaba algún gemido. Entonces miré con más atención y vi como Zoe ya hacia lo que quería con el coñito de Vero, la cual ya no protestaba, solo gozaba.

Vero con cara desencajada me dijo que me pusiese un condón, saque uno de la mesilla y ella misma me lo coloco, sentándose a continuación sobre mi polla, entro estupendamente. Pero se movía de manera pausada, en su cara se notaba que lo estaba disfrutando. Zoe se puso sobre mi cara y se fue agachando hasta notar mi lengua en su coñito. Que bien se movía, como buscaba la posición que le gustaba. Oía como se besaban y note como se tocaban.

Aproveche para tocar ese culito que tanto me había llamado la atención. Al no poder chuparme ningún dedo para ensalivarlo, lleve mi dedo al culito de Zoe con mucha precaución. Pero ese culo ya sabía lo que era tener algo dentro, ni se quejó, ni puso ningún impedimento, todo lo contrario, se agacho un poco para facilitarme lo que quería hacer.

La primera en correrse fue Zoe, que lo hizo de una manera escandalosa y diciendo un montón de frase en francés, que yo no me entere de lo que significaban. Vero suspiraba cada vez más fuerte, pero veía que se ponía como nerviosa, hasta que se quitó de encima y dijo que así no se podía correr, que le follara así, poniéndose a cuatro patas. Me puse detrás y se la metí de un solo golpe, ahora ella me reclamaba par que le diera con más fuerza y Zoe aprovecho para meterse debajo y note como le comía el coño mientras yo le follaba sin compasión. Pero lo que más me encendió, fue mirar hacia la puerta y ver a mi prima mirando. Mientras notaba que Vero estaba cerca de correrse, no quiete la mirada de mi prima y pude oír como se corría Vero y como mi prima se mordía los labios. Tanta escandalera despertó a Toñi, que primero pregunto en voz alta que pasaba y luego se oía como se levantaba.

Tanto Zoe como Vero saltaron rápidas de la cama y se fueron al aseo a vestirse, mi prima entretuvo a Toñi, hasta que salieron Vero y Zoe como si nada hubiera pasado, diciéndole a Toñi que era hora de irse para casa, Toñi con resignación dijo que si y se fueron. Quedándose mi prima allí. Yo salí con una bata y mi prima me quería dar el “discursito” pero no se lo permití y cuando fue a hablar otra vez, observé que parpadeaba una luz en su móvil y se lo advertí. Por lo que se ve lo tenía en vibración y tenía un montón de llamadas pedidas de su marido Hugo.

Eso le hizo ponerse nerviosa, yo para tranquilizarla le dije que llamara a Hugo, que le dijese que sus amigas estaban muy castigadas, que me habían encontrado a mí y que las hemos ido dejando a cada una en su casa, que yo he conducido su coche. Ella no estaba muy convencida, por lo que cogí su teléfono, hice la llamada y puse el altavoz.

Al segundo tono contesto Hugo, se le notaba entre enfadado y nervioso. Pero según le fue contando Inés se fue tranquilizando, pero yo me quite la bata quedándome desnudo y con mi polla en total plenitud, ya que no me había corrido, Inés me miraba con furia. Me puse un dedo en la boca diciéndole que silencio y me puse detrás de ella, quitándole las bragas, ella se movía para impedirlo, pero yo creo que se dejó.

Una vez quitadas la coloque por detrás y se la coloque en la entrada de su coño, amague con meterla, pero no lo hizo, se le escapo como un quejido y oí como Hugo le preguntaba, ella dijo que se había torcido el tobillo por culpa de los tacones y le regañaba por beber. Otra vez fui a hacer lo mismo, pero cuando se la coloqué otra vez en la entrada, ella dio un culazo para atrás y se metió casi toda la polla.

Ella le dijo que colgaba que en un ratito estaba en casa. Una vez que lo hizo, se apoyó en la mesa y me dijo… “vamos lléname de la leche que no se llevaron esas putas… vamos primito que hace mucho que lo deseaba y quiero que nos corramos juntos, vamos…” ella estaba chorreando y al momento la muy zorra se corrió sin espérame. Mi polla estaba empapada y me serviría como lubricante, ella se hizo un poco la estrecha, porque decía que, desde la última vez, nadie se lo hizo por ahí.

Ni la escuche, pase de lo que decía y se la fui metiendo, al principio parecía que sería más fácil, pero era cierto costo bastante, ella se quejaba y me pedía que con suavidad o que se la sacase, fue oírla y metérsela de golpe, menudo alarido que dio, me dijo que era un cabrón y yo le dije, que era culpa de ella por no venir, que ya lo tendría acostumbrado. Al rato ya pedía que le llenara el culo y se movía como una loca, mientras yo le hacia una paja, notaba como cada vez se ponía más a punto y entonces me paraba, ella protestaba, así durante un rato, estaba ya suplicando, pero no fue por eso por lo que cedi, fue porque ya no me aguantaba más y nos corrimos los dos juntos. Que ganas y que placer.

Fue al baño y salió al rato con prisas para llegar a su casa. Antes de irse me dijo que tenía razón, que era una tontería tratar de evitarme, que vendría a que la “acostumbrara” y nos reímos. Cuando estaba ya en el descansillo de la escalera, riéndose y en voz baja me dijo… “Tus dos putitas te dejaron una sorpresa en el baño, te tocara hacer una buena limpieza” y se fue riendo.

Lo primero que se me paso por la cabeza fue que lo mismo les había dado la vomitona y me habían dejado todo perdido. Me dije que lo miraría al día siguiente, que utilizaría el otro baño. Estaba muy cansado, pero al final la curiosidad pudo más. Cuando entre y encendí la luz, todo estaba perfecto, tampoco olía mal, mire la taza del váter estaba limpísima. Eso fue mi prima para cachondearse de mí. Pero cuando me giré para salir, descubrí que en el espejo con pintura de labios habían escrito dos números de teléfono y habían puesto… “ADIVINA DE QUIEN ES CADA UNO” me reí y los deje allí hasta el día siguiente.

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