Noche y Día Epílogo

Paula

Esa cena con mis padres salió mejor de lo que esperaba y resulté mudándome junto a Elena, desobedeciendo a mi padre y regalando a copito, mi vida de niña se había terminado y ahora iba a empezar mi nueva vida junto a Elena.

–Mi amor despierta, debemos salir para comprarte ropa- abrí lentamente mis ojos por los besos que me daba Elena entre cada palabra.-

–No me quiero parar- escondí mi rostro en su pecho.-

–Vamos mi amor, recuerda que sólo tienes lo que llevas puesto- no me quería levantar pero mi amor tenía razón debía comprarme ropa.-

–Mi amor pero… yo no tengo dinero- sin el apoyo de mis padres yo no tenía nada.-

–Hey- besó mi frente- de ahora en adelante somos tu y yo mi amor, por eso no te preocupes.

Nos levantamos pero no sin antes hacerle cosquillas a Alejandra para despertarla, nos bañamos Elena me presto ropa y decidimos desayunar en uno de los locales de mi amor y de allí partiríamos al centro comercial por mi nuevo guardarropa, pasamos una tarde muy animada y diferente podía vernos a Elena y a mí teniendo varios hijos haciendo estas cosas de manera cotidiana.

–Tú nunca estas en casa- susurré contra su pecho mientras veíamos las noticias.-

–Tengo un imperio de comida que mantener mi amor- dijo muy tranquila mientras acariciaba mi espalda.-

–Siento que te veía más cuando no vivíamos juntas- no estaba buscando una pelea pero me sentía bastante triste al no tenerla siempre conmigo ahora que vivimos juntas.-

–Todo es mientras nos adaptamos a vivir juntas mi amor, apenas tenemos un par de semanas- sus excusas no me terminaban de convencer pero decidí dejar el asunto así.-

Decidí salir a caminar al día siguiente y conseguirme un trabajo, tenía mis clases pero regresar por las tardes a una casa sola no era mi idea de diversión, sabía que el dinero no era problema pero deseaba ocuparme en algo mientras terminaba de asentarme en la casa de mi amor.

–¿Hija?

–¿Mami?- me alegraba mucho ver a mi mami creo que no verla todos los días era lo que me tenía triste.-

–Ay mi cielo- me abrazó fuertemente y besó mi cabeza- No sabes lo mucho que te he extrañado.

–Yo también te he extrañado demasiado mami- me abracé fuertemente a ella como cuando era niña y me asustaba la oscuridad.-

–Ven mi cielo vamos a comer algo.

Nos dirigimos a una de las panaderías del centro y desayunamos plácidamente mientras conversábamos, ella me contó lo molesto que estaba mi padre, cosa que francamente no me sorprendió ni me interesó, yo le conté a mi mamá lo difícil que se me hacía sentirme sola en casa de Elena, ella me aconsejó y me dio algunas opciones, pasamos así toda la mañana teniendo la típica charla madre e hija planeando la boda, que no sería todavía pero ya iba teniendo una idea de lo que quería.

Elena

Las palabras de Paula anoche con respecto a que no paso tiempo con ella me dejaron pensando y quizás sea cierto, debo hacer un esfuerzo por involucrarla más en mi vida o yo meterme en la suya, pero esto de vivir con alguien no es tan fácil como le hacen creer a uno, mi mañana había pasado pensando en mi niña y en una solución para nuestro distanciamiento, hasta que una presencia muy poco grata irrumpió en mi oficina.

–¿Qué carajos hace usted aquí señor Manzanilla?- no perdí la serenidad en mi voz ese hombre no me iba a provocar.-

–Buenos días, yerna o nuera, bueno lo que sea, vine a proponerte un gran trato- dijo con la misma calma que yo mientras se sentaba frente a mi escritorio.-

–Lo único que viene de usted y que me importa es Paula así que no tiene nada más que ofrecerme que me interese señor Manzanilla.

–Tú y yo nos parecemos más de lo que quisieras admitir Elena, somos personas de negocios- no sabía a dónde quería llegar con ese tema y eso no me gustaba.-

–Disculpe señor Manzanilla pero le agradecería que fuese directo al punto que quiere expresarme ya que mi tiempo es dinero y mientras este aquí perdiendo el tiempo con usted pierdo dinero.

–Muy bien- buscó en los bolsillos de su paltó y sacó un bolígrafo y una chequera- Dime cuánto cuesta que dejes a mi hija y el dinero será tuyo, este negocio sólo es entre tú y yo.

–¡Fuera de mi negocio!- fue lo único que pude decir de forma coherente por la rabia que me invadía.-

–No entiendo porque reaccionas así Elena, esto mismo lo hizo el padre de María cuando deje en estado a su hija, él me dio dinero para que me casara con su hija y no deshonrara a su familia- que hijo de puta pensé.-

-¿Y qué? ¿Ahora usted quiere seguir esa cochina tradición familiar?- me levanté de mi escritorio haciendo uso de todo mi amor por Pau para no partirle la cara a su padre, me dirigí a la puerta y la abrí- Lamento desilusionarlo señor Manzanilla pero ni todo el dinero del mundo me hará dejar a su hija, ahora márchese de mi oficina antes de que lo mande a sacar.

–Está bien te daré unos días para que lo pienses Elena- se detuvo justo frente a mí y me extendió su mano yo la tomé y se la estreché fuertemente.-

–Hágame saber cuál es el monto que necesito darle para que entregue a su hija en el altar el día de la boda.

Él se limitó a asentir y marcharse, sabía que el único lenguaje que conocía el papá de Paula era el del dinero, lo triste es que hasta hace unos meses esa era mi mismo idioma, Dios no tenía idea de la clase de vida que tenía hasta que mi niña llegó y me salvo de todo eso, le debía muchas cosas a mi futura esposa y era momento de agradecérselo, cerré los negocios temprano y me dirigí a casa con algunos dulces y algo de comida, quería hacerla sentir especial.

–Mi amor ¿Qué haces en casa tan temprano?- me miró sorprendida al ver las bolsas que cargaba- ¿Todo bien?

–Si mi niña todo bien- solté las bolsas fui hasta donde estaba y le di un gran beso- ¿Tienes idea de lo mucho que te amo?

–Creo que si- respondió vacilante y con cierto desconcierto en su rostro.-

–Tranquila mi amor no me volví loca, hoy tu padre fue a visitarme a la oficina- su rostro cambió enseguida y se veía preocupada y temerosa- Fue a ofréceme dinero para que te dejara en paz.

–¿Qué? ¿Acaso ese hombre no tiene límites? Sabía que intentaría algo así ya que mi abuelo le hizo lo mismo pero para que se casara con mi mamá- ahora se escuchaba angustiada.-

–Tranquila mi amor- la separé y la miré directo a esos hermosos ojos que eran mi paraíso- Ni todo el dinero del mundo va a hacer que me separe de ti, te amo.

Nos besamos un rato hasta que recordamos la comida en el piso, abrimos las bolsas y comimos de todo sobre el sofá hablando y riendo de lo que había pasado en nuestro día y creando un horario para pasar más tiempo juntas.

Sturialle

Después de mi improvisada declaración de amor hacia mi princesa por fin parecía que las cosas iban bien para nosotras, ya no habían fantasmas del pasado, ni novios raros, éramos sólo mi princesa y yo por fin, pero yo debía ponerme a tono con mi trabajo y las próximas semanas las pasaría bastante ocupada haciendo guardias y no sé de qué manera ella pudiera tomar eso.

–¿Qué tanto piensas bestia?

–En lo mucho que me gusta mi novia- sonreí y la besé.-

–¡Ho por Dios! ¿Tienes novia y no me dijiste nada?- dijo haciendo gestos exagerados de sorpresa.-

–Bueno tú nunca me lo preguntaste.

–Cómo es posible que tengas novia y estés aquí besándote conmigo, eres una descarada.

–Bueno no creo que a ella le moleste compartir- dije riendo mientras ella me golpeaba en el brazo varias veces.-

–Claro que me molesta compartir bestia acaso estás loca o andas consumiendo drogas- se cruzó de brazos y me hizo puchero.-

–Tú eres mi única novia princesa.

La abracé por la espalda, aparté su cuello y comencé a besar lentamente su cuello, subiendo y bajando de su oreja hasta su hombro, a medida que la iba besando sentía como su cuerpo se iba relajando y ladeaba su cabeza para darme un acceso más amplio a su cuello, eran besos suaves, con algo de lengua y dientes, mis manos estaban entre su cadera y su abdomen, rozando ligeramente su piel bajo su blusa, ella movía y pegaba su trasero a mi pelvis, yo comenzaba a sentir humedad en mi pantalón y su respiración era cada vez más agitada y tomó mis manos y las metió totalmente bajo su ropa haciéndome sentir la suave piel de su abdomen, ella volteó su rostro buscando mis labios, pero antes de poder besarnos mi localizador comenzó a sonar haciéndome bajar del paraíso.

–¡Rayos!- alcancé a decir entre dientes mientras respiraba profundo para recobrar mi serenidad.-

–Sabes, en momentos como estos realmente detesto tú trabajo- sabía que había sido un momento intenso y no era el primero que teníamos.-

–Si no tuviera este trabajo nunca nos hubiésemos conocido mi amor, y muy probablemente te hubieses terminado casando con Cesar- le di un suave beso y busqué mis cosas para salir- ¿Te vas a quedar aquí o te llevo a tu casa?

–Llévame a mi casa mejor bestia.

Ya era algo común que cuando nuestros besos y caricias subían de tono a mí me salía alguna emergencia, puedo esperar toda la vida a que mi princesa se sienta lista para intimar conmigo, si es que así lo desea, pero estas calenturas pre-guardia no me estaban gustando y sé que a ella tampoco, debía buscar la manera de poder estar con ella tranquilamente sin que nada nos pudiera interrumpir antes de que terminara mandándome al carajo por tantas interrupciones.

Graciela

Días como hoy me molesta de sobre manera lo entregada y dedicada que es bestia a su trabajo, tenemos meses en el mismo problema, cada vez que estamos cerca de hacer el amor algo pasa, será que acaso la gente no puede dejar de tener accidentes un bendito día, sé que ella se siente mal y no me va a pedir que vayamos a un hotel o algo así porque debe ser mi decisión y ella no va a presionarme para que estemos juntas, pero ¡Dios mío! Tantas calenturas deben terminar y yo misma le pondré un fin a esto.

–Aló, amiga necesito que nos veamos, estoy en tu casa en media hora.

–Ok Grace aquí te espero.

Me di una buena ducha, debía hacerme bajar la calentura que mi novia me había provocado, me cambié y me dirigía a casa de Elena a verme con Paula y así juntas trazar un plan de acción para poder perder mi virginidad con bestia sin que nada nos interrumpa.

–¿Amiga que es tan urgente que no podías simplemente contármelo por teléfono?

–Ya lo decidí, quiero hacer el amor con mi bestia- sus ojos se abrieron totalmente igual que su boca.-

–¿Es en serio Graciela?

–Si Pau es muy en serio, quiero ser suya totalmente pero necesito tener el sitio y el momento en que no la llamen para trabajar que nada nos interrumpa.

–Que nada las interrumpa ¿para qué?- dijo Elena saliendo del cuarto.-

–¿Qué haces aquí? ¿Tú no trabajas también los fines de semana?

–Ahora que tengo a mi futura esposa viviendo conmigo voy sólo a abrir y cerrar algunos de los negocios y vuelvo a casa a estar con ella- se sentó junto a Paula- Ahora dime ¿Qué es eso en lo que no quieres que nadie las interrumpa?

–Eso no es asunto tuyo Elena- dije sonrojándome como un tomate y cruzándome de brazos.-

–Ya va- miro mi rostro y el de Paula- ¡JA! ¿Por fin vas a darle ese lindo culito tuyo a mi cosa?

–Ay mi amor, no seas tan ordinaria por favor- dijo Pau muerta de la risa.-

–Bueno ya dejen de reírse a costa mía, me van a ayudar ¿sí o no?- las mire seria a ambas.-

–Claro que sí mocosa, puedes usar nuestra casa, y si mi cosa esta trabajando hoy quiere decir que mañana estará libre así vamos, manos a la obra.

Me sorprendió un poco la actitud tan tranquila de Elena para ayudarme a planear todo esto, me dieron algunos consejos que sólo me hacían poner más nerviosa, Paula me llevó a un spa para que me hicieran mil y un tratamientos en la piel, me depilaran y arreglaran mi cabello para el día siguiente, Elena llamó a mi bestia y le dijo que mañana haría una cena en su casa y que llegara sin falta ni excusas.

Sturialle

En medio de la guardia mi cosa me llamó para invitarme a un almuerzo en su casa, eso me daría chance de dormir un rato luego de entregar la guardia, llamé a mi princesa para saber a qué hora la iba a pasar buscando pero ella me dijo que no hacía falta, eso me hizo sentir un poco mal ¿será que sigue molesta por lo de ayer? Me levante con el ánimo renovado, compre un jugo ya que seguro las chicas sólo tendrían vino, compre unas flores para mi princesa y me dirigí a casa de Elena, al entrar quedé petrificada, las luces estaban bajas, las cortinas cerradas, todo estaba tenuemente iluminado con algunas velas y había un aroma exquisito, pasé y me di cuenta que todo el piso estaba cubierto de pétalos de rosas, creí que me había equivocado de apartamento hasta que vi a mi princesa con una hermosa y muy corta bata se seda roja, eso me aceleró el pulso de inmediato y se me secó la boca.

–¿T e gusta lo que ves?- dijo con una voz muy pero muy sexy.-

–Princesa ¿Qué es todo esto?- eran demasiadas cosas y mi mente ya estaba nublada por el deseo y no me permitía pensar bien.-

–¿No te gusta?- dijo haciendo un puchero y acercándose a mi.-

–Me encanta todo lo que veo- dije mientras detallaba con la mirada todo su cuerpo- ¿Pero estas segura de que quieres esto?- era más que obvio cuales eran sus intenciones pero debía asegurarme.-

–Sí Effi, quiero que me hagas tuya.

Sus palabras me dieron la luz verde que esperaba hace tiempo, tomé su rostro con una mano y la besé muy suavemente, con la otra mano acerque su cuerpo al mío, estos besos eran diferentes a todos los demás que nos habíamos dado podía sentir su nerviosismo, pero a la vez su amor por mí, introduje mi lengua en su boca poco a poco, ella mordía de vez en cuando mi labio, rápidamente me quité mi franela y deshice el nudo de su bata revelando un hermoso conjunto de encaje rojo, mis manos viajaban por toda su espalda, ella sólo se aferraba fuertemente a mi cuello e intentaba profundizar aún más nuestro beso, sus manos bajaron a mi pantalón para desabrocharlo, yo se las retiré y lo hice yo misma, mientras bajaba mi pantalón fui dejando un camino de besos por toda su piel mientras descendía, quité mis zapatos y medias de una vez, mientras hacia mi camino de subida acariciaba y besaba todas sus piernas, la sentía moverse y la escuchaba suspirar a medida que me acercaba a su pelvis, sólo deje un beso sobre su pubis y seguí subiendo por su abdomen, le quité su sostén y por primera vez si sus hermosos senos, los bese haciendo círculos cada vez más pequeños hasta que llegué a su pezón que se encontraba tenso y suplicante de atención, pasé la punta de mi lengua en círculos sobre el mismo mientras que con una mano estimulaba el otro y con la otra pegaba su cuerpo a mí, su textura era tan suave y olía sólo a ella, ese era mi nuevo aroma favorito, pasé a su otro seno el cual asalté sin previo aviso introduciéndolo en mi boca y succionándolo sacando de ella un fuerte suspiro. Noté que todo el piso estaba cubierto por una enorme alfombra y muchos cojines, así que lentamente nos fuimos acostando y yo quedé sobre ella, podía notar el nervio en su rostro así que decidí deshacerme de la poca ropa que me quedaba para que ella se sintiera menos apenada, sus ojos se abrieron sorprendidos y se clavaron en mis senos eso me hizo sonrojar un poco, pero volví a besarla, sentir sus manos y uñas por toda mi espalda me hacía excitarme cada vez más, bajé mi mano hasta su panti y pude sentir su gran humedad, la toque suavemente por encima de la tela y sus caderas reaccionaron a mi tacto ofreciéndose y buscando más, bajé a su cuello y emprendí mi camino hacía su sexo, a medida que bajaba mi boca con mis manos bajaba su panti, besé su vientre y mordí los sexys huesitos de su cadera haciéndola saltar, besé la parte interna de sus muslos hasta llegar a su vagina que desprendía un muy suave olor, observe su rostro y ella tenía sus ojos cerrados muy fuerte disfrutando de cada sensación que mi boca y mis manos le propinaban, besé su labios cómo si de su boca se tratara, con mi lengua los separé poco a poco y encontré su muy rojo e hinchado clítoris, lo presione con mi lengua haciéndola gemir, comencé mi deliciosa incursión moviendo la punta de mi lengua entre sus labios, su clítoris y su entrada, hacía círculos, la presionaba, mordía todo era tan delicioso, sus caderas me decían el ritmo que ella quería, aumenté mi velocidad y ella presiono sus piernas alrededor de mi cabeza y gemía cada vez más fuerte, estaba cerca de su primer orgasmos, pegué aún más mi boca a su sexo intentando darle más profundidad a mi lengua, luego de unos movimientos de cadera y varios gemidos casi gritos sentí su cuerpo relajarse.

Me encantaba esta nueva etapa de nuestra relación, subí besando su cuerpo hasta llegar a su rostro, su respiración era un poco acelerada todavía, la besé tiernamente y en lo que sentí mi sexo contra el suyo tuve que intensificar el beso y comencé a mover mis caderas, ella me siguió y así estuvimos elevando nuestra calentura de nuevo, bajé mi mano a su muslo y cuidadosamente acaricie su sexo con mis dedos midiendo su reacción que como antes fue de total aceptación, llené dos de mis dedos se su abundante flujo y acaricié la entrada de su vagina, lentamente los fui introduciendo, se sentía muy apretados cosa que me encantaba, empujé ligeramente contra sus paredes recibiendo como respuesta sus uñas clavadas en mi espalda, comencé a mover lentamente mis dedos, no quería lastimarla mientras con el pulgar estimulaba su clítoris, ella tímidamente bajó sus manos a mi trasero buscando sentir también mi sexo elevé un poco mis caderas para darle acceso a mi intimidad, la miré a los ojos y me dediqué a besarla de nuevo mientras ambas nos penetrábamos, me sentía en el cielo, esa sensación de estar dentro de ella y ella dentro de mí, no bastó mucho para que el orgasmo llegara a mí y ella llegara nuevamente a su clímax, nos besamos pero esta vez tiernamente y caí junto a ella.

–Te amo- dijo en un susurro mientras se acurrucaba contra mi cuerpo.-

–Yo también te amo princesa- besé su frente y comencé a besar su frente y su cabeza.-

–¿Estás muy cansada mi amor?

–Un poco princesa ¿por qué?

–Es que quería hacerlo de nuevo.

Sólo sonreí y comenzamos a besarnos, hicimos el amor varias veces, perdí la cuenta entre sus orgasmos y los míos, creo que había creado un monstruo del sexo, los siguientes días fueron más que perfectos, ya había encontrado un equilibrio con mis guardias que me permitía pasar tiempo con mi princesa, ella me dijo que hablaría con sus padres con respecto a nuestra relación ya que yo le había insistido mucho en que quería presentarme y que ellos supieran quien era yo en la vida de su hija.

Graciela

Había sido la mejor noche de mi vida, no sé cómo había hecho para vivir toda mi vida sin tener orgasmos o quizás sólo esperaba a mi bestia, creo que me había vuelto adicta a ella, siempre que la tenía cerca quería tocarla y que lo hiciéramos, todo iba de maravilla por fin entre nosotras, pero ella se empeñaba en conocer a mis padres ya que nuestra relación era algo serio y yo ya conocía a todos los que ella consideraba su familia, así que una noche me armé de valor y hable con mis padres que por fin se encontraban en casa al mismo tiempo.

–Mamá, papá hay algo que quiero decirles- ambos me miraron extrañados y dirigieron toda su atención a mí.-

–Claro hija, tienes toda nuestra atención, habla- sentenció mi padre.-

–Bueno, quiero decirles que…- rayos esto no era fácil- Soy lesbiana y que tengo una novia que amo y que me ama- dije todo eso un poco fuerte y muy rápido.-

–Calma hija- dijo mi padre sonriendo- Nos lo imaginábamos somos tus padres.

–¿Cómo que se lo imaginaban papá?- su comentario me dejo descolocada.-

–Claro mi amor, todos esos días que pasas con esa chica, sus visitas nocturnas, las flores- ahora la sorprendida era yo- El hecho de que no estemos mucho aquí en la casa no quiere decir que no sepamos qué pasa con nuestra pequeña.

–Sí mi amor- continuó mi madre- Al principio fue difícil aceptarlo, pero te veías tan feliz cada vez que esa chica está contigo que seríamos incapaces de dañar tu felicidad por tontos caprichos sociales.

Escucharlos decir todo eso llenó mi corazón de alegría, los abracé a ambos, es cierto que no pasamos mucho tiempo juntos pero así es nuestra familia y así funcionamos, les dije que la llevaría al día siguiente a cenar para que la conocieran y ellos estuvieron de acuerdo; llame a mi bestia y ella aceptó muy contenta.

–Buenas noches princesa- dijo mi bestia entregándome su característico ramo de flores.-

–Buenas noches bestia- le di un corto beso en los labios- pasa.

–Buenas noches jovencita- dijo mi padre levantándose de la mesa y acercándose a nosotras.-

–Buenas noches señor Fuentes- respondió mi bestia estrechándole la mano a mi papá.-

–Dime Ernesto, el señor Fuentes era mi Padre- dijo sonriente mi padre- Ven sentémonos la cena va a estar casi lista.

Mi papá se sentó y yo tomé asiento frente a él junto a mi bestia, que ahora parecía un poco nerviosa, a los pocos minutos mi madre salió de la cocina con una enorme bandeja de pasticho y la posó en medio de la mesa, yo me levanté para ayudarla con la ensalada y al volver al comedor vi a mi bestia charlando muy entretenida con mi papá se notaba un poco más relajada, mi mamá y yo tomamos asiento, nos servimos y cenamos muy tranquilamente, todo iba muy perfecto para mi bestia así que se me ocurrió hacerle una maldad, comencé a acariciar su muslo muy sugestivamente, haciéndola toser de vez en cuando, ella tomaba mi mano y la paraba de vez en cuando, pero yo insistía, me ofrecí a buscar el postre y rápidamente en la cocina procedí a deshacerme de mi panti algo fácil ya que llevaba vestido y volví al comedor como si nada, mi mamá cortó y sirvió el pastel, mientras nos contaba de esa nueva receta que había visto en una revista, yo volví a torturar a mi bestia pero esta vez cuando ella tomó mi mano yo la dirigí a mi entre pierna y la subí para que sintiera mi falta de ropa y lo húmeda que estaba, ella se quedó rígida y vi cómo se mordía su labio, la solté pero ella no retiro su mano como pensé que haría, al contrario empezó a masajear mi clítoris cosa que me enloqueció en cuestión de segundos y no podía controlar mi cuerpo, era increíble que estuviera masturbándome justo frente a mis padres y ella actuara como si nada, al cabo de unos minutos yo no podía disimular más.

–Princesa serías tan amable de acompañarme al baño por favor- dijo mi bestia sacando su mano de mi sexo.-

–Claro bestia- me levanté con la poca compostura que me quedaba y le hice señas para que me siguiera- Aquí está- obviamente la llevé al baño más lejano del comedor.-

–Nunca vuelvas a hacerme eso princesa- dijo jalándome hacia ella al tiempo que cerraba la puerta el baño.-

–¿Hacerte qué?- pregunté haciéndome la inocente.-

–Provocarme frente a tus padres.

No me dio chance de responder cuando me besó con fuerza y mucho deseo, metió su mano bajo mi vestido y me penetró con dos de sus dedos yo estaba muy húmeda así que entraron en mí fácilmente y me pegó contra la pared, sus dedos se movían ágil y rápidamente dentro de mí llevándome al paraíso de forma casi inmediata, tuve que morder su hombro para no gritar de placer ahí mismo.

–No vuelvas a hacerme eso princesa o te haré acabar justo frente a tus padres- me dijo mirándome muy seria a los ojos.-

–Está bien bestia- sabía que lo decía en serio así que no iba a discutírselo.-

Volvimos al comedor, ella llegó primero ya que yo debía asearme y arreglarme un poco luego de ese asalto sexual en el baño, mi bestia hablo con mis padres le dijo lo mucho que me amaba y que lo nuestro era una relación seria y que ella quería la aprobación por parte de ellos la cual recibió al instante, luego de un rato ella se retiró porque recibiría guardia a la mañana siguiente, todo estaba tan lindo y perfecto que no necesitaba más de lo que ya ten

Gracias por leer, para mi es un honor que me lean, espero sus opiniones, saludos desde Venezuela

Leave a Reply

*