Noche y dia

Al llegar a la oficina de mi amor y escuchar voces decidí acercarme en silencio y descubrir de que hablaban al notar la incomodidad en Elena y la persistencia de la otra mujer no lo pude evitar y esta vez fui yo quien la defendió y rescató del apuro en el que se encontraba, me hacia muy feliz saber que Elena no caería con otras mujeres; tenemos solo unos meses desde aquella tarde en su casa, pero todo es tan perfecto que sé que la amo y no quiero estar con nadie que no sea ella; todo era a pedir de boca, el restaurant, la comida, la bebida, ella, sus palabras tuve que controlarme para no llorar, mi rubia no es de palabras o gestos románticos y todo esto parecía sacado de alguna novela cursi, pero ¿matrimonio? Por dios, todavía no me gradúo, no he hecho una vida sola, quiero pasar el resto de mi vida con ella en este momento, pero un compromiso tan grande estando tan joven, la amo y no quiero que este con nadie más; me inclino y la beso no quiero decirle que no, pero no estoy segura de dar el sí en este momento, además todo el mundo nos observa y no quiero una escena.

–Te amo Paula- dice mientras me abraza.-

–Yo también te amo Elena- es cierto pero no quiero casarme aún.-

–¿Te pasa algo niña?- esto es lo malo del amor, aprendes a leer a la otra persona y viceversa.-

–Me siento un poco mal ¿podemos irnos?- sí y ese malestar se llama miedo al compromiso.-

–Bueno mejor nos vamos mi amor- me besó la frente tomó mi mano y nos fuimos a su apartamento.-

–Elena sabes que te amo- estábamos en la sala una frente a la otra.-

–¿Pero?- dijo interrumpiéndome.-

–No sé si estoy lista para casarme- no lo soporté más y rompí a llorar.-

–Hey niña calma- me abrazó fuerte contra su pecho y así permanecimos un rato hasta que logré calmarme.-

–Te amo Elena en verdad te amo y no quiero perderte- me aferraba a cuerpo como si al soltarme fuese a caer en el mismo infierno.-

–Paula mírame- me tomó por los hombros y me separó un poco de ella para poder vernos a los ojos- Te amo y sé que me amas es lo importante, si no sientes deseos de que nos casemos aún esta bien niña- sus azules ojos estaban muy en calma.-

–Si quiero casarme contigo, pero no me siento lista, todavía no me he graduado, nunca he tenido que valerme por mis propios medios, no conozco el mundo- me sentía de cinco años haciendo un berrinche.-

–Calma pueblo- ahora ella se reía de mí- Yo no dije que quería casarme contigo mañana niña.

–No te burles de mi ¿ha no? Entonces ¿cuando planeabas casarte conmigo Elena Sánchez?- crucé de brazos he hice puchero.-

–Cuando tú lo dijeras mi amor- comenzó a reír a carcajadas y yo no pude evitar reírme también- Pero ya en serio, no me importa cuando sea sólo quiero saber que te vas a casar conmigo- pegó su frente a la mía- ¿Puedes decirme si aceptas eso?

–¡Sííííííí mi amor acepto!- nos fundimos en un tierno beso que termino en una muy buena noche haciendo el amor.-

Sturialle

Hablar con ella es lo mejor hace que mis días aquí sean más fáciles, aunque nuestras respuestas sean semanales con eso me basta, estuve hablando con varios de los coordinadores y me informaron que un nuevo grupo de voluntarios llegaría en unas semanas que si lo deseaba podía dar por concluido mi servicio, aunque sabía que quedaba mucho trabajo no veía la hora de tener a mi princesa en mis brazos, días después ya había arreglado todo junto con otros miembros del equipo y nos encontrábamos compartiendo una amena cena antes de partir al día siguiente.

–Este sitio no será lo mismo sin ti Sturialle- dijo María mientras me ofrecía una cerveza.-

–No gracias doctora no tomo bebidas alcohólicas- nunca me ha llamado la atención consumir alcohol además conozco de primera mano sus efectos.-

–Bueno más para mí- se notaba algo pasada de tragos y eso me preocupó un poco.-

–María creo que deberías bajarle un poco a la bebida- ella tenía algo oscuro en su mirada, pero no podía descifrar que era.-

–Tienes razón guapa, ayúdame por favor a llegar a mi cama- no me parecía necesario pero no dormiría tranquila si la dejaba ir sola en ese estado.-

–Vale vamos- me levanté, ella se aferró a mi brazo y así nos dirigimos en la oscuridad hasta su cuarto- Bueno doctora ya llegamos.

–Ven guapa ayudame a quitar una cosas de la cama que pesan mucho- quería ir a dormir pero accedí era un favor simple.-

–Por allá esta la cama- me adelanté y me acerqué a la cama al verla vacía me voltee hacia ella para pedirle una explicación, cuando me empujó haciéndome caer en la cama y aprisionándome con su cuerpo- ¿María qué coño haces?

–He pasado todo este puto año atrás de ti y ya es tu ultima noche no voy a dejar que te vayas sin hacerte mía- ¿hacerme suya? Quise reír pero la seriedad de su mirada me causaba cierto escalofrío en la espalda.-

–María estas pasada de tragos, bájate y aquí no ha pasado nada- no quiero tener que usar lo que sé con ella y que se sienta mal mañana.-

–Tú de aquí no te vas hasta que te haga mía- su amenaza era seria y empezó a restregar su cuerpo contra el mío y a besar mi cuello, no soportaba la sensación ni su olor y mucho menos la situación, con un par de movimientos de piernas, brazos y caderas la hice caer al piso fuertemente.-

–No le voy a contar esto a nadie y se lo atribuiré a tu estado de ebriedad pero espero que no lo intentes con ninguna otra chica de nuevo.

Salí de su cuarto azotando la puerta, me dirigí a las duchas necesitaba quitarme esa horrible sensación de mi cuerpo y me fui a dormir recordando todas las tardes que mi cosa y yo habíamos pasado junto a Antonio aprendiendo llaves y maniobras de defensa para momentos como el que había vivido, sonreí al recordar los moretones que exhibíamos muy orgullosamente luego de aprender alguna técnica nueva. Por fin luego de varias horas de retraso ya estaba en el avión rumbo a mi hogar no le había avisado a nadie que volvería quería sorprenderlos a todos no cabía de la emoción, ya había pasado todo un año, no podía creer todo lo que había visto, vivido y aprendido, mi perspectiva de algunas cosas había cambiado; por fin aterrizamos encendí mi teléfono y luego de unos minutos utilicé el GPS Elena y yo teníamos sincronizados nuestros teléfonos por si las moscas nos ocurría algo, vi que estaba en su restaurant favorito, es uno muy elegante al que siempre íbamos como dos loquitas, la comida es buenísima y era como ir a la iglesia para nosotras, alquilé un carro y me dirigí hasta allá ya que en un taxi sería muy complicado por mis maletas, y tremenda fue mi sorpresa al ver a mi cosa en un apasionado beso con Paula.

–Buenas tardes tortolitas- ambas voltearon y al verme sus rostros eran un verdadero poema.-

–¡COSAAAAA!- Elena saltó de su silla y se guindó en mi cuello y me abrazó súper fuerte.-

–¿Me extrañaste cosa?- pregunté con sarcasmo mientras apretaba mi abrazo, la extrañaba muchísimo y era la primera vez que me demostraba tanto cariño.-

–Effi perdóname lo ocurrido ese día yo- la abrecé aún más a mi cuerpo.-

–Hagamos que eso nunca paso ¿si?- le dije esto al oído ella se limito a asentir y soltar una par de lagrimas.-

–Voy a tener que ponerme celosa si siguen con ese abrazo- exclamó Paula haciendo un puchero.-

–No, no cuñada por favor- solté a Elena e hice el amago de arreglarle la ropa- Hay la tiene como nueva.-

–Es un gustazo verte de nuevo- me sorprendió Paula con un abrazo nunca habíamos sido realmente intimas pero también me había hecho falta su sentido del humor.-

Nos sentamos y por suerte ellas no habían ordenado todavía, por lo que pedimos y comimos todas juntas ellas me contaron su curiosa historia y de la romántica proposición de Elena, por su puesto me pusieron al corriente de todas las actividades de mi princesa les dije que planeaba sorprenderla que por favor no le comentaran nada de mi llegada y ellas gustosas accedieron; nos dirigimos a la casa de mi cosa por mis llaves, Elena ofreció devolver el coche de alquiler para que yo pudiera llegar a instalarme. Entrar a mi casa fue como un golpe en el estomago estaba impecable y me sentía en mi refugio por fin después de tanto tiempo ese sentimiento me abrumó por completo no pude evitar llorar, me duché y comencé a desempacar todo, ya entrada la noche por fin termine y me tiré en la cama estaba exhausta. Al día siguiente me desperté antes de que saliera el sol y salí a trotar, al llegar me di un baño, me puse mis jeans favoritos una franela de algodón blanca cuello V, mi cabello suelto, mis lentes tipo aviador y salí a buscar a mi princesa, que este verano también se encontraba trabajando en uno de los locales de mi cosa, compré unas rosas y emprendí mi camino, al llegar ahí ella estaba ella tan hermosa de espalda recogiendo una mesa.

Graciela

Ya no veo la hora en que mi bestia regrese, anoche soñé con ella de nuevo, ya quiero escuchar su voz, oler su perfume y ver esos intensos ojos marrones; me levanto sin mucho animo de trabajar tengo un par de días sin saber de Pau pero he visto a Elena muy feliz así que todo debe estar bien, hago mi rutina pero hoy a pesar de mi falta de animo para trabajar decido maquillarme un poco más de lo normal y llevarme unos jeans azules que recién me había comprado y recogí mi cabello en una cola alta ya que el calor últimamente era insoportable.

–Disculpe señorita- esa voz, me quede helada- Pero estoy buscando una princesa para entregarle esto- me voltee enseguida y era mi bestia con un pequeño ramo de rosas.-

Me fui sobre mi bestia necesitaba sentirla, saber que todo esto no era otro sueño, la rodee con mis brazos y me acurruqué en su cuello, su perfume que tanto había deseado, el calor de su cuerpo, sus brazos me rodearon y sentí su presión tan suave pero intensa al mismo tiempo, no hablamos las palabras estaban de más, nos quedamos así mucho tiempo no me importaba que las personas nos vieran ni si quiera si Elena me echaba, mi bestia había vuelto y como siempre de la forma más romántica, lloré de alegría y sentí como ella dejaba pequeños besos en mi cabeza.

–¿Todo bien princesa?- intentó separarse de mí pero yo no la dejé.-

–No quiero volver a estar más dejos que esto de ti- sentí como me envolvía de nuevo en un fuerte abrazo.-

–Y no lo estarás princesa- me separé un poco de ella y pudimos observarnos llevé mis manos a su fuerte rostro maltratado por el sol.-

–Tienes los labios resecos bestia- comenté mientras mi pulgar viajaba por su labio inferior.-

–Eso es por falta de uso princesa- ahí estaba esa mágica sonrisa de valla publicitaria.-

–Eso tiene arreglo- bajé su rostro al mío y comencé a darle pequeños besos por sus labios, con la punta de mi lengua repetí el mismo camino de mis labios, la miré a los ojos y luego la besé, ella en seguida me correspondió, nuestras bocas se recordaban, era un beso de esos que te saben a “te extraño” ambas nos necesitábamos pero no era nada apurado.-

–Bueno dejen el espectáculo que este es un negocio decente- gritaba Elena desde su oficina lo que nos hizo separarnos entre sonrisas.-

–Te extrañé princesa- sus ojos me tenían derretida y su presencia era la mismísima gloria.-

–Yo también te extrañe muchísimo bestia- me sentía en un sueño, había esperado tanto tiempo tenerla conmigo que no quería separarme nunca de ella.-

–Eso es bueno saberlo princesa- su gran sonrisa hacia acto de presencia- ¿Te parece si vamos de paseo con la pareja del momento?

–¿La pareja del momento?- pregunté intrigada.-

–Sí claro Elena y Paula princesa ¿Quién más?- tenerla por fin conmigo tenía en jaque mis procesos cognitivos.-

–De paseo ¿Cuándo?- cuestioné confundida.-

–En este mismo instante mocosa- respondió Elena saliendo de su oficina y cerrando la puerta tras de si.-

–Ya va ¿Elena tú sabias que la bestia estaba aquí?

–Sí- respondió sin mucho ánimo- Nos sorprendió a Paula y a mí en el restaurant.

–¿Tú llegaste ayer y no me dijiste nada? ¿Y hoy es que vienes a aparecer por aquí bestia?- me sentía traicionada pensé que había venido directo a buscarme.-

–Deja el estrés Graciela, ella quiso darte una agradable sorpresa y nos hizo prometer que no diríamos nada- dijo Elena como si me regañara por mi actitud.-

–Y por eso nos vamos un par de días a la casa de playa de mi cosa- comenta mi bestia mirándome como cachorro.-

–Bueno pero debo- Elena alzó su mano indicándome que no continuara.-

–Todo lo que te hace falta ya lo tenemos sólo debemos pasar por Paula y largarnos.

–Pensé que tu relación con mi amiga te había suavizado Elena pero ya veo que no- Elena me miro algo confundida.-

–Bueno ya señoritas mejor nos vamos antes de que ustedes empiecen la tercera guerra mundial- le hizo señas a Elena que se adelantara y me cogió de la cintura dándome un beso- Si no quieres ir yo lo entiendo princesa- notaba cierta decepción en su rostro.-

–Contigo bestia voy hasta el fin del mundo, pero Elena carga un humor de perros hoy.

Nos dirigimos al estacionamiento y no pude evitar sonreír al verla abrirme la puerta de su jeep, de camino a casa de Paula mi bestia me explicó que Elena había cerrado el negocio por eso yo era la única trabajando a esa hora y las personas que habían son conocidos de ella así que no había problema por habernos ido así, recibí una llamada de Paula diciendo que nos veíamos en la playa que no pasáramos por su casa, de camino a la playa teníamos la música a todo volumen, recuerdo que la ultima vez que estuve en este jeep con ella fue el día que no besamos de eso hace poco más de un año, me dedico a observarla, sigue siendo ella mi bestia pero hay algo ligeramente diferente en su semblante parece preocupación y me gustaría saber a que se debe, pero apenas la estoy recuperando dejare las peleas para más adelante; por fin llegamos a una enormes rejas negras que se abrieron para dejarnos ver la entrada de una gran casa y mi bestia no dejaba de sonar la corneta del coche.-

–¿Por qué haces tanto escándalo bestia?- era molesto pero ella se veía muy divertida.-

–Porque el coche de Elena esta estacionado pero se nota que aun esta cargado- no había notado el coche- Además mi cosa salió antes y seguro cuando Paula te llamó ya ellas estaban de camino para acá, por ende deben estar haciendo el amor, así que tu y yo les estamos frustrando el momento- terminó de explicar muy divertida mientras seguía haciendo sonar su corneta.-

–¡YA JODER!- gritó una colorada Elena desde una de las ventanas del piso superior haciendo que mi bestia esbozara una traviesa sonrisa.-

–Nunca te había visto sonreír así bestia- se me escapó ese comentario se supone era sólo para mi.-

–Porque nunca me habías visto compartiendo con mi cosa- de pronto su mirada se oscureció- Vamos para mostrarte la casa- como siempre se bajó y abrió mi puerta pero su humor se sentía pesado.-

Al entrar la casa era hermosa al estilo de los 60 con tonos beige y café, todos los topes de madera grandes muebles a juego una cocina igualmente decorada, un balcón que conectaba con la playa que se dejaba ver a través de un enorme pared de vidrio con puerta corrediza, las habitaciones estaban en la planta superior, una furiosa Elena paso junto a nosotras, lanzando una mirada de pocos amigos, la bestia me dijo cual era mi cuarto y se fue tras Elena de conciliadora como siempre, Paula salió de habitación muy tranquila y me dio un fuerte abrazo.

–Amiga tiempo sin verte, tengo tanto que hablar contigo- noté algo diferente en mi amiga.-

–Creo que el sexo con mujeres te sienta bien, pero no quiero saber de tus cochinos detalles con Elena- dije intentando parecer seria pero no pude soportar la risa.-

–Muy graciosa, pero no es eso lo que tengo que hablar contigo, mira- dice y levanta su mano mostrándome un hermoso anillo que seguramente vale más que la misma casa.-

–¿Compromiso?- le pregunto expectante ante su respuesta.-

–¡Siiiii!- responde ella- Elena me pidió ser su esposa hace un par de días- no sabia que decir estaba en shock- Había estado meditando todo el asunto por eso no te había comentado nada ami disculpa.

La abrecé fuertemente y nos metimos al cuarto para ponernos al corriente y yo quería estar segura de que no era un simple impulso del que ambas podían arrepentirse más adelante ya después interrogaría a Elena con respecto a sus intensiones con mi amiga.

Elena

Ver a mi cosa por fin con Graciela me aliviaba un poco mi sentimiento de culpa después de lo ocurrido hace tantos meses ya, habíamos organizado una escapada a la playa un par de días ya que las cuatro debíamos ponernos al día.

–Solo nos vamos dos días a la playa mujer- ya eran tres sus maletas- No nos estamos mudando juntas- me dio una mirada fulminante que me hizo callar.-

–Y después de ahí vamos a la fiesta de tu papá, además es mi ropa y la de Graciela así que deja de quejarte y guarda todo- genial ahora yo soy su esclava, las cosas que nos hace el amor.-

–Listo ¿algo más mi ama?- dije levantando mi ceja en señal de reto.-

–No mi amor ya podemos irnos- sonrió y se subió a mi coche.-

–¿Irnos? Pero debemos esperar a las muchachas mi amor- me dedico la mirada más sensual del mundo se me secó la boca al tiempo que se humedeció mi entrepierna y de inmediato supe lo que quería-

–¿Nos vamos?

Subí a mi coche y me fui a toda velocidad pero con precaución, mi amor llamó a Graciela y le dijo que nos vieran en la casa directamente, al llegar no me molesté ni en bajar las maletas, entramos en lo que terminé de cerrar la puerta la observo contemplando el océano que se abrían ante nosotras por el ventanal.

–¿Y? ¿Te gusta?- la abracé por detrás y comencé a dejar pequeños besos en su cuello.-

–Me encanta.

Volteo su rostro para encontrar mis labios, su aliento tenía sabor a menta y su tibia lengua no perdió el tiempo para hacerse presente en mi boca, baje mis manos a tu pequeño trasero que tanto me encanta y la alcé, ella rodeó mi cuerpo con sus piernas y así subimos hasta la habitación principal, no fue nada fácil pero la excitación me podía más, la posé sobre la cama ella sacó su blusa y sujetador de un solo movimiento ver su blanca piel siempre me enciende, la detallé desde sus ojos hasta su pantalón.

–¿Te vas a quedar ahí parada mirándome o vas a hacerme el amor este siglo?

–¿Usted siempre tan deseosa señorita?

Imité su anterior movimiento y me despoje de mi ropa, el contacto de nuestras pieles con el roce de nuestros pechos me erizaba la piel al instante, volví a sus dulces labios, sus manos viajan por toda mi espalda haciendo círculos y clavando sus uñas de vez en cuando haciéndome gemir, paso mis besos hacia su oreja y por su cuello, ella comenzó a mover sus caderas hacia la mía buscando un roce, volví a su boca tenía una enorme sed de sus labios, sus manos bajaron a mi trasero lo apretaban pegando más nuestros sexos, sentía mis latidos en acelerados, los movimientos de nuestras caderas eran más rápidos y urgidos, sentía cerca mi orgasmo y también el de ella cuando escucho una insistente corneta sonando justo en el garaje.

–¡MALDITA SEA EFFI!- alcancé a decir entre dientes.-

–No le prestes atención- ella seguía igual de caliente pero yo ya estaba desconcentrada.-

–No va a parar hasta que me vea- dije con la respiración aún acelerada.-

–Entonces déjala que siga- ella tomó mi rostros y nos volvimos a besar intensamente pero la cosa tocaba con más insistencia y no pude continuar con nuestro exquisito encuentro.-

–¡YA JODER!- no aguanté más y le grité a mi cosa por la ventana, no la vi pero se que sonreía con malicia.-

–Me debes un orgasmo Elena Sánchez- dijo mi amor molesta mientras se vestía.-

–Pero mi amor fue culpa de ella no mía- es el colmo que se moleste conmigo.-

–Pudimos haber continuado ya que Graciela nos e atrevería a entrar y Sturialle es muy respetuosa como para entrar al cuarto, así que es tu culpa.

Me invadió la ira y no iba a entrar en una discusión con ella por eso, así que salí del cuarto como alma que lleva el diablo a bajar las maletas, en el pasillo ya venían Graciela y mi cosa, las fulminé a ambas con la mirada y seguí mi camino al carro.

–Hey cosa ya no estés así- alcé mi vista del maletero y le una naranja que venia suelta ella con sus súper reflejos la esquivó fácilmente con una amplia sonrisa en su rostro- Vamos deja la violencia que no fue para tanto.

–¿No es para tanto? ¡Hiciste que mi novia y futura esposa me dijera que soy mal polvo!- apareció mi orgullo herido.-

–Bueno cosa no siempre puedes ser una maquina de orgasmos- dijo alzando las manos en son de paz.-

–Me debes una y muy grande Effi Sturialle esto no se va a quedar así- entrecerré mis ojos para que supiera que debía cuidarse.-

–¿Estefanía tu me estas amenazando?- mi cosa sólo usa mi segundo nombre cuando va muy en serio.-

–Si Effi te estoy amenazando- comenzó la guerra de bromas.-

–Muy bien- sonrió ampliamente- Ahora quita esa cara y vamos a pasarla bien.

Bajamos las maletas y las bolsas con comida para estos dos días, le terminamos de enseñar la casa a las chicas y decidimos ir al muelle a comer porque ninguna tenia ánimos de cocinar y así aprovecharíamos a mostrarles un poco el pueblo ya que por lo menos Paula no saldría ni de la habitación en todo el fin de semana.

–Bienvenidas a la concha de afrodita- el nombre con doble sentido del local siempre me ha causado atracción.-

–¿La concha de afrodita?- cuestionaron Paula y Graciela al mismo tiempo.-

–Princesa en algunos países como Argentina por ejemplo “concha” se refiera a la vagina de la mujer- le explico mi cosa en voz baja a Graciela que se ruborizaba al instante.-

–¡Muy buen nombre!- dijo entre risas mi amor, una risa que nos contagió a las tres.-

–Síganme a su mesa señoritas- dijo el camarero que no le quitaba los ojos de encima a Paula.-

–Una foto te duraría más- le dije en voz alta con el ceño fruncido.-

–Mi amor- Paula se volteó agarro mis manos y las posó en su trasero- Todo eso es sólo tuyo- me dio un beso corto frente al camarero- Que más da que otros miren si la que me come eres tu.

–Definitivamente ustedes son tal para cual- dijo mi cosa negando con la cabeza.-

–Por eso es que esta mujer será mi esposa.

Nos sentamos ordenamos unas sopas de mariscos y pescado frito, como siempre todo estaba exquisito, hablamos y reímos demasiado, no podía evitar ver nuestro futuro juntas las cuatro compartiendo como una gran familia, todo estaba demasiado perfecto; recordé que Paula es mi prometido y no sé nada de su familia ni si quiera conozco a sus padres, debo hablar eso con ella, pero eso puede esperar hoy planeo hacerle el amor hasta que nos desmayemos. Luego del almuerzo nos dispusimos a pasear por un pequeño bazar que hay en el pueblo, las chicas iban frente a nosotras mirando todos los puestos queriendo comprar en todos mientras mi cosa y yo íbamos como idiotas admirándolas, cuando siento que ella se queda parada y se pone pálida.

–¿Hey cosa qué tienes?- se puso muy pálida y rígida su incomodidad era más que obvia.-

–E… es ella- sabía que esa reacción sólo la podía ocasionar una persona, Adriana rápidamente busqué con la vista pero no la pude localizar.-

Sturialle

Todo iba tan de maravilla, la broma que le gaste a mi cosa extrañaba eso, el almuerzo todo estaba tan bien, no sabía la falta que me hacían todas esas pequeñas cosas, estábamos caminando y disfrutando de las chicas que miraban todo maravilladas parecían niñas, repentinamente sentí una fuerte mirada sobre mí, alcé mi vista y vi esos ojos grises que habían sido mi cielo e infierno todo en una misma persona, me quede sin aliento no pude seguir caminando un escalofrío recorrió toda mi columna vertebral, me cosquilleaban las manos, muchos sentimientos que creí vencidos emergieron como una erupción, mi cosa preguntó qué me pasaba y yo no lograba articular palabra, era ella, Adriana estaba aquí y sabía que seguía teniendo efectos sobre mí.

–Vamos cosa reacciona- Elena me hablaba pero yo no salía de mi estado no podía reaccionar más allá de que ella ya no estaba- Las chicas se van a dar cuenta Effi camina.

–¿Qué coño hace ella aquí cosa? Debería estar en España o en la luna pero no justo aquí, justo ahora- estaba más que angustiada no podía ocultarlo.-

–¿Bestia estas bien?- rayos se dio cuenta.-

–Sí princesa, es que allá atrás olía a canela- una mentira blanca que aclararé más adelante.-

–¿Canela? Yo no olí canela por ningún lado- expresó Paula.-

–Sí es cierto, un viejo sacó una bolsa después que ustedes pasaron y todo el polvo le calló a la cosa- Elena siempre salvándome.-

Luego de caminar un rato más decidimos volver a la casa, yo intentaba actuar lo más normal ya que no me sentía preparada para explicarle a mi princesa mi historia con Adriana, al llegar Paula nos sorprendió con una súper cena gourmet de sándwiches con jamón y queso tipo paisa.

–Amiga espero no te hayas esforzado mucho con esta elaborada cena.- comentaba divertida mi princesa.-

–Yo por lo menos tuve la iniciativa de hacer algo de comer, porque si es por ustedes no saldríamos de un restaurant- Paula haciendo puchero era muy cómica ya se lo que había enamorado a Elena.-

–Bueno cosa ya sabes como van a ser tus comida cuando vivan juntas- Elena me aventó un cojín que esquivé fácilmente.-

Así terminó de transcurrir nuestra noche entre risas y cojines voladores, las tortolitas subieron a su habitación, mi princesa y yo decidimos acostarnos en la hamaca que estaba en el poche y nos quedamos contemplando el océano y disfrutando una de la otra.

–Te extrañaba mucho princesa- ella estaba casi totalmente sobre mí con su cabeza en mi pecho y acariciando mi abdomen al tiempo que yo acariciaba su espalda.-

–Tú también me hiciste demasiada falta bestia, no me vuelvas a abandonar por favor- sus palabras me hicieron sentir mal por haberla abandonado tanto tiempo- No lo hagas.

No hablamos más durante la noche, al cabo de un rato no sabría decir cuanto ella se quedó dormida con cuidado la levanté y la cargué hasta su habitación esta más delgada desde aquella primera vez que la alcé en mis brazos, la acosté y no pude evitar contemplarla por unos segundos se veía tan tranquila; hice mi camino de vuelta a la terraza y me quede mirando la inmensidad de la noche mientras recapacitaba sobre mi vida, lo mucho que había hecho sufrir a mi princesa con mi partida y con la extraña aparición de Adriana espero que esa mujer no pretenda meterse en mi vida, por fin estoy bien con Grace y no quiero arruinar lo que esta renaciendo entre nosotras, con esos pensamientos pase la noche ya que me fue imposible conciliar el sueño.

Gracias a todas por leer, comentar y escribirme disculpen la demora pero desde mi casa no he mandado el relato y no se me publica por eso le pedí el favor a una amiga que publicara por mi, espero lo disfruten, besos y saludos desde Venezuela.

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