Nuestra primera experiencia swinger

Este es un relato real, nunca había escrito nada de este estilo, pero después de vivir una experiencia fantástica quise escribirlo todo para que no se me olvidasen los detalles y poder recordarlo todo en un futuro, y ya que lo escribía me decidí a compartirlo. Sólo he cambiado nuestros nombres para guardar la privacidad de todos y he obviado algunos detalles poco importantes para que el relato no se haga demasiado aburrido, que bastante largo ha quedado ya. Es por eso que la parte sexual tarda en llegar pero quería contextualizarlo todo bien.

Soy Jaime, tengo 33 años y vivo en una ciudad grande, de ese tipo de ciudades en las que puedes conocer gente un día y no volvértela a cruzar nunca más el resto de tu vida por mucho que frecuentes incluso el mismo barrio. He vivido así toda mi vida y, aunque coincida en el metro todos los días con la misma gente de camino al trabajo sin hablar con nadie, no podría vivir sin esto, soy un urbanita orgulloso que no cambiaría ya esto por nada. Soy una persona muy organizada y disciplinada, soy capaz de trabajar ocho horas, ir al gimnasio, hacer la compra, salir a tomar una cerveza y cocinar la comida del día siguiente, todo en el mismo día, siempre he pensado que es sólo cuestión de organizarse y tener ganas de hacerlo. Por eso, desde hace un par de años que descubrí un nuevo deporte, me he ido trabajando el físico, y si ya tenía un físico normal, he ido mejorándolo hasta tener un buen cuerpo, no es que sea un adonis de esos que salen en las portadas de las revistas, soy crítico y no lo tengo nada creído, pero el que fuese un chaval gordinflón con muy poco éxito con las chicas se ha ido convirtiendo en un tío de 1,84, grande, de espalda ancha, de músculos definidos e incluso que marca un poco el abdominal, mi esfuerzo me ha costado y mi chica lo disfruta.

Mi chica se llama Eva, la conocí hace casi cinco años en un sitio de Internet, y fue maravilloso, antes hubo otras chicas, pero ésta es mi mejor relación, con la chica a la que me siento más unido, la compañera que me gustaría tener para el resto de mi vida. Es de estatura media, guapísima, con melena rubia y unos ojos verdes preciosos, con un cuerpo muy bonito, un culazo de esos que dan muchísimo juego, un tatuaje en la zona baja de la espalda, un piercing en el ombligo y, lo mejor, una sensualidad desbordante. Lo que más me gusta de ella físicamente es lo sexy que es, desprende sexualidad por cada poro de su piel y no puedes estar a su lado sin notarlo, en cada cosa que hace, en cada detalle.

No siempre fui así, pero he llegado a un momento de mi vida en el que tengo la mente muy abierta en lo que respecta a temas sexuales, sobre todo desde que conocí a Eva. Con otras parejas he llegado incluso a ser celoso, yo, que soy el tío menos celoso sobre la faz de la tierra, reconozco que pasé por momentos en los que me sentía inseguro y dependiente de una relación. Pero fui cambiando y madurando con los años, hasta conocer a Eva, que sacó la que considero es la mejor versión de mí y desde que la conozco siempre hemos tenido en la cabeza el experimentar con una sexualidad más abierta, en mi cabeza siempre he tenido una lista de cosas que me encantaría hacer, desde un intercambio de parejas a un trío pasando por sexo en grupo. El sueño de todo hombre: dos mujeres para disfrutar de ellas, aunque también reconozco que me encantaría ver a mi chica con dos hombres, me gustaría que ella eligiese a uno que le encantase y hacerla disfrutar de lo lindo entre los dos, no soy el típico chico que quiere hacer un trío con dos chicas pero que a su chica no la toque otro hombre, ya os he dicho que tengo la mente muy abierta. Además, soy una persona muy sexual, me encanta el sexo y tengo la libido muy alta, nunca me canso de follar y siempre quiero más y más.

Por esto, empezamos a conocer parejas en foros liberales por Internet, la búsqueda no fue sencilla pero al cabo de unos meses dimos con una pareja de 27 años que nos llamó la atención, nos vimos por la webcam, nos gustamos y creamos un grupo de WhatsApp donde charlamos animadamente durante unos días. Al principio de cosas muy mundanas, temas para ir conociéndonos y coger confianza, hasta que Andrés abrió la veda mandando una foto del culo de Raquel, un culazo para quedarse embobado la horas muertas. Y empezó la fiesta, a mí me encanta la fotografía y sé que no tengo ni idea pero hago mis pinitos, me encanta hacerle fotos a Eva y es una gozada compartirlas con gente liberal y que te digan lo que molan. Tengo fotos de Eva chupándomela dignas de la mejor revista guarra, y algunas de su cuerpo preciosas, así que nos animamos y compartimos con ellos una selección de nuestras mejores mamadas, culazos, músculos y perversiones que se vieron recompensadas con piropos y mensajes muy eróticos, estuvimos así unos días llenando nuestra imaginación de sexo y yo flipando con lo buena que estaba Raquel, una chica alta con el pelo rubio larguísimo, ojos azules, un buen culo y unas tetas de flipar, me encantaba.

Recuerdo que esa etapa fue increíble, además de tener la libido alta como siempre, estaba salidísimo y tenía la testosterona por las nubes, no podía dejar de pensar en nuestras chicas y reconozco que a veces hasta repasaba las fotos que nos mandábamos, me encantaban todas. Una noche, después de follarme a Eva mientras nos calentábamos con las guarradas que haríamos con Raquel y Andrés, Raquel y yo tomamos el control del grupo de WhatsApp y la conversación se calentó mucho, empezó ella con una petición:

Raquel: Yo lo que quiero saber de vosotros dos… Es lo que más os gustaría hacerme cada uno…

Jaime: Uuuf, si supieras ya la de cosas que te he hecho en mi cabeza…

Jaime: Pues me encantaría comerte de arriba a abajo, porque me encanta tu cuerpo desde que vi esa foto tuya desnuda

Raquel: Jajaja

Raquel: A mi tambien me encanta el tuyo

Raquel: Estais los dos muy bien!!

Jaime: Y me encantaría probar ese don de chuparla de lujo que tienes

Raquel: ¿Ahh sí?

Jaime: Sí, ese vídeo tuyo chupándola lleva en mi cabeza toda la semana

Raquel: ¿Tienes ganas de que me la meta en la boca?

Jaime: ¡No sabes cuántas!

Raquel: Mmmm

Raquel: ¿Y Eva? ¿Quiere ver lo que te hago?

Jaime: Ya me ha confesado que sí, de hecho hace un ratito nos has acompañado en nuestra cama y tú sin saberlo 🙂

Raquel: Ohhh

Raquel: A mí me gustaría que ella me metiera los dedos mientras te la voy comiendo

Jaime: Uuuuf, que bonita imagen

Raquel: Creo que nos vamos a entender bastante bien

Jaime: Yo también lo creo 😉

Jaime: Tengo ganas de que llegue el viernes y conoceros… Y verte en tres dimensiones, jajajaja

Raquel: ¿Pero al final vamos a quedar el viernes? Si quedamos yo no sé si voy a saber aguantarme las ganas… Os tengo mucho deseo

Raquel: Y a los dos. No sólo a ti, ¿te gustaría verme con Eva? Besándonos lentamente… Dándonos mimitos la una a la otra…

Jaime: Uuuuf, es una de mis mayores fantasías, además que Eva no se ha besado nunca con ninguna chica, ¿te gustaría estrenarla? 🙂

Raquel: Mmmmm

Jaime: Molaría taparte los ojos y que adivines quién te besa por turnos, ¿eh? 😉

Raquel: Me daría morbo que nos vendárais a las dos y os vayáis turnando vosotros

Jaime: Pues tenemos como tres o cuatro antifaces y una casa maravillosa para nosotros solos, así que me parece que tus fantasías se pueden cumplir

Raquel: ¡Uy que bien nos lo vamos a pasar!

Raquel: ¿Eva aún no me ha dicho lo que va a querer hacerme?

Jaime: Está dormida a mi lado, pero a mí sí me lo ha dicho, hace como media hora en la cama, jijijiji

Raquel: Os tengo muchas ganas. Andrés lo sabe

Raquel: Y de comérosla a cada uno entre los dos, me encantaria sentir tu polla mientras me beso con ella

Jaime: Joder, ¡y a mí sentirla dentro de ti!

Raquel: Yo quiero ver la cara de Eva cuando sienta la polla de mi chico

Raquel: Seguro que le va a encantar

Jaime: Así más o menos…

Jaime: Pero con la suya en vez de con la mía, jajajaja

Jaime: [Le mandé una foto que tenía en el móvil de Eva chupándomela]

Raquel: Que guapa!!

Raquel: Pero me da envidia!!

Raquel: Esa polla la quiero para mí

Jaime: Y yo la quiero en tu boca

Jaime: Quiero que me hagas lo que te he visto hacer en el vídeo 😉

Raquel: Te haré lo que viste en el video

Raquel: Y también me gustaría meter mis deditos por el coño a Eva mientras nos besamos, mmmmm

Raquel: Suena muy muy bien

Raquel: Ahora me voy a darle mimitos a Andrés, que se está quedando dormido y me has dejado con ganas de juerga

Jaime: Vale, yo debería estar durmiendo ya pero como para irme… Jejejeje
Raquel: Jajajaja

Jaime: Jajajaja ¡genial!

Jaime: Te doy permiso para que fantasees con nosotros 🙂

Jaime: Un besito guapísima, disfrutad mucho

Raquel: Bueno ya seguimos hablando mañana

Después de eso, no podía dormir de la excitación, ¡y eso que acababa de follarme a Eva! Pero Raquel se metió en mi cabeza y no podía dejar de imaginármela con Andrés desfogándose por la conversación que habíamos tenido. Quería que esas cosas que habíamos dicho se hiciesen realidad, si íbamos a abrir nuestra sexualidad con alguien más, quería que nos estrenásemos con ellos, me moría de ganas de follármela.

Quedamos en un bar al cabo de un par de días por la noche, y Raquel se aguantó las ganas, ciertamente fue una conversación animada, hablando de las experiencias que habíamos tenido (más bien de las suyas porque nosotros éramos novatos) y de lo mal que estaba el trabajo en España. Por mensaje era muy fácil soltarse y decirse guarradas pero a la cara estábamos todos más calmados, sobre todo Eva que es más tímida aunque no lo parezca y nadie se lo crea. Sólo hizo falta invitarles un día a casa a cenar para soltarnos un poco más, ese día Eva y yo decidimos que aún no haríamos nada, además Eva estaba con la regla y no era plan, pero los dos supimos que ellos vendrían preparados por si acaso. Raquel vino espectacular, con una mini falda que dejaba ver sus preciosas piernas y el pelo recogido en una coleta, con la cara libre, guapísima, un bellezón de mujer. Estuvimos hablando hasta altas horas de la noche, sin darnos cuenta, se nos fue el santo al cielo y nos dieron las dos de la mañana, estábamos tan cómodos con ellos que ni nos dimos cuenta.

Eva y yo comentamos que parecía que la cosa iba por el buen camino. Nuestras conversaciones con ellos se calentaron más y más y parecía que iba a pasar lo que todos queríamos, así que un sábado les invitamos a cenar a casa y después de cenar empezamos con un jueguecito que se me ocurrió para ir rompiendo el hielo: se me ocurrió que uno se pusiera un antifaz y los demás le besáramos por turnos y él tenía que adivinar quién le besaba. Los chicos adivinábamos las chicas y las chicas a chicos y chicas, un morbazo de morirse, sobre todo en mi cabeza cuando se me ocurrió. Ellos aceptaron y rápidamente conseguí una aplicación en el móvil para sacar una persona aleatoria de entre un grupo. El primero fue Andrés, y la primera en besarle fue Raquel, él la reconoció sin problema. Después fue Eva y al agacharse se le levantó el vestido y nos regaló una buena visión de su culazo a Raquel y a mí, nos miramos riéndonos nerviosos. Después le tocó a Eva, que sorprendentemente me confundió a mí con Raquel, y a ella con Andrés, ¡no acertó ninguno! Bastante curioso. La siguiente fue Raquel y allí iba yo, me acerqué despacio, la miré, estaba buenísima y con el antifaz puesto me daba mucho morbo, me senté a su lado y junté mi boca con la suya, saqué un poco la lengua y ella me correspondió, nos dimos un besazo, fue muy excitante, podría haber estado besándola un buen rato porque fue un beso delicioso. Después de haber estado casi cinco años besando sólo a Eva, sentir una boca diferente, un olor, un sabor, fue una auténtica pasada, y eso que lo mejor estaba por llegar. Por supuesto ella nos acertó a todos, y después me tocó a mí. Cuando me senté a esperar con el antifaz y noté que alguien se acercaba, sentí el olor de Raquel, lo habría adivinado aunque no me hubiese besado, pero claro que lo hizo, y se tomó la revancha de nuestro anterior beso dándome un morreo espectacular que me encantó. Después me pasó lo mismo con Eva, cuando se acercó sentí su perfume, y después sus labios que los conozco a la perfección.

Acabó el juego y nos pusimos los cuatro en el sofá, un poco cortados, sobre todo ellos al principio, alguien preguntó “¿y ahora qué?” y yo propuse que podríamos seguir pero sin antifaz, todos reímos pero parece que nadie daba el primer paso, estaba nervioso pero muerto de ganas de besarme con Raquel como quisiera, y de hacerle de todo. Así que me dije que era ahora o nunca y que la cosa no se podía quedar así, me lancé y empecé a besar a Raquel, unos segundos después levanté la vista y Andrés y Eva ya estaban también a lo suyo, uf, ¡menudo subidón! Raquel estaba a tope, me besaba con un montón de ganas, me acariciaba, nos metíamos mano por encima de la ropa, era increíble, me abrumaban las sensaciones, después de tanto tiempo sentir todo completamente diferente a Eva era increíble. Ella se lanzaba, se puso a meterme mano al paquete por encima del pantalón mientras nos besábamos y estuvimos en el sofá un rato así hasta que Eva se subió a horcajadas de Andrés, así que cogí a Raquel de la mano y me la llevé al otro sofá y me la subí a horcajadas yo también. Le sobaba todo el cuerpo y a ella le encantaba, se la veía disfrutar de verdad, y ahí vino uno de los mejores momentos de la noche, cuando ellas dos se estiraron y estando encima de nosotros se empezaron a besar entre ellas, agarrándose la cara la una a la otra, un beso intenso, cálido, con las lenguas en la boca de la otra, mientras nosotros no parábamos de sobarlas, la cosa se animaba mucho, estaba siendo increíble.

Ella se bajó y se sentó en el sofá a mi lado, yo me desabroché el cinturón y ella se puso a meterme mano, esta vez directamente sin ser a través del pantalón, y la polla se me empezó a poner más dura. Mientras la besaba, bajé mi mano por su tripa y le desabroché el botón del pantalón, y le bajé la cremallera para llegar a acariciar su coño por encima de la braguita con la punta de mis dedos. Era increíblemente suave, daba gusto meterle mano y sentirla por encima, además me dio la sensación de que lo tenía depilado, como en las fotos que había visto, me moría de ganas de desnudarla entera y comerla de arriba a abajo. La abracé y metí mi mano por su espalda, debajo de su camiseta y con un poco de pericia le quité el sujetador con una mano, después le metí la otra mano por delante y le pude tocar las tetas por debajo del sujetador, me encantaron, y decidí que sobraba ropa, así que yo me quité la camiseta y después le quité la camiseta y el sujetador a ella, sus pechos eran perfectos, de buen tamaño, no me pude resistir y le chupé los pezones mientras le miraba a los ojos. A ella le gustó porque ponía cara de placer y se mordía el labio inferior, y yo estaba disfrutando como un niño, me encantaba sentir sus tetas en mis manos. Después de besarla, le chupé y mordí el cuello y aproveché para acercarme a su oído y susurrarle: “quiero comerte entera”, le di otro beso en el cuello y me separé para mirarla a los ojos, su cara mostraba mucho deseo, me dio un intenso y cálido beso y me dijo: “te voy a comer yo a ti antes”. Nos levantamos para desnudarnos y al volverse me cogió la polla y comenzó a masturbarme de pie mientras me besaba moviendo su lengua dentro de mi boca, eso me encantaba y yo le correspondía chocando cálidamente mi lengua contra la suya.

Me senté en el sofá y ella se metió mi polla en la boca en un suspiro, se me puso aún más dura y más grande y desde esa postura podía ver cómo Eva estaba haciendo lo mismo con Andrés, su polla era más gruesa que la mía (¡y eso que yo tengo un buen miembro!) y Eva le daba a la lengua que daba gusto verla. De hecho, verla con otro chico, disfrutando y dándole placer, no me produjo ningún sentimiento de celos, me encantó. En ese momento las chicas comentaron algo entre ellas que no recuerdo, mi memoria se nubló con el gran placer que me estaba dando Raquel, y yo volví la mirada a Raquel para deleitarme con su faena. Sentir una nueva forma de chuparla después de años era una gozada, Raquel se esmeraba mucho y lamía mi polla desde la base hasta el capullo, para después metérsela entera en la boca y hacer círculos con la lengua por arriba, me estaba poniendo como una moto y en una de las veces que paró para masturbarme mientras me miraba, cambiamos las tornas.

La tumbé en el sofá y ella se abrió de piernas, efectivamente tenía el coño entero depilado, como a mí me gusta. Hay hombres que prefieren que quede algo de pelo por encima, pero a mí me encanta depilado entero, y ella lo tenía así, con los labios gorditos y el clítoris asomando un poco por encima. Empecé a darle besitos por los muslos, despacio, eso a las chicas les suele gustar mucho, aunque es complicado saber cómo le gusta a una chica cuando es la primera vez que la tienes para ti, así que improvisé. En una de las pasadas que hacía dando besitos entre sus muslos le pegué un lametazo en el coño, pasando por el clítoris mientras la miraba a los ojos, y sentí que estaba bastante excitada, así que me salté un rato de besitos y empecé a lamerle la rajita dando pasadas desde abajo hasta arriba seguidas de varios toquecitos con la punta de lengua en el clítoris, no cabía duda de que le estaba gustando, ella se ponía las manos en la cabeza y se tocaba las tetas, aprétandolas, con su mirada me pidió más. Aproveché para subir la mano izquierda y tocarle los pechos, se notaba que los tenía sensibles y le daba placer, sin dejar de lado la comida de coño que le estaba haciendo, de vez en cuando cogía su coño entero con la boca y sorbía, tenía un sabor riquísimo, y seguí hasta que se me ocurrió meterle un dedo con la mano derecha para comprobar si tenía la zona del punto G sensible, y sí, acerté, porque se empezó a retorcer de placer y a gemir mucho. Me estaba encantado, me sentía genial dándole placer y ella estaba disfrutando como una loca, seguí presionando mi dedo hacia mí en su zona interior y masajeando su punto G hasta que de repente ella me pidió que parase y yo lo hice, porque no la conocía y no sabía si le hacía daño o estaba incómoda, así que paré y le pregunté:

Jaime: ¿Qué pasa? ¿Va todo bien?

Raquel: Ay nada, que estaba a punto de correrme

Jaime: ¿¿Y cuál es el problema?? ¡¡Pues córrete!! Jajajajajaja

Raquel: Es que no quiero correrme la primera

Jaime: ¡Pues ahora voy a seguir y no voy a parar hasta que te corras!

Le metí el dedo de nuevo en el coño, masajeando su punto G mientras la miraba a los ojos, sólo con eso se retorcía de placer, era increíble, me sentía genial produciéndole ese sentimiento, la miraba a los ojos, ella me miraba intensamente, seguí dándole con el dedo y me esmeré en chuparle el clítoris un buen rato hasta que empezó a retorcerse entre espasmos, yo la agarré con la otra mano del culo y seguí moviéndome a su ritmo, ella me pidió que parase y no lo hice, pero no se corrió y finalmente paré. Fue increíble cómo la vi disfrutar y en ese momento vi tras de mí cómo Eva se llevaba a Andrés a la habitación para follárselo, nos dejaron solos y yo me levanté, le dije que quería follármela y tumbada como estaba le di mi polla para que la chupase, ella se tumbó de lado y me la volvió a poner dura como un mástil. La observé mientras me la chupaba, ella estaba con las piernas juntas en posición fetal chupándomela a la vez que me masturbaba arriba y abajo, se había dejado los calcetines puestos y le quedaban muy bien, tenía un cuerpazo y estaba muy sexy. Mientras me la chupaba yo alargué el brazo y le metí un dedo en el coño, despacito, y empecé a hacer círculos con él dentro de ella, que iba alternando el chupármela con sacársela de la boca y retorcerse de placer por efecto de mi dedo en su coño. Estuvimos un ratito así hasta que le dije que si no paraba no me podía mover si seguía chupándomela así, me dijo que ella tampoco y yo aproveché ese momento para cogerle su mano y ponerla de pie, me puse el condón, me la llevé al otro sofá, quitamos los cojines y ella se tumbó abierta de piernas, me coloqué encima de ella y le metí mi polla poco a poco en el coño, entró de una vez, tenía el coño muy mojado, daba gusto. Al metérsela ahogó un grito en un gemido y le pregunté si le hacía daño, me dijo que no, que le encantaba, así que la empecé a bombear mientras la besaba, ella no paraba de gemir y de retorcerse de placer, era increíble la conexión que teníamos. Me encantaba ver las caras de gusto que ponía y cómo gemía, ella repetía mi nombre: “Jaime, Jaime…” entre jadeos, y yo seguía follándomela con todas mis ganas, a menudo cambiaba de ritmo, se la metía entera y dejaba mi polla metida mientras la besaba intensamente cogiéndole la cabeza con la mano entrelazando mis dedos entre su pelo, para después sacarla y seguir bombeando, una maravilla. Con todo el deporte que hago tengo buen fondo físico, puedo estar follando en la postura del misionero durante mucho rato, al cabo de lo que debieron ser como veinte minutos pero que a mí se me hicieron un suspiro, Raquel aumentó el nivel de sus gemidos y se estremeció en un largo orgasmo, primero me agarró la espalda y después empezó a estremecerse y a mover la cadera frotándose contra mí mientras echaba la cabeza hacia atrás con un gemido larguísimo.

Me miró, me sonrió con una cara súper sexy y yo la besé, con mucha lengua, me encantaba cómo movía la lengua cuando me besaba, toda la pasión que ponía, era una pasada. Entre el orgasmo que ella había tenido, el condón al que no estoy nada acostumbrado y el frotamiento durante su éxtasis mi polla se había bajado mucho, y entonces ella se levantó a beber agua: “¡me has dejado seca!”, me dijo. En la cocina estaban Eva y Andrés recuperándose de su polvo, yo desde el salón miré y, al ver a los tres desnudos, dije: “nunca había habido tanta gente desnuda a la vez en esta cocina”, y todos reímos. Andrés le comentó a Raquel que se había corrido follando con Eva, y que era la primera vez que lo conseguía haciendo un intercambio, yo estaba absorto mirando a las dos chicas de arriba a abajo, el cuerpo de mujer es algo que me vuelve loco, pero además ellas me encantaban, en un momento dado me di cuenta de que parecía que la cosa iba a terminar ahí, y yo, además de que no me había corrido, tenía aún muchas cosas en la cabeza así que crucé una mirada de complicidad con Raquel, sonreí, ella también me sonrió y cogí su mano para llevármela de nuevo al salón.

Ella me quitó el condón, me pidió que me sentara y empezó a chupármela otra vez, no tardé ni diez segundos en volver a tener la polla durísima, la chica lo hacía de maravilla y a mí me encantaba. Andrés y Eva se habían sentado en el otro sofá y estaban mirándonos. Eva comentó que si se podía unir a la mamada, Raquel se la sacó de la boca y le hizo un gesto de aprobación, Eva se puso a su lado y empezó a chupármela con Raquel a escasos centímetros de ella, observando. Yo me moría de ganas de que lo hiciesen a la vez, pero no lo hicieron, y cuando Eva se sacó la polla de la boca, Raquel le tomó el relevo y Eva se fue de nuevo con Andrés sin hacerlo, parecía que le daba corte dejarle solo y que estuviese yo con las dos chicas, o igual se sintió incómoda, pero mi fantasía tendrá que esperar para hacerse realidad. Algún día la cumpliré, pero de momento Raquel siguió chupándomela y ellos se fueron a la cocina, así que yo la cogí de la mano y me la llevé a la habitación para follármela de nuevo, ya que parecía que Eva y Andrés no se nos iban a unir, así que tenía que aprovechar a Raquel.
Ya en el dormitorio, empecé a deshacer la cama, ella miró la cama y me dijo que vaya cama más grande, yo, que soy un chico corpulento, cuando compré la casa quise que la cama fuese un sitio donde estar a gusto, así que compré la cama más grande que vendían en la tienda. Deshicimos la cama, ella se tumbó con las piernas abiertas, parecía que la postura del misionero le gustaba y quería repetir, y yo en ese momento no pude pensar en nada más que en abalanzarme sobre ella y besarla con toda la pasión que supe. Me cogió la cara con sus manos y me dijo: “perdona, creo que tengo las manos frías”, a mí era lo último que me importaba en aquel momento y le respondí: “joder, estás buenísima, me encantas”, ella me dijo: “ya… ¡pues mira quién fue a hablar!”. Me encantaba sentirme deseado, supongo que a todo el mundo le gusta sentirse atractivo, pero gustarle a Raquel me encantaba, me subía el ego muchísimo. Como respuesta, le di un apasionado beso, ella me pidió que se la metiese, me puse el condón y empecé a bombearla de nuevo, yo pensaba que después de haberse corrido ella estaría más calmada, pero no, al contrario, la sentía aún más excitada, se movía mucho, se retorcía de placer, me acerqué a su oído y le susurré: “me moría de ganas de follarte”, ella me miró sonriente y me besó con pasión. Le dije que podía gritar lo que quisiese, que las paredes de la casa eran gruesas, ella no paraba de gemir y tocarse las tetas, entre gemido y gemido decía mi nombre, y también me pedía que la besase: “Jaime… Jaime… ¡ah! Bésame por favor…”, yo lo hacía intensamente, entrelacé mi mano con la suya, con las caras juntas sintiendo mucho placer.

En un momento dado, ella subió sus manos a la cara después tocarse las tetas, y empezó a chuparse los dedos, eso me encantó, si hubiese tenido confianza con ella le habría metido un dedo en la boca para que me lo chupase porque es algo que me encanta, una de las veces que me tocó la cara con las manos giré la boca y le chupé yo a ella sus dedos. Mientras me la follaba con los ojos cerrados, sentía sus finos dedos en mi boca, era un éxtasis de placer y sensaciones, pensé en concentrarme para correrme, pero ella se movía mucho y no me dejaba, estaba muy excitada así que le dije que podía tocarse el clítoris mientras la follaba si quería, ella lo hizo y al cabo de unas cuantas embestidas más se volvió a correr, un orgasmo intenso, como el anterior, moviéndose muchísimo, tanto que mi polla se salió de su coño y se bajó de nuevo. Observé su cara, estaba colorada, guapísima, me miró a los ojos y me besó cogiéndome la cara con las manos, entendí que no iba a ser posible correrme follándomela, y como vi que Andrés y Eva estaban en el salón hablando, pensé que iba a ser mejor que me terminase ella misma y así se lo pedí. Me tumbó, se puso de rodillas a mi lado en la cama y empezó a chupármela suavemente, pasando la lengua haciendo círculos por la zona superior, parando para masturbarme y mirarme. Yo tocaba su pelo y se lo apartaba para que pudiese centrarse en su faena, admirando su cuerpo y dejándome llevar por las sensaciones tan diferentes. Ella paraba y cambiaba el ritmo de vez en cuando, cuando gemí y estaba ya en ese punto de correrme sin retorno, ella cogió mi polla por la parte de arriba y la sacudió para sacarme la leche mientras pasaba un dedo haciendo caricias con él por la punta, me dio un gustazo brutal y me corrí súper bien, era algo que nunca me habían hecho y esa sensación nueva fue espectacular. Después se acercó a mí, me dio un beso y me enseñó su mano manchada con mi semen, me dijo: “ahora vamos y les damos un abrazo, ¿no?” y nos reimos.

Nos limpiamos y salimos al salón, era muy tarde así que preparamos las cosas y se quedaron a dormir en casa. Fue una experiencia genial, de esas experiencias que te marcan para siempre, fueron tantas las sensaciones que me quedé abrumado por todo, incluso me costó dormir después de tantas cosas vividas. En los días siguientes, en mi cabeza sólo pensaba en repetir, en las ganas con las que me quedé de follarme a Raquel en más posturas, en hacer más cosas juntos, no sólo intercambio como el que hicimos, hacer además cosas los cuatro juntos como cuando las chicas se besaron. Se me ocurrían miles de juegos para tontear, miles de cosas que me gustaría hacer, miles de posturas en las que querría follármela de nuevo. Pero también pienso mucho en otras cosas que me gustaría hacer, me encantaría abrir más nuestra sexualidad y experimentar, me encantaría encontrar un chico que a Eva le volviese loca y hacerle de todo entre los dos, hacer que disfrutase como una enana. Me encantaría hacer un trío con Eva y otra chica, y follármelas a las dos una tras otra y hacer guarradas los tres, y me gustaría tener esa confianza con Eva como para poder experimentar por nuestro lado con otras personas. Quién sabe qué pasará, si repetiremos o no, si abriremos nuestra mente más o no, y esa incertidumbre forma parte de todo esto y lo hace único, esperando la próxima experiencia…

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